Paises: Alemania

  • Mbappé o De Bruyne

    Mbappé o De Bruyne


    Mientras Francia debate su futuro en las elecciones legislativas, tan presentes durante toda la concentración del equipo en Alemania 2024, su selección encara un compromiso decisivo en Dusseldorf, enfrentado a sus dudas, a Bélgica y a Kevin de Bruyne, que mide la dimensión y el impacto de Kylian Mbappé en la Eurocopa.

    El delantero belga Kevin de Bruyne durante el partido de fútbol de la Eurocopa 2024 entre Ucrania y Bélgica, en Stuttgart, Alemania. EFE/EPA/RONALD WITTEK

    Mbappé o De Bruyne. Después del partido de este lunes en Dusseldorf, sólo quedará uno en competición en Alemania 2024. Dos líderes al frente. Dos figuras en peligro. El fallo en la primera fase de ambos conjuntos, relegadas a las inesperadas segundas posiciones de sus grupos, los enfrenta de repente demasiado pronto, en los octavos de final, aún al principio de las eliminatorias, aún con mucho camino por recorrer y superar.

    Los focos los apuntan. La presión también. El ataque de Francia es Mbappé por el momento en este torneo. Los dos únicos goles son suyos. El primero, con la colaboración indispensable del defensa austriaco Maximilian Wöber, en el 1-0 a Austria. El segundo, en el 1-1 a Polonia, de penalti. Dos tantos, uno en propia portería, en 49 remates ‘bleus. Uno de los dos únicos goles de Bélgica lleva la firma de de Bruyne, en el único triunfo ante Rumanía.

    Un desafío para Mbappé, de nuevo enmascarado por la fractura de nariz sufrida hace justo una semana, aunque con un diseño nuevo para protegerse reduciendo lo menos posible su efecto sobre la visión, para sentirse pleno de poderes en el duelo que sostendrá con Bélgica, con las semifinales del Mundial 2018 aún en la memoria, cuando Francia la derrotó para proclamarse después campeón planetaria. Aún está latente la revancha.

    Sobre todo en Bélgica, donde Kevin de Bruyne es la fe en la clasificación. Es su mejor jugador, miembro de la estupenda generación anterior, pero también guía de la actual que ha tomado el relevo, entre las incógnitas que desprende el grupo de Domenico Tedesco, que perdió contra Eslovaquia, ganó a Rumanía y empató con Ucrania, entre los pitos de sus propios aficionados por la especulación con la que amarró finalmente el pase a octavos.

    En el cuadro más complejo que se recuerda en una Eurocopa, con Alemania, España o Portugal por el mismo camino que ellos, Francia necesita mucho más para sentirse el aspirante que todo el mundo decía al principio de la competición, pero que ha perdido peso por sus propias actuaciones, más conforme con su defensa que con su admirado ataque.

    Más allá de Mbappé, Marcus Thuram aún no ha demostrado nada en la Eurocopa, Ousmane Dembele ha sido tan imprevisible en el regate como acostumbra, pero mucho menos desbordante y decisivo de lo que pretende su seleccionador, Didier Deschamps, y Antoine Griezmann está irreconocible en el torneo, distante de su mejor versión, en el medio campo o en la delantera, incluso suplente ante Polonia año y medio después de la última vez.

    El regreso del atacante del Atlético de Madrid, un líder que necesita Francia, es la novedad previsible ante Bélgica.

    La duda está en su encaje en el once. No apunta al centro del campo como ante Austria, sino más arriba, ya sea en el frente de ataque o como enlace, en el caso de que Deschamps reinvente su sistema con una especie de rombo en el centro, con Griezmann como vértice más adelantado, o incluso si forma con el 4-3-3, con él por un lado, Ousmane Dembele por el otro y Kylian Mbappé como referencia de todo por el centro. Mbappé y Dembele están apercibidos de sanción.

    N’Golo Kanté, Adrien Rabiot y Aurelien Tchouameni están consolidados en el medio, igual que Julen Kounde -con Jemery Doku enfrente-, Dayot Upamecano, William Saliba y Theo Hernández en la defensa, cubierta por la magnífica aparición en la Eurocopa 2024 del portero Mike Maignan, tan trascendente como Mbappé para la supervivencia de Francia en el torneo.

    En Bélgica, las sensaciones tras la fase de grupos no han sido buena. El equipo de Domenico Tedesco ha navegado rodeado de dudas y criticado por su afición, que pitó a sus jugadores tras el choque frente a Ucrania (0-0) en el que sellaron su clasificación para los octavos de final. Los ‘Diablos Rojos’ firmaron un duelo errático -no era el primero-, y su hinchada no perdonó una falta de continuidad y regularidad alarmante desde que comenzó la Eurocopa.

    Esa es la realidad de Bélgica, que no ha sabido o no ha podido explotar la calidad de un grupo de jugadores que vivió en el alambre hasta el último suspiro. De hecho, un solo gol de Ucrania les habría dejado fuera de la Eurocopa y, por eso, el equipo de Domenico Tedesco, con el mal recuerdo del Mundial de Catar, del que fueron eliminados en la fase de grupos, especuló ante Ucrania en los últimos minutos para no recibir una sorpresa que habría sido un jarro de agua fría tremendo.

