Paises: Alemania

  • El español Rodri, mejor jugador de la Eurocopa

    El español Rodri, mejor jugador de la Eurocopa


    El panel de observadores de la UEFA concedió este domingo el premio al mejor jugador de la Eurocopa 2024 a Rodrigo Hernández, centrocampista de la selección española, según anunció la organización en los vídeo marcadores del estadio, antes de recibir su galardón en el podio.

    Mikel Merino (I) y Rodri tras el encuentro correspondiente a la final de la Eurocopa que disputaron Inglaterra en el Estadio Olímpico de Berlín. EFE/EPA/CHRISTOPHER NEUNDORF

    El futbolista, lesionado en el primer tiempo de la final de Berlín y cambiado al descanso por Zubimendi, ha sido fundamental en el torneo del conjunto español, con 526 minutos repartidos en seis partidos y un gol.

    Así lo ha decidido el equipo de observadores técnicos de la UEFA en Alemania 2024: el italiano Fabio Capello, el rumano Ioan Lupescu, el norirlandés Michael O’Neill, el escocés David Moyes, el croata Aljoša Asanović, los españoles Rafael Benítez y Aitor Karanka, el israelí Avram Grant, el irlandés Packie Bonner, el neerlandés Frank de Boer, el noruego Ole Gunnar Solskjær y el francés Jean-François Domergue, según informó el propio organismo.

    Con el apoyo «de un equipo de expertos analistas con sede en Nyon, que tienen acceso a vídeos y datos de cada partido», que permiten «análisis más detallados» para la toma de decisiones, los citados entrenadores eligen al mejor jugador de la competición teniendo en cuenta «las actuaciones individuales y el impacto del jugador en su selección, así como si ha jugado con una actitud positiva y de respeto hacia el rival», según añade la UEFA.

    «La función consiste en viajar a los partidos y analizar de cerca la calidad técnica y el planteamiento táctico, así como elegir al Jugador del Partido. Es una forma estupenda de observar de cerca a los mejores equipos y estar al tanto de las tendencias», cuenta Ole Gunnar Solskjaer.

    En el palmarés de este premio, que se entrega desde 2016, Rodri toma el relevo del portero italiano Gianluigi Donnarumma, ganador en la anterior edición en 2021, y une su nombre a históricos de la competición y del fútbol, como el alemán Matthias Sammer (1996), el francés Zinedine Zidane (2000), el griego Theodoros Zagorakis (2004), los españoles Xavi Hernández (2008) y Andrés Iniesta (2012) y el francés Antoine Griezmann, que obtuvo el galardón en 2016, aunque no fue campeón del torneo en su país.

    – Historial del Trofeo al Mejor Jugador de la Eurocopa:

    2020: Gianluigi Donnarumma (Italia)

    2016: Antoine Griezmann (Francia)

    2012: Andrés Iniesta (España)

    2008: Xavi Hernández (España)

    2004: Theodoros Zagorakis (Grecia)

    2000: Zinédine Zidane (Francia)

    1996: Matthias Sammer (Alemania).

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  • Español De la Fuente: «Se ha coronado un auténtico equipo con merecimiento»

    Español De la Fuente: «Se ha coronado un auténtico equipo con merecimiento»


    Luis de la Fuente, técnico de la selección española, aseguró, nada más conseguir la victoria en la Eurocopa 2024 tras derrotar a Inglaterra en la final de Berlín, que se había «coronado un auténtico equipo con merecimiento».

    «No se puede estar más feliz», reconoció el entrenador de la Roja a TVE, que resaltó que había sido «un día maravilloso» y que estaba aún «mucho más orgulloso» por su equipo, así como dio las gracias por el apoyo recibido constantemente.

    Consideró que esta victoria puede hacerlos ser «todavía mejores y más grandes» porque «siempre se puede mejorar, este es el objetivo» y «la virtud de este equipo, porque siempre pensamos que podemos ser un poco mejores», agregó.

    De la Fuente indicó que al descanso, al que se llegó con empate a cero, le dijo a sus jugadores que tenían que seguir siendo ellos porque era «un partido de madurar y madurar». «Pero ellos (sus futbolistas) interpretan todas las facetas del juego, son los más grandes.

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  • Kane, sin goles contra España

    Kane, sin goles contra España


    Harry Kane es la referencia goleadora de Inglaterra, con tres tantos en seis partidos de la Eurocopa 2024, pero sobre todo con 66 a lo largo de sus 97 encuentros como internacional absoluto; ninguno de ellos contra España, su rival en la final de este domingo de la Eurocopa 2024 en el estadio Olímpico de Berlín.

    Sí ha vencido a España, en su último precedente del 15 de octubre de 2018, cuando dio el pase del 0-2 a Marcus Rashford y del 0-3 a Raheem Sterling en el triunfo por 2-3, pero jamás batió su portería en categorías absolutas, derrotado en sus otros dos enfrentamientos: el 8 de septiembre de 2018 por 1-2 y el 13 de noviembre de 2015 por 2-0.

    Es una portería imbatible para Kane. En su recorrido con la selección inglesa, iniciado el 27 de marzo de 2015 con un 4-0 a Lituania, en el que marcó un gol a los dos minutos de entrar al terreno (ingresó en el 71 y anotó una diana en el 73), nunca ha logrado batir el marco de la selección española, por más que ha repartido sus goles entre 30 rivales diferentes.

    Cinco a San Marino; cuatro a Alemania, Montenegro, Bulgaria, Albania y Malta; tres a Francia, Italia, Panamá y Ucrania; dos a Lituania, Suiza, Escocia, Túnez, República Checa, Kosovo, Polonia, Dinamarca y Macedonia del Norte; uno a Turquía, Eslovenia, Nigeria, Colombia, Croacia, Hungría, Andorra, Senegal, Bosnia, Eslovaquia y Países Bajos…Y ninguno a España.

    La excepción de la sub’19

    Tres de sus partidos pertenecen a los 48 en los que no batió la portería contraria con la selección absoluta de Inglaterra.

    Y se ha librado de todos y cada uno de los 392 goles que suma el ariete británico a lo largo de su carrera profesional tanto a nivel de clubes como con el equipo nacional mayor, aunque como juvenil fue diferente una vez.

    El 5 de junio de 2011, con la selección sub’19 inglesa se enfrentó a su rival de la categoría de España, en la fase de clasificación para el Europeo. Entonces. Harry Kane marcó el gol inglés en el 1-1 entre ambos conjuntos.

    En España, por ejemplo, jugaban Álvaro Morata, Dani Carvajal, Koke Resurrección, Isco Alarcón o Sergi Roberto, entre otros, cuando ya iniciaban el tramo final hacia su ascenso a la élite. Kane no debutó con la absoluta hasta cuatro años después.

    Ahora, es el máximo goleador de la historia en las eliminatorias de las grandes competiciones, entre Mundiales y Eurocopas, con nueve goles en 14 partidos.

    También de todos los tiempos de la selección inglesa, con sus 66 aciertos, que son inalcanzables para todos. Wayne Rooney logró 52, 49 Bobby Charlton, 48 Gary Lineker, 44 Jimmy Greaves, 41 Michael Owen, 30 Nathaniel Lofthouse, Alan Shearer y Thommas Finey, 29 Vivian Woorward…

    Nadie ha contribuido tanto en el aspecto ofensivo como él para el equipo nacional de Inglaterra, entre sus 66 goles y sus 16 asistencias (sólo Raheem Sterling, con 21, lo supera en ese apartado), ni nadie ha aportado gol en tantos partidos diferentes, 49 de los 97, que suponen que anotó alguna diana en la mitad de sus encuentros. Ninguna contra España.

