Paises: Alemania

  • El día que el español Navas retiró a Southgate

    El día que el español Navas retiró a Southgate


    El 10 de mayo de 2006, el Philips Stadion del PSV Eindhoven fue testigo de la primera Liga Europa (entonces Copa de la UEFA) que conquistó el Sevilla tras ganar 4-0 al Middlesbrough. Fue la que inicio una lista de siete títulos, un récord espectacular del conjunto español en el que un joven Jesús Navas, en aquel duelo, se enfrentó al veterano Gareth Southgate, en el ocaso de su carrera.

    Casi dos décadas después, exactamente 18 años, Jesús Navas, con 38, continúa dando patadas a un balón mientras Southgate dirige desde 2016 a Inglaterra. El próximo domingo, en Berlín, volverán a verse las caras, solo que uno seguirá en el césped y el otro estará en el banquillo. El destino, tras el paso del tiempo, ha tenido el capricho de dar una oportunidad a ambos de enfrentarse nuevamente y de dar la posibilidad de revancha al técnico británico.

    Y es que, aquel día aún primaveral de 2006, Southgate vivió un día muy amargo. Tenía 35 años, casi los mismos que luce ahora Navas, y se enfrentaba al último partido de la temporada y de su carrera. Después de 16 años en la elite, dijo adiós tras acumular cuatro temporadas en el Crystal Palace, seis en el Aston Villa y cinco en el Middlesbrough. En total, sólo en la Premier League, disputó 459 partidos y 40.538 minutos en los que marcó 17 goles a los que puede presumir de sumar otros 57 partidos con la selección inglesa.

    Pero el último fue el más amargo. Sólo tres días después del final de la Premier League, el ‘Boro’ se enfrentó al reto de introducir en sus vitrinas un título internacional de prestigio. Antes de la final, por el camino dejó al Roma, al Basilea y al West Ham en octavos, cuartos y semifinales, respectivamente. El Sevilla, también un novato en las finales, podía ser una víctima asequible para el Middlesbrough y perfecta para Southgate, que se encontraba a sólo noventa minutos de terminar su carrera a lo grande.

    Navas, mientras, apenas tenía 20 años y su debut en la elite llegó poco antes, en 2003. Ya se había consolidado en el primer equipo como un jugador descarado y desequlibrante que, con Dani Alves por detrás, hacía locuras por la banda derecha. Southgate, lateral izquierdo durante buena parte de su carrera, se libró de aguantar las acometidas de su rival. Con la experiencia, dio un paso a un lado y en su última etapa, y en esa final, jugó en el centro de la defensa.

    Desde esa demarcación no pudo hacer nada para frenar las acometidas del Sevilla, que con un doblete de Enzo Maresca y con los tantos de Luís Fabiano y Fredéric Kanoute, ganó 0-4 de forma incontestable. Southgate, capitán del ‘Boro’, sólo pudo felicitar a su rival y lamentar un final tan duro. Nunca más, volvió a jugar al fútbol. Ese fue su último baile, una derrota ante un jugador, Jesús Navas, a quien volverá a tener enfrente. En esta ocasión, intentará derrotarle desde el banquillo ante la asegurada resistencia de España, que peleará por amargar de nuevo una final al ahora entrenador de Inglaterra.

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  • España y una cuenta pendiente con Palmer

    España y una cuenta pendiente con Palmer


    España tiene una pequeña cuenta pendiente con Cole Palmer. Una mala celebración en un gol durante un partido muy importante entre las sub-21 de ambas selecciones tiene la culpa. El delantero del Chelsea, decisivo en la final de la Eurocopa de la categoría que se disputó hace casi justo un año, celebró su tanto, el de la victoria del combinado británico (1-0), provocando al banquillo de la ‘Roja’. Ahora, en otra final, se verá de nuevo las caras con España, que tal vez tenga tomada la matrícula al brillante jugador británico.

    El 8 de julio de 2023, las selecciones de Inglaterra y España sub-21 se enfrentaron en el Estadio de Batumi (Georgia) en la final de la Eurocopa de la categoría. El equipo de Santi Denia fue derrotado con un tanto de Palmer, que acertó en el alargue de la primera parte. El entonces jugador del Manchester City, lanzó una falta que terminó dentro de la portería que defendía Arnau Tenas, aunque el tanto pudo ser ilegal.

    Inglaterra colocó a dos jugadores delante de la barrera española y que se adelantaron durante el lanzamiento. La regla 13 de la IFAB, es clara: «cuando tres o más futbolistas del equipo defensor forman una barrera, todos los jugadores del equipo atacante deben permanecer al menos a un metro de la misma». La distancia a la que se encontraban los miembros del combinado británico, aparentemente, era superior a la que exige el reglamento. Y, encima, el lanzamiento de Palmer rebotó en Curtis Jones para despistar a Tena.

    Pero Palmer no se limitó a celebrar el tanto de una manera efusiva, lo hizo cerca del banquillo de España, con una mirada desafiante que provocó una trifulca entre ambas selecciones a la que el árbitro noruego Espen Eskas respondió con la expulsión de Ashley Cole (miembro del cuerpo técnico de Inglaterra) y del preparador físico Carlos Rivera. También fueron amonestados Levi Colwill y Oihan Sancet.

    De aquella plantilla que quedó subcampeona en Georgia, Luis de la Fuente sólo tiene solo tiene en la Eurocopa a Álex Baena. El resto de la alineación que perdió ante Inglaterra en la que brillaron nombres como Tenas, Víctor Gómez, Paredes, Pacheco, Miranda, Blanco, Abel Ruiz, Sancet, Rodri o Sergio Gómez, no han tenido la misma suerte que el jugador del Villarreal, presente en uno de los momentos más trascendentales de la historia reciente de la selección española.

