Un gol de Diogo Jota decidió un polémico derbi de Merseyside en el que el Liverpool pidió una expulsión a James Tarkowski por una peligrosísima entrada y el Everton tuvo un gol anulado y un disparo al palo cuando el empate aún imperaba en el marcador.
El último partido entre estos dos equipos antes de que Goodison Park, el mítico estadio del Everton sea derribado, acabó con triunfo de los locales, como viene siendo habitual en los últimos años. Ni la vuelta de David Moyes a Anfield sirvió como remedio para los ‘Toffees’, que eso sí, pudieron adelantarse perfectamente en la primera parte si Beto, su delantero, hubiese estado más acertado.
El brasileño vivió un gol anulado por un fuera de juego de centímetros y, minutos después, estrelló en el palo un mano a mano.
Muchos aficionados del Liverpool esgrimirán que estas jugadas nunca debieron ocurrir, porque en el minuto once James Tarkowski hizo una barrida con los tacos muy arriba, tras la que, después de tocar balón, se llevó puesta la pierna del argentino Alexis Mac Allister.
La entrada peligrosísima fue sancionada con tarjeta amarilla, pero hubo VAR para revisarla y parecía que el central inglés sería expulsado. En la televisión británica, que aseguraron que Tarkowski tuvo suerte, calificaron la entrada de «poder romper piernas».
Para sorpresa de Anfield, el VAR decidió no expulsar a Tarkowski y el Everton, con polémica, siguió con once jugadores sobre el campo.
Esto no fue suficiente para parar a un Liverpool que, sin ser brillante, se llevó el encuentro gracias a una de las pocas ocasiones claras de las que dispuso.