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  • Cita con la historia

    Cita con la historia


    Doce años después España regresa al escenario de privilegio del fútbol europeo. Instalada de nuevo en el elogio por su juego. Derribando barreras como la generación dorada, convertida en inspiración hasta llegar con pleno de triunfos a la soñada final del majestuoso Olímpico de Berlín. El último paso al crecimiento iniciado con la conquista de una Liga de Naciones que ahora cobra sentido. Con la Inglaterra de Jude Bellingham, siempre en el alambre pero finalista, como último escollo en una cita con la historia para ambas selecciones.

    El delantero de la selección española Laamine Yamal (d), durante el entrenamiento realizado en su cuartel general de Donaueschingen, donde el combinado prepara el partido de la final de la Eurocopa 2024 que disputarán ante la selección de Inglaterra en el Olympiastadion de Berlín. EFE/J.J. Guillén

    La duda que siempre acompañó a Luis de la Fuente desde su llegada se ha enterrado. Es su Eurocopa. El golpe de entrenador para pasar de la sospecha por un pasado sin grandes proyectos en clubes, al elogio por ser la figura perfecta para impulsar al éxito a esos jugadores que ya hizo crecer en la base de la selección española. Reforzados por la herencia de Luis Enrique, que inició una transición, y por la irrupción de un futbolista que ha roto todos los esquemas, Lamine Yamal.

    El seleccionador español Luis de la Fuente, durante el entrenamiento realizado en su cuartel general de Donaueschingen, donde el combinado prepara el partido de la final de la Eurocopa 2024 que disputarán ante la selección de Inglaterra en el Olympiastadion de Berlín. EFE/J.J. Guillén

    Un torneo que será recordado por el cambio de estilo. Por un momento, evolución. A estas alturas, una nueva forma de entender el fútbol. «Faltaba más pegada y saber transitar hacia un juego más rápido», aseguró De la Fuente a EFE. Ha sabido trasladar la evolución del fútbol a la selección. Romper con máximo respeto a lo que impulsó el estilo bautizado como ‘tiqui-taca’. Eliminando el doloroso recuerdo de la última decepción. El día en que peor se interpretó, ante Marruecos en octavos de final del último Mundial, un estilo que careció de pegada.

    Los jugadores de la selección española Nico Williams, Mikel Oyarzábal y Lamine Yamal, durante el entrenamiento realizado en su cuartel general de Donaueschingen, donde el combinado prepara el partido de la final de la Eurocopa 2024 que disputarán ante la selección de Inglaterra en el Olympiastadion de Berlín. EFE/J.J. Guillén

    España ha recuperado la ilusión con una selección en la que apenas se creía. Aterrizó en la competición sin sentarse en la mesa de las favoritas. Elogiada por el bloque, pero desmerecida por la falta de grandes referentes. Apenas Rodri como el jefe de máquinas y Dani Carvajal desde un lateral. Sin una estrella ofensiva deslumbrante. A la final llega instalada en otra realidad. El triunfo de un grupo unido en el esfuerzo pero con futbolistas que han dado el paso al frente hacia el estrellato.

    La Eurocopa tumbando récords para el recuerdo eterno de Lamine Yamal, convirtiéndose aún con 16 años en el más joven de todo lo posible en la competición. Autor de un tanto descomunal en semifinales a Francia para provocar la reacción, la segunda remontada en unas eliminatorias en las que España volvió a competir como en su etapa dorada. Situando su nombre a la altura de las leyendas que escribieron la historia más bonita del fútbol: Pelé, Maradona, Messi. Con lo que eso implica pero alejado de la presión cada vez que juega. Un niño en partidos de mayores con un descaro insólito.

    Pero también el torneo de Nico Williams exhibiendo su potencial. Los dos futbolistas de una España de extremos que cambió su identidad. El salto de Fabián Ruiz como perfecto escudero de Rodri. El de Dani Olmo para ser el referente ofensivo. Primer jugador español que marcó en octavos, cuartos y semifinales. En su mano ser Bota de oro de la Eurocopa, empatado con tres tantos con Harry Kane.

    Con el 2008 en el espejo. Con la exigencia que representa asemejarse a aquella generación única que pasó a la historia del fútbol junto a selecciones que la marcaron en grandes torneos. La que eliminó los miedos del pasado, cualquier barrera insuperable para España, primero en una Eurocopa y después en el Mundial. Lo ha repetido en 2024 con nuevos desafíos.

    A falta de coronarse en Berlín volvió a ganar doce años después una eliminatoria sin necesidad de prórroga ni penaltis. Destrozó el reto del anfitrión, al que nunca había superado, claudicando Alemania con el vuelo eterno de Mikel Merino en el 119. Y superó a la Francia de Mbappé con dos goles de bella factura en 4 minutos a un equipo que no había recibido ninguno en acción de juego en todo el campeonato. Inglaterra representa el último. Un rival al que nunca ganó en dos precedentes en la Eurocopa.

    Cada logro, desde el primer paso anulando el factor competitivo de Croacia (3-0), con exhibición futbolística pese al corto resultado con Italia (1-0), cumpliendo la segunda unidad ante Albania (1-0), remontando sobrado de personalidad a Georgia en octavos (4-1). Enamorando con su nuevo estilo. Posesiones más cortas, fútbol más directo. Desafiante en las alas, valiente en la presión. Superando a cada rival con personalidad. La primera selección que gana sus seis partidos hasta la final. Con un MVP diferente cada partido. Triunfo coral. En un crecimiento continuo para dar forma a una hazaña. Tumbar a todos los campeones del mundo en su camino hasta el reto final: Inglaterra.

    Y así buscará España convertirse en la selección más laureada. A por su cuarta Eurocopa en su quinta final. Con un once más que definido con apenas una duda por despejar. Con más opciones para Robin Le Normand, ausente en semifinales por sanción, que para Nacho. El regreso de Dani Carvajal en banda derecha, la presencia de la revelación Cucurella en la izquierda. Con galones de jefe de zaga en la solapa de Aymeric Laporte. Al mando Rodri para aumentar argumentos que le permitan optar al Balón de Oro, junto a Fabián, Dani Olmo indiscutible desde la lesión que apartó a Pedri del torneo. Los extremos de moda de la Eurcopa, Yamal-Nico, y Morata.

    «Todos somos Morata», afirmó De la Fuente poniendo en valor a su capitán. Porque todos desean que sea el autor del tanto del triunfo. El jugador que recoja el testigo de Marcelino y Fernando Torres. De Silva, Jordi Alba, de nuevo Torres y Juan Mata como últimos goleadores del gran día. Un solo tanto en el torneo, el primero del camino, pero ejemplo de sacrificio en el inicio de la presión. Dando todo lo que tiene en la batalla de cada partido para lograr el reconocimiento que le aleje del pensamiento de ‘último baile’ como internacional el día que se puede producir el reencuentro con la gloria.

    Pese a todas las dudas que ha generado durante la Eurocopa, Inglaterra, por segunda edición consecutiva, disputará una final. El dolor de la derrota frente a Italia en Wembley de 2021 puede quedar definitivamente en el olvido para el combinado británico, que se enfrentará a una cita con la historia para terminar con una sequía sin títulos que dura casi 58 años. Exactamente, desde el 30 de julio de 1966, cuando Booby Moore subió los 39 escalones hacia el ‘Royal Box’ del Estadio de Wembley para coger la Copa Jules Rimet de manos de la Reina Isabel II.

