El Liverpool regresó al Molineux Stadium con una espina reciente clavada y salió con la revancha cumplida tras derrotar 1-3 al Wolves y alcanzar los cuartos de final de la Copa de Inglaterra, en un partido que agitó Andrew Robertson en la segunda parte cuando con un buen zurdazo en el 0-1 y una asistencia a Mohamed Salah en el 0-2.
El fútbol tiene memoria corta pero orgullo largo. El Liverpool volvió al mismo estadio en el que tres días antes recibió un golpe cruel en la Premier League, un 2-1 decidido en el minuto 94 por el brasileño André que dejó al equipo de Arne Slot fuera de las posiciones europeas. Esta vez el viaje tenía aire de ajuste de cuentas.
Slot movió piezas. Sentó a Frimpong, Konaté, Kerkez y Ekitike y abrió sitio a Joe Gómez, Robertson, Curtis Jones y al joven Ngumoha, chico de 17 años que empieza a acumular titularidades esta temporada, sobre todo en Copa. Incluso Domink Szoboszlai apareció en el lateral derecho, una solución de urgencia que terminó dando orden a la salida del balón.
El Liverpool llevó el partido a su terreno, con posesión, paciencia y esa sensación de que el gol acabaría llegando tarde o temprano. Antes del descanso ya dio varios avisos. Alexis Mac Allister soltó un cañonazo que sacó Johnstone, Ngumoha probó suerte y volvió a encontrarse con el guardameta del Wolves y Ryan Gravenberch lo intentó dos veces, una repelida por un defensa y otra por el propio portero.
Pero el fútbol tiene sus momentos y el del Liverpool llegó tras el descanso. En el minuto 51 apareció Robertson con una zurda de las que aclaran partidos, un disparo desde fuera del área que buscó el palo y lo encontró.
El gol cambió el aire del encuentro. Apenas dos minutos después el lateral escocés volvió a asomarse por el costado izquierdo, llegó hasta la línea de fondo y puso un centro duro al corazón del área que Mohamed Salah empujó casi sobre la línea.
El Wolves de Rob Edwards sintió el golpe. El partido se le fue poco a poco y terminó por hincar la rodilla. El Liverpool, en cambio, se acomodó en la ventaja y manejó el ritmo con tranquilidad. Ya en el tramo final, Curtis Jones puso la firma definitiva con un disparo desde la frontal y en el tiempo añadido Hwang Hee-Chan hizo el tanto del honor para el Wolves.
Hace tres días el Liverpool se marchó de Molineux con gesto torcido y sensación de injusticia. Esta vez salió con el marcador claro, la revancha en el bolsillo y el pase a cuartos asegurado. Robertson abrió la puerta y los demás pasaron detrás. Entre ellos, Florian Wirtz, que disputó sus primeros minutos tras superar una lesión en la espalda.
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