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  • Van Dijk-De Vrij, la muralla insustituible de Koeman

    Van Dijk-De Vrij, la muralla insustituible de Koeman


    Sólo dos jugadores de campo de la selección de los Países Bajos lo han jugado absolutamente todo en la Eurocopa: Virgil van Dijk y Stefan de Vrij, los centrales insustituibles para Ronald Koeman, que no ha dado ni un minuto de descanso a dos nombres que han crecido durante el torneo para sostener a un equipo superviviente a base de arranques de orgullo con los que se ha ganado unas semifinales frente a Inglaterra.

    El portero Bart Verbruggen, una de las buenas noticias del combinado neerlandés, es el tercer futbolista de la plantilla de Países Bajos que también ha jugado todos los minutos. En total, 450. Los 90 de cada uno de los cinco encuentros, desde la fase de grupos hasta los cuartos pasando por los octavos de final. Koeman no les ha dado descanso jamás. Los tres son los cimientos de una selección que aspira a jugar su primera final de la Eurocopa desde 1988, cuando ganó el título, también en Alemania.

    Pero la pareja de centrales se ha hecho fuerte e indiscutible. Ambos ya expertos, con 32 años De Vrij y con 33 desde este lunes Van Dijk (es su cumpleaños), se complementan a la perfección y tendrán la misión de sujetar a Kane por el centro y de hacer buenas coberturas a los desequilibrantes Bukayo Saka, Phil Foden y, cuando entre en el campo, Cole Palmer, si es que Gareth Southgate no cambia de opinión y le da la titularidad que muchos piden a gritos.

    Van Dijk se acerca a su mejor nivel en algunos rangos

    De los dos, el verdadero jefe es Van Dijk, que parece estar cerca de su mejor nivel, aquel que le condujo a ganar la Liga de Campeones con el Liverpool en el curso 2018/19 y a acariciar el Balón de Oro que le arrebató Lionel Messi por sólo siete puntos de diferencia. Después, una rotura del ligamento cruzado de su rodilla izquierda le apartó de los terrenos de juego 304 días desde octubre de 2020. Ya nunca volvió a ser el mismo, pero poco a poco, curso a curso, ha ido acercándose a su antigua plenitud para rendir a buen nivel en la Eurocopa.

    En estos momentos, los datos que arrojan sus partidos en el campeonato, delatan que Van Dijk es un jugador muy importante para su selección. Por ejemplo, es el defensa que más duelos aéreos ha disputado empatado con los daneses Jannik Vestergaard y Joachim Andersen. Los tres acumulan 26, pero Van Dijk es el que más ha ganado de toda la Eurocopa: 19. También es el cuarto zaguero con más despejes del torneo, hasta 21, aunque en otras estadísticas flaquea si se comparan con las que firmó en su mejor temporada.

    Está muy lejos de ser el defensa con más pases largos buenos por partido (2,21 por cada 90 minutos, mientras que en la campaña 2018/19 promedió 3,56). Además, si se compara la última temporada en el Liverpool con la 2018/19, el antiguo Van Dijk fue mejor que el actual en algunos números: hace seis años ganó un 76,14 por ciento de sus duelos defensivos por un 72,62 actuales; ganó más duelos aéreos (6,34 por partido por 4,95); y recuperó más balones (14,08 por 12,11). Por contra, ha mejorado mucho en el porcentaje de duelos aéreos ganados (75 en 2023/24 por 63,58 en 2018/19), ha bloqueado más balones (0,63 por 0,42) y ha disparado más a portería (0,78 por 0,68).

    El caso es que Van Dijk ha podido superar aquella lesión grave y, aunque no es el mismo físicamente, es un líder total, sobre todo en los Países Bajos. Y ha encontrado en De Vrij a su complemento perfecto. El central del Inter es otro jugador robusto, con carácter y que además ha vivido su momento de gloria en la Eurocopa después de marcar con un tremendo cabezazo el gol del empate ante Turquía en cuartos de final y que inició el camino de la remontada para su equipo.

    De Ligt recurre a un psicólogo

    La buena compenetración entre ambos ha tenido un damnificado: Matthijs de Ligt. El central del Bayern Múnich es, junto a Ian Maatsen, Ryan Gravenberch y Brian Brobbey, uno de los cuatro jugadores de campo de Países Bajos que aún no ha debutado en la Eurocopa. Vive eclipsado por la pareja Van Dijk-De Vrij e incluso ha necesitado la ayuda de un psicólogo: «Estos momentos pueden ser difíciles y al hablarlo las cosas se hacen más ligeras y puedes guardar la energía para jugar en vez de malgastarla con esos pensamientos», confesó a la prensa después de repetir en el banquillo tras el segundo partido de la fase de grupos.

    Después, lanzó una profecía que no se ha cumplido: «Uno está también contento de las victorias (en ese momento Países Bajos sumaba una ante Polonia y un empate frente a Francia). Pero al ser suplente, se está un poco menos que si hubiera participado. Tengo la sensación de que algo va a pasar en este torneo que me permitirá ser aún importante. Hay que prepararse para eso».

    La realidad es que tres partidos después, De Ligt no ha sido importante. Tiene, como mínimo, una oportunidad más en las semifinales frente a Inglaterra. Pero, por el momento, eso es una quimera porque Ronald Koeman no piensa ni por asomo quitar a alguno de sus dos centrales. Y es que, Van Dijk y De Vrij, que lo juegan todo, forman parte de la muralla insustituible del técnico de los Países Bajos.

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  • Español Rodri: «Ganar una Eurocopa con mi país es mucho más que un sueño»

    Español Rodri: «Ganar una Eurocopa con mi país es mucho más que un sueño»


    Rodri Hernández lo ha ganado todo con el Manchester City. Ha marcado el gol de la ‘Champions’ más perseguida. Encadena éxitos a nivel de club pero confiesa, siendo referente de la selección española que vuelve a sentirse cerca de la gloria, que ganar la Eurocopa con su país «es mucho más que un sueño».

    España vuelve a pisar terreno de privilegio, a ser considerada favorita por un «gen ganador» que Rodri asegura se debe a Luis de la Fuente. Lo inculcó desde hace años a un grupo que también supo ganar títulos en categorías inferiores. Como la ‘generación de oro’ del fútbol español que construyó «la leyenda» en 2008, de la misma manera que en el presente los internacionales españoles se han marcado el reto de hacerlo en 2024. Engancharon al país con su fútbol y derribaron otro muro en su camino. De los fantasmas de cuartos de aquellos años, al reto del anfitrión tumbando a Alemania.

