El Inter de Milán rugió este viernes a tiempo para remontar en apenas seis minutos los dos goles en contra que sufrió en casa ante el recién ascendido y colista Pisa (6-2) que, en la segunda mitad, vapuleó sin miramientos para mantener una semana más el liderato de la Serie A.

Después de la complicada semana europea en la que quedó fuera del top ocho de la Liga de Campeones tras la derrota ante el Arsenal en San Siro, el Inter necesitaba una alegría en el campeonato doméstico que domina desde hace semanas. Sin embargo, lejos de toparse con el trámite que apuntaba el duelo, se encontró contra las cuerdas en los primeros minutos.
El culpable, Stefano Moreo, canterano del Milan que quiso poner patas arriba el duelo con un doblete tremendo en apenas 12 minutos. El primero, en el minuto 11; el segundo, en el 23. San Siro quedó en silencio por culpa de un canterano del máximo rival. El Pisa de Alberto Gilardino, campeón del mundo con Italia en 2006, se sintió durante buena parte de la primera mitad ganador, un igual ante un rival claramente superior siendo colista.
Su sueño duró lo mismo que tardó Cristina Chivu en reaccionar desde el banquillo. No se quedó de brazos cruzados el técnico rumano y en el minuto 34 introdujo a Dimarco en sustitución de Luis Henrique. El cambio dio la vuelta al partido. Porque Dimarco entró encendido. Con ganas de remontar el duelo cuanto antes.
Y contagió de esa energía al resto. Entre el 39 y el 45, el terremoto que provocó por el perfil zurdo significó una remontada trepidante. Un centro suyo acabó en el penalti que convirtió Zielinski. Dos minutos después le puso a Lautaro Martínez un balón a la cabeza perfecto que el ‘Toro’ no desaprovechó. No le bastó con el empate y en el tiempo añadido de la primera mitad, generó una superioridad por banda que acabó en un centro de Bastoni que Pio Esposito, la joven perla ‘nerazzurra’, remató también con la testa para certificar la superioridad interista.
Tres goles tras tres acciones en las que estuvo involucrado Dimarco que cambiaron el partido. El Inter se fue, contra todo pronóstico arriba en el marcador al descanso. Y el Pisa, medio muerto tras haber sentido que podía hacer algo grande.