    Aún no han aparecido algunos jugadores que deberían haber dado un paso hacia delante hace tiempo. Es cierto que nombres como Jérémy Doku y Romelu Lukaku se han dejado la piel sobre el césped de los campos de Alemania, pero el éxito ha sido escaso. El primero, tal vez el jugador más desequilibrante de Bélgica, aún no suma ni goles ni asistencias. Parte de culpa la puede tener su compañero, negado de cara a la portería y con un gafe que le persigue en las grandes citas que parece no tener fin.

    Lukaku desperdició tres ocasiones clarísimas en su puesta en escena frente a Eslovaquia, que ganó 0-1 por culpa de un error garrafal de Doku en una mala entrega defensiva. En ese mismo partido, a Lukaku le anularon dos goles, uno por fuera de juego y otro por mano previa de Doku; en el segundo duelo, ante Rumanía, se encontró de nuevo con el VAR, que invalidó su tercer gol, y con el portero Florin Nita, que paró todo lo que intentó el jugador del Inter; y en el tercero, contra Ucrania, falló un mano a mano bastante claro que salvó el guardameta Anatoli Trubin.

    Por lo menos, ese cúmulo de desgracias que persiguen a Lukaku y a Doku no la sufren otros jugadores de Bélgica. Su entrenador, Domenico Tedesco, cuenta con el buen estado de Kevin De Bruyne, uno de los pocos entre sus jugadores que ha rendido al nivel que todo el mundo esperaba. El centrocampista del Manchester City, junto al portero Koen Casteels, son las buenas noticias de un equipo que no quiere enterrar en octavos a su ‘Generación Dorada’, aún con ganas de firmar una buena actuación en la Eurocopa.

    Y es que, hace ya una década que los futbolistas que revitalizaron a una selección deprimida comenzaron a generar ilusión entre sus seguidores. A lo largo de tres Mundiales (Brasil 2014, Rusia 2018 y Catar 2022) y dos Eurocopas (Francia 2016 y Europa 2020), rozaron el éxito con un tercer puesto en Rusia y tocaron el fracaso en Catar, donde no pasaron de la fase de grupos. Ahora, veteranos como De Bruyne, Lukaku, Vertonghen, Carrasco o los dos lesionados que aún no han jugado y son duda ante Francia -Witsel y Meunier-, esperan alargar su experiencia por lo menos hasta los cuartos de final.

    O, por lo menos, acabar con una buena imagen de la que ha carecido durante los tres primeros partidos. Sólo unas pinceladas en su segundo compromiso, el único que han ganado (2-0 a Rumanía), dejaron entrever que aún hay fútbol en un equipo que prácticamente repetirá su once salvo por el regreso de Dodi Lukébakio, que se perdió por sanción el anterior encuentro y dejará en el banquillo a Leandro Trossard.

    — Alineaciones probables:

    Francia: Maignan; Koundé, Upamecano, Saliba, Theo Hernández; Tchouameni, Kanté, Rabiot; Dembele, Mbappé, Griezmann.

    Bélgica: Casteels; Castagne, Faes, Vertonghen, Theate; Onana, Tielemans, De Bruyne; Lukébakio, Lukaku y Doku.

    Árbitro: Glenn Nyberg (Suecia).

    Estadio: Düsseldorf Arena.

    Hora: 18:00.

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  • La revancha de Cristiano y Portugal

    La revancha de Cristiano y Portugal


    Reciente la derrota en su último precedente contra Eslovenia (2-0), el pasado 26 de marzo, y avisado por el 2-0 con el que perdió el miércoles ante Georgia, Portugal y Cristiano Ronaldo enfocan a una doble revancha contra sí mismos y el grupo capitaneado por Jan Oblak, invencible aún, con tres empates en tres encuentros y por primera vez en los octavos de final de la Eurocopa.

    En la fina línea que se mueve Alemania 2024 entre ser favorito o quedarse sin nada de inmediato, tan presente en el conjunto luso que coleccionó halagos frente a Turquía, pero se cayó contra la sorprendente selección georgiana, ya no hay términos medios para el equipo de Roberto Martínez, que recuperará todo su once tipo, tras el fiasco de las últimas rotaciones.

    No funcionaron sus cambios. Tampoco habrían alterado probablemente nada en el equipo que iba a presentar este lunes en Fráncfort fuera cual fuera el rival y que tiene ideado desde el primer instante, desde la remontada frente a la República Checa (1-2), con la reafirmación que supuso la goleada a Turquía (0-3), que no admitió duda entre los ‘nuevos’ ante Georgia.

    Cristiano Ronaldo, el único junto a Joao Palhinha titular en cada uno de los tres primeros choques, por cuestiones de rodaje, sin interrupción en su ritmo físico para el torneo, será de nuevo su líder en ataque a sus 39 años, sin un solo gol por primera vez en su carrera en la primera fase de una Eurocopa, pero también como el más rematador de todos en el torneo.