    De hecho, uno de ellos, Sergio Gómez, en ese momento compañero de Palmer en el City, se mostró molesto por la acción del ahora futbolista del Chelsea. «No sé si hablaremos o si me dirá algo. Si me quiere pedir perdón, que me lo pida, pero la verdad es que no ha sido una buena actitud. Él ha querido celebrarlo así y ya está. Cada uno lo celebra como quiere y ya sabemos cómo son los ingleses. Al final ellos son los que hacen esas provocaciones. Lo ha hecho así y ha habido un poco de barullo», dijo.

    Ahora, Palmer y España, con Baena como principal testigo, se cruzarán de nuevo. Ambos, son suplentes habituales en la Eurocopa, pero han gozado de tiempo sobre el terreno de juego. El primero, ha sido decisivo con sus eléctricas apariciones en las segundas partes de los cuatro últimos encuentros. El segundo, sólo participó en 27 minutos frente a Italia y Albania. Y un año después de que ambos se vieran las caras, España tendrá la oportunidad de cerrar esa pequeña herida que hizo daño a la sub-21. Berlín decidirá si habrá revancha.

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  • Inglaterra, superviviente con más dudas que certezas

    Inglaterra, superviviente con más dudas que certezas


    Excepto los primeros 45 minutos del choque ante Países Bajos y algún fugaz arreón fruto de la necesidad, Inglaterra, el rival de España en la final de la Eurocopa, presenta muchas más dudas que certezas, con una propuesta carente de identidad, insulsa, aburrida y con un técnico, Gareth Southgate, envuelto en una madeja de líos que no ha resuelto hasta casi el final, sobre la bocina, y en los prolegómenos de una cita histórica para su país.

    Sin títulos desde el Mundial de Inglaterra 1966 y con el recuerdo de la dolorosa derrota de hace tres años en la final de la anterior edición, el combinado británico tendrá una presión enorme para superar a un rival que luce orgulloso en sus vitrinas tres Eurocopas (1964, 2008 y 2012). Esos títulos, más el Mundial de Sudáfrica 2010, suman un total de cuatro grandes trofeos internacionales para España por el único que han celebrado los ‘pross’.

    Los hombres de Luis de la Fuente practican el mejor fútbol de la Eurocopa, pocos les esperaban en la final antes de que el balón echara a rodar y han vivido en una balsa de aceite victoria tras victoria hasta Berlín con todo aplausos y elogios. Todo lo contrario que Inglaterra. Su camino has sido tortuoso, con mucho ruido, con algunas polémicas y, sobre todo, con un fútbol ramplón que generó una gran cantidad de críticas en su siempre fogoso entorno en el que aficionados y medios de comunicación con sus opinadores, marcan el paso.

    Y es que las dudas de Inglaterra son muchas y las certezas pocas. La lista de las primeras es larga y comenzaron desde el primer minuto, antes de la puesta en escena con unas declaraciones de Gareth Southgate tal vez fuera de lugar: «Si no ganamos la Eurocopa, probablemente no siga», dijo a ‘Bild’. Sus palabras fueron el primero torpedo en la línea de flotación hacia su selección, a la que dirige desde hace casi ocho años y a la que puso una fecha de caducidad que dio un punto más de presión a sus jugadores.

    Con el debate y el ruido que generaron sus declaraciones, Inglaterra abrió ante Serbia el torneo para dejar algunas de las sombras que posteriormente sobresaldrían con más claridad. En aquella ocasión, el gol de cabeza de Jude Bellingham, aclamado héroe de la victoria británica (0-1), escondió la verdad sobre el mal juego del equipo de Southgate.

    Las controvertidas decisiones de Southgate

    En los dos siguientes partidos, nadie pudo disfrazar esa realidad tras empatar con Dinamarca (1-1) y Eslovenia (0-0). La imagen del rival de España fue pésima y ni Bellingham pudo esconder las carencias de un equipo plano, previsible y en un laberinto sin aparente salida. Y parte de culpa la tuvo Southgate, que tomó alguna decisión controvertida como colocar a un lateral derecho (Trent Alexander-Arnold) a organizar los partidos junto a Declan Rice o dejar en el banquillo día sí y día también a uno de sus pocos agitadores, Cole Palmer.

    Por no hablar de la convocatoria del lesionado Luke Shaw, que no jugaba desde febrero y a quien esperaba recuperar para el segundo partido. No apareció hasta los últimos minutos de los cuartos de final y no tenía sustituto natural porque Southgate no quiso. Kieran Trippier, lateral derecho, jugó en una posición antinatural hasta las semifinales. Pero, además, las estrellas inglesas, tampoco funcionaron: Bukayo Saka, Phil Foden, Bellingham o Harry Kane, andaban casi desaparecidos en combate.

    En octavos, Southgate reaccionó y puso al joven Kobbie Mainoo en el centro del campo. Fue su único gran cambio y el chaval de 19 años aportó algo de criterio a sus compañeros y poco a poco, ronda a ronda, fue tomando el pulso a la competición hasta convertirse en un acierto. Pero hasta entonces, Inglaterra siguió en el alambre: una chilena en el tiempo de descuento de Bellingham en octavos y las apariciones de Saka y Pickford en cuartos frente a Suiza, rescató ‘in extremis’ al conjunto británico.

