El Inter cumplió con las expectativas y en un festival de Lautaro Martínez, autor de un triplete en San Siro, derrotó 3-0 al Mónaco, mermado por la expulsión de Mawissa Elebi al cuarto de hora, y confirmó su presencia directa en los octavos de final de la Liga de Campeones tras culminar la primera fase en la cuarta posición.

El jugador argentino marcó las diferencias en un partido plácido para el Inter. Con un hombre más durante muchísimos minutos, gestionó bien sus aciertos y con Lautaro al frente de las operaciones evitó cualquier tipo de sorpresa ante su afición.
Los hombres dirigidos por Simone Inzaghi sólo necesitaban un último empujón para cerrar con éxito su objetivo de terminar la primera fase entre los mejores. El Mónaco, en la décima plaza antes del pitido inicial, conservaba intactas sus opciones de alcanzar directamente los octavos de final esperaba dar la campanada en San Siro y esperar otros resultados que le favorecieran.
Pero en ningún momento tuvo esa opción, porque el Inter salió con el cuchillo entre los dientes para evitar un disgusto y terminar por la vía rápida con cualquier tipo de incertidumbre. De hecho, apenas tardó tres minutos en dar en la diana, porque Denis Zakaria derribó con claridad dentro del área a Marcus Thuram para permitir a Lautaro Martínez abrir el marcador desde el punto de penalti.
El Mónaco, tocado con el gol del atacante argentino, se vino abajo muy rápido. Se desconectó por completo del partido y terminó de hundirse cuando a los diez minutos Thuram, otra vez en el centro del foco, fue derribado por Elebi cuando era el último hombre. El árbitro, Irfan Peljto, no dudó en expulsar al jugador del conjunto monegasco y el partido se acabó.
Y más aún cuando Lautaro Martínez, tras una asistencia de Nicolò Barella, amplió la ventaja pasado el cuarto de hora. El delantero del Inter aumentó sus estadísticas del curso y las engordó hasta los 14 tantos y 6 asistencias en todas las competiciones. Buenas cifras para un hombre clave para el cuadro transalpino.
Su doblete dejó visto para sentencia el choque. El 2-0, con un hombre menos y con setenta minutos por delante, era una montaña imposible de escalar para el Mónaco, que sólo podía rezar para que el Inter echara el freno, se conformara con su clasificación directa para los octavos de final y celebrara su victoria sin excesos con su rival.