    Su imagen de frustración contra el árbitro o en su sustitución frente a Georgia, amonestado incluso por la manera con la que protestó un agarrón dentro del área (una tarjeta este lunes lo apartaría de los cuartos de final en el caso de superar esta ronda), lo invita a un desquite contra Eslovenia, acompañado de todos los titulares de los dos primeros encuentros.

    Además de Palhinha en el medio centro y Diogo Costa en la portería, el resto serán todos y cada uno de los hombres que formaron la alineación el primer y el segundo partido, con la columna vertebral que componen los centrales Ruben Dias y Pepe y los centrocampistas Bernardo Silva, Bruno Fernandes y Vitinha, sustanciales e indispensables hoy en el esquema.

    La vuelta de Rafael Leao -sancionado ante Georgia- dota de nuevo de vértigo al flanco izquierdo que compone con otro fenómeno de la velocidad como Nuno Mendes, ya listo de nuevo para los 90 minutos tras unas molestias.

    El lateral derecho será para Joao Cancelo, para completar el once con el que Portugal se prueba a sí mismo, también ante Europa.

    Roberto Martínez tiene disponibles a sus 26 efectivos contra Eslovenia, la primera selección que lo ganó en su recorrido al frente de la selección, después de una sucesión de once victorias. Ha perdido ahora tres de sus últimos siete choques. Por ahí surge latente aquel 2-0 en Liubliana, con los goles de Adam Cerin y Timi Elsnik, por mucho que insista en establecer diferencias con aquel duelo. Entonces fue un amistoso. Ahora es competición.

    Es un aliciente indiscutible para Eslovenia, que se siente capaz de todo, ante su primera ocasión en las eliminatorias de una gran competición internacional, en un escaparate inigualable, con tres empates en las tres primeras citas (1-1 con Dinamarca, 1-1 con Serbia y 0-0 con Inglaterra) y aún sin ninguna victoria en el torneo. Ahora es imprescindible.

    Son ya nueve partidos invicto del grupo dirigido por Matjaz Kek de forma consecutiva, sólo una derrota en sus últimos quince (2-1 contra Dinamarca) y apenas dos en los 25 más recientes, con un 2-0 con Finlandia, aparte del citado 2-1 contra el conjunto danés en la fase de clasificación para la Eurocopa, en la que pretende ir más allá. Encadena cuatro empates.

    Sin Erik Janza, el lateral que voleó en el 1-1 contra Dinamarca en la primera jornada, cuando empezó a construir la ilusión que aún permanece intacta en octavos, y repleto de convicción por la manera con la que dejó a cero a Inglaterra, Jan Oblak será crucial en su portería (ha encajado once goles de Cristiano Ronaldo, pero lo dejó a cero en 16 de sus 21 duelos), como también la firmeza de Jaka Bijol y las cualidades arriba de Benjamin Sesko y Andraz Sporar, pero sobre todo el funcionamiento de su bloque, el mismo que ganó 2-0 en marzo.

    – Alineaciones probables:

    Portugal: Diogo Costa; Cancelo, Ruben Dias, Pepe, Nuno Mendes; Bruno Fernandes, Palhinha, Vitinha; Bernardo Silva, Cristiano Ronaldo, Rafael Leao.

    Eslovenia: Oblak; Karnicnik, Drkusic, Bijol, Balkovec; Stojanovic, Elsnik, Gnezda Cerin, Mlakar; Sporar, Sesko.

    Árbitro: Daniele Orsato (Italia).

    Estadio: Fráncfort Arena.

    Hora: 21.00.

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  • Suiza no está en cuartos por casualidad

    Suiza no está en cuartos por casualidad


    Suiza sentenció este sábado a Italia con un contundente 2-0 para pasar a los cuartos de final por segunda vez en su historia. Dominó el partido de inicio a fin y mereció la victoria. Sin paliativos. Para muchos, Suiza es una suerte de revelación en esta Euro 2024, pero lo cierto es que son años de buen rendimiento colectivo de un equipo al que Murat Yakin ha perfeccionado desde su llegada en 2021.

    No es que sea un equipo de estrellas, ni especialmente vistoso. Pero es efectivo como pocos. Tiene un plan perfectamente estudiado y lo ejecuta sin miramientos. Funciona casi como si fuera un club, porque da la sensación de que tiene unos mecanismos que solo entrenando a diario se pueden lograr. Algo que en las selecciones escasea. Un reloj suizo.

    Suiza, 7 partidos de Eurocopa invicta

    Pero en Suiza son ya varios años en los que las cosas, aunque no sean muy brillantes, se hacen bien. Quizá la falta de talento puro de tres cuartos en adelante merma el buen hacer general del equipo, pero poco a poco van destapándose. En Alemania, tras una fase de grupos muy buena en la que rozó ser primera en el grupo de la anfitriona  -solo un gol de Niclas Fullkrug en el tiempo añadido lo evitó- ya no son una sorpresa ni una revelación.