    El camino hacia semifinales, ante equipos teóricamente menores, estuvo lleno de baches que Inglaterra sorteó como buenamente pudo. Las críticas, sobre todo de ex jugadores como Gary Lineker o Alan Shearer, incluso provocaron una respuesta desde uno de sus capitanes, Harry Kane: «Ellos tampoco ganaron nada», dijo. El mal ambiente hacia la calle fue evidente, pero hacia dentro, según destacaban todos los jugadores y cuerpo técnico, era excelente. Todos eran una piña con Southgate, y, por eso, tal vez, sobrevivieron.

    Justo al final del camino, ante Países Bajos, sobre todo con 45 minutos de buen juego en el que se vieron atisbos de recuperación, Inglaterra pudo sonreir. Los goles de Harry Kane, desde el punto de penalti, y de OIlie Watkins, sobre la bocina, permitieron a Inglaterra alcanzar una final que afrontarán ante el equipo de Luis de la Fuente con la sensación de haber tenido más dudas que certezas. Sin embargo, eso no cuenta para el duelo decisivo. En cuatro torneos, Southgate, con sus errores y aciertos, suma dos finales, una semifinal y unos cuartos. Casi nada. Cuidado, España.

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  • 1-2. Watkins e Inglaterra desafían a España

    1-2. Watkins e Inglaterra desafían a España


    El último desafío de España en la final de la Eurocopa 2024 del próximo domingo en Berlín será Inglaterra, ganadora de la semifinal al filo del final, ya sin Harry Kane ni Phil Foden sobre el campo, sin señales ofensivas hasta una media vuelta definitiva de Ollie Watkins al borde del minuto 90 que marcó la única diferencia.

    Por segunda Eurocopa consecutiva, por primera vez fuera de su país, el conjunto británico competirá por conquistar un título hasta ahora ajeno, distante, que perdió en los penaltis en la final de 2021 contra Italia en Wembley. La apoteosis de la grada, al desolación de sus rivales, la euforia de los jugadores ingleses, ejemplifican todo lo que supone tal reto.

    Inglaterra ganó cuando peor jugaba. De pronto. Cuando la prórroga parecía el único destino posible para el grupo de Gareth Southgate, bien el primer tiempo, gris todo el segundo, vencedor porque la solución del seleccionador por reemplazar a Kane y dar entrada a Watkins, con 20 minutos hasta entonces en esta Eurocopa, salió perfecta. Vencedora.

    En el minuto 7, Xavi Simons lanzó el partido. No especuló incialmente Inglaterra como otras veces. Le ha ido tan mal en esa versión miedosa de sí mismo, conformista, tanto en los octavos como en los cuartos de final, que ya no contempla un plan dentro de los mismos parámetros. Y no especula Países Bajos, que salió con el balón jugado y corrió hacia adelante sin complejos.

    El extremo del Leipzig, antes del PSV y el Barcelona, ahora propiedad del París Saint Germain, pugnó victorioso por un balón con Declan Rice. Lo ganó, corrió, tres toques de conducción y un derechazo que puso en evidencia uno de los sectores más vulnerables del bloque de Gareth Southgate, por más que no haya sido puesto muy a prueba en Alemania.

    Es Jordan Pickford, su guardameta. El derechazo aparentó más de lo que fue. Su potencia fue el aspecto más complejo. La colocación, nada del otro mundo. No alcanzó el cancerbero. A estas alturas de la competición, en unas semifinales de la Eurocopa, cuando estás a un paso de ser campeón o pretenderlo por primera vez en tu historia, tu portero debe pararlo.

    El 1-0. Minuto 7. La final, a la vista. Ni Xavi Simons, 21 años, 19 partidos y un gol con su selección hasta el inicio del partido en Dortmund (ahora dos), ni ninguno de sus compañeros había nacido la última vez que su país jugó el duelo decisivo por una Eurocopa. Ronald Koeman era defensa. Hoy es el seleccionador. Era 1988. Tiempos de Frank Rijkaard, Van Basten y Ruud Gullit. La única vez que fue campeón. Un aliciente, también una presión.

    Pidió tranquilidad Trippier, vibró el ‘muro’ del estadio Westfalen de Dortmund, esta vez en un brillante naranja, y se sintió Inglaterra en entredicho de nuevo. Esta vez, realmente, no necesitó una reacción. Ya desde antes había presentado un aspecto muy mejorado, comparativamente con todo su estresante y agónico trayecto hasta las semifinales. Desde el primer instante. No dudó ni un segundo. Hasta el descanso.

    El grupo de Southgate, tan criticado, pero tan convencido de la oportunidad histórica que se abre en el camino, despertó entonces su mejor fútbol de la Eurocopa, se separó de las tinieblas pasadas, liberó todas las cualidades que surgen de cada uno de sus hombres y descargó toda su ambición sobre el área de Verbruggen, desbordado de mirar de un lado hacia otro, porque la amenaza aparecía por cada sitio. Saka, Foden… Y Harry Kane.

    Porque, por fin, unidos en el once en todos y cada uno de los encuentros hasta ahora de Inglaterra como si fueran individualidades inconexas, hasta a veces incompatibles, conectaron como cualquier aficionado inglés imaginó hace casi un mes cuando los vio juntos en la alineación que preparó el técnico ante Serbia. Hasta ahora, no había sido así. Este miércoles, en un momento tan decisivo, tan culminante, sí. El primer tiempo. Después, no.

    Saka fue el motor de todo, insufrible entonces para Gakpo y Aké. Cada paso hacia adelante transformó la defensa neerlandesa en un caos de nervios, sobrepasados, sin controlar la agitación que sufría y surgía por el extremo derecho del Arsenal. Avisado, acechado, asediado incluso, Verbruggen intervino en dos oportunidades. Un sostén momentáneo.