    «Yo lo que quiero es pasar, ganar», asegura Rodri en una larga charla con EFE en la que reflexiona sobre el estilo. Una evolución obligatoria, que defiende también aceptaría Pep Guardiola rebajando la posesión, por el tipo de futbolistas de España que no tiene «miedo a los desafíos». Es el mensaje que ha calado de De la Fuente. Llega la Francia de Kylian Mbappé como último desafío antes de la final.

    Pregunta: De sentir que poca gente creía en esta selección a ver todo el país esperanzado…

    Respuesta: Hasta que no llegan estas competiciones uno no sabe donde está. Yo tengo mucha confianza en este equipo. Ya demostramos en la Nations League y desde que llegó Luis de la Fuente que podemos competir con todos. Se han hecho las cosas muy bien, pasito a paso, y eso construye un modelo ganador. Fue importante volver a ganar un título y ahora una Eurocopa es un contexto distinto. Se ha visto una España muy segura, que hace las cosas muy bien, siendo muy humilde, sin creerse nada que no es y así vamos a seguir hasta el final.

    P: Se ha puesto en el espejo al 2008 con Iker Casillas, Puyol, Ramos, Xavi, Iniesta, Villa, Torres. Son nombres de leyendas. Con los actuales, ¿de verdad ve similitudes?

    R: Son leyendas pero hubo un momento que eran jugadores ‘por hacer’. En esa Eurocopa 2008 España venía tras muchísimos años sin ganar y ellos construyeron la leyenda. Nunca uno nace siendo el mejor. Lo es madurando, creciendo y ganando. Es lo que quiere esta generación. Ellos fueron una generación dorada pero en su día tuvieron que construir ese legado ganador que empezó en ese torneo que recuerdo muy bien, el de 2008. Fue la primera Eurocopa que vi y no íbamos de favoritos con el equipazo que entendemos que es hoy. Construyeron un legado igual que lo queremos lograr nosotros.

    P: Fue una generación que rompió barreras en cuartos de final, temores del pasado. Ahora se compite en esas rondas sin mostrar miedo a perder

    R: Es importante superar esas barreras porque te permiten crear un gen ganador. Este tipo de torneos en eliminatorias son de momentos, si hay tandas de penaltis o prórroga son momentos en los que debes cuidar cada detalle, por eso es tan importante el bloque de los 26 jugadores. Ante Alemania Mikel Merino marcó la diferencia. Hay que mostrar el gen ganador y lo estamos construyendo desde hace tiempo.

    P: Tuvo a Busquets como referencia pero la demarcación de mediocentro ha evolucionado

    R: Uno se tiene que adaptar y lo estamos viendo no sólo en mi demarcación, en todas. Se exigen otras cosas que antes no, más físicas, con más presencia ofensiva en mi caso. He mejorado mucho ahí pero durante mi carrera donde más he crecido es en la parte defensiva. Realmente es donde eres más determinante para un equipo. En mi club hay muchos jugadores buenos ofensivamente y no tantos a nivel defensivo. Sé que ese rol es importante en la selección y donde crecer. Me fijo mucho en qué aspecto mejorar. Si miro un partido de cuando empecé a nivel profesional a ahora no tengo nada que ver. La base es la misma pero me eleva como jugador el crecimiento de varias facetas.

    P: ¿Siente que hay margen de crecimiento todavía?

    R: Mucho, el que cree que no tiene nada que mejorar que se dedique a otra cosa. Lo tengo muy claro, sé que tengo un gran potencial, voy cumpliendo años pero tengo gran margen de mejora. Empiezo a notar lo que es la experiencia, identificar momentos que me ayudan mucho que antes no tenía y siento que voy mejorando. Un parámetro que puedo mejorar es en los momentos en los que estoy muy fatigado, con mucho cansancio, me desordeno un poco. En los tramos finales de los partidos tener esa cabeza fría. Son más cosas que se van ganando con la experiencia que técnicas pero siempre quiero ir a más. Los dos últimos años en cifras de goles y asistencias, que no creía importantes, he mejorado y evolucioné. Como estas cosas puedo ir a más en otras facetas.

    P: A la gente le sorprendió escuchar a Rodri decir que el estilo no importa, que lo importante es ganar. Trabajando a diario con Pep Guardiola igual cuando lo vio se asustó…

    R: No lo creo, el que lo conoce de cerca sabe que su prioridad es ganar. Evidentemente él entiende que el fútbol que te acerca a ganar es jugando bien pero yo, que llevo muchos años con él, sé que tiene una mentalidad ganadora. Como otros entrenadores que he tenido. Como el ‘Cholo’. Todo es lo que te lleve a ganar. Luego todos queremos jugar bonito y bien pero lo dije como lo siento, al final son torneos que si te vas a casa jugando bien te vas con una sensación mala. Yo lo que quiero es pasar, ganar, y España está demostrando que jugando bien se puede ganar.

    P: Cuando llegó Luis de la Fuente, Rodri ya dijo que «posesiones tan largas son ineficaces»…

    R: Hemos cambiado mucho, el fútbol ha evolucionado y entiendo a la gente que se ve reflejada en la España de esas Eurocopas y del Mundial, pero ha evolucionado. Ese estilo ahora no es tan efectivo como era antes que era difícil de detectar, los equipos no se cerraban tanto, te iban a apretar y con jugadores tan técnicos como teníamos salíamos muy bien de la presión y nos venía de maravilla. Cuando se estudió como neutralizar ese estilo se empezó a complicar. Ahora nos hemos adaptado a los jugadores que tenemos, hemos evolucionado con las ideas del entrenador que ha venido y estamos muy contentos porque está dando resultado. Así queremos seguir.

    P: En ese concepto ‘familia’ que ha crecido en Donaueschingen casi que se puede llegar a sentir el hermano mayor de tanto joven talento

    R: Lo positivo de esta generación es que la gran mayoría venimos compartiendo muchos momentos desde categorías inferiores, nos conocemos muy bien. Hay diferentes generaciones, con chicos muy jóvenes que están viniendo pero el bloque nos conocemos desde hace mucho tiempo y es muy importante por el vínculo que se genera, por la manera de jugar. Es también bueno el contraste de generaciones entre chicos jóvenes con otros de mucha experiencia para hacer un bloque muy bueno.