    Tampoco han llegado por casualidad. Hay un dato muy revelador en este sentido. Suiza no ha perdido en 90 minutos en los últimos siete partidos en una Eurocopa. Cayó en cuartos de la pasada edición en penaltis ante España.

    Curiosamente, su última derrota en una Eurocopa es contra Italia, en la fase de grupos de la pasada Eurocopa, un 3-0 ya vengado. Rompió también la selección helvética su mala racha con la ‘Azzurra’, a la que solo había ganado 8 de los 59 enfrentamientos históricos disputados hasta este sábado, datando la última victoria de 1993, hace ya 31 años.

    La veteranía, otro factor clave

    Otro de las cosas que hacen de esta Suiza un equipo más completo es la experiencia de muchos de sus jugadores. Yann Sommer, bajo palos, tiene 35 años; Ricardo Rodriguez, en defensa, 31; Granit Xhaka, en el centro del campo, 31; Remo Freuler, también en el centro del campo, 32; y Xherdan Shaqiri arriba 32. Son jugadores de primer nivel que llevan años en la diámica de la selección y que aportan un punto extra para dar ese empaque en los momentos más complicados.

    Además, se unen algunos jugadores de primera línea como Manuel Akanji (28), Martin Aebischer (27), Bren Embolo (27) o Dan Ndoye (23) que llegan en plenitud por su edad y en sus clubes juegan partidos de alta tensión, por lo que llegan curtidos a este torneo en el que la presión es máxima.

    Salida de balón, presión y Xhaka

    Murat Yakin ha perfeccionado el juego de un equipo que tiene muy claro cuál es su estilo. Con un defensa de 3 centrales, en salida de balón busca atraer jugadores rivales para, en cuanto puede, cederle la posesión a Xhaka, el cerebro de toda la operación, la sala de máquinas. El capitán, histórico con el Bayer Leverkusen esta campaña, encuentra siempre la mejor opción ganando metros de campo. Ya sea en conducción o con un pase entre líneas. Y si la jugada prospera, los centrocampistas llegan indetectables desde segunda línea para cargar el área.

    En caso de pérdida de posesión, la presión es asfixiante. Un poco al estilo España. Intentar recuperar rápido con presión al hombre a todo campo para evitar que el rival juegue cómodo. Ante Italia le salió a la perfección.

    Suiza no está en cuartos de final por casualidad. Es un equipo trabajado. Quizá no el más brillante, quizá no el más agradable de ver. Pero, aunque no haga goles con facilidad, es un equipo muy difícil para marcar. Que se lo digan a Alemania en fase de grupo. O a Italia en octavos. En el horizonte están unos cuartos que nunca ha superado y una semis históricas que nunca antes ha disputado.

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  • Spalletti e Italia tienen mucho trabajo por hacer

    Spalletti e Italia tienen mucho trabajo por hacer


    Italia volvió a los infiernos del fracaso futbolístico tras la inexcusable derrota ante Suiza (2-0). La todavía vigente campeona terminó la defensa del título despojada de cualquier autoridad, lejos del mínimo exigible que se presupone a esta selección. Y con la sensación de que no hay solución viable en el corto plazo. Todo pasa por una reforma profunda del ‘calcio’. Luciano Spalletti e Italia tienen mucho trabajo por hacer.

    La prensa italiana machacó a la ‘Azzurra’ tras sucumbir ante Suiza en el Olímpico de Berlín. Más por la forma que por el fondo. Porque si bien era sabido que esta Italia no optaba al título, que no figuraba en la terna de candidatas claras, el empuje anímico que dio el gol en el último suspiro de Mattia Zaccagni ante Croacia en fase de grupos y caer en el lado amable del cuadro dieron cierto impulso esperanzador que acabó roto en añicos. Otra vez.

    Italia, 15 años envuelta en la vorágine

    Desde que Italia ganara el Mundial en 2006, precisamente en Alemania, casi todo han sido fracasos. Solo se salva la Eurocopa 2008, la Eurocopa 2012 y la Eurocopa 2021. Porque llegaron 2 Mundiales seguidos, el de 2010 y el de 2014, cayendo en fase de grupos; y otros 2 consecutivos, el de 2018 y el de 2022, a los que ni siquiera se clasificaron. En 2008 Italia cayó en penaltis contra España en cuartos de final; en 2012 alcanzó la final en la que cayó por 4-0, otra vez ante España; y en 2021 levantó el título en Wembley.

    Un título que es un oasis en el desierto. Porque Italia lleva navegando sin rumbo todos estos 15 años, salvando los muebles, cuando ha podido hacerlo, por circunstancias más de otra época que por la evolución propia de su fútbol. Donnarumma fue el MVP de la Eurocopa 2021 y estaba siendo el mejor portero, junto al georgiano Giorgi Mamardashvili, en la presente edición. Eso lo dice todo.

    Italia tiene un problema de base en su fútbol. Los jóvenes talentos tienen muchas dificultades para llegar a la máxima categoría del ‘calcio’ y, eso, a la larga, tiene unas consecuencias en la selección. Es un equipo sin una estrella definida, algo que no es malo si la fuerza del grupo es consistente. Pero ante Suiza quedó claro que Italia no era tampoco un grupo fuerte. Estuvo 90 minutos a merced de los suizos, totalmente superiores y merecedores de la victoria.

