Con un doblete y un partido a la altura de sus expectativas, manteniendo el nivel mostrado ante el Real Madrid, el luso Rafael Leao lideró a un Milan que acabó cediendo el empate ante el Cagliari (3-3) en los minutos finales, en un duelo en el que volvieron a florecer los grandes problemas defensivos de los ‘rossoneri’.
Leao está de vuelta. Tras un inicio trastabillado de temporada fue la figura de la noche ante el Real Madrid en Liga de Campeones y de nuevo el artífice del peligro del Milan en Serie A. Implicado, acertado y como el gran líder. Aunque no pudo con todo. La mejor versión de Leao no pudo solventar todos los problemas defensivos de su equipo, en grandes apuros los 90 minutos.
Sobre todo porque el combinado local, en la semana en la que su ídolo ‘Gigi’ Riva hubiera cumplido 80 años, quiso regalar a la afición una gran noche. Lo consiguió. No pudo empezar mejor su partido, con un gol de Zortea a los 2 minutos, en un saque de esquina que acabó con un balón al segundo palo que el italiano cruzó para superar a Maignan.
El Milan volvió a estar contra las cuerdas en Serie A. La victoria ante el Real Madrid, además, dejó ver que el potencial estaba ahí, pero que la liga había algo que fallaba. Fonseca apostó por devolver a Leao a la titularidad para ver si demostraba estar de nuevo a la altura y el extremo no falló a su técnico. En el minuto 10, tras un pase a lo Laudrup de Reijnders, superó a Sherri con una sutil vaselina que igualó la contienda.
Rebajada la euforia del Cagliari con la respuesta de Leao, el Milan tomó el bando del balón, pero era el Cagliari el que amenazaba con jugadas rápidas, balones al espacio y constantes contraataques. Tuvo que exigirse al máximo Maignan para mantener el resultado y salvar al Milan de marcharse al descanso por detrás en el marcador.
El problema para el Cagliari fue que perdonar cuando en el equipo rival juega Rafael Leao es un peligro. Y lo pagó caro justo antes del descanso, cuando más cerca estaba el gol de los locales. Porque Fofana lanzó al espacio para el luso. Y ahí es imparable. Ni agarrones ni trabas. Nada pudo pararle. Tenía la portería entre ceja y ceja. Salvó a Sherri con un regate y puso el 1-2 a placer. Exhibición de poderío la suya.
Tuvo tiempo el Cagliari todavía de poner el empate en la primera mitad. Pero Maignan y el primero de los dos goles anulados por fuera de juego le alejaron.










