La despedida de Messi de la selección de Argentina terminó con lágrimas, un gol y una ovación inolvidable en el Monumental. El argentino Lionel Messi disputó su partido 208 con la Albiceleste y cerró más de dos décadas de historia internacional con un triunfo 3-0 sobre Benín.
Una despedida cargada de emoción
El himno fue interpretado por el argentino Fabio Santana, excombatiente de la guerra de 1982 por las Malvinas. A su lado apareció la polémica pancarta sobre la soberanía de las islas, exhibida por los futbolistas de la Albiceleste tras vencer a Inglaterra en las semifinales del último Mundial.
Messi mantuvo la mirada al frente durante casi toda la interpretación. Sin embargo, al terminar los últimos acordes volvió a quebrarse y se secó las lágrimas antes de saludar a sus rivales. Luego, el capitán de Benín se acercó para entregarle una estatuilla y una carta del plantel africano.
Antes del inicio, el argentino Cristian Romero recibió uno de los abrazos más largos de Messi. El defensor heredó la cinta que el capitán llevó durante más de 15 años. Además, el homenaje continuó en el minuto 10, cuando el árbitro detuvo el partido y todo el Monumental se levantó para ovacionar al número 10.
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El último gol de Messi
Después de buscar el gol en cuatro ocasiones durante la primera parte, la ocasión llegó tras una falta sobre Giay dentro del área. El argentino Messi asumió el penalti y marcó el tanto 126 de su carrera con Argentina. Así, la despedida de Messi tuvo el gol que esperaba un estadio completamente entregado.
La celebración volvió a reunir a sus compañeros alrededor del capitán. Poco después, Nicolás Otamendi, también en su despedida, marcó con un remate de derecha tras un tiro de esquina ejecutado por Messi. El defensor abandonó luego el campo junto a De Paul, mientras los jóvenes comenzaron a tomar protagonismo.
Uno de ellos fue Nicolás Paz, quien marcó con un zurdazo desde fuera del área. La acción recordó a los remates que durante años identificaron al argentino Messi. Así, el último partido de Messi también permitió observar a uno de los futbolistas llamados a asumir responsabilidades en la nueva etapa de Argentina.
Con el reloj en los minutos finales, las miradas se concentraron cada vez más en el número 10. Cada carrera y cada toque podían ser los últimos de Messi con la camiseta nacional. Finalmente, ejecutó un tiro libre desviado y, tras el pitido final, recibió la pelota del árbitro como recuerdo de su último encuentro.
El triunfo 3-0 selló una noche histórica. Las tribunas volvieron a ponerse de pie y el nombre de Messi resonó en los cuatro costados del Monumental. El mensaje de “Gracias” exhibido antes del partido terminó convertido en la despedida de más de 85.000 aficionados y de todo un país a su máximo ídolo moderno.
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