    Aquel Mundial es el único trofeo que luce en las vitrinas de la Asociación Inglesa de Fútbol. Desde entonces, Inglaterra ha tenido 29 oportunidades para sumar otro trofeo. Todas, acabaron en fracaso. Siempre se quedó en el camino hacia el éxito con diferentes resultados. Su paso por las Eurocopas y los Mundiales se resumen en 7 ausencias tras fallar en las fases de clasificación; 6 eliminaciones en la fase de grupos; 3 apariciones en los octavos de final; y 7 en cuartos, 4 semifinales y 2 finales, incluida la que disputará contra España este domingo.

    Pero la anterior, ante Italia y ante miles de aficionados ansiosos por una victoria, fue, sin duda, la derrota más cruel de todas las que ha sufrido Inglaterra desde 1966. Los penaltis acabaron con la ilusión de una generación que ahora tendrá una segunda oportunidad de acabar para siempre con una maldición que dura décadas. De nuevo, muchos de esos jugadores que no pudieron levantar el título, podrán redimirse y cerrar con éxito el camino lleno de sobresaltos por el que han transitado hasta llegar a Berlín.

    La realidad es que el equipo de Southgate, desde el primer minuto de la fase de grupos hasta las semifinales, ha jugado mal. Sólo en la primera parte frente a Países Bajos recuperó su mejor versión. Hasta entonces, se mostró como una selección errática, sin identidad, previsible, aburrida y superviviente gracias a individualidades que salieron al rescate en momentos agónicos. Por ejemplo, así lo hizo Jude Bellingham ante Serbia en la puesta en escena de Inglaterra y contra Eslovaquia en octavos de final.

    En el primer choque, marcó el tanto de la victoria (0-1) que bastó a su equipo para sumar tres puntos en medio de la nada; en el segundo, celebró uno de los goles de la Eurocopa con una chilena espectacular con la que su selección pudo disputar la prórroga y ganarla para llegar a los cuartos de final. Allí esperaba Suiza, vencedora en el minuto 80 hasta la aparición de Bukayo Saka, que rescató a sus compañeros gracias a un gran disparo desde fuera del área. Después, los penaltis cayeron del lado británico y las semifinales tuvieron en la figura de Ollie Watkins, con su tanto en el minuto 92, al tercer héroe británico.

    Entre medias, Southgate dio palos de ciego hasta dar con la tecla: probó con un lateral derecho como Trent Alexander-Arnold para acompañar a Declan Rice en la sala de máquinas. No funcionó y lo intentó con Conor Gallagher. Tampoco dio resultado y apostó por el joven de 19 años Kobbie Mainoo, que por fin se hizo con las riendas del juego británico. Si no hay sorpresas, será titular ante España junto al resto de sus compañeros que doblegaron a Países Bajos.

    En el lateral izquierdo colocó durante toda la Eurocopa a un diestro como Kieran Trippier. Sólo citó a un zurdo, Luke Shaw, lesionado desde febrero y sin minutos hasta cuartos de final. Después disputó toda la segunda parte ante Países Bajos y para la final se perfila como un candidato a jugar desde el inicio para convertirse en la única novedad. Y, tácticamente, Southgate introdujo una variación. Su 4-2-3-1 ya no es la biblia. Desde el choque ante Suiza, puede mutar durante el partido en un sistema con tres centrales y dos laterales largos en el que Bellingham y Foden adquieren libertad de movimientos por el medio y los costados.

    El caso es que Southgate ha vencido pero no ha convencido. Sus resultados, dos finales y un tercer puesto en el Mundial de Rusia 2018 en los cuatro torneos que ha disputado, le avalan. Pero su propuesta en esta Eurocopa, ha decepcionado. Sus experimentos, también. Y sus declaraciones, más de lo mismo. Apareció en Alemania diciendo que dejaría el cargo después de 8 años si no ganaba el título. Ahora, pasado un mes de aquellas palabras, está a un solo partido de cumplir con su objetivo mínimo de mantenerse en el banquillo y de, sobre todo, cerrar una racha de casi seis décadas en las que Inglaterra ha navegado por el camino sombrío de la indiferencia ante la ausencia de grandes títulos. España, será su último obstáculo.

    . Alineaciones probables:

    España: Unai Simón; Carvajal, Laporte, Le Normand, Cucurella; Rodri, Fabián, Dani Olmo; Lamine Yamal, Nico Williams y Morata.

    Inglaterra: Pickford; Walker, Stones, Guéhi, Trippier o Shaw; Rice, Mainoo; Saka, Bellingham, Foden; y Kane.

    Árbitro: François Letexier (Francia).

    Estadio: Olímpico de Berlín.

    Hora: 21:00.

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  • Bellingham, sólo dos instantes

    Bellingham, sólo dos instantes


    La Eurocopa de Jude Bellingham prácticamente se puede resumir en solo dos instantes: el cabezazo a Serbia en la puesta en escena de Inglaterra y la chilena a Eslovaquia en octavos de final con la que rescató a su selección del ridículo. Mucho y muy poco a la vez para un jugador que ha sobrevivido en la Eurocopa gracias a esos dos chispazos decisivos, pero que también ha deambulado cansado por los estadios de Alemania en el tránsito hacia la final que disputará ante España este domingo en Berlín.

    Contagiado por la pobre propuesta de Inglaterra, sombría hasta su reacción en semifinales frente a Países Bajos, Bellingham no ha conseguido ofrecer su mejor versión, la que lució en el Real Madrid durante muchos tramos de la temporada. Agotado tras el último éxito del conjunto blanco, la victoria en Wembley sobre el Borussia Dortmund para alzar la Liga de Campeones marcó el final de un curso agotador para un jugador al que le ha faltado combustible durante la Eurocopa.

    Bellingham llegó a Alemania con un currículum digno de aspirante a Balón de Oro. Ganador de la Supercopa de España, de la Liga y de la ‘Champions League’ con 23 goles y 13 asistencias en 42 partidos, puso sus credenciales sobre la mesa como candidato junto a Vinícius Júnior. Después de más de 30 días tras la victoria de Wembley, ambos han perdido algo de crédito. Vínicius, en la Copa América, con Brasil eliminada en cuartos de final; y Bellingham en la Eurocopa, eclipsado por el brillo de nombres como Rodri Hernández, que se ha unido a la carrera por un trofeo que en ocasiones genera polémica.

    Pero, el centrocampista del Real Madrid no comenzó nada mal. Aunque Inglaterra firmó uno de los múltiples partidos rácanos con los que obsequió a sus aficionados en la Eurocopa, Bellingham fue el único que asomó la cabeza para salir de la mediocridad casi general de su equipo. Ante Serbia, con una fugaz aparición, dio la victoria al equipo de Gareth Southgate gracias a un cabezazo monumental con el que Inglaterra logró un pírrico 0-1.

    De los elogios a las críticas

    Enseguida, los elogios llovieron sobre la estrella de Inglaterra. Su tanto disfrazó un partido irregular del genio británico y no frenó la catarata de elogios que recibió, casi en su mayoría, desde dentro de su selección. «Sí, definitivamente puede ganar el Balón de Oro. Todo el mundo sabe lo fantástico que es como jugador. Lo vemos todos los días en los entrenamientos. Es un tipo igual de agradable y exigente. Tiene altos estándares. Jugar con él es genial. Es un candidato al Balón de Oro», dijo Kobbie Mainoo después de la victoria ante Serbia.