    No jugaron ni Dimarco por el perfil zurdo, ni Calafiori en el centro de la zaga. Pero reducir los problemas de Italia a estas dos ausencias es simplificar sobremanera el percal por el que navega un equipo incapaz de hacer apenas daño a Suiza, con un solo disparo entre los 3 palos y teniendo su ocasión más clara por un error en defensa rival que casi acaba en autogol suizo.

    Spalletti, muy criticado

    Entre los más señalados está Luciano Spalletti. El seleccionador, que llegó hace menos de un año al cargo tras la dimisión de Roberto Mancini a las puertas de la Eurocopa -que supuso otra nueva piedra en el camino para la reconstrucción de Italia-, varió de esquema en hasta 3 partidos, suscitando la crítica por dar la sensación de no estar dando con la tecla para hacer funcionar a sus jugadores.

    Pero el técnico, que hace apenas un año era el Dios de Italia al haber llevado al Nápoles a la conquista del ‘Scudetto’ con un fútbol total, está convencido de sus capacidades. Y la FEderación Italiana le quiere para construir a largo plazo. Este revés es solo el comienzo de la ‘Era Spallettiana’.

    «Existe la posibilidad de construir algo, pero lleva tiempo. Todos mis antecesores han tenido mas partidos que yo», dijo en la rueda posterior al choque, en la que también asumió la culpa.

    «Yo escogí estos jugadores, la responsabilidad es mía. La culpa no es de ellos», añadió.

    La reforma necesaria del fútbol italiano

    La solución a esta debacle continuada en el tiempo, solo salvada por una especie de casualidad en 2021 -sin desmerecer a esa Italia campeona de Bonucci y Chiellini-, está en la reforma del fútbol italiano.

    Para los jóvenes canteranos de los equipos grandes italianos es muy complicado dar el salto a la Serie A. Se busca más el talento extranjero que el desarrollo propio desde hace años y Giacomo Raspadori, jugador del Nápoles, es una de las excepciones. Hace unos días explicó en rueda de prensa el problema de Italia.

    «Hay un problema. En Italia a los 24 años un jugador es considerado joven, pero fuera de Italia a esa edad tienen 150 o 200 partidos de titular. Yo no me considero joven jugando en Italia, en el Sassuolo tuve suerte con De Zerbi que me dio la posibilidad de equivocarme en mi carrera mientras jugaba. Pero lo mío es una fortuna, porque no esta descontado en Italia este tipo de casos, es algo que me han traído hasta aquí, hasta la selección», explicó.

    Y es algo palpable a nivel de resultados. Porque Italia es campeona de Europa también en categoría sub17 y sub19 y es subcampeona del mundo sub20. El talento está ahí, ¿cuál es el problema entonces?: en la gestión de ese talento por los clubes.

    En Italia existe una categoría llamada Primavera en la que los filiales de cada equipo compiten entre sí. Es decir, no es como en España, en el que el Real Madrid Castilla, el Barcelona B o el Villarreal B compiten en Primera RFEF o categorías similares del fútbol semiprofesional contra otros equipos que no están formados por canteranos.

    A los 19 años termina esa categoría Primavera y para muchos futbolistas llega el vacío. Se ven obligados a salir de cesión en cesión para tener minutos y ganar la competitividad que les falta para estar al máximo nivel, pero se pierden por el camino la mayoría. Atalanta y Juventus un equipo en Serie C sub23 para evitar precismente esto y les está funcionando de maravilla.

    La próxima temporada, el Milan hará lo mismo. El problema está identificado, falta erradicarlo.

    Italia tiene que empezar un proceso de reconstrucción serio para volver a acercarse a lo que algún día fue y que ahora son solo recuerdos nostálgicos. Todo pasa por la reforma del fútbol base. Y por Spalletti, claro, que aunque haya salido criticado sigue siendo la referencia para liderar el cambio. Italia se despidió de la Euro sin honores, con la enésima decepción en lo que va de década, pero con el mínimo consuelo de saber por dónde pasa la solución. Aunque también los sabía en las otras ocasiones.

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  • 2-0. Alemania domina la vorágine

    2-0. Alemania domina la vorágine


    Entre la suspensión durante 25 minutos del partido por una tormenta eléctrica con una tremenda tromba de agua, un gol anulado a cada equipo por la revisión del VAR, las ocasiones de las dos selecciones y un penalti fortuito que aclaró todo su panorama, Alemania superó la prueba, doblegó a Dinamarca y avanzó hasta los cuartos de final de la Eurocopa 2024, pendiente de su siguiente desafío: España o Georgia.

    Un triunfo subido en una montaña rusa, cuyo comienzo fue fulgurante, imponente. Después perdió fuerza para resolverlo todo en la segunda parte, impulsado por la mano de Andersen que detectó el VAR y decretó el árbitro Michael Oliver en el penalti que transformó en el 1-0 Kai Havertz y lanzado ya definitivamente hacia la clasificación por el 2-0 de Jamal Musiala.