    P: Lamine Yamal y Nico Williams se han convertido en grandes revelaciones de la Eurocopa

    R: Son jugadores muy explosivos, diferentes a lo que estamos habituado y nos están aportando muchísimo. Hay que resaltar que para la edad que tienen, están mostrando una madurez increíble. Pero atrás estamos muy sólidos, en el centro del campo también y arriba con Dani Olmo con un impacto espectacular cuando no estaba siendo protagonista. Le toca aparecer en un momento importante y rindió. Habla de la fortaleza del grupo y lo bien que estamos haciendo las cosas.

    P: Por mucho que ya no sea noticia verlo en el campo, con 16 años lo de Yamal no es normal

    R: Habla de la madurez que tienes que tener. Yo no estaba preparado ni mucho menos para ser profesional con 16 años. Ni para debutar, imagina disputar una Eurocopa. Estas nuevas generaciones que están saliendo ahora es brutal la capacidad que tienen de competir.

    P: ¿Dónde radica el éxito de Luis de la Fuente?

    R: Le conozco desde hace mucho tiempo y es un entrenador que es capaz de transmitir muy bien lo que quiere, da mucha tranquilidad y libertad al jugador. Sobre todo comunicar un gen, un carácter ganador pase lo que pase. Te transmite no tener miedo a los desafíos.

    P: Al no entrenar en la élite le ha costado más tener el reconocimiento popular y aún hay decisiones que pueden desatar la crítica más voraz. Si no se gana a Alemania tras quitar del campo a Lamine y Nico…

    R: Pero el bagaje te lo da tu actuación y los resultados en los entrenadores. No ha sido entrenador de clubes pero ves su palmarés en categorías inferiores, lo que ha conseguido con la mayoría de los que estamos aquí y es para quitarse el sombrero. Evidentemente que ahora lo queremos plasmar en la absoluta, él también. Es consciente de que ganará ese caché si es capaz de ganar pero va a lo suyo, haces las cosas sin influenciarse por el resto y esa seguridad que transmite es muy importante para el grupo.

    P: Me contaron desde dentro que la charla del descanso de la prórroga ante Alemania fue clave

    R: Pasaron una foto de como estábamos en un círculo todos escuchando lo que decía y es muy significativo porque en esos momentos la cabeza te va a mil, el cansancio físico es muy grande. Es difícil comunicar y que el mensaje se reciba. Fue capaz de transmitir tranquilidad, estábamos alocados, de juntar al equipo, no volvernos locos, sumar pases. Lo que más destacaría de Luis es que es un entrenador que no da mucha información, da poca pero muy precisa y eficiente. Eso es muy importante para el jugador.

    P: ¿Qué charla ha dado Rodri en un momento importante?

    R: No charlas pero sí he hablado en momentos como el de Georgia que fue importante, cuando aparecen dudas o en momentos no tan buenos dar ese respaldo. Intento transmitir mi experiencia a la gente. Decirles que estos torneos se deciden por detalles, por momentos, sobre todo en lo que más hago hincapié es que es de áreas. Transmitir ese conocimiento que puedo tener.

    P: Se superó el reto del anfitrión y la exigencia no baja ante una Francia repleta de estrellas que hasta el momento ha sido rácana para alcanzar el éxito

    R: Lo que hicimos contra Alemania es muy complejo, siendo anfitrión, contra un grandísimo equipo. Francia está repleta de jugadores de muchísimo nivel individual que son capaces de marcar diferencias sin hacer mucho pero son muy sólidos. Es muy difícil hacerles daño. Sabemos que tenemos que hacer un partido muy completo en todas las líneas, madurarlo, no perder la cara y estar siempre concentrados porque tendremos nuestras oportunidades.

    P: Jesús Navas tiene 38 años, experiencia, pero delante tendrá un reto mayor con Mbappé, sin Carvajal

    R: La baja de Dani es importantísima pero Jesús tiene muchísima experiencia, estoy convencido de que va a hacer un grandísimo partido. Evidentemente va a necesitar ayudas ante un jugador como Mabppé, como es normal, pero Francia es mucho más que Mbappé y tenemos que estar muy solidarios todos, como ante Alemania. Es un partido que ellos se rompen mucho, desde un orden te contraatacan. Hay que cuidar esas perdidas y cuando ellos tengan acciones de uno contra uno ser solidarios y estar cerca uno del otro.

    P: Comparte liderazgo con Morata dentro, del que los jugadores hablan maravillas como capitán. Sin embargo ha mostrado fuera sensibilidad a la crítica.

    R: Álvaro es un chico excelente, como persona es humanamente impecable y eso a la hora de ser capitán es importantísimo . El lado humano, la capacidad que tiene para preguntar como estás y solucionar problemas. Luego ese rol desde la experiencia, estamos hablando de uno de los máximos goleadores de siempre de las Eurocopas, en España está en el ránking de máximos goleadores y es un jugador que ha demostrado siempre estar. Es nuestro capitán, siempre estamos con él y yo como segundo intento ayudarle en todo lo que puedo pero está demostrando llevar muy bien este rol en la selección.

    P: Con todos los títulos que ha ganado, ¿qué significaría para Rodri ganar una Eurocopa?

    R: Para mí ganar una Eurocopa con mi país sería mucho más que un sueño. Sabemos que todavía queda mucho, que no hemos hecho nada, quedan dos pasos muy importantes pero sería muy especial de celebrar con esta generación que viene haciendo las cosas tan bien desde hace mucho tiempo. Vamos paso a paso, pero sería más que un sueño.

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  • Francia, primera selección en una semifinal de la Eurocopa con tan solo tres goles a favor

    Francia, primera selección en una semifinal de la Eurocopa con tan solo tres goles a favor


    Cuestionada por su falta de eficacia ofensiva, con 89 remates para un solo gol de penalti más dos en propia portería, la selección de Francia también es histórica en la Eurocopa 2024 porque es la única que se ha presentado en unas semifinales bajo el formato de la fase de grupos con un bagaje tan pobre de tantos a favor, antes de enfrentarse el próximo martes a España en Múnich.

    No hay ejemplo igual en el recorrido por las ediciones anteriores del torneo continental, como lo ocurrido con la selección de Didier Deschamps, que ha ido superando etapas con dos victorias por la mínima (en la primera jornada por 0-1 ante Austria, con la diana en propia portería de Maximiliam Wöber, y en octavos de final ante Bélgica, con el rebote en Jan Vertonghen) y tres empates, dos de ellos a cero.

    Así ocurrió en la segunda cita contra Países Bajos y en los cuartos de final contra Portugal, cuando su destreza en los penaltis y el fallo de Joao Félix lanzaron al conjunto francés a las semifinales.

    Su otra igualada fue a uno ante Polonia, en la cita final de la fase de grupos, con el único tanto de penalti de Kylian Mbappé.

    También recibió entonces su único gol en contra en esta edición del torneo, por medio de Robert Lewandowski en una pena máxima.

    Porque a su improductividad ofensiva contrapone su rendimiento defensivo, con sólo ese gol recibido por el imponente momento del portero Mike Maignan. Es el equipo más firme en ese sentido de la Eurocopa 2024, aunque su recorrido no es de récord. Lo supera Inglaterra en 2021, cuando alcanzó esta ronda aún imbatido.

    Y lo igualan las selecciones de Alemania en 2016 y 1998 y la de España en 2012, cuando se proclamó campeona continental en Ucrania y Polonia. Las tres llegaron a semifinales, igual que Francia, con nada más un gol en contra.

    En los Mundiales sólo hay cinco ejemplos: Francia en 1998, Alemania en 2002, Italia y Portugal en 2006 y Marruecos en 2022.

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  • 1-1. Inglaterra sobrevive otra vez

    1-1. Inglaterra sobrevive otra vez


    Cuando va por detrás en el marcador, Inglaterra sobrevive otra vez, nada espléndido, pero su ambición rebasa sus miedos, liberada cuando siente que no tiene nada que perder ni guardar, resurgida cuando se ve contra las cuerdas, como ocurrió antes en octavos y ahora en cuartos ante Suiza, a la que ganó a contracorriente, con el 1-1 de Bukayo Saka en el minuto 80, y con más acierto en la decisiva tanda de penaltis.

    Lanzó primero Inglaterra. Gol de Palmer. Después Suiza. Paró Pickford el tiro de Akanji. Después anotó Bellingham, con un pena máxima perfecta. Igual que lo hizo Schär justo después. O Saka para el 3-1 para su equipo al ecuador de la tanda. Shaqiri puso el 3-2. Quedaban dos lanzamientos para cada uno. Ivan Toney marcó el siguiente. También Amdouni. Y sentenció Alexander Arnold. Está en semifinales. No es favorito ante nadie.

    Otro ejercicio de supervivencia, agonía y temores del equipo británico, que apuntó de nuevo al fiasco, se levantó de repente, subsistió en la prórroga y sonrió, aliviado, eufórico, cuando se sintió en las semifinales de la Eurocopa 2024 con todas las dudas posibles, pero también con todas las aspiraciones, a la espera de su adversario del miércoles en Dortmund.

    Pero, realmente, no ha espabilado Inglaterra. Ni siquiera una vez avistado el abismo, observado de frente, cara a cara, el fracaso en los octavos de final ante Eslovaquia, ha despertado el grupo británico de verdad. Alguna vez parece que sí. Porque presiona, juega en campo contrario, interviene Foden en la creación, arranca Jude Bellingham imponente, con una ruleta, un regate, un golpe de zancada, aparece Kane, expone ambición….

    Y casi siempre parece que no; en ese ciclo insustancial de juego, prudencia y carencia de identidad por la que ha transitado durante la primera fase y más allá, como si el fútbol fuese simplemente una cuestión de inercia, que de repente aparece como si nada, que no requiere de todos los elementos que se intuyen de Inglaterra, pero no son tangibles.

    Están en el ambiente, en la presunción, pero ni se ven ni se tocan. Mucha responsabilidad de Gareth Southgate, sin duda como entrenador, pero también de sus jugadores. Él no tiene la culpa de que Trippier oriente mal un control a la contra. O que Saka sea irreconocible cuando regatea, acomoda el balón o intenta algo más que jugar para atrás en comparación con el Arsenal. Sí que Bellingham apenas entre en juego. O que Kane sea una isla a la que le sobrepasan los balones por arriba. Su único remate del primer tiempo fue un despropósito.

    Ni siquiera debió contar como ocasión. No lo fue. No hubo ninguna. Ni para Inglaterra, en el que Mainoo funciona mejor en el medio que Gallagher o Alexander Arnold, ni para Suiza, que tampoco transmitió nada en su puesta en escena. De apariencia atrevida inicialmente, como en otras ocasiones en este torneo, fue precavida realmente, a la espera de acontecimientos mientras el tiempo corría y sus contados ataques rozaban la irrelevancia.

    Ni una sola parada de Pickford ni una tampoco de Sommer, entre bostezos en la grada, en todo el primer acto. No cambió su sistema Southgate como se preveía en la víspera, de nuevo con una línea de cuatro atrás, con Walker por la derecha y Trippier por la izquierda, pero con matices: la intervención de Foden en la creación. Prometió al principio, se diluyó después, en cuanto Suiza también comprendió que el atacante ahí es menos incordio.

    La afición inglesa invocaba a ‘Hey Jude’ como a la lluvia en la sequía. A una aparición del futbolista del Real Madrid, quizá con la memoria tan reciente de aquella chilena al límite ante Eslovaquia, que salvó a Inglaterra del naufragio. No de la deriva por la que también siguió su titubeante recorrido por la Eurocopa 2024 este sábado, expuesta ante Suiza.

    Porque en cuanto el conjunto helvético se liberó de sus temores del primer tiempo, visto lo visto de Inglaterra, y se propuso dar un paso más descubrió aún más todos los miedos de Inglaterra. Un equipo empequeñecido en torno a su área, expectante, encomendado al contraataque, a una individualidad, se llame Bellingham, Foden o Kane. Su único anhelo.

    Mientras intervino Pickford atento, sin una parada de verdad, a la agitación de Embolo en sendas inquietudes dentro del área inglesa, su equipo jugaba sin alma, pero también sin la preparación ni los mecanismos suficientes para tener otro plan que esperar cualquier error, cualquier individualidad, cualquier golpe del destino que lo enviara de pronto a semifinales.

    Tentada la suerte tantas veces, su esfuerzo es lo único que está a la altura del nivel de aspirante a la Eurocopa que pone en su cartel desde que aterrizó en Alemania. Los suplentes, además, casi ni cuentan para Southgate, que otra vez rebasó los 70 minutos de tostón absoluto, disfuncional como equipo, sin una sola variante desde el banquillo. Las tiene (Cole Palmer, Eberechi Eze, Ollier Watkins, Jarrod Bowen o Ivan Toney). No las utiliza.

