Gianni Infantino cumplirá este jueves diez años como presidente de la FIFA, a la que llegó con la obligación de refundarla sobre su mayor crisis por corrupción y en la que ahora presume de estabilidad, de transparencia y de cumplir en unos meses uno de sus grandes propósitos, con el primer Mundial con 48 selecciones en tres países.
Su reciente presencia en Washington en la primera reunión de la Junta de Paz impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, corrobora la fuerza que este abogado suizo de 56 años ha impulsado a un cargo que no es ajeno a la sociopolítica mundial y al que llegó de forma casi improvisada.
La inhabilitación de la propia FIFA a quien fue su valedor en la UEFA, Michel Platini, salpicado por la corrupción que el organismo necesitaba limpiar, le convirtió en la esperanza europea de unas elecciones, el 26 de febrero de 2016, que definió como «una competición deportiva y una gran señal de democracia».
Desde entonces ha tenido que capear con grandes crisis como las secuelas de la corrupción que acabó con 18 años de presidencia de Joseph Blatter, obligado a dimitir; la pandemia de 2020 y las críticas por defender a Catar y a Arabia Saudí como organizadores de los Mundiales de 2022 y 2034, ante su política de derechos humanos, y ahora las dudas sobre la seguridad del Mundial en Estados Unidos, México y Canadá.
Por su gestión frente a la corrupción el Departamento de Justicia de Estados Unidos que llevó los procesos de sus exdirectivos concedió a la Fundación FIFA 201 millones$ como compensación por las pérdidas y durante la pandemia el organismo pudo disponer de 1.500 millones$ para ayudar a sus federaciones.
Hace un par de años, con decisión salomónica, satisfizo a Uruguay, Argentina, Paraguay, España, Portugal y Marruecos para la organización del Mundial del centenario en 2030 y con diplomacia encara aún duros reproches por no sancionar a Israel por la guerra en Gaza, por plantear la vuelta de Rusia y Bielorrusia a las competiciones y por crear un premio de la paz de la FIFA y dárselo a Donald Trump.
De 122 millones$ de pérdidas en 2015 a unos ingresos de 13.000 millones$ entre 2023 y 2026
Su primer día como noveno presidente de la FIFA, Infantino se ofreció a trabajar «para restablecer una nueva era, con el fútbol en el centro» y días después el organismo reconoció unas pérdidas en 2015 de 122 millones$. Su presupuesto de ingresos para el ciclo 2023-2026 es de 13.000 millones$.
Con su estrategia «FIFA 2.0: La visión para el futuro», la FIFA afirma que el programa «FIFA Forward» ha aportado desde 2016 más de 5.000 millones$ al desarrollo en sus 211 asociaciones, lo que multiplica por siete la financiación del periodo anterior a 2016.
El programa de Desarrollo de Talentos prevé crear 75 academias en todo el mundo para finales de 2027; el último verano se jugó el primer Mundial de Clubes con 32 equipos; en 2023 se celebró el primer Mundial femenino con 32 selecciones, que serán 48 a partir de 2031, y se han puesto en marcha el Mundial de Clubes femeninos y el de fútbol sala femenino.
Impulso al fútbol femenino y tecnología
Como padre de cuatro hijas, detalle que suele recordar al hablar de fútbol femenino, Infantino entiende imprescindible apoyarlo. En su presidencia se ha formado y debutado en competición la selección femenina de Afganistán; se han aumentado a 152 millones$ los premios del Mundial, diez veces más que en 2015 y el triple de 2019, y se ha regulado la protección ante el embarazo y la adopción.
La tecnología, con el VAR en el centro y el fuera de juego semiautomático; el reglamento de agentes o la cámara de compensación son parte de las novedades de la era Infantino, que aún sufre con el racismo un problema social reflejado en el fútbol y mantiene abierto un debate por el calendario internacional.
Miembro desde el año 2000 del organigrama de la UEFA, donde fue responsable de asuntos legales (2004-2007) y luego secretario general, Infantino (Brig, 23 de marzo de 1970) derrotó en la segunda votación de 2016 (115 votos frente a 88) al jeque de Baréin Salman bin Ebrahim al Khalifa. En la primera quedaron descartados el jordano Ali Bin Al Hussein y el francés Jerome Champagne, tras la retirada del sudafricano Tokio Sexwale.
El 5 de junio de 2019 fue reelegido por aclamación y volvió a serlo el 16 de marzo de 2023. Su mandato actual es el segundo, ya que su primera elección se hizo para completar el que había iniciado Blatter en junio de 2015, por lo que cuando acabe podrá optar a otro más hasta 2031, pues la normativa limita a 12 años los mandatos presidenciales.
Dominador de cinco idiomas, hace poco más de un mes, en el foro económico de Davos, se ganó al auditorio jugando con el balón del Mundial y una anécdota contada con su naturalidad habitual. «Nadie puede tocarlo, solo los que lo ganan o yo. Cuando yo era más joven, y comprendí que mis habilidades no me iban a permitir tocarlo, decidí que tenía que buscar otra forma de hacerlo y convertirme en presidente de la FIFA». Lo consiguió hace diez años y su legado ya es realidad.
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