El PSV consiguió este miércoles sobreponerse al resultado cosechado en la ida y remontó al Juventus Turín (3-1, 4-3 global) para clasificarse a los octavos de final de la Liga de Campeones, hundiendo a Thiago Motta en la que era su primera gran noche como técnico juventino.

Cuando mejor estuvo la ‘Juve’ fue cuando se enfrentó de tú a tú al PSV. Tenía el partido ciertamente controlado en la primera mitad. Empezó entonces a especular con el empate, a jugar con fuego con el paso de los minutos, a dejar crecer a un PSV que acabó mereciendo el pase. Y volvió a decepcionar. El segundo tiempo fue nefasto. La prórroga, una consecuencia natural. La eliminación, otro desastre de Motta, en la que era la noche decisiva de su temporada.
Y eso que las dinámicas de ambos equipos antes del decisivo duelo fueron radicalmente opuestas. Mientras la ‘Juve’ llegaba con confianza tras imponerse al Inter en el clásico italiano para sumar su cuarta victoria consecutiva, el PSV seguía sumido en una crisis después de desaprovechar con un empate la oportunidad de recuperar el liderato de la Eredivise.
En esas se movió el partido en el inicio. Porque la ‘Juve’, pese a la lesión de Renato Veiga en el minuto 12 que obligó a cambiar la defensa, tenía todo lo controlada que se puede tener una eliminatoria con un solo gol de ventaja. Fue un equipo sólido en defensa, aunque no especialmente clínico en la zona de tres cuartos, donde los neerlandeses comenzaron a dejar cada vez más espacios, obligados a salir en busca del gol.
No duró demasiada esa sensación de control. Poco antes del descanso, comenzó el PSV a encontrar sus oportunidades con un Perisic estelar. Y la ‘Juve’ a jugar con fuego con tan solo un gol de ventaja. Su plan fue tornando poco a poco en uno de supervivencia, de empate a nada para que fueran pasando los minutos y celebrar sin demasiado trabajo, simplemente cumpliendo.
No le ha funcionado nunca mucho este plan. De hecho, le duró hasta el inicio del segundo acto, cuando pasó lo que habitualmente le pasa al combinado ‘bianconero’, al menos en los últimos años: que se vio al borde del acantilado. No es una situación nueva para los de Motta, pero no por ello menos desagradable.
Tuvo que ser, además, precisamente Ivan Perisic el jugador que pusiera contra las cuerdas a la ‘Juve’. Otra vez. Como en la ida. Un jugador muy conocido por la afición turinesa, con pasado en el Inter de Milán, el mayor rival de la ‘Vecchia Signora’ en Italia. Seis años militó en el equipo ‘nerazzurro’, al que seguro dio una pequeña última alegría con un derechazo que regaló esperanza en Eindhoven y encarriló la remontada.
Llegó el tanto tras una gran salida de balón del PSV, con una conducción y asistencia final perfectas de Lang al costado derecho, donde Perisic se sumó con inteligencia a la espalda de Nico González para fusilar a Di Gregorio.