    No haría bien Alemania en contentarse demasiado. No es una máquina perfecta. Ni se acerca. Por instantes, lo aparenta. Parece apabullante. Es ‘su’ Eurocopa. Lo sabe y lo transmite. Es su oportunidad. Lo siente y lo demuestra. Después, sufre. Como casi todas las selecciones. Cuando Dinamarca se asentó, en cuanto soportó el comienzo contra las cuerdas, resistente ante una sucesión de ocasiones en 10 minutos, demostró que el conjunto germano también es un equipo vulnerable. Se le puede ganar, aunque no lo hizo.

    Sintió el miedo Alemania cuando Neuer lo salvó al borde del descanso. O, sobre todo, cuando Andersen embocó a gol un barullo en el área, en el minuto 48. El VAR lo corrigió. Como si fuera un gol, la celebración de la inaudita mayoría en las gradas del Signal Iduna Park fue apoteósica. Instantes después, el videoarbitraje detectó la mano de Andersen en el otro área. Lo señaló el árbitro entre la ayuda del monitor, del sensor del balón y de una imagen clara. Kai Havertz transformó la pena máxima. Minuto 53.

    El inicio de Alemania rebasó las expectativas. A Dinamarca se le vino un ciclón encima. Lo soportó. Una tormenta de fútbol contenida por las paradas de Schmeichel y, sobre todo, por la controvertida decisión del árbitro y del VAR, cuando determinó la anulación del gol de cabeza de Nico Schlotterbeck, que saltó más que nadie, mientras Ilkay Gundogan era un estorbo para el guardameta danés. La polémica reside en si su influencia fue tanta.

    Tan solo en tres minutos y 19 segundos. No había salido aún Dinamarca de su territorio. Ni lo hizo hasta tiempo después. La posesión alemana lo encogió en su área. La presión lo desconectó en cada salida. Schmeichel voló a un tiro de Kroos, se apresuró a repeler otro cabezazo de Schlotterbeck cuando se percató que iba hacia dentro y rechazó una volea de Havertz, entre las manos y la cara, de forma poco académica, pero efectiva. Suficiente.

    Diez minutos, tres remates, cuatro saques de esquina (los remató todos Alemania) y un gol anulado. Hasta ahí. Dinamarca se sostuvo. Y se levantó. Su mejor noticia era el 0-0 con el que el partido atravesó todas las turbulencias del arreón alemán. Rebajadas las revoluciones de Alemania, hasta se atrevió a atacar el equipo danés, con el tremendo centro largo de Andersen y el perfecto control de Eriksen. Aún más lo fue el cruce de Rudiger, más que listo. Portentoso todo el encuentro.

    Una señal para Dinamarca. Un aviso para Alemania, aún más cuando Maehle tentó el gol dentro del área. Al lateral de la red. El partido era otro. De nuevo Maehle, derribado al borde del tiro por Andrich. La falta de Eriksen chocó con la barrera. Ya tronaba el cielo de Dortmund, cuando se desató una descomunal tormenta eléctrica que puso todo en duda.

    Minuto 35. Suspendido el duelo. 25 minutos de espera. Los jugadores en sus aposentos. Más de 60.000 aficionados en las gradas, bajo una tromba de agua, con cascadas por algunos sectores y el ruido atronador de las descargas eléctricas, a la espera de noticias, de la vuelta a la acción al borde de las diez de la noche, con dos ocasiones más de Alemania y con la aparición salvadora de Neuer ante Hojlund, en un contragolpe danés imparable.

    Otra advertencia. La enésima para Alemania, diluida desde el minuto diez en adelante, sin el control que tanto le gusta del balón, sin la conexión que tanto necesita de Musiala, perdido en regates para nada, sin los pases punzantes de Toni Kroos… Sin nada de todo lo que había demostrado en su primera ofensiva, sostenido por Rudiger y Neuer de repente, aliviado cuando el árbitro señaló el descanso, consciente de que el pase a cuartos exigía mucho más.

    Sobrevivió, por el VAR, al gol de Andersen, el 0-1 en el minuto 48, por un milimétrico fuera de juego. Y resurgió, mediante el VAR, por una mano del propio Andersen en un centro lateral. La revisó Michael Oliver en el monitor, atendió al rango de sonido del sensor del balón, aunque la imagen ya era más que clara, con la mano despegada. Fortuita, sí. Penalti, también. Havertz lo lanzó perfecto, tan ajustado, inalcanzable para Schmeichel.

    Después, Havertz, un goleador siempre en duda, un futbolista que se mueve mucho mejor entre líneas que en la definición, infinitamente mejor, perdonó el 2-0. Un retrato de la falta de pegada del delantero titular de Alemania en esta Eurocopa, con Füllkrug en el banquillo. Como también lo fue siguiente acción, pero al revés. Lo hizo todo perfecto para entregarle el gol a Sané. El fallo de su compañero fue increíble. Una vida extra para Dinamarca.