    Sin embargo, después llegó el baño de realidad para Inglaterra. Sus dos siguientes partidos, dos empates frente a Dinamarca (1-1) y Eslovenia (0-0), mostraron la realidad del juego del combinado británico. Y, cuando hay mal juego y no hay victorias, las aguas calmadas pasan a ser revueltas. De hecho, Southgate vivió en sus carnes la ira de un sector de sus aficionados, que arrojaron vasos de cerveza a su seleccionador nada más terminar la fase de grupos. «Entiendo la narrativa hacia mí. No voy a eludir esto. Es mejor eso a que apunten contra los jugadores. Pero es un ambiente inusitado para trabajar. No he visto que un equipo se clasifique y reciba un trato similar», afirmó Southgate.

    Bellingham tampoco se libró de las críticas. Desaparecido por completo, fue uno de los objetivos de los medios de comunicación británicos, que en octavos de final afilabansus cuchillos para trocear su carnaza durante buena parte del choque ante Eslovaquia. Inglaterra, con un gol de Ivan Scharanz a los 25 minutos, estuvo eliminada hasta que Bellingham, por segunda vez, acudió al rescate.

    Su golazo de chilena en el minuto 95 evitó una sangría en Inglaterra. Y, seguramente, también sirvió para escapar de las críticas con las que habría tenido que convivir un tiempo, porque hasta ese instante tampoco demostró síntomas de recuperación. Pero aquel tanto, tal vez el mejor de la Eurocopa, dio una vida extra a Bellingham, a sus compañeros, a Southgate y a todo un país que en realidad deseaba seguir adelante para soñar con sumar el segundo título de su historia tras el Mundial de 1966.

    Bellingham, agotado

    Pero esa alegría escondía otra realidad, el agotamiento de Bellingham. Ya con el Real Madrid alzó la voz para señalar su problema. En abril, durante la entrega de los premios Laureus, reconoció algo que parecía evidente: «Estoy agotado», aseguró. Y durante la fase de grupos de la Eurocopa volvió a reconocer su irregular estado físico, más problemático con la fractura en un hombro que arrastra desde hace tiempo y que en algún momento tendrá que solucionar pasando por quirófano.

    En cuartos de final, fue Bukayo Saka quien rescato a Inglaterra frente a Suiza con otro gol salvador al final del choque. En la prórroga, Bellingham fue sustituido, incapaz de acumular más kilómetros. En semifinales frente a Países Bajos, reconoció después del partido que no habría podido afrontar una prórroga porque estaba, de nuevo, agotado. Ollie Watkins, con su tanto sobre la bocina, evitó que tuviera que hacer ese sobreesfuerzo. Esta situación, no pasa desapercibida para algunos miembros de la selección española. Así lo expresó Dani Olmo en rueda de prensa:

    «Bellingham estará agotado físicamente pero es una final, no creo que no vaya a jugar por estar cansado. Es un jugador importante para Inglaterra, lo ha demostrado en el campeonato y es un jugador a tener en cuenta como otros», manifestó.

    No le falta razón al centrocampista español. Bellingham, aunque no ha rendido al nivel que todo el mundo esperaba, es capaz de cualquier cosa. Ya sea por su agotamiento, por la lesión que arrastra en el hombro, por el mal fútbol de Inglaterra o por las tres cosas, no ha conseguido alcanzar el nivel con el que asombró al Real Madrid. Pero, como dijo Dani Olmo, hay que tener en cuenta al medio británico. En solo un instante, puede liquidar un partido. Lo demostró ante Serbia y Eslovaquia. Un cabezazo y una chilena dieron aire a su selección, que sueña con una tercera aparición de su mejor hombre para ganar el segundo título de su historia.

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  • España, campeón a campeón del mundo en la ruta a una hazaña histórica

    España, campeón a campeón del mundo en la ruta a una hazaña histórica


    La final de la Eurocopa 2024 contra Inglaterra enfrentará este domingo a España de nuevo contra otro campeón del mundo, el cuarto en la cita de Alemania; superada la ruta más compleja, en la que ha doblegado con toda naturalidad en su recorrido hasta el partido decisivo de Berlín a otras tres selecciones que lo ganaron todo, Francia, Alemania e Italia, mientras se propone una hazaña histórica.

    Inglaterra es el siguiente reto, ganador del Mundial en 1966 en su territorio; finalista por segunda edición de la Eurocopa, tras la final perdida en 2021 en Wembley contra Italia; por primera vez en su historia en el partido definitivo de una gran competición fuera de su país y ahora es el último obstáculo de España hacia la gesta de doblegar a cuatro campeones del mundo en una misma fase final. No lo ha hecho nadie. El premio, la eternidad.

    En el camino ya quedó Italia, en la primera fase. Después de imponerse por 3-0 a Croacia, tercera del último Mundial de Qatar 2022 y subcampeona en Rusia 2018, en la segunda cita se midió a la ‘Azzurra’, la última ganadora de la Eurocopa hasta su relevo este domingo, con otro título continental en su palmarés y con tres Mundiales, el último hace 18 años, en 2006.

    El tanto en propia puerta de Riccardo Calafiori transformó en el marcador la diferencia abismal sobre el terreno. España fue incontestable. Le ganó la posesión (57 a 43 por ciento), atacó más del doble (56 a 24), lanzó 20 remates por los cuatro de su adversario, ocho de ellos a portería (una ráfaga desconocida en toda su carrera como internacional por Gianluigi Donnarumma) y la ganó con un resultado mínimo, cuando pudo haberla goleado.

    Ya clasificada matemáticamente y como primera de grupo por ese triunfo y ganadora también en la última cita de esta fase contra Albania, cuando Luis de la Fuente removió prácticamente todo su once, con la única excepción de Aymeric Laporte, los resultados de los otros grupos de repente fueron situando, aparte de Alemania, a Francia y Portugal en su parte del cuadro, aunque el octavo de final fue accesible: 4-1 contra Georgia.

    Y emergió Alemania. La más campeona de Europa junto a España, con tres títulos cada una, ganadora de cuatro Mundiales (el último hace una década, en 2014, cuando goleó 7-1 a Brasil en las semifinales y se impuso por 1-0 en la final a la Argentina de Lionel Messi) y la anfitriona, lanzada por su potente primera ronda y por el triunfo por 2-0 contra Dinamarca en el abarrotado estadio Westfalen de Dortmund.

    En Stuttgart, escenario de ese cuarto de final, España venció 2-1 a última hora, con el cabezazo de Mikel Merino en el último instante de la prórroga. Antes, no le bastó con adelantarse primero con el 1-0 de Dani Olmo en el minuto 51, con el empate de Florian Wirtz en el 89.

    El conjunto de Luis de la Fuente ganó también la posesión (52 a 48 por ciento). Y remató más a portería, seis a cinco, aunque propuso ligeramente menos tiros que Alemania, que promovió 23, cinco sólo entres los tres palos, por los 18 de España, a las semifinales de la Eurocopa, a la espera del rival entre Portugal y Francia…

    Y fue Francia. Otro campeón del mundo (1998 y 2018), además muy reciente, y de Europa (1984 y 2000) en el camino de España.

    Otro reto enorme que solventó con la desventaja inicial en el marcador que recibió con el 0-1 de cabeza de Randal Kolo Muani a pase de Kylian Mbappé, pero del que se levantó con carácter y, sobre todo, un golazo del fenómeno Lamine Yamal, al que siguió otro de Dani Olmo, impulsado contra su portería por Jules Koundé (2-1).

