Con sólo tres de los titulares que saltaron al estadio Santiago Bernabeu el pasado miércoles y con la reivindicación de teóricos secundarios como el español Bryan Zaragoza, el joven croata Lovro Zvonarek o el veterano Leon Goretzka, el Bayern Múnich salió al paso del revés sufrido en la semifinal de la Liga de Campeones ante el Real Madrid y recuperó el segundo lugar de la Bundesliga, en el partido 500 de su portero, Manuel Neuer.

Con una victoria celebró el histórico registro logrado por el mítico meta alemán del cuadro bávaro. Y el conjunto de Thomas Tuchel volvió a la normalidad en Alemania tras el varapalo europeo ante el cuadro de Carlo Ancelotti. El Bayern, que este año después de once campañas no será campeón, se encontró desplazado provisionalmente a la tercera plaza de la clasificación superado por el Stuttgart que el viernes venció en Augsburgo.
Pero en cuanto la trigésima tercera, penúltima, jornada se puso en orden, el club bávaro recuperó el segundo lugar. Y en esa condición afrontará la última fecha, con una visita a Hoffenheim que se juega una plaza europea.
Hasta entonces, el Bayern sacó adelante un compromiso delicado, afectado por el revés continental y ante un rival al alza, como el Wolfsburgo, que acumulaba tres victorias seguidas antes de visitar el Allianz Arena y que todavía hacía cuenta para llegar a tiempo a un puesto continental.
Thomas Tuchel dio un giro radical a su once. Solo tres jugadores, el meta Manuel Neuer, el lateral Josua Kimmich y el centrocampista Aleksandar Pavlovic saltaron al campo para jugar con el equipo de Ralph Hasenhuttl. Fuera, incluso, del banquillo se quedaron Serge Gnabry, Harry KAne, Jamal Musiala, Leroy Sane o Nissaor Mazraoui, parte de bajas por distintas dolencias de la batalla de Madrid. En el banquillo, además, quedaron el neerlandés Mathijs de Ligt, el inglés Eric Dier y el austríaco Konrad Laimer.
Vivió el Bayern de un arranque fulgurante, encorajinado, dañado por la derrota del Bernabeu como con la necesidad de desahogarse y reivindicar el talento de un plantel que cerrará el curso de vacío.
Sometió claramente al Wolfsburgo que empezó a pagar los platos rotos. A los cuatro minutos, un buen pase de Alphonso Davies hacia Lovro Zvonarek acabó en la red con un tiro pegado al poste. Una gran definición del joven croata. El segundo era cuestión de tiempo. Intentaba sobrevivir el cuadro local que no pudo evitar el que anotó Goretzka poco antes del cuarto de hora.
Bryan Zaragoza inició la jugada. Encontró a Zvonarek que asistió a Thomas Muller en el área. El atacante cedió la pelota a Goretzka que finalizó la jugada con un disparo perfecto, imposible para Koen Casteels.










