El Aston Villa se impuso en la ida de los octavos de la Liga de Campeones ante el Brujas (1-3) en una noche aciaga para los belgas, que pasaron de controlar el empate y acariciar la victoria a alejarse de Europa en el último suspiro, con un autogol de Brandon Mechele y un penalti transformado por Marcos Asensio.

Los de Unai Emery se van de tierras flamencas con un gran resultado en su primera eliminatoria de ‘Champions’ en cuatro décadas, que tendrán que confirmar en Birmingham la próxima semana, mientras que a los belgas de Nicky Hayen se le complica mucho el sueño continental, alimentado con una contundente victoria ante el Atalanta en el cruce previo.

El estadio Jan Breydel vivió una noche extraña entre dos equipos poco habituados a las mieles de la máxima competición europea de clubes, con goles, remontadas, sustos y catástrofes.
Hubo que esperar poco para el primer sobresalto. Los «villanos» se adelantaron por sorpresa en el minuto 3, aprovechándose de una jugada a balón parado aparentemente inofensiva.
El belga Youri Tielemans colgó un balón al área pequeña, donde el inglés Tyrone Mings se impuso al ecuatoriano Joel Ordóñez en un duelo aéreo y sirvió hacia atrás para que Leon Bailey rematara sin opciones para el guardameta Simone Mignolet.
Pero el jarro de agua fría para los locales se secó en menos de diez minutos, cuando el griego Christos Tzolis recibió un balón en profundidad en banda izquierda, enfiló al área y retuvo la pelota hasta encontrar el momento adecuado para servir al belga Maxim De Cuyper, que subió el empate al marcador con un disparo raso.
En una primera parte equilibrada, los locales tuvieron ocasión de adelantarse gracias a Chemsdine Talbi, el joven de 19 años que fue la sensación en la doble victoria del Brujas contra el Atalanta, pero los reflejos del arquero argentino Emiliano Martínez lo impidieron y los equipos se fueron al vestuario con tablas.
Con más autoridad del Brujas que del Aston Villa al inicio del segundo período, Emery retocó la partitura transcurrida una hora de juego con un cuádruple cambio que acabaría dando frutos.