    España controló a Francia y a Mbappé. Los redujo a ese gol y poco más. No tiró tampoco mucha la ‘Roja’ a la portería de Mike Maignan. Fue un ejercicio diferente al que propuso contra Italia o Alemania. Más controlador, menos entusiasta en ataque. Con más posesión (58 a 42), domó y dominó a su rival.

    Y fue más efectivo: remató menos que Francia, apenas dos entre los tres palos, pero fue suficiente para ganar y alcanzar la final contra Inglaterra; otro campeón del mundo enfrente., el cuarto de esta Eurocopa para España.

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    Las grandes decepciones de la Copa América

  • El español Rodri es la clave

    El español Rodri es la clave


    Si hay un jugador de España que impone respeto máximo a Inglaterra, ese no es otro que el Rodri Hernández. Las diabluras de Yamine Lamal y de Nico Williams, en pleno auge y de moda en el fútbol mundial, causan admiración en la expedición británica, que, sin embargo, enfoca al centrocampista del Manchester City como el hombre a parar para llevarse la final.

    Rodri genera un respeto casi reverencial entre los miembros del combinado dirigido por Gareth Southgate. Saben perfectamente con quien van a tratar el próximo domingo en Berlín porque no es ningún desconocido. De hecho, conocen al internacional español de primera mano porque cada fin de semana en la Premier League sufren sus casi constantes exhibiciones bajo la batuta de Pep Guardiola.

    Y no quieren caer en el error de hace tres años, cuando en la final que Inglaterra perdió en Wembley frente a Italia apuntaron a otros jugadores como Federico Chiesa, Lorenzo Insigne o Ciro Immobile para ganar un título que se le resiste desde el Mundial de 1966. Dejaron de lado la sala de máquinas, en poder de Jorginho, y la Eurocopa cayó del lado del conjunto que entonces dirigía el seleccionador Roberto Mancini.

    Ollie Watkins, el último héroe de Inglaterra (marcó en el tiempo añadido a Países Bajos el gol que clasificó a su equipo a la final), apuntó al lado menos evidente cuando este viernes, en rueda de prensa, le hicieron una pregunta que contestó sin pestañear: «Quién es más importante para España… ¿Yamine Lamal o Rodri?» «Rodri», contestó. Su explicación, fue muy clara.

    «Rodri es la clave por su experiencia y por lo que ha ganado en el Manchester City. Defensivamente siento que él dicta los partidos, así que creo que es el hombre clave para España. Hablé con Declan Rice sobre Jorginho en la última final de la Eurocopa, que fue crucial. Esta vez, todo el mundo conoce a Rodri y es crucial para la creación de jugadas de España. Si podemos evitar que la pelota le llegue, nos hará la vida más fácil, pero nunca es tan sencillo con un jugador de clase mundial como él», explicó.

    El tema Rodri Hernández preocupa a Inglaterra. Hablan entre ellos para no sufrir como lo hicieron en 2021 con Jorginho. Los medios británicos teorizan con las opciones que tiene Southgate para frenar al medio del Manchester City. Hablan de devolver a la titularidad a Conor Gallagher por una sola razón: el Chelsea, en sus enfrentamientos del pasado curso frente a los ‘citizens’, se mantuvo invicto con dos empates (4-4 y 1-1). Y el hombre encargado de frenar a Rodri fue Gallagher, que cumplió su cometido con buena nota.

    Sin embargo, en estos momentos, el acompañante de Declan Rice en esa misión debería ser Kobbie Mainoo. El joven de 19 años se hizo con un puesto en el once titular en octavos de final y desde entonces se ha convertido en una de las sensaciones del conjunto inglés. Aún así, nadie descarta un movimiento sorprendente de Southgate con Gallagher como arma secreta para frenar a Rodri.

    ¿Y Yamine Lamal? Pues, como Adrien Rabiot, muestran su admiración hacia el extremo de España. Pero, al contrario que el centrocampista francés, solo hay halagos y ningún desafio, porque la frase que lanzó el jugador galo al final de su discurso cuando habló del jugador del Barcelona, fue una losa: «Si Lamine Yamal quiere jugar la final, tendrá que hacer más cosas de las que ha hecho hasta ahora», dijo. Como contestación, obtuvo uno de los golazos de la Eurocopa.

    Watkins, mientras, sólo tuvo buenas palabras dedicadas a Yamine Lamal y ningún reto, por si acaso: «Yamal es un talento increíble, generacional. No es frecuente que marques un gol desde fuera del área contra Francia en una semifinal. Lamine tiene el mundo a sus pies y sí, está a millas por delante de mí cuando yo tenía 16 o 17 años», sentenció.

    Los focos apuntan al brillante extremo español. Sus diabluras por la banda derecha, acaparan toda la atención mediática. Pero, detrás de ese éxito, está la imponente presencia de Rodri Hernández, la verdadera máquina de fabricar juego en el equipo de Luis de la Fuente. Eso, en Inglaterra, lo saben y han tomado nota. Porque para Southgate y sus jugadores, Rodri es la clave de la final.

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  • Southgate, luces y sombras

    Southgate, luces y sombras


    Gareth Southgate no ha disfrutado de un camino apacible en la Eurocopa. Criticado por el siempre complicado entorno de Inglaterra (afición y medios de comunicación con ex futbolistas a la cabeza del frente opinador), ha rozado la lona en varias ocasiones y ha sobrevivido con sus luces y sombras hasta alcanzar una cima en la que pocos confiaban: la final que disputará ante España este domingo en Berlín.

    Ahora, en apenas un par de jornadas, Southgate tendrá la oportunidad de romper un maleficio que dura casi 58 años. Desde que Inglaterra ganó el Mundial de 1966, ha fallado en 29 campeonatos internacionales. Sólo un entrenador, Alf Ramsey, consiguió un trofeo para lucirlo en las vitrinas de la Asociación Inglesa de Fútbol. Lo intentaron sin éxito Joe Mercer, Ron Greenwood, Bobby Robson, Graham Taylor, Terry Vanebles, Glenn Hoddle, Howard Wilkinson, Peter Taylor, Sven-Göran Eriksson, Steve McLaren, Fabio Capello, Stuart Pearce, Roy Hodgson y Sam Allardyce. Southgate, podría emular a Ramsey pese a tener más errores que aciertos en esta Eurocopa:

    1. Declaraciones inoportunas

    Antes del inicio de la Eurocopa, en una entrevista con ‘Bild’, lanzó al mundo unas declaraciones poco beneficiosas para la tranquilidad de la concentración inglesa. «Si no ganamos, probablemente ya no estaré aquí. Puede que sea la última oportunidad. Creo que aproximadamente la mitad de los entrenadores nacionales se marchan después de un torneo; esa es la naturaleza del fútbol internacional», dijo para ponerse el listón muy alto y una presión innecesaria hacia sus jugadores.

    En diciembre, Southgate cumplirá ocho años al frente de la selección inglesa. Primero, sustituyó de forma interina a Allardyce, pero después de cuatro partidos al frente de los ‘pross’ convenció a la federación, que confirmó a Southgate oficialmente en un cargo que teóricamente dejará si no gana a España. Así lo insinuó para generar un primer sobresalto sin sentido en un equipo que parece tener un imán para atraer jaleos que dan carnaza a los opinadores que rodean a la selección inglesa. Eso, Southgate, debería saberlo hace mucho tiempo.