    Se la quitó definitivamente Musiala, al que no le falta tino. Ni gol. Antes intervino Neuer para repeler el 1-1. Después, el fenomenal futbolista alemán incidió ya sobre las concesiones defensivas de Dinamarca, inalcanzable en su carrera, incontestable en su definición, para lanzar a Alemania a los cuartos de final. España o Georgia.

    – Ficha técnica:

    2 – Alemania: Neuer; Kimmich, Rudiger, Schlotterbeck, Raum (Heinrichs, m. 80); Kroos, Andrich (Emre Can, m. 64); Musiala (Wirtz, m. 80), Gundogan (Füllkrug, m. 64), Sané (Waldemar Anton, m. 87); Havertz.

    0 – Dinamarca: Schmeichel; Andersen, Vestergaard, Christensen (Bruun Larsen, m. 82); Bah (Kristiansen, m. 81), Delaney (Norgaard, m. 69), Hojbjerg, Maehle; Skov Olsen (Poulsen, m. 69), Eriksen; Hojlund.

    Goles: 1-0, m. 53: Havertz, de penalti. 2-0, m. 68: Musiala.

    Árbitro: Michael Oliver (Inglaterra). Amonestó con tarjeta amarilla al entrenador de Dinamarca, Kasper Hjulmand, en el minuto 41, y al seleccionador de Alemania, Julian Nagelsmann, en el 60. Entre los jugadores, enseñó amarilla a los daneses Bah (m. 57) y Maehle (m. 61).

    Incidencias: partido correspondiente a los octavos de final de la Eurocopa 2024 disputado en el Signal Iduna Park de Dortmund ante unos 60.000 espectadores.

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  • 2-0. Suiza, muy superior, tumba a la campeona

    2-0. Suiza, muy superior, tumba a la campeona


    Italia se despidió este sábado de las posibilidades de revalidar el título de campeona de Europa al caer por 2-0 ante una Suiza claramente superior que se impuso con goles de Remo Freuler y de Ruben Vargas.

    Los suizos salieron al campo en plan dominador desde el primer minuto, teniendo claras ventajas en la posesión de pelota y metiendo a Italia en su propia mitad cerca del área.

    Los italianos sufrían con la presión alta de los suizos, que recuperaban pelotas en la mitad contraria y merodeaban constantemente cerca del área rival.

    Pese al dominio, las ocasiones claras tardaron en llegar debido a que Italia defendía bien y que los helvéticos fallaban con frecuencia en el último pase o lanzaban centros que no encontraban destinatarios.

    La primera llegada clara la tuvo Breel Embolo en el minuto 24 cuando un pase de Aebischer lo dejó solo frente al meta italiano Gianluigi Donnarumma, que ganó el mano a mano. Fue un aviso.

    Italia sólo atacaba de forma esporádica. Su primer avance digno de mención no llegó hasta el minuto 16 y terminó con un centro de Cristante que Ricardo Rodríguez desvió a saque de esquina.

    En el minuto 36 llegó el gol de Freuler. Ndoye abrió a la izquierda para Vargas, que metió el balón el área y Freuler batió a Donnarumma con un disparo con la izquierda tras un control con la derecha.

    Tras el gol hubo una posesión italiana relativamente larga que terminó de una forma que fue sintomática de cómo se estaba jugando el partido. Tras una devolución a Donnarumma, Granit Xhaka abandonó su propia mitad y corrió a presionar al meta italiano. Otros tres compañeros lo siguieron y cerraron espacios. Todo concluyó con un saque de banda a favor de Suiza en la mitad contraria.

    El segundo tiempo empezó con saque italiano, una pérdida de balón tras dos toques y un avance suizo que terminó en gol de Vargas, que marcó con una disparo curvado repleto de calidad.

    La primera situación realmente peligrosa para la portería suiza se produjo en el minuto 52, cuando Manuel Akanji estuvo a punto de marcar en propia puerta con una devolución de cabeza que se estrelló contra un poste.

    Tras el segundo gol, Suiza se replegó bastante. Italia tuvo más fases largas de posesión y una gran ocasión en el minuto 74 cuando Scamacca remató contra un poste desde una excelente posición tras un balón al área de Cristante que Zaccagni bajó de cabeza.

    Italia fue intrascendente en ataque, mientras que los suizos tuvieron algunas posibilidades de contragolpe que no supieron explotar.

    En ningún momento se tuvo la sensación de que Italia pudiera lograr la remontada ante un rival que permitía muy poco y durante gran parte del duelo tuvo el control casi absoluto de las acciones.

    Suiza demostró que las dificultades que le causó a Alemania en la fase de grupos no fueron fruto de la casualidad y que es un equipo que no debe ser subestimado.

    – Ficha técnica:

    2 – Suiza: Sommer; Schär, Akanji, Rodríguez; Vargas (Zuber, 71), Freuler, Xhaka, Aebischer (Steffen, 90); Rieder (Stergiou, 71), Ndoye (Sierro, 77); Embolo (Duah, 77).

