La conexión Marko Pjaca-Sandro Kulenovic, bajo la batuta de Martin Baturina, ‘el nuevo Modric’ pretendido por el Real Madrid, aplastó al Slovan Bratislava y dio la victoria al Dinamo Zagreb (1-4) para alcanzar los siete puntos en la Fase de Liga de la ‘Champions’ con los que mantiene su sueño de alcanzar los dieciseisavos de final.

Pjaca se convirtió en un buen asistente para el goleador del año en Croacia. Kulenovic firmó un doblete y alcanzó los trece goles esta temporada en todas las competiciones y se postula como un buen sucesor para Bruno Petkovic, que esta temporada alterna banquillo con césped por culpa de unas molestias musculares. Parece que este curso va a ser el de la explosión definitiva de un delantero de 24 años que ya es una realidad en la élite.

En esta ocasión Pjaca fue su socio en el tercer y en el cuarto gol, los que cerraron un marcador que sentencia definitivamente al Slovan Bratislava y en el que también tuvo influencia Baturina, que manejó con buen criterio el juego del Dinamo Zagreb, que mantiene abiertas por completo las puertas para entrar en los dieciseisavos de final.
El cuadro balcánico acaricia los diez puntos que muchos analistas calculan que serán necesarios para estar en la siguiente ronda. Está sólo a tres de distancia de esa cantidad cuando aún tiene cuatro partidos por delante. No marcha mal el viaje para los hombres dirigidos por Nenad Bjelica, con una derrota (9-2 ante el Bayern), un empate (2-2 con el Mónaco) y una victoria (0-2 frente al Salzburgo) antes de visitar al colista.
Para el Slovan Bratislava, con un cero en su casillero provocado por sus tres derrotas, el choque era una oportunidad de oro para lucir una victoria en la máxima competición continental. Era un ‘ahora o nunca’, frente al rival más ‘debil’ de todos los que le restan con un horizonte plagado de ‘cocos’ como el Bayern Múnich, Stuttgart, Atlético de Madrid o Milan.
El equipo de Vladímir Weiss no tenía nada que perder y sí mucho que ganar. Sobre todo el honor de celebrar su primera victoria histórica en la Liga de Campeones. Pero Weiss y sus jugadores se quedaron con la miel en los labios pese a que empezó muy bien el choque para ellos, con el tanto a los cinco minutos de Spikic, que recogió un despeje bajo la línea de Raúl Torrente para inaugurar el marcador con un certero remate.
La alegría no le duró casi nada al Slovan Bratislava, muy débil atrás durante toda la competición y también contra el Dinamo Zagreb, que aprovechó la indecisión de una zaga timorata para empatar a los diez minutos con una internada por la banda derecha de Spikic. El jugador croata encontró un pasillo enorme rodeado de contrarios incapaces de meter una pierna para frenar su carrera. Llegó hasta el vértice del área, probó fortuna y tras rozar la pelota en un pie de Bajric, entró en la portería de Takac.