    2. Un ‘experimento’ llamado Trent Alexander-Arnold

    En la pasada Eurocopa, Inglaterra llegó hasta la final que perdió ante Italia en los penaltis con una pareja de mediocentros muy reconocible que funcionó como un reloj: Declan Rice y Kalvin Phillips. De la ecuación, se cayó el segundo, que cedido en el West Ham por el Manchester City cuajó una temporada intrascendente. Southgate no le convocó y para su puesta en escena ante Serbia apostó por colocar junto a Rice a Alexander-Arnold cuando tenía a otros tres mediocentros puros en el banquillo esperando una oportunidad: Conor Gallagher y los jóvenes Adam Wharton (20 años) y Kobbie Mainoo (19).

    Después de firmar una victoria pírrica (0-1), para el segundo duelo de la fase de grupos frente a Dinamarca, insistió con Alexander-Arnold. De nuevo fracasó y fue sustituido tras el descanso por Gallagher, que a su vez sentaría por fin en el banquillo a Alexander-Arnold en el tercer encuentro, otro empate rancio con Eslovenia (0-0). La apuesta de Gallagher, también errática, dio pie a la aparición de una de las luces de Southgate, que mientras encontró esa solución, suspiraba por Phillips: «Sabemos que Alexander-Arnold es un experimento. No tenemos un reemplazo natural para Phillips», lamentaba mientras Phillips estaba en casa.

    3. Un lesionado en la convocatoria

    Otra de las decisiones controvertidas de Gareth Southgate fue incluir en la lista final a Luke Shaw, lesionado desde febrero, mes en el que disputó sus últimos minutos con el Manchester United. Una lesión en el tendón de la corva le traía por la calle de la amargura, pero su seleccionador confaba ciegamente en él y se la jugó con Shaw como único lateral izquierdo puro de la plantilla, con quien esperaba contar a partir del segundo partido de la fase de grupos.

    Ni siquiera convocó a otro lateral zurdo, por si Shaw no llegaba a tiempo. Dejó en tierra a candidatos como Ben Chilwell o Tyrick Mitchell para tomar un riesgo tal vez innecesario. ¿Qué ocurrió? La respuesta no dejó muy bien a Southgate. Shaw no apareció hasta los últimos diez minutos de los cuartos de final que Inglaterra ganó en los penaltis a Suiza. Mientras, Kieran Trippier tuvo que jugar a pierna cambiada, de forma antinatural y ofreciendo dudas en una posición que no era la suya. El empeño de Southgate con un jugador lesionado como Shaw mermó las prestaciones de Inglaterra.

    4. Mainoo, la gran luz de Southgate

    Si Southgate puede presumir de haber acertado con algo, es con su decisión de haber apostado por el joven mediocentro del Manchester United Kobbie Mainoo. Es cierto que tardó en decidirse y su inclusión en las alineaciones fueron fruto de sus propios errores, como el experimento fallido con Alexander-Arnold. El primer intento para corregir su fallida idea, fue sustituir al lateral derecho por Gallagher para el tercer partido de la fase de grupos ante Eslovenia. Tampoco funcionó y, después de ver a Mainoo unos minutos en ese mismo choque, se lanzó definitivamente a la piscina.

    En octavos, en el agónico triunfo de Inglaterra contra Eslovaquia (2-1 en la prórroga y tras un gol de chilena de Bellingham en el último segundo del tiempo añadido), Mainoo se hizo con un hueco en el once titular. No lo soltó nunca más, porque se afianzó a base de dar el equilibrio que necesitaba su selección. Cuanto más jugaba, más progesaba hasta explotar definitivamente en semifinales. Mainoo se exhibió como uno de los mejores frente a Países Bajos y solucionó para siempre el debate del mediocentro que debía acompañar a Rice. Southgate, sin duda, acertó con el chaval de United, a quien ha convertido en una estrella.

    5. La resiliencia de Southgate

    El técnico de Inglaterra tiene un aguante superlativo. Aunque a veces merecidas, las críticas que recibió desde múltiples sectores podrían haber desquiciado a cualquiera. Sin embargo, Southgate salió adelante con tranquilidad, ignorando a la masa de aficionados y medios de comunicación que pedían a su selección una mejora considerable entre el mal juego de un equipo en el que nadie confiaba para ganar el título después de sus primeros tres partidos.

    Sin embargo, paso a paso, Southgate, a base de resultados, aunque con poco juego con excepción de la primera parte ante Países Bajos, fue silenciando, con ayuda de sus jugadores, a todo aquel que lanzaba sus criticas al aire. Kane fue uno de los que salió a dar la cara por su entrenador para frenar a nombres como Gary Lineker o Alan Shearer: «Ellos tampoco ganaron nada», recordó. Southgate, de momento, tampoco. Pero pese a las críticas, su trabajo no puede quedar en entredicho: Inglaterra, bajo su mandato, ha llegado a dos finales de las dos Eurocopas que ha dirigido y quedó tercero en el Mundial de Rusia 2018, mientras que en Catar 2022 alcanzó los cuartos de final. Su resiliencia queda avalada con sus resultados. Indiscutibles.

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  • Las 29 maldiciones de Inglaterra

    Las 29 maldiciones de Inglaterra


    Desde que ganó el Mundial de 1966, Inglaterra ha visto pasar por delante hasta 29 torneos internacionales entre Eurocopas y Copas del Mundo sin volver a introducir en sus vitrinas título alguno. En total, han pasado casi 58 años desde que Booby Moore levantara al cielo de Wembley el único trofeo del que puede presumir el combinado británico, aquejado de una maldición que campeonato a campeonato ha dejado sin celebraciones a los ‘pross’.

    Su paso por las Eurocopas y Mundiales, en total 29, se resumen en 7 ausencias tras fallar en las fases de clasificación, 6 eliminaciones en la fase de grupos, 3 participaciones en los octavos de final, 7 en cuartos, 4 semifinales y 2 finales, la última hace tres años, también en Wembley y que se saldó con derrota contra Italia en la tanda de penaltis. Este domingo, en Berlín, tendrá una oportunidad única para romper su mala suerte, pero para el recuerdo quedarán unos cuantos golpes muy sonados:

    Eurocopa de Italia 1968: el gol de Dzajic y la primera expulsión de un jugador inglés

    Inglaterra, flamante campeona del mundo, alcanzó la final de la Eurocopa con la base de los jugadores que ganaron un par de años antes. Ahí estaba el portero Gordon Banks, el defensa Bobby Moore, el medio Booby Charlton y el entrenador Alf Ramsey. Yugoslavia fue su rival en semifinales y el Stadio Comunale de Florencia dictó sentencia. Un gol de Dragan Dzajic en el minuto 86 acabó con la resistencia británica y sirvió para inscribir su nombre de los villanos que derrotaron a un equipo que, al borde del pitido final, sufrió su primera expulsión en un gran torneo: ese dudoso honor fue para Allan Mullery.

    Mundial México 1970: el ‘Partido del Siglo’ que acabó con la generación dorada

    La última aparición de Alf Ramsey y de sus mejores jugadores en un Mundial tuvo un broche de oro pero triste. Los Hurst, Charlton, Moore y compañía dijeron adiós al torneo en cuartos de final en uno de los mejores partidos que sin duda se recuerdan de la Copa del Mundo. Junto a Alemania, honraron al fútbol en el llamado ‘Partido del Siglo’. El conjunto británico, por delante en el marcador gracias a los goles de Martin Peters y Allan Mullery, cedió su ventaja en el último tramo. Franz Beckenbauer y un milagroso Uwe Seller en cabezazo hacia atrás, subieron las tablas al marcador y Gerd Müller, ya en la prórroga, cerró la etapa de una de las hornadas más queridas del fútbol inglés.