    0 – Italia: Donnarumma; Di Lorenzo, Mancini, Bastoni, Darmian (Cambiaso, 75); Cristante (Pellegrini, 75), Fagioli (Frattesi, 86), Barella (Retegui, 64); Chiesa, Scamacca, El Shaarawy (Zaccagni, 46).

    Goles: 1-0, min.36: Freuler. 2-0, min.47: Vargas.

    Árbitro: Szymon Marzyniak (Polonia). Amonestó a Barella, El Shaarawy y Mancini.

    Incidencias: partido de octavos de final de la Eurocopa 2024 disputado en el Estadio Olímpico de Berlín ante unos 70.000 espectadores.

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  • España ante el favoritismo

    España ante el favoritismo


    Apartada de forma generalizada de inicio de las grandes favoritas al título, el pleno de triunfos, su estilo retocado, el buen juego de una España invicta e imbatida, le trasladan la presión del favoritismo más rotundo en los octavos de final de la Eurocopa 2024, el sueño de Georgia, la ‘Cenicienta’ del torneo que jugará alejada de la presión, sin ya nada que perder.

    La desigualdad del presente, España le endosó diez goles en dos partidos a Georgia en la fase de clasificación a la cita en Alemania, la rotundidad del pasado, el pleno de triunfos español en seis encuentros oficiales, y lo protagonizado durante la Eurocopa, presentan un duelo desigual. Sobre el papel.

    Porque la Eurocopa se adentra en el momento en el que aparecen las grandes selecciones, los grupos de futbolistas que saben competir, las estrellas que deciden duelos de importancia. Y ese terreno es nuevo para el grupo que dirige Luis de la Fuente. En su primer gran torneo, dejando muestras de esperanza en una Liga de Naciones que puede servir de referencia pese a no tener para las selecciones la misma importancia.

    Con el equipo por encima de las individualidades, un compromiso colectivo que hacia tiempo no se recordaba y un grupo de futbolistas que asume de buen grado cada rol, sin caras largas ni conflicto alguno, el concepto familia que se respira dentro ya es el gran triunfo de Luis de la Fuente. Hasta el punto de que en pleno torneo dos jugadores como Nacho y Joselu anuncian su adiós al Real Madrid y sus nuevas aventuras en ligas menores sin que se monte incendio alguno o se piense que afecte al rendimiento.

    Precisamente Nacho está ya recuperado para volver a jugar, tras perderse por un problema muscular los duelos ante Italia y Albania. Como también está Alejandro Grimaldo con mayor esperanza de tener un protagonismo merecido por el nivel ofrecido cuando la segunda unidad tuvo paso. O Dani Olmo. Pero todo apunta a que ninguno entrará de inicio en un equipo más que definido en la mente de De la Fuente.

    España llega descansada, con dos días más de descanso que su rival y aún más en los que serán titulares que pudieron descansar ante Albania, tras vencer con autoridad a Croacia y desatar el mejor fútbol que se le recordaba a la selección desde 2012 en un gran torneo. Pilas recargadas, piernas frescas y mentalidad ganadora para superar el primer obstáculo de un tortuoso camino hasta la final de Berlín. Tras Georgia, rival que impulsó a De la Fuente tras el descalabro de Glasgow y frente al que hizo historia Lamine Yamal, aparecen en el camino selecciones como Alemania, en su casa, Francia o Portugal.

    Pero nadie dice una palabra, más allá del manido «para ganar el título hay que derrotar a las mejores selecciones», algo que se desmonta con la fortuna de Países Bajos en el cuadro, y la filosofía del partido a partido no desvía el foco de Georgia. Sin excesos de confianza ni concesiones. Con la vuelta de Unai Simón a la portería de una selección que no encajó un solo tanto ni se ha visto en un escenario negativo que la midiese.

    La presencia de Dani Carvajal y Robin Le Normand jugando con la amenaza de la sanción en cuartos si reciben una nueva cartulina, en una defensa que completará Laporte y Cucurella, gran revelación de España en la Eurocopa. Las sensaciones son los extremos que aumentan su verticalidad, Yamal y Nico Williams, con Rodri al mando y Fabián desatando el mejor de sus niveles. Pedri en la mediapunta y Álvaro Morata como 9 en busca de goles que entierren el único punto a mejorar, la falta de pegada con la superioridad exhibida. Un once sin debates que quiere seguir creciendo antes de encarar grandes desafíos.

    La ‘Cenicienta’ de la Eurocopa, por su parte, sueña viva. Está en unos octavos de final en la que es su primera participación en este gran torneo y, aunque consciente de sus limitaciones, no saldrá al campo a pasearse. No tiene nada que perder, y «eso es algo bueno», como ya dijo Willy Sagnol, arquitecto de este proyecto que tiene en Giorgi Mamardashvili, portero del Valencia, y Kvicha Kvaratskhelia, delantero del Nápoles, sus mejores bazas; sin olvidarse, claro, de la sensación Georges Mikautadze, delantero del Metz, ‘pichichi’ con 3 goles y 1 asistencia.

    Con un bloque bajo, formado por una zaga de 5 defensas bien pegada a los centrocampistas que complica la circulación entre líneas, y con Mamardashvili bajