Un gol de cabeza en el añadido del canterano Gonzalo García, máximo goleador en Primera Federación con el Castilla y que disfrutó de sus primeros minutos oficiales este curso, dio el pase a las semifinales de la Copa del Rey al Real Madrid en un duelo que el Leganés fue capaz de igualarle pese a ponerse por delante 0-2.

Las bajas y las rotaciones hicieron que Carlo Ancelotti asumiera el riesgo de ‘experimentar’ en un contexto, el de un partido a todo o nada, y ante un rival, verdugo este curso de Barcelona y Atlético, que podía invitar a no hacerlo. Andriy Lunin bajo palos; pareja de centrales inédita con los canteranos Jacobo Ramón y Raúl Asencio; Fede Valverde de lateral derecho; Brahim Díaz, Arda Güler y Endrick en el frente de ataque junto a Rodrygo…

Hubo que ajustar tanto cambio, y en lo que eso sucedió sufrió momentáneamente el cuadro visitante. Así, en el primer minuto avisó Diego García con un disparo cruzado que desvió Lunin tras un buen pase entre líneas de Juan Cruz. La acción, peligrosa, fue anulada por fuera de juego.
Hubo también una falta lateral botada desde la izquierda por Óscar Rodríguez que obligó a intervenir al arquero ucraniano y otra jugada en la que el centrocampista del Leganés no logró conectar con precisión un cabezazo, cuando se encontraba en buena posición a centro de Yvan Neyou.
Fueron fuegos de artificio ante un Real Madrid de mecha corta, que necesitó de poco para explotar. Primero se hizo con el control del juego y, cuando ya lo tenía, dio dos zarpazos en menos de diez minutos que dejaron completamente noqueado a un rival que se encontraba cómodo alrededor de su portería.
El primero nació en las botas de Valverde, quien trazó un cambio de juego kilométrico que Rodrygo Goes acostó sobre el césped con un control exquisito. No contento con eso le dio continuidad mediante una entrega que pasó por la espalda de Endrick y caminó en paralelo por el borde del área. Recibió Luka Modric en la media luna y casi con la puntera, a la altura del punto de penalti, hizo el 1-0.
Lamentaba aún su mala suerte el Leganés cuando encajó otro más. Recibió de nuevo Rodrygo y conectó con Brahim Díaz, un incordio constante para la defensa. Inventó el hispano-marroquí una pared con Valverde y cuando el balón le llegaba de vuelta, se interpuso Renato Tapia. El rebote en el peruano cayó justo a los pies de Endrick, que en posición de ‘nueve’ de cuna superó a Juan Soriano entre las piernas.
El aroma era el de trabajo hecho ante un anfitrión blando que no sabía como hacer daño. Pero en un ataque aislado, al filo del descanso, Óscar Rodríguez entregó de cabeza a Juan Cruz y éste intentó un remate que tocó sin discusión en la mano de Jacobo Ramón. De nuevo un penalti en Butarque, que días atrás vio como Miguel de la Fuente fallaba dos seguidos en el duelo liguero ante el Rayo Vallecano. Esta vez lo ejecutó con tranquilidad el propio Cruz, ajustando a la base del palo para abrir de nuevo el duelo.