    Los duros años 70: una década en la sombra

    La década de los 70 fue durísima para el fútbol inglés, que curiosamente, a nivel de clubes, sí cosechó éxitos en los años previos a los 80. Liverpool, Nottingham Forest y Aston Villa encadenaron seis copas de Europa entre 1976 y 1982; el Liverpool también sumó dos Copas de la UEFA en 1973 y 1976, como el Tottenham en 1972; y el Manchester City (1970) y el Chelsea (1971) contribuyeron con un par de Recopas. Esas victorias, sin embargo, no se tradujeron en grandes puestas en escena a nivel de selecciones. Todo lo contrario, porque Inglaterra no se clasificó para los Mundiales de Alemania 1974 y Argentina 1978 ni para las Eurocopas de Bélgica 1972 y Yugoslavia 1976.

    Se quedó sin plaza en el Mundial de 1974 por culpa de Polonia, contra la que le bastaba una victoria en Wembley para sacar su billete. Antes del choque, el famoso manager inglés Brian Clough llegó a llamar «payaso» a Tomaszewski, el portero polaco que después se convirtió en el héroe de su equipo. Lo paró todo, menos un penalti, Inglaterra no pasó del empate (1-1) y se quedó sin Mundial. En el siguiente, Italia, por la diferencia de goles, dejó sin competición a los ‘pross’, también fuera de las Eurocopas por culpa de un mal partido ante Alemania en la clasificación de 1972 igual que para 1976, solo que Checoslovaquia, posteriormente campeona, fue el verdugo en el último partido.

    Mundial España 1982: a un gol de las semifinales

    El regreso a las grandes competiciones de Inglaterra dos años antes, en la Eurocopa de Italia 1980, se saldó con una participación que pasó desapercibida. Pero un par de años después, con Kevin Keegan en su última fase, firmó un gran torneo del que se quedó fuera por un gol. En aquella ocasión, la FIFA planteó un sistema con dos fases de grupos. En la primera, Inglaterra hizo pleno de victorias (superó a Francia, Checoslovaquia y Kuwait). En el segundo, se enfrentó a Alemania y a España. Sólo el líder, pasaba a semifinales e Inglaterra empató sin goles ante sus dos rivales. Alemania, con su victoria sobre España (2-1), alcanzó la siguiente fase. Un solo tanto, en cualquiera de los dos partidos, habría bastado al conjunto inglés para colocarse en la orilla de la final.

    Eurocopa Francia 1984: El gol de Simonsen y el empate sin goles ante Grecia

    De nuevo, otro pinchazo de Inglaterra en una fase de clasificación. En esta ocasión, se quedó fuera de la Eurocopa de 1984 tras ceder ante Dinamarca, que acabó por encima de la clasificación por un punto de diferencia. Lo pudo conseguir de dos maneras y ambas como local: bastaba con una victoria ante la débil Grecia o con un empate contra Dinamarca. No consiguió ni una cosa ni la otra. Ante los primeros, se atascó con un empate sin goles, y ante los segundos, ya con Michael Laudrup y su generación dando sus primeros pasos, cayó con un tanto de penalti de Alan Simonsen.

    Mundial México 1986: Maradona explota, Inglaterra pierde

    En el Mundial de México 1986, Inglaterra tuvo la mala suerte de encontrarse en los cuartos de final con el mejor Maradona de la historia. Perdió 2-1 y fue eliminado por dos jugadas clave: una, la de la ‘mano de Dios’, en la que el astro argentino batió a Peter Shilton con una de las irregularidades más escandalosas de la historia. Y la otra, con la que Maradona arregló su infracción después de marcar el mejor gol de la historia de los Mundiales. Cosió la pelota a sus pies y desde el centro del campo hasta la portería británica se deshizo de cuanto rival pasó por delante hasta terminar marcar un tanto para la eternidad. Lo sufrió en sus carnes, para su desgracia, Inglaterra.

    Mundial Italia 1990: comienza la maldición de los penaltis

    Por primera vez desde la Eurocopa de 1968, Inglaterra volvía a las semifinales de un gran campeonato. David Platt, Gary Lineker, Paul Gascoigne y compañía ilusionaron a un país huérfano durante más de dos décadas de alegrías futbolísticas. Después de deshacerse de Bélgica y de Camerún en octavos y en cuartos, respectivamente, Alemania esperaba en semifinales. El partido, intenso e igualado, acabó 1-1 y la lotería de los once metros decidió. Brehme, Matthäus, Riedle y Thon, acertaron para el conjunto germano. Lineker, Beardsley y Platt, para el inglés. Pearce y Waddle fallaron e Inglaterra hizo las maletas.

    Mundial Estados Unidos 1994: ‘An impossible job’

    Con el buen recuerdo del anterior Mundial, el aficionado inglés estaba ansioso por disputar el de Estados Unidos. Pero antes tenía que clasificarse. Comenzó mal, con un empate en Wembley ante Noruega (1-1) en el que Gascoigne fue protagonista en la previa. No se le ocurrió otra cosa que soltar un ‘Fuck Norway’ que no sentó bien a sus rivales. Además, su entrenador, Graham Taylor, ‘cazó’ a ‘Gazza’ y a Paul Merson bebiendo alcohol antes del choque.

    Para la vuelta, después de ceder otros dos puntos con un empate en el último segundo de Holanda (2-2), se jugó todo a una carta de nuevo frente al combinado escandinavo. Y, esta vez, perdió 2-0 para cerrar una fase de clasificación que fue filmada por un equipo de televisión que, con permiso de la FA, grabó todas las intimidades británicas. De ahí salió ‘An Impossible job’, uno de los documentales más famosos de la historia del fútbol y con un título que describió perfectamente lo que ocurrió en esa fase de clasificación.

    Eurocopa Inglaterra 1996 y Mundial Francia 1998: otra vez los malditos penaltis

    De nuevo, Inglaterra, por culpa de los penaltis, se quedó sin posibilidades de ganar un título. Primero, en su Eurocopa, en la que brilló hasta semifinales, en las que cayó frente a Alemania (otra vez). El fallo de Gareth Southgate en la tanda dejó sin final a los ‘pross’, igual que en el Mundial de 1998. En esa ocasión, fue en octavos, el rival Argentina y después de terminar la prórroga 2-2: Paul Ince y David Batty fallaron sus penaltis y dejaron a su selección de nuevo fuera de una gran competición.

    Eurocopa Bélgica y Holanda 2000: la primera victoria de la historia de Rumanía

    Inglaterra se enfrentó con optimismo a una competición en la que puso muchas esperanzas. Tenía un grupo difícil, con Rumanía, Alemania y Portugal. Perdió el primer partido ante el conjunto luso (3-2), se recuperó ante el cuadro germano (1-0) y un empate le habría valido ante Rumanía. Sin embargo, cuando el marcador lucía un 2-2 en el minuto 89, otra vez, un penalti, fastidió la fiesta al equipo liderado por Alan Shearer, Michael Owen y David Beckham. Ionel Ganea no falló, Rumanía ganó su primer partido de la historia de una Eurocopa e Inglaterra se fue a la calle.