    De repente, otra incursión de Saka derivó en una volea de Kane. Su derechazo fue alto. Justo un instante después, fue golpeado por la plantilla de Dumfries: «imprudente» lo calificó después el VAR cuando ofreció a los seguidores la explicación de por qué el árbitro, el alemán Félix Zwayer, decretó el penalti tras la revisión en el monitor. Lo anotó Kane.

    Frente a un portero como Verbruggen, insistente en el análisis de datos y cada aspecto que la estadística avanzada puede ayudarle a anticipar el lanzamiento, la demostración del delantero fue tan clásica como el fútbol: un penalti bien tirado es imparable. Antes, ahora y siempre. Su derechazo ajustado al poste, raso, con la fuerza necesaria, fue inalcanzable.

    Aún debió Dumfries salvar un gol justo sobre la línea, literal, en una delicia de definición de Foden por debajo de las piernas del portero neerlandés, pero también sintió de nuevo el miedo Inglaterra con un cabezazo del lateral del Inter, en todo en el primer tiempo -lo bueno y lo malo, el ataque y la defensa-, contra el larguero del marco de Pickford.

    En el resurgir de Inglaterra, Foden es esencial. Aplacado por las propias limitaciones que se había puesto el equipo en sus anteriores comparecencias en esta Eurocopa, ya ante Suiza intervino mucho más, por el medio, por la derecha o por la izquierda. En la semifinal se le vio fino, rebelde contra sus actuaciones precedentes. Una rosca suya golpeó en la escuadra, hasta que perdió el paso después, conforme avanzó el tiempo, desde el segundo tiempo.

    El mejor jugador de la última temporada de la ‘Premier League’ miró expectante la parábola de su fantástica comba con la izquierda, una trayectoria sublime que escupió la cruceta hacia fuera para su propia frustración. Evidente en su gesto, con el aspaviento del jugador que piensa que no tiene ni siquiera fortuna, por más que lo intenta. Una y otra vez. Fue cambiado a cuarto de hora del 90, cuando ya había bajado visiblemente su dimensión.

    Fuera de combate Memphis, por la enésima lesión de los últimos tiempos, en el minuto 35, reemplazado por el criticado Veerman, con Weghorst para el ataque desde el inicio de la segunda parte, Países Bajos necesitaba otro plan. Lo encontró de vuelta del vestuario. Más presión y más arriba. No fue tanto desde una perspectiva ofensiva, pero sí defensiva, más y mejor contenido su rival, al que alejó de su área más de 30 metros.

    Porque Inglaterra decayó en la otra Inglaterra, demasiado lenta, tremendamente previsible, expresivamente anodina cuando cruzó el medio campo; nada que ver con el primer tiempo, nada que ver con lo que debe ser un aspirante a la cima. Foden retrocedió a duelos anteriores, Kane desapareció, Bellingham deambuló y Saka pasó a un segundo plano.

    Insoportable para el equipo inglés, alarmado cuando Van Dijk remató a Pickford, ágil para sacarse el balón de encima. Era el momento del conjunto de Koeman, que había cambiado el partido. Lo sintió su afición, mayoritaria, que rugió de verdad por primera vez desde el gol de Xavi Simons, ya superada la hora y más allá.

    Inglaterra sufría, replegada, empequeñecida, de pronto reaparecida con el gol anulado a Saka por un fuera de juego de centímetros, justo antes de la decisión de Southgate: fuera Foden y Kane, dentro Palmer y Ollie Watkins, el goleador final, el ganador de la semifinal en el minuto 90. El domingo aguarda España.

    – Ficha técnica:

    1 – Países Bajos: Verbruggen; Dumfries (Zirkzee, m. 93), De Vrij, Van Dijk, Aké; Reijnders, Schouten; Malen (Weghorts, m. 46), Simons (Brobbey, m. 91), Gakpo; Memphis (Veerman, m. 35).

    2 – Inglaterra: Pickford; Walker, Stones, Guéhi, Trippier (Shaw, m. 46); Rice, Mainoo (Gallaguer, m. 91); Saka (Konsa, m. 91), Bellingham, Foden (Palmer, m. 76); Kane (Watkins, m. 76).

    Goles: 1-0, m. 7: Xavi Simons. 1-1, m. 15: Kane, de penalti. 1-2, m. 90: Ollie Watkins.

    Árbitro: Felix Zwayer (Alemania). Amonestó con tarjeta amarilla a los neerlandeses Dumfries (m. 17), Van Dijk (m. 86) y Xavi Simons (m. 90) y a los ingleses Bellingham (m. 72) y Saka (m. 86).

    Incidencias: partido correspondiente a las semifinales de la Eurocopa 2024 disputado en el estadio Westfalen de la ciudad alemana de Dortmund ante unos 62.000 espectadores.

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  • El “fracaso” de Mbappé, en 10 datos

    El “fracaso” de Mbappé, en 10 datos


    Kylian Mbappé, figura y capitán de la selección francesa, se fue eliminado de la Eurocopa 2024 sin esconder su propia decepción, hasta el punto que admitió que su torneo había sido «un fracaso», con sólo un gol de penalti y, sobre todo, sin la condición decisiva que se espera de un jugador de su dimensión casi siempre, como reflejan algunos de sus números en el torneo:

    – 1 gol de penalti nada más ha marcado el delantero galo, en la tercera jornada contra Polonia, que tampoco bastó para la victoria de su equipo. Fue un empate a uno. No ha batido más veces la portería contraria. En comparación con su última fase final, el Mundial de Qatar 2022, hay siete tantos de diferencia. Entonces anotó dos de penas máxima. En la Eurocopa 2024 ha promediado 0,2 tantos cada 90 minutos. En Qatar 2022, 1,27.

    – 23 remates ha hecho el atacante en Alemania 2024 para tan solo un gol de penalti. Su promedio de 4,17 en este torneo es mayor que el 3,51 del Mundial de Catar. No tuvo la misma eficacia. Ni de lejos. Nadie ha rematado más que él en la Eurocopa 2024. El segundo es Cristiano Ronaldo, con 19.

    – 8 de sus 23 remates, que suponen un 34,7 por ciento, han ido entre los tres palos. Son 1,45 de media cada 90 minutos. Son más incluso que en el Mundial 2022 (1,43), pero no tienen nada que ver en productividad. En Catar marcó ocho goles por uno de ahora.

    – 12,5 por ciento de efectividad ha tenido Mbappé, el peor de todos los delanteros que han marcado al menos un tanto en la Eurocopa 2024. Uno de sus ocho tiros a portería fue gol.

    – 1,63 goles esperados de jugada registró Mbappé en Alemania 2024, pero no ha logrado ninguno, sólo de penalti, que no se incluye en esa estadística avanzada.

    – 34 toques en el área ha dado Mbappé, el jugador del torneo con más cantidad en la Eurocopa 2024, pero sin ninguna acción que terminara en gol.

    – 1 asistencia ha entregado Mbappé en esta Eurocopa, el centro que originó el 0-1 contra España de Randal Kolo Muani. Quizá su mejor acción en toda la competición. En Qatar 2022 dio dos.

    – 26 de sus 42 regates han tenido éxito. Es el tercero con más ‘dribling’ resueltos a favor, sólo superado por su compatriota Ousmane Dembele y el belga Jeremy Doku, con 30 y 27, respectivamente.

    – 87,6 por ciento de precisión ha tenido Mbappé en Alemania 2024. Es el undécimo de la plantilla de Francia. Ha completado 156 de 176 pases.

    – 3 balones tan solo ha recuperado a lo largo de sus 464 minutos repartidos en cinco partidos, en los que ha logrado la carrera más rápida, a 36,5 kilómetros por hora, de la competición.

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  • La eliminación presiona a Deschamps

    La eliminación presiona a Deschamps


    Desdibujada la selección de Francia durante toda la Eurocopa, la derrota contra España sólo fue la consecuencia previsible de su sinuoso recorrido por Alemania 2024, de la que se va con tan solo dos victorias en seis partidos, mientras la presión se dirige hacia Didier Deschamps, al que se le resiste este torneo y dirige ya su mirada hacia el Mundial de 2026.

    Vencedor por la mínima sólo en la primera jornada ante Austria y en los octavos de final ante Bélgica, con sendos goles en propia puerta, y empatada por Países Bajos, Polonia y Portugal, a la que superó en los penaltis en los cuartos de final, el 2-1 ante España eliminó al conjunto galo, que no conquista una Eurocopa desde hace 24 años, con el propio Deschamps como jugador.

    Nada más terminar el partido en el Múnich Arena, en la sala de prensa, el técnico fue ya cuestionado sobre su futuro, ligado a la selección francesa aún por dos años más, hasta el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá en 2026, en el que dirigirá al equipo francés tras proclamarse campeón en Rusia 2018 y ser segundo en Qatar 2022, pero con otro fiasco evidente en la Eurocopa.

    «Pregúntele a mi presidente (Philipe Diallo, dirigente de la Federación Francesa de Fútbol). Acabamos de perder una semifinal. No las voy a contestar este martes. Ustedes saben muy bien lo que piensa mi presidente», respondió el entrenador ante la pregunta ya hacia el Mundial 2026, después de la decepción de la Eurocopa.

    Sostenida por su defensa en varios momentos del torneo, no este martes, cuando recibió gol en sus dos primeras ocasiones, con una fenomenal parábola de Lamine Yamal, en el 1-1, y un despropósito defensivo en el 2-1 que aprovechó a la perfección Dani Olmo, Francia se ha caído por su ataque, con apenas cuatro goles a favor en todo el torneo.

    El primero de jugada fue este martes, con el centro de Kylian Mbappé y el cabezazo de Randal Kolo Muani. No fue suficiente. Antes había anotado una pena máxima y se había beneficiado de dos rebotes para ir superando etapas en el torneo con la convicción de que la reacción aparecería en cualquier momento. No ha sido así.

    98 remates, sólo 24 a portería y nada más dos a gol

    De sus 98 remates, tan solo dos han sido gol (contando el de penalti de Kylian Mbappé contra Polonia en el 1-1 con el que cerró la primera fase del torneo). Además, nada más 24 (un 24 por ciento) han ido entre los tres palos. De los demás, 46 han ido fuera. Y 28 han sido bloqueados. Sólo España ha rematado más que ella, con diez más (108), para nueve goles más que el conjunto galo, que tampoco creó demasiado este martes: 3 tiros a portería.

    Francia, sin embargo, es la décima en goles a favor, junto a Rumanía o Eslovaquia, con cuatro cada una. Aparte de España, también han anotado más goles que ella Alemania, Países Bajos, Suiza, Turquía, Austria, Georgia, Inglaterra y Portugal.

    «No hay preocupaciones. Era un hecho. Nunca negué que no tuviéramos la mejor eficacia ofensiva. Tuvimos que adaptarnos para ser efectivos y continuar. Hemos llegado a las semifinales, cada uno tendrá su propio análisis», opinó Deschamps, que echó la vista atrás para indicar que empezó la preparación sin Adrien Rabiot (titular desde el primer duelo en la Eurocopa) y sin Aurelien Tchouameni, indiscutible en el once desde la segunda cita.

    Ni Mbappé ni Griezmann ni Thuram…

    El problema de gol era quizá perceptible. Salvo Mbappé, treinta tantos en sus últimos treinta duelos como internacional antes del inicio de la Eurocopa, el resto de atacantes no estaban en datos de productividad como se esperaba en su recorrido más reciente con la selección. Ni siquiera Antoine Griezmann: tres goles en sus 37 partidos previos con el equipo nacional antes del comienzo de la fase final en Alemania el pasado 17 de junio.

    Igualmente, le ocurría a Marcus Thuram, llamado a ser el nuevo delantero de referencia al inicio del torneo (ni siquiera jugó ante España). Antes del comienzo había aportado dos tantos en 20 encuentros con Francia. También a Randal Kolo Muani, autor de una diana en esta Eurocopa, pero con cuatro en 20 duelos como internacional. Ousmane Dembele ha hecho cinco en 48 duelos. Y Olivier Giroud había anotado cuatro en sus últimos 15 choques.

    La Eurocopa es la última frontera para Deschamps, aún inalcanzable. La final de 2016, la primera de Francia a su cargo, se escapó en la prórroga, con el gol de Eder. En 2021, en cambio, fue derrotada en la tanda de penaltis de los octavos de final contra Suiza. Ahora, en 2024, ha alcanzado las semifinales, pero ha sido una favorita siempre en entredicho, que ha sobrevivido entre trompicones, mientras ganaba por la mínima o lo protegía Mike Maignan, su portero, el más destacado de los 25 jugadores de la expedición gala en Alemania.

    19 de los 25 jugadores por debajo de los 30 años

    Al fondo, mientras la selección francesa reflexiona y repone ánimos (sólo ha ganado cuatro de sus últimos once encuentros), su generación actual tiene mucho recorrido todavía.

    Liderada por Kylian Mbappé, uno de los mejores del mundo a sus 25 años camino ya de su nueva etapa en el Real Madrid, Francia tiene futuro en sus filas, con 19 de los 25 jugadores presentes en Alemania 2024 por debajo de la treintena.

    Son el portero Mike Maignan (29); los defensas Benjamin Pavard (28), Ferland Mendy (29), Dayot Upamecano (25), Jules Koundé (25), Wiliam Saliba (23), Theo Hernández (26) e Ibrahima Konaté (25); los centrocampistas Eduardo Camavinga (21), Aurelien Tchouameni (24), Adrien Rabiot (29), Warren Zaire Emery (18) y Yousouff Fofana (25); y los delanteros Kylian Mbappé (25), Ousmane Dembele (27), Randal Kolo Muani (25), Marcus Thuram (26), Kingsley Coman (28) y Bradley Barcola (21).

    Antonine Griezmann y N’Golo Kanté tienen 33 años, con lo que afrontarían el Mundial aún con 35. Jonathan Clauss tiene 31, Brice Samba suma 30 y Alphonse Areola 31, todos también camino del Mundial 2026 con todas las garantías. Allí no estará Olivier Giroud, que se retira de la selección francesa. Es su máximo goleador: 57 tantos en 136 encuentros.

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  • Español De la Fuente pide que Morata sea reconocido «como uno de los grandes del fútbol español»

    Español De la Fuente pide que Morata sea reconocido «como uno de los grandes del fútbol español»


    Luis de la Fuente, seleccionador español, reivindicó este martes, tras la clasificación para la final de la Eurocopa 2024, que Álvaro Morata sea reconocido «como uno de los grandes de la historia del fútbol español», esperó que «no sea su última competición» como internacional y remarcó que «es un ejemplo como capitán».

    «Morata siempre lo hace. Es un ejemplo como capitán. Es el mejor que podemos tener. Todos desean que sea el capitán. Es generoso en el esfuerzo, tiene capacidad de trabajo y hace lo que necesitamos. Es indiscutible fuera y dentro del terreno de juego. De esos no hay muchos. Se sacrifica en el campo y dentro del vestuario, en la intimidad, es donde demuestra la grandeza como ser humano», destacó en rueda de prensa tras el triunfo por 2-1 contra Francia en la semifinal disputada en Múnich.

    «Es excepcional y un grandísimo futbolista. Reivindico que se le reconozca como uno de los grandes en la historia del fútbol español. Espero que esta no sea su última gran competición con la selección», añadió el técnico, que cree que «no es nada» el golpe sufrido por el atacante con un miembro de seguridad.

    «Un poco de exceso de celebración y tiene un golpe que le dolía y no va a ser nada», añadió.

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  • Español Rodri: «Queremos más»

    Español Rodri: «Queremos más»


    Rodri Hernández, segundo capitán de la selección española, se mostró «muy orgulloso» de la imagen de España para remontar a Francia y lograr el pase a la final de la Eurocopa 2024 del próximo domingo en el estadio Olímpico de Berlín, en la que aseguró que todo el equipo quiere «más».

    «Estoy muy orgulloso de lo que ha hecho el equipo con un esfuerzo increíble ante una de las mejores selecciones del mundo. Estamos donde queremos estar, en la final, pero queremos más. No hemos llegado hasta aquí solo para jugar la final. Queremos ganarla. Es la ambición del equipo», aseguró en zona mixta.

    «El vestuario está muy contento, pero nos queda el último esfuerzo ante el rival que sea. Hay alegría contenida porque el objetivo es ganar. Estamos contentos, pero nos queda el último paso», añadió.

    En el análisis del partido, Rodri se quedó con la reacción al 0-1 de Francia: «Ha sido un gol tempranero que no esperábamos, pero sabíamos de la calidad que tienen. Nos podían marcar pero la reacción del equipo ha sido ejemplar, muestra el nivel para dar la vuelta a un partido como este, que es muy complicado», manifestó.

    Por último, restó importancia al golpe que recibió Álvaro Morata de un miembro de la seguridad en la celebración: «Ha sido una caída aparatosa de un miembro de seguridad, no creo que sea para mucho. Tiene un golpe del que se va a recuperar estos días y estará en la final».

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  • España alcanza su quinta final de Eurocopa

    España alcanza su quinta final de Eurocopa


    El triunfo ante Francia por 2-1 en las semifinales de la Eurocopa 2024 dio a España el acceso a la quinta final de su historia en esta competición, con un balance hasta ahora de tres triunfos y una derrota, presente en el último paso hacia el título doce años después.

    En 2012, el año del fin del ciclo de mayor gloria de la selección española, la Roja hizo historia al convertirse en el Olímpico de Kiev, con el mayor triunfo en una final con un 4-0 a Italia, en la primera que revalidó titulo europeo añadiéndole además entre medias la conquista del Mundial 2010.

    España alcanzó la final y ganó su primer título en 1964, cuando derrotó en el Santiago Bernabéu a Rusia (2-1), dejando para la historia el segundo gol con un cabezazo de Marcelino.

    Tardó 44 años en reeditar el éxito, cuando Fernando Torres fue quien retomó el testigo goleador en la final, en la edición de Austria y Suiza 2008, derrotando a Alemania 1-0 en la final.

    Antes, España había alcanzado su segunda final y encajado su primera derrota en 1984 ante la anfitriona Francia. En París, liderada por Michel Platini, los ‘bleus’ se impusieron 2-0 en un partido marcado por el error del mítico portero Luis Miguel Arconada al no blocar una falta y ver cómo el balón se le colaba por debajo de su cuerpo dentro de la portería.

    La cuarta y última final disputada por España fue en 2012, cuando con su goleada a Italia en Kiev igualó a Alemania como selección con más conquistas en la Eurocopa, con tres.

    En el Olímpico de Berlín el próximo 14 de julio buscará, ante el vencedor del Países Bajos-Inglaterra, convertirse en el primer país con cuatro títulos en Eurocopas.

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  • 2-1. Español Yamal desenmascara a la Francia de Mbappé

    2-1. Español Yamal desenmascara a la Francia de Mbappé


    Un partido para el recuerdo de Lamine Yamal con 16 años y 362 días impulsó el carácter ganador de una generación española hambrienta de gloria, remontando con un gol de récord extendido por Dani Olmo en cuatro minutos de furia el tanto de Kolo Muani, el día de la resurrección esperada de Kylian Mbappé con una Francia desenmascarada que recuperó tarde la valentía.

    Nada arrebatará a España la convicción de haber encontrado un camino. El retoque adecuado a un estilo que debía evolucionar tras tocar fondo en el último Mundial. La ilusión representada en jóvenes valores que compiten con grandeza e iluminan de optimismo grandes retos. Una Eurocopa repleta de buenas sensaciones con dos retos mayúsculos en el camino a la final. Del reto del anfitrión a la resurrección de Mbappé sin mascara.

    Una Francia rácana hasta semifinales. Sin la pegada que invitaba a augurar una delantera temible. La realidad fueron tres goles en el camino. Dos en propia puerta, uno de penalti. Instalada en la añoranza continua a la imagen real de Mbappé. Descuidando la responsabilidad goleadora de otros referentes que no respondieron como de ellos se esperaban. Una Eurocopa más que discreta de Griezmann, seco Marcus Thuram, fueron ambos al banquillo. Ausente de pegada Dembélé.

    Cualquier atisbo de esperanza gala residía en Mbappé que se jugó el físico. Cansado de jugar condicionado con una máscara que le alejó de su identidad letal. En un duelo desigual ante Jesús Navas. Probablemente su último baile como internacional ante la peor pareja.

    Añoró España a Carvajal, en la grada sancionado, tras un arranque intimidatorio. Con el descaro de Yamal por bandera. Buscó a Rabiot, el jugador que le provocó desde la palabra, y se fue de él con facilidad imponiendo el fútbol.

    A la personalidad, al descaro, a la ausencia de miedos de España le faltó el gol porque Fabián perdonó. La exhibición de Yamal nacía con una nueva asistencia que va camino de registrar. Ese toque con rosca al segundo palo, ante el que irrumpió con fuerza pero sin precisión de segunda línea Fabián. Con todo para cabecear y perdonar.

    Mbappé decidió aceptar el reto de Yamal. Convertir la semifinal en un duelo de grandeza entre dos jugadores llamados a protagonizar muchos pulsos durante años en LaLiga. El sistema de ayudas de Luis de la Fuente se desplomó pronto. Había realizado Navas una buena acción para cortar el primer contragolpe galo, el gran temor tras pérdida, cuando la primera en la que estuvo desprotegido tras romper un fuera de juego reculó, reculó, no encimó a Kylian, que, con tiempo para pensar, puso el pase medido a la potencia arriba de Kolo Muani.

    El primer gol en jugada de Francia llegaba en semifinales. Tras dos en propia puerta y uno de penalti. Obligando a España a un nuevo gran desafío. Aún con la resaca emocional de superar a Alemania en el último minuto de la prórroga en una hazaña. Con la duda del físico por despejar. Contra una selección que apenas había concedido un tanto. Y de penalti. Por si faltaba poco Navas era amonestado por frenar una transición. El panorama español se complicaba.

    Por segunda vez en la Eurocopa España se veía en la obligación de remontar. El nivel del rival engrandeció la gesta. De Georgia a Francia. De Rodri a Yamal. Deschamps encontraba el plan perfecto para la especulación que marcó su torneo. Esperar y golpear con la velocidad letal de su ataque. Amparado por una firmeza defensiva que derrumbó con un gol para la historia Yamal.

    Con el mismo descaro con el que colocó de zurda en la escuadra ante Francia en una final sub-17 que jugó con menos edad, lo repitió en el momento en el que aparecen los elegidos siendo un niño en un partido de mayores. Cuando aumentaba el miedo en cada aparición de Mbappé. Con un recorte de salida en corto hacia su lado izquierdo y un disparo espectacular desde fuera del área. Su estreno goleador en un gran torneo no podía estar reservado para mejor momento.

    Levantó Yamal a España de la lona y desató unos minutos de locura que premiaron a la selección que mejor fútbol desplegó en la Eurocopa. En cuatro minutos la resistencia francesa era historia. Un control mágico de Dani Olmo a un rechace lo convirtió en regate antes de un disparo de diestra cruzado que Koundé no pudo evitar introducir en su portería. Convertido en máximo referente goleador de una selección que reparte el mérito entre nueve futbolistas.

    Lo imposible convertido en realidad. La personalidad de un equipo lanzado que cuenta sus partidos por triunfos. Sin que nadie encontrase la manera de ponerle freno. Ni el aviso en forma de patada de Theo frenó a Yamal. España respiró desde la posesión con el objetivo de reservar fuerzas para lo que estaba por venir.

    Francia, en el alambre, necesitaba quitarse las ataduras, cambiar su identidad. Con más variantes en el banquillo de Deschamps que De la Fuente para dar un giro al duelo. Con España aceptando el escenario confiado en la velocidad al contragolpe de sus alas, con Nico disfrutando en segundos tras la reanudación de una acción con tintes decisivos.

    La buena lectura de Morata, ausente en el remate, presente en la batalla. En puja continua con centrales potentes para habilitar acciones con sus movimientos o encontrar el pase filtrado. De él nació lo que extendió Fabián a la cabalgada de Nico. La salida alocada de su área de Maignan, jugándosela con todo, con la fortuna de cortar el toque picado que pudo acabar en gol o en expulsión.

    Respiró Francia y se lanzó explotando el potencial en sus bandas. Con Dembélé retando a Cucu. Con Mbappé provocando el adiós prematuro de Navas, extasiado y acalambrado. Reculando de nuevo hasta el disparo raso del astro francés que detuvo abajo Unai Simón. Sumado a un testarazo de Tchouaméni de cabeza tras córner. A una imprecisión de Cucurella con pérdida que permitió correr al rival cuando Unai sacó un puño firme al centro envenenado de Dembélé.

    España necesitaba el balón y anestesiar el partido. No caer en los errores cometidos en el segundo acto ante Alemania que le acabaron costando la prórroga cuando el partido moría. Nunca supo jugar en el torneo a dejar pasar el tiempo. Menos efectiva en la identidad en la que se aleja del balón. Rodri y Fabián debían imponer su criterio cuando el físico francés se imponía.

    La entrada de Barcola aumentó el vértigo. La de Griezmann no le alejó de la intrascendencia. España acababa con Nacho exigido de lateral por uno de los jugadores más veloces y Vivian ante Mbappé. Pero disfrazada de Francia en su manera de competir cada balón. Respirando profundo cuando Upamecano perdonó de cabeza, Theo chutó arriba un regalo de Fabián por querer jugar en su área en lugar de despejar, y la cabalgada de Mbappé la definió arriba para que las esperanzas galas se desplomasen.

    Mientras, Yamal seguía haciendo su partido. El mejor como internacional en un día para la historia. Acabando la única jugada de una España que se olvidó de atacar, buscando de nuevo la escuadra con el mismo zurdazo. Listo, con lectura impropia de veterano, para ganarse una amarilla cortando un contragolpe. Una nueva proeza estaba sellada en el camino más complejo a la gran final de Berlín, la quinta de su historia, en la que ya espera a Inglaterra o Países Bajos.

    – Ficha técnica:

    2 – España: Unai Simón; Jesús Navas (Vivian, m.57), Laporte, Nacho, Cucurella; Rodri, Fabián, Dani Olmo (Mikel Merino, m.77); Lamine Yamal (Ferran Torres, m.91), Nico Williams (Zubimendi, m.91) y Morata (Oyarzabal, m.77).

    1 – Francia: Maignan; Koundé, Upamecano, Saliba, Theo Hernández; Kanté (Camavinga, m.63), Thouaméni, Rabiot (Barcola, m.63); Dembélé (Giroud, m.79), Kolo Muani (Griezmann, m.63) y Mbappé.

    Goles: 0-1, m.9: Kolo Muani. 1-1, m.21: Yamal. 2-1, m.25: Olmo.

    Árbitro: Slavko Vinčić (Eslovenia). Amonestó a Jesús Navas (13) y Yamal (91) por España; y a Thouaméni (60) y Camavinga (89) por Francia.

    Incidencias: encuentro de semifinales de la Eurocopa 2014 disputado en el Munich Football Arena ante 66.000 espectadores, unos 15.000 de ellos españoles.

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