Austria comenzó con victoria su participación en el Grupo K tras imponerse por 3-1 a Jordania en el Estadio de la Bahía de San Francisco. Los goles de Romano Schmid y Marko Arnautovic, sumados a un autogol de Yazan Alarab, permitieron al conjunto europeo sumar sus primeros tres puntos en un encuentro donde el combinado jordano compitió durante gran parte del compromiso.

Envalentonado, quizá, por el sorprendente empate (0-0) que Cabo Verde logró ante la campeona de Europa, España, el conjunto jordano, otro debutante en una fase final de una Copa del Mundo, salió dispuesto a prolongar la revolución de los modestos.

Algo más sencillo cuando se cuenta con un jugador como Mousa Al-Tamari, que se olvidó de las disputas que ha mantenido con su entrenador sobre dónde situar la línea de presión y se dedicó a lo que mejor sabe: aparecer una y otra vez por todo el frente de ataque
Pero si la velocidad del extremo del Rennes francés no fue ninguna sorpresa para nadie, más inesperado fue el descaro del joven Odeh Fakhoury, que a los diecisiete minutos estuvo a punto de abrir el marcador con un potente disparo desde la frontal del área que obligó a lucirse al guardameta austriaco Alex Schlager.
Nada pudo hacer, sin embargo, el portero jordano Yazzed Abu Laila por impedir que cuatro minutos más tarde, en el veintiuno, el centrocampista Romano Schimd estableciese el 1-0 con un espectacular derechazo desde la medialuna del área.
Un gol que, lejos de amilanar al conjunto jordano, llevó a los del marroqui Jamal Sellami a dar un paso adelante y arrebatar el control del partido a una Austria que, pese a su ventaja en el marcador, nunca pareció cómoda.
De hecho, Jordania dispuso antes de llegar al descanso de dos claras ocasiones para igualar la contienda, pero si a los veintidós minutos el larguero impidió que el cabezazo de Ali Olwan acabase en gol, en el treinta y cuatro fue el cancerbero Schlager quien evitó el tanto del delantero jordano.
Sin embargo, nada ni nadie pudo impedir que a la tercera el atacase árabe acabase por introducir finalmente el balón en la portería (1-1) al culminar a los cincuenta minutos un veloz contragolpe con un potente y preciso disparo.