    Eurocopa Portugal 2004 y Mundial Alemania 2006: Portugal y los penaltis acaban con Inglaterra

    Con un equipazo en el que lucían nombres como Terry, Beckham, Owen y Lampard, entre muchos otros, Inglaterra se plantó en los cuartos de final de la Eurocopa de 2004 y en los del Mundial 2006. Su rival, en ambos casos, fue Portugal. En el primer ‘tortazo’, era el anfitrión y aunque Inglaterra resistió tras empatar 2-2, con un tanto de Lampard en el minuto 115 de la prórroga, después no pudo con la tanda de penaltis: Beckham y Vassel fallaron e Inglaterra se despidió del torneo, como cuatro años después, cuando tras finalizar el choque sin goles, los errores de Lampard, Gerrard y Carragher, alargaron la maldición británica.

    Eurocopas 2008 y 2012: Croacia asalta Wembley e Italia alarga la maldición de los penaltis

    Inglaterra, en la fase de clasificación para la Eurocopa de Austria y Suiza 2008, solo necesitaba empatar frente a Croacia en la última jornada para confirmar su presencia en la competición. Sin embargo, sus esperanzas quedaron sepultadas tras caer en Wembley 2-3 ante el combinado balcánico en el que un joven Luka Modric ya apuntaba maneras. Fue una derrota dolorosa y, cuatro años después, aún se extendió esa herida, porque Italia, en cuartos de final, eliminó en los penaltis a los ‘pross’. Young y Cole fallaron y todo se acabó para Inglaterra.

    Mundial Rusia 2018: la épica croata expulsa a Inglaterra en semifinales

    Ya con Gareth Southgate en el banquillo, Inglaterra, con paso firme, pasó por el Mundial de Rusia partido a partido hasta alcanzar las semifinales ante Croacia. Algunos de los nombres que disputarán la final de la Eurocopa contra España, ya estaban en aquel torneo. Kane, Trippier, Pickford, Walker, Stones y Alexander-Arnold soñaron con una final durante casi 70 minutos, los que disfrutó de una ventaja ajustada por un tanto de Trippier al principio. Sin embargo, Croacia, abonada a las gestas en ese torneo, empató por medio de Perisic y, ya en la prórroga, Mandzukic, hizo añicos el sueño de todo un país, que se quedó a las puertas de repetir la final del Mundial de 1966.

    Eurocopa 2020: la derrota más dolorosa de la historia de Inglaterra

    Si hay una derrota que ha dolido a Inglaterra, esa es la de la final de la Eurocopa de 2020. Lo tenía todo para ganarla: un equipazo, buenas sensaciones, a su público en el campo apoyando la causa (se disputó en Wembley) y la oportunidad de acabar con la maldición de 54 años de derrotas, sofocos y tristezas. Italia, su rival, teóricamente era la invitada especial a un estadio y alrededores embriagados por el alcohol y la fiesta en las horas previas. Sin embargo, tras terminar el partido y la prórroga con un empate (1-1), los penaltis, esos malditos penaltis que tanto han fastidiado a Inglaterra en esta serie de desdichas, volvieron a jugar una mala pasada a los ‘proos’. Fallaron Saka, Sancho y Rashford e Inglaterra, una vez, la enésima, hincó la rodilla.

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  • España ya prepara la final sin Jesús Navas, Ayoze ni Pedri

    España ya prepara la final sin Jesús Navas, Ayoze ni Pedri


     

    Luis de la Fuente ya prepara la final de la Eurocopa con 23 jugadores, en una sesión suave en la que los titulares regresaron al trabajo de campo y se ausentaron Jesús Navas, con molestias en la cadera, Ayoze Pérez, que está prácticamente descartado, y Pedri, baja por lesión en la gran cita del domingo ante Inglaterra.

    Los jugadores de la selección española Nico Williams (d) y Lamine Yamal (i) durante el entrenamiento realizado este jueves. EFE/J.J. Guillén

    A tres días de la final en el Olímpico de Berlín, la selección española comenzó a preparar el pulso ante Inglaterra aún con más preocupación del cuerpo técnico en la recuperación de fuerzas y cuidado de sus futbolistas que con carga de trabajo.

    El entrenador Luis de la Fuente y el delantero Joselu (i) durante el entrenamiento realizado este jueves. EFE/J.J. Guillén

    Antes de la suave sesión, los internacionales se juntaron para realizar una foto para el recuerdo. Con una de las grandes lonas a sus espaldas, con palabras clave del cuerpo técnico como ‘Unión’, ‘Equipo’, ‘Trabajo’ y ‘Esfuerzo’, los futbolistas posaron con sus preparadores entre bromas. Fabián y Joselu fueron los últimos en llegar entre silbidos de todos.

    Tras la foto Jesús Navas se retiró a la carpa anexa al campo de entrenamiento del centro deportivo SV Aasen, para realizar trabajo de recuperación por las molestias de cadera que obligaron a ser sustituido en semifinales ante Francia. Según informaron a EFE fuentes del cuerpo técnico, estará disponible para la final si se le necesitase por cualquier acción negativa con Dani Carvajal, que regresa tras sanción y será titular.

    Al igual que Carvajal trabaja con intensidad con el grupo Robin Le Normand, también baja en semifinales por sanción, y que muestra, hoy en la pierna derecha, tiras kinesiológicas por haber sido tratado los últimos días de molestias físicas. Su ‘pulso’ con Nacho Fernández representa la única duda en el equipo titular de Luis de la Fuente para medirse a Inglaterra.

    Ha perdido prácticamente las opciones de tener minutos si fuese necesario tirar de él Ayoze, que vuelve a sufrir dolores musculares en la misma zona en la que sufrió una elongación ante Italia en el segundo partido del torneo. Por segundo día consecutivo se ausentó de la sesión. Como Pedri, que se quedó en el complejo donde está concentrada España recuperando el esguince de rodilla que le apartó de semifinales y le impedirá jugar en Berlín.

    Los minutos de entrenamiento abiertos a los medios dejaron imágenes de tranquilidad con estiramientos sobre esterillas en el césped, trabajo con rodillo y un largo calentamientro articular. Se vio al capitán Álvaro Morata calentar bien la rodilla en la que recibió la entrada accidental de un miembro de seguridad de la Federación en la celebración por el pase a la final.

    A continuación realizaron ejercicios con vallas y rondos en los que Morata volvió a ser protagonista por la intensidad con la que fue al suelo en dos acciones cuando estaba en el centro. Por poco derribo a Rodri y se ganó las bromas de sus compañeros en medio de un gran ambiente.

    Ya a puerta cerrada el trabajo con balón fue mínimo en un entrenamiento que no llegó a los 45 minutos. Algunos jugadores como Morata y Lamine Yamal se retaron en uno a uno de habilidad con balón y porterías pequeñas. Ganó el capitán, como mostró la Federación en un divertido vídeo del pique.

    El ambiente relajado y distendido, aún sin carga de trabajo ni la preparación de ningún concepto táctico de Inglaterra para la final, se vio también en el rato que Joselu Mato cambió la delantera por la portería. Sin guantes se sometió a los disparos de los porteros desde la frontal del área y de algún compañero, dejando buenas estiradas para la foto y bromas. «Cansa ser portero. Tengo las manos», aseguró tras momentos de diversión.

    El viernes ya preparará España con mayor intensidad la final en una sesión clave, a puerta cerrada, en la que De la Fuente trasladará todo el estudio que en las últimas horas se ha ampliado sobre el rival de la final, Inglaterra, tras sus últimos encuentros en el torneo. Desde las 11:00 horas completará la selección su penúltimo entrenamiento alejado del ruido en Donaueschingen, el mismo escenario donde se ejercitará en vísperas del duelo tras recibir el ok de UEFA a no hacerlo en el Olímpico de Berlín.

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