El presente de Cristian Martínez genera preocupación tanto en Israel como en Panamá. A sus 28 años, el mediocampista ofensivo atraviesa un momento complicado con el Ironi Kiryat Shmona, equipo que lucha en la parte baja de la tabla y se encuentra a más de 25 puntos del liderato, en zona de riesgo por el descenso.
Cerca de alcanzar los 70 partidos oficiales con el club israelí, el canalero no ha logrado consolidar el rendimiento esperado, ni en lo individual ni en lo colectivo.
En el semestre actual, pese a ser titular habitual con más de 17 encuentros desde el inicio, ha perdido peso en ataque, una de sus principales virtudes, y no ha logrado marcar diferencias en el último tercio del campo.
El contraste es mayor si se toma en cuenta que Martínez viene de uno de los momentos más importantes de su carrera: la clasificación de Selección de Panamá a la Copa del Mundo.
Además, renovó recientemente su contrato por tres años con el club israelí, lo que refleja cierta estabilidad a nivel institucional, aunque no necesariamente en lo deportivo.
Esta es su segunda experiencia en ligas poco tradicionales, tras su paso por el Al Jandal en Arabia Saudita.
Sin embargo, su presente abre el debate en la prensa panameña sobre si su nivel actual podría comprometer su lugar en la lista final de convocados para el Mundial.
En cuanto a números, Martínez registra tres goles, una asistencia y cuatro tarjetas amarillas en la temporada, cifras discretas para un jugador de su perfil ofensivo.
Aun así, tendrá una oportunidad importante para reivindicarse en las próximas semanas, cuando dispute los octavos de final de la Copa de Israel, torneo que aparece como una vía de escape para mejorar la campaña del equipo.
El rendimiento en ese tramo final podría ser determinante tanto para su futuro en el club como para sus aspiraciones de representar a Panamá en la máxima cita del fútbol mundial.
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