    Y, cuando se juega tan al límite, sin nada que ofrecer, pasó lo que le pasó a Inglaterra. Un nuevo ataque de Suiza, uno de tantos otros en el segundo tiempo, terminó adentro del área con el centro de Ndoye, el despeje fallido de Stones y el oportuno remate de Embolo para decirle a Inglaterra y Southgate que su ciclo está agotado. Ya lo estaba desde hace tiempo.

    Con el 0-1, inmediatamente después, sí hizo cambios Southgate. Quitó a Trippier, a Mainoo y Konsa, entre la inaudita zozobra de Inglaterra, que, por otro lado, tiene fortuna. Es indiscutible. También calidad. En esa combinación, de pronto, Saka, que lo había hecho casi todo mal en ataque, se sacó un tiro con la izquierda junto al poste de Sommer, que sólo observó el empate, sin respuesta, para forzar una prórroga que, antes, no mereció.

    Por fin, allá por el minuto 96, ya en el tiempo extra, Inglaterra provocó una parada de Sommer, con un derechazo desde 30 metros de Rice. Como cuando vislumbró de nuevo su caída, fue un rato el equipo que no soporta perder más que el que se conforma con empatar, rumbo a la tanda de penaltis decisiva, con el susto de un córner directo de Shaqiri al larguero. Y, por fin, venció. Otra vez, al límite. Ahora, Países Bajos o Turquía.

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  • El español Pedri se despide de la Eurocopa

    El español Pedri se despide de la Eurocopa


    Los doctores de la selección española confirmaron los malos augurios y el español Pedri se despide de la Eurocopa. El centrocampista sufre «un esguince lateral interno de grado 2 en su rodilla izquierda», que le tendrá nuevamente de baja durante un mes y dice adiós a la Eurocopa 2024.

    Lesionado con una durísima entrada a los 3 minutos y 30 segundos de Toni Kroos, en el duelo de cuartos de final de la Eurocopa, disputado en Stuttgart entre España y Alemania, Pedri intentó regresar al partido pero el fuerte dolor de rodilla le obligó a dejar su puesto a Dani Olmo.

    La primera exploración ya confirmó que sufría un esguince y las pruebas ampliadas este sábado confirman el grado dos que le mantendrá un mes alejado de los terrenos de juego, como confirmaron los médicos de la selección española en un parte médico difundido por la Federación.

    Pedri no podrá volver a tener minutos, ni en las semifinales que el martes 9 de julio disputará España ante Francia en Múnich, ni en una hipotética final el 14 del mismo mes en el Olímpico de Berlín. El torneo se ha terminado para el futbolista canario que no regresará a casa y seguirá concentrado con el resto de sus compañeros que lo han respaldado en un nuevo momento difícil de su carrera.

    Tras estar un año, cinco meses y 27 días ausente de la selección española, desde la eliminación de España en el último Mundial 2022, Peri regresó a tiempo con la total confianza del seleccionador Luis de la Fuente, que lo esperó hasta último momento reservando una de las 26 plazas de la convocatoria para un jugador en el que tiene mucha fe.

    Las buenas sensaciones de Pedri en los dos amistosos previos a la Eurocopa de Alemania, marcando en Palma de Mallorca además sus dos primeros goles como internacional, sumados a los problemas físicos con los que arrancó la concentración Dani Olmo, convirtieron al centrocampista del Barcelona en titular indiscutible. Jugó de inicio todos los partidos del torneo salvo el tercer partido del grupo, ante Albania. Dio una asistencia y recuperó sensaciones perdidas en un hábitat, la selección, donde se encuentra cómodo.

    Sin embargo, la dura entrada corta de nuevo su mejor momento en la cuarta lesión que sufre en la temporada que acaba, las tres primeras musculares, y el tiempo estimado de recuperación está en torno a un mes de baja, por lo que afectará a la pretemporada en el Barcelona con un nuevo entrenador como Hansi Flick al mando.

    El objetivo de Pedri, una vez confirmado que se pierde la Eurocopa, es poder llegar a tiempo para el primer partido oficial del próximo curso que el Barcelona disputará el sábado 17 de agosto en Mestalla ante el Valencia.

    Kroos se disculpó por la acción que aparta a Pedri del Mundial y le deseó una pronta recuperación. «¡Lo siento y que se mejore pronto Pedri! Lógicamente no era mi intención hacerte daño. Una pronta recuperación y todo lo mejor. Eres un gran jugador».

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  • Francia, tres victorias y ninguna derrota en sus últimos nueve duelos en la Eurocopa

    Francia, tres victorias y ninguna derrota en sus últimos nueve duelos en la Eurocopa


    La selección de Francia en sus últimos nueve duelos en la Eurocopa, sólo ha ganado tres partidos en la fase final de la competición continental, en un recorrido con seis empates y ninguna derrota en las dos últimas ediciones del torneo, desde el 1-0 en contra de la final de 2016 contra Portugal en París.

    Su igualada sin goles de este viernes contra Portugal, en los cuartos de final, incidió en esa dinámica titubeante del conjunto galo, que también ha empatado en esta edición contra Países Bajos (0-0) y Polonia (1-1) y que también lo hizo en la anterior frente a Hungría (1-1), Portugal (2-2) y Suiza (3-3), en este último caso en octavos, cuando fue eliminado en los penaltis, tras la igualdad con la que acabaron los 90 minutos y la posterior prórroga.

    A la vez, en ese tiempo, sólo venció tres encuentros.

    Y todos por la mínima: el 1-0 a Bélgica en los octavos de final de la Eurocopa 2024 y el 0-1 a Austria de su estreno en la cita germana de este verano, más el 1-0 con el que doblegó a Alemania en la primera ronda de la anterior edición multinacional de 2021, en la que terminó invicto, como lo está ahora.

    Francia, además, sólo ha perdido uno de sus últimos 16 partidos en las fases finales de la Eurocopa: el 1-0 contra Portugal del 10 de julio de 2016, en la final del torneo de aquel año en el estadio Saint Denis de París.

    Sus restantes quince encuentros desde 2016 hasta ahora en esta competición se saldaron sin derrota, aunque tan solo venció ocho de ellos.

    Si se añade las últimas fases finales de los Mundiales, tanto el título ganado en 2018 en Rusia como el subcampeonato de 2022 en Catar, a las Eurocopas, la selección francesa tan solo ha caído en uno de sus últimos 23 encuentros en las grandes competiciones en el tiempo reglamentario o en la prórroga, porque sí lo hizo en los penaltis ante Suiza en 2021 y ante Argentina en la final del planeta en 2022.

    De esos 23 choques, ganó catorce y empató ocho. Un aviso para España.

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  • El laberinto del francés Mbappé

    El laberinto del francés Mbappé


    «Estaba demasiado cansado», asumía en la zona mixta el francés Mbappé, cambiado al descanso de la prórroga de los cuartos de final contra Portugal, aún lejos de sí mismo y su pegada, todavía con la reacción aún pendiente en la Eurocopa 2024, entre «altibajos», con veinte remates y tan solo un gol de penalti, mientras enfoca a España para dar toda su medida, porque «depende» de él mismo estar a la altura.

    Mbappé aún no es Mbappé en Alemania 2024. Ni se parece. En su recorrido con la selección francesa desde su estreno el 25 de marzo de 2017 ante Luxemburgo hasta justo antes del inicio de la fase final europea, hasta el último amistoso, promedió un gol cada 126 minutos o aportaba un tanto o una asistencia cada 79 (47 goles y 28 pases en 5.908 minutos); nada que ver con su presente en la Eurocopa.

    Dentro del torneo, a lo largo de sus cuatro encuentros (en el banquillo ante Países Bajos, sin minutos, por la fractura de nariz que sufrió en el debut en el torneo ante Austria), en un total de 374 minutos, sólo ha marcado un gol, de penalti, ante Polonia. Nada más y nada menos. Tampoco ha dado ninguna asistencia. Sí provocó el gol del triunfo ante Austria, con una acción desbordante por la banda derecha que no habría sido nada sin el fatal despeje.

    Un gol en 374 minutos, tres veces por debajo de su media habitual. Y con la evidencia que supone su cantidad de remates, 20, más que ningún otro de sus compañeros y el segundo dentro de la competición, sólo superado por los 23 de Cristiano Ronaldo.

    También porque ni siquiera la mitad han ido a portería, tan solo ocho, por los siete que mandó fuera del marco. Su selección ha rematado 89 veces. Él representa el 22 por ciento, aunque es mucho más. Porque su dimensión siempre fue mucho más allá, porque Francia es consciente de que lo necesita a un nivel mucho más alto.

    «No es fácil jugar con una máscara»

    Kylian Mbappé durante el encuentro de cuartos de final de la Eurocopa 2024 que enfrentó a Francia contra Portugal. EFE/EPA/ROBERT GHEMENT

    En esta Eurocopa, dentro de una precisión del 89,3 por ciento, con 143 pases completos de 160 intentados, con un 42,9 por ciento de avances con éxito, tres de los siete que propuso, y con 26 regates, sólo rebasado en ese sentido por Ousmane Dembele en la selección francesa, ha recuperado dos balones y ha sido objeto de seis faltas, pero más allá de los números aparece poco, es inconstante, parece desubicado, sin tino. No es decisivo.

    Más allá de ráfagas puntuales de su indudable potencia, su imparable velocidad y su fenomenal talento, no parece cómodo en su juego. No interviene tanto como debería, con toda la trascendencia que tiene como capitán, figura y atacante en el esquema de Francia. La máscara no le gusta. Es un condicionante. La ha cambiado ya hasta tres veces. Influye en su visión periférica, como ya han ido advirtiendo desde el cuerpo técnico de Francia.

    «No es fácil jugar con una máscara. Es difícil para la visión periférica. Pero Kylian sigue siendo Kylian. No voy a contarles todos los goles que ha marcado, pero desde la Eurocopa 2021 creo que casi ha marcado un gol por partido con nosotros. Sigue siendo un jugador obviamente top, top. Hay momentos que son menos buenos. Le pasa a todo el mundo», ya dijo el pasado miércoles Guy Stephan, ayudante de Didier Deschamps en la selección.

    Su mejor acción del partido de este viernes contra Portugal fue defensiva, cuando se cruzó en la segunda parte a un cabezazo de Bruno Fernandes. El remate le golpeó el rostro, en el lateral derecho, pero le afectó a la nariz. Se quedó en el suelo, se quitó la máscara, se tocó varias veces la zona por el dolor del impacto, se repuso el protector y siguió jugando. Cuando fue cambiado, se le vio con una bolsa de hielo. Estará listo contra España.

    «Hay que superarlo»

    Kylian Mbappé celebra el pase de la selección francesa a las semifinales de la Eurocopa 2024 tras eliminar al combinado portugués. EFE/EPA/CHRISTOPHER NEUNDORF

    En ataque ante Portugal, Mbappé recibió 38 pases por su extremo izquierdo (de Theo Hernández, el lateral de ese lado, el que más, con trece), conectó en treinta con sus compañeros (con N’Golo Kante en nueve ocasiones fue al que dio más pases), lanzó dos tiros centrados a la manos de Diogo Costa, otro fuera, le bloquearon otros dos, cayó en fuera de juego en una ocasión y fue objeto de falta en otra. en los 108 minutos y 13 segundos que jugó, hasta su sustitución en el descanso de la prórroga.

    Necesita más. Él y Francia. «Hay que superarlo. Son los altibajos de ser futbolista. Hay que mantener el compromiso y estar siempre al lado de los compañeros. Lo importante es que ganemos. Sólo he marcado un gol, pero estamos en semifinales y estoy muy contento», expresó al término del choque contra el conjunto luso, el segundo seguido sin un gol suyo, pero también sin ninguno realmente de Francia. El 1-0 ante Bélgica fue en propia puerta, no por un remate que fuera entre los tres palos.

    Ni Marcus Thuram ni Randal Kolo Muani, quien provocó el rebote de Jan Vertonghen hacia su propia portería en la clasificación para los octavos de final, han rendido como delanteros de referencia; llamados a esa misión por Didier Deschamps, por delante de Olivier Giroud. Thuram ha anotado dos tantos en 23 compromisos con Francia y Kolo Muani ha sumado cuatro en 20. A la puerta de la titularidad llama de nuevo Ousmane Dembele, aunque tampoco golea: cinco en 47 encuentros. Fue elegido el mejor jugador ante Portugal, reserva por segundo duelo.

    Mbappé es el goleador de Francia. Sus 48 goles -más 14 asistencias- en este curso, entre su club (el París Saint Germain, del que ha fichado para la nueva campaña por el Real Madrid) y la selección son una demostración. De los 57 choques que jugó en este ejercicio, se quedó sin marcar en 25, pero cinco de ellos ya seguidos son con su selección, tres de ellos en esta Eurocopa. En los otros 32 siempre batió la portería contraria.

    El fenómeno francés se ha medido dos veces a la selección española a lo largo de su carrera. La primera, el 28 de marzo de 2017, cuando tan solo tenía 18 años, recién estrenado con la camiseta de la selección absoluta ‘bleu’, perdió por 0-2. Los goles fueron de David Silva y Gerard Deulofeu.

    La última, el 10 de octubre de 2021, en la final de la Liga de Naciones, la ganó. Por 1-2, con un gol y una asistencia suya. Tan decisivo como lo necesita su equipo.

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  • Chasco histórico alemán

    Chasco histórico alemán


    El chasco histórico alemán se vivió ante España, con el ya famoso gol de Mikel Merino al final de la segunda parte de la prórroga, dejó a Alemania sin argumentos, eliminada de la Eurocopa en cuartos de final y con un dato histórico que, al mismo tiempo, supone un chasco que tendrá que afrontar por primera vez: siempre, cuando también fue anfitriona, alcanzó como mínimo las semifinales de un gran torneo.

    Antes del partido ante España, los hombres de Luis de la Fuente tenían una estadística tremenda sobre la mesa: jamás había superado en una Eurocopa o en un Mundial al anfitrión. Lo intentó hasta en nueve ocasiones sin éxito ante selecciones como Brasil, Italia, Rusia o Corea, entre muchas otras, y el reto para doblegar a Alemania era descomunal porque tenían que romper con una maldición que duraba 100 años.

    Lo consiguió, pero a su vez consiguió trasladar a Alemania una decepción que jamás había vivido en sus carnes, ya que con anterioridad siempre atravesó la barrera de los cuartos de final cuando fue local. Lo consiguió hasta en tres ocasiones y la primera en el Mundial de 1974, en el que se proclamó campeón tras doblegar en la final a los Países Bajos de Johan Cruyff.

    El chasco histórico alemán fue un sorpresón, porque en aquellos días la ‘Naranja Mecánica’ era sinónimo de espectáculo, de revolución y de rodillo. Toda aquella selección que se ponía delante, acababa aplastada. Pero Alemania no se arrugó y pese a iniciar el choque por el título con un tanto de Neeskens desde el punto de penalti, remontó con los aciertos de Breitner y de Müller. Entonces, el público que acudió al Estadio Olímpico de Múnich se llevó una alegría que no conocía desde el Mundial de 1954, cuando Alemania también dio la sorpresa ante la Hungría de Puskas.

    En su segundo campeonato como anfitrión, la Eurocopa de 1988, llegó a las semifinales. Fue eliminado por el campeón, Países Bajos, que se vengó de la derrota de la década anterior. En esta ocasión, fue al revés, porque Matthaus adelantó al combinado germano desde el punto de penalti y Ronald Koeman y Marco Van Basten dieron la vuelta al marcador. En la final, el conjunto neerlandés, con aquella famosa volea de Van Basten a la Unión Soviética, se proclamó campeón.

    Y fue otro campeón, Italia, quien también dejó sin final a Alemania en el que hasta 2024 era su último torneo como anfitrión. En el Mundial de 2006, el estadio del Borussia Dortmund fue el escenario de la tragedia de una selección que volaba hacia la final. Italia sobrevivió sin encajar goles hasta el minuto 119 de la prórroga, cuando apareció Grosso para inaugurar el marcador. Después, Del Piero, puso la puntilla en el 121 y Alemania se quedó en la orilla de disputar otra final. Italia, como los Países Bajos años antes, se llevó el título.

    Pasados 18 años de aquella derrota, Alemania dio un paso atrás. Fue en otro minuto 119 cuando otro jugador acabó con el sueño de todo un país. El cabezazo de Mikel Merino convirtió lo que podía ser una fiesta en un chasco histórico, porque la ‘mannschaft’, acostumbrada a llegar lejos cuando organiza torneos, se fue antes de tiempo, en cuartos de final, por culpa de la selección española, brillante semifinalista y aspirante al título.

  • El otro adiós de alemán

    El otro adiós de alemán


    Eclipsado por el anunciado adiós de Toni Kroos, Thomas Müller, el otro adiós alemán, tras caer frente a España en los cuartos de final de la Eurocopa, pasó más desapercibida que la de su compañero, acaparador de todos los focos del derrotado y del jugador de nivel al que todos aplaudieron pese a su errático adiós.

    Thomas Müller (d) durante el partido de cuartos de final de la Eurocopa 2024 que enfrentó a España y a Alemania. EFE/EPA/ANNA SZILAGYI

    Todo el mundo supo cómo fue el último duelo de Kroos. Sus seis minutos de furia en los que lesionó a Pedri y pisoteó el pie de Yamine Lamal, sus fallos inimaginables en pases casi siempre milimétricos, su tristeza por el gol de Dani Olmo, su alegría por el tanto de Wirtz, su desolación por el cabezazo de Mikel Merino, su mirada al infinito cuando llegó el pitido final… Nada sobre Kroos quedó en el tintero. ¿Pero y Müller?

    Thomas Müller durante el partido de cuartos de final de la Eurocopa 2024 que enfrentó a España y a Alemania. EFE/EPA/MOHAMED MESSARA

    Como Kroos, Müller, con 34 años, cerraba una carrera impresionante con Alemania. Desde 2004, cuando comenzó a jugar con la ‘mannschaft’ en la sub-16 hasta 2024 en la actual Eurocopa, han pasado 20 años en los que, como mínimo, protagonizó los mismos éxitos y fracasos que su compañero. Participó en cuatro Mundiales (Sudáfrica 2010, Brasil 2014, Rusia 2018 y Catar 2022) y en cuatro Eurocopas (Polonia y Ucrania 2012, Francia 2016, Europa 2020 y Alemania 2024).

    Fue Bota de Oro del Mundial de Sudáfrica con 5 tantos, Bota de Plata en el Mundial de Brasil y campeón junto a Kroos para tocar la cima de su carrera con aquella victoria en Maracaná sobre Argentina. Participó en un total de 36 partidos en grandes competiciones internacionales y acumuló 126 choques con Alemania. Unos números, sin duda, para la historia.

    Pero Müller no llegó como Kroos a la Eurocopa. Primero, no anunció su retirada del fútbol al finalizar el torneo. Eso, resta atención o más bien la acapara el contrario. Y, segundo, su participación en el Bayern Múnich ya no es tan clave como antaño, todo lo contrario que Kroos en el Real Madrid, donde fue importantísimo hasta el final.

    Por eso, y por el empuje de otros compañeros, por las nuevas generaciones del combinado germano, Müller fue relegado a un segundo plano durante la Eurocopa. De hecho, sólo gozó de minutos al principio, en la brillante puesta en escena de Alemania ante Escocia (5-1) y al final en la derrota ante España. Eso sí, siempre como suplente y con presencia en el terreno de juego saliendo desde el banquillo.

    Ese nulo protagonismo futbolístico no restó emotividad al que será probablemente su adiós. En cuanto Anthony Taylor dio por concluida la batalla entre España y Alemania, Müller rompió a llorar. Nunca dijo que se iba a ir de la selección después de la Eurocopa, pero todo invita a que así será. Después, en la zona mixta, así lo dejó entrever.

    «Siendo realista, hoy podría haber sido mi último partido. Quizás mañana o en los próximos días tenga una conversación privada con el seleccionador nacional. Veremos cómo va la cosa. Para mí, la cuestión de dimitir de jugar con Alemania, eso no pasará», dijo.

    Sus palabras sonaron a despedida. Aunque él no dirá jamás que deja la selección como sí hizo Kroos en 2021, su participación y su relevancia en la ‘mannschaft’ invitan a que debería dejar paso a las nuevas generaciones. Tanto en el Bayern como en Alemania, poco a poco pierde el mismo peso que tenía sobre el césped que temporadas pasadas.

    Aún rinde, sus números no son nada malos (7 goles y 9 asistencias con el Bayern en 41 partidos este curso), pero Müller parece que ya intuye su final en Alemania. Aunque se resiste, sus lágrimas y sus declaraciones, delatan que sabe que ha llegado su fin. El suyo, fue el otro adiós. Un adiós en la sombra eclipsado por la despedida de Toni Kroos.

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  • El adiós de Cristiano, el fin de una era

    El adiós de Cristiano, el fin de una era


    Nadie jamás ha acaparado tantos récords individuales en la historia de la Eurocopa como Cristiano Ronaldo, que finalizó su sexta y última fase final continental sin un solo gol en Alemania 2024, derrotado por Francia en las semifinales, a sus 39 años, para abrir una nueva era en esta competición, en la que siempre será eterno, probablemente insuperable aún durante mucho tiempo en una serie de marcas únicas.

    Con imágenes icónicas, como su llanto el pasado lunes después de fallar un penalti, titular en cada uno de los cinco encuentros, con la vigencia indiscutible que le otorga la convicción de sus compañeros, la confianza absoluta de su entrenador -Roberto Martínez- y la ambición inequívoca e irrenunciable del máximo goleador de la historia de la selección lusa, Cristiano cierra un nuevo ciclo, quizá ya el definitivo, coronado entre los mejores.

    Al fondo el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, en 2026, parece improbable que llegue hasta ahí el astro portugués. Ya no habrá más Eurocopas para Cristiano, que ha dejado un sello inigualable para siempre en el torneo continental, pero aún más en su propia selección, en su páis, protagonista del único campeonato de Portugal, en Francia 2016, con aquella lesión y llanto imborrable cuando se lesionó en el minuto 25.

    Ni siquiera su ausencia en los cien minutos de juego posteriores, con el tanto de Eder en la prórroga, restó trascendencia a Cristiano Ronaldo en aquel torneo. Portugal fue campeona en gran parte porque disponía del atacante, autor de tres goles y una asistencia, indispensable en la semifinal ante Gales; entonces en el Real Madrid, después en el Juventus, más tarde en el Manchester United y ahora en el Al Nassr, pero siempre al servicio de Portugal. Ya son 212 partidos y 131 goles como internacional. Y una duda: ¿Hay más?

    Son seis Eurocopas, inalcanzables para todos y cada uno de los jugadores que han jugado el torneo continental, desde la primera edición en 1960 hasta la decimoséptima ahora, con un total de 2.519 minutos y 30 partidos disputados, cifras imponentes e inasumibles para nadie menos para él. Lo siguen Pepe, que también se despidió este viernes de esta competición. Él suma 24. Tiene 41 años.

    El debut de Cristiano Ronaldo en el torneo fue hace 20 años, el 12 de junio de 2004, en la derrota contra Grecia por 1-2. Entonces fue suplente, entró desde el banquillo para la segunda parte, aunque también haya sido luego inigualable en titularidades en este torneo, con 28 (ha jugado los cinco choques de inicio en Alemania 2024), y marcó el primero de sus 14 goles en el torneo; ninguno en esta edición, que supone la primera fase final de una gran competición, de las once que ha jugado (cinco Mundiales y seis Eurocopas) sin tal acierto.

    A pase su Luis Figo, otra generación, trece años de diferencia entre los dos, logró su primer tanto en la Eurocopa aquel 12 de junio de 2024. En aquel año anotó otro más, a Países Bajos. En 2008 añadió uno (a la República Checa); en 2012 otros tres (dos a Países Bajos y uno a la República Checa); en 2016, cuando fue campeón, tres más (dos a Hungría y uno a Gales); y en 2021, cuando fue el máximo goleador, sumó cinco (dos a Hungría, uno a Alemania y dos a Francia). Los repartió en 10 duelos.

    El más cercano a sus 14 goles, de los que cinco abrieron el marcador, es Michel Platini, con nueve, hace 40 años, en la edición de 1984 de la Eurocopa. En su recorrido, Cristiano ha incluido cuatro dobletes, más que ningún otro también. Los firmó en el 2-2 con Francia del 23 de junio de 2021, en el 0-3 a Hungría del 15 de junio de 2021, en el 3-3 con Hungría del 22 de junio de 2016 y en el 2-1 a Países Bajos del 17 de junio de 2012.

    Nadie ha ganado tampoco más partidos que Cristiano en la Eurocopa, con 14 victorias, aunque sólo haya vencido seis de los diecisiete más recientes en este certamen, y nada más el checo Karel Poborsky ha dado tantas asistencias como él en este torneo, con ocho cada uno, según los datos oficiales de la UEFA. CR7 lo igualó en Alemania 2024, cuando entregó el 0-3 a Bruno Fernandes en la segunda jornada de la fase de grupos frente a Turquía.

    El enésimo registro del señor de los récords de la Eurocopa. Un futbolista inigualable.

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