El Real Madrid goleó este martes 0-4 al WSG Tirol en Innsbruck (Austria), en el único amistoso antes del estreno oficial dentro de una semana ante Osasuna, y lo hizo al ritmo de Arda Güler, brillante en la construcción y frenado en dos ocasiones por la madera, y con un doblete de un hambriento Mbappé y goles de Militao y Rodrygo, que se reivindicó en su compleja situación.

El objetivo en una pretemporada atípica, de apenas quince días, lo cumplió el Real Madrid de Xabi Alonso. Superior a un rival menor, por mucho que el rodaje fuese diferente al del WSG Tirol, ya en plena temporada con dos jornadas ligueras disputadas. Trasladó al terreno de juego el ideario del técnico español, condicionado por las bajas en la medular, con defensa de cuatro y tridente en el que sigue sin haber cabida para Rodrygo.

Una prueba, la única, de cara al estreno oficial del curso, en una semana ante Osasuna. El estreno de Álvaro Carreras, el mando de la defensa para Militao, la apuesta por Trent Alexander-Arnold por delante de Carvajal. La invención de Güler en la creación con llegada de peligro, en pases filtrados y en el golpeo. Mbappé en punta y Vinícius en la izquierda, una conexión que sigue sin aparecer.
Una hora al mismo equipo en un claro mensaje de Xabi. Trece minutos para que el partido estuviera sentenciado. El dominio abrumador madridista desde el inicio lo trasladaron al marcador Militao y Mbappé, que ya había avisado con un disparo con rosca tras poner en juego un saque de esquina en corto, ensayado en el laboratorio de Valdebebas.
El larguero había repelido un primer zurdazo de Güler, tras un gran amago en la frontal, y el portero Stejskal se había lucido enlazando dos paradas al disparo potente, pero centrado, de Tchouaméni y al rechace, con todo para marcar, de Güler. Una mano salvadora que no apareció segundos después cuando el centro desde el costado de Brahim lo cabeceó picado Militao.
Recuperado de dos lesiones graves de rodilla, celebró su regreso al once ocho meses después con una pequeña alegría que debe dar paso a un curso con galones. Con pareja nueva, Dean Huijsen por delante de Rüdiger. Mbappé, muy activo, cayendo a banda izquierda en alguna acción y lanzando desmarques por el centro, ya sabe quien puede ser su mejor socio. La visión de Güler le convierte en el perfecto aliado. Filtró el pase entre centrales para el primero de Kylian. Giro y definición perfecta.
El calor, 32 grados, y la clara superioridad condicionaron el resto del primer acto. Brahim, habilidoso en el uno contra uno, participativo también retrasando metros su posición, acarició el poste con un disparo cruzado antes de que el Real Madrid levantase el pie. Ya había cumplido el objetivo, ser eficaz ante un equipo replegado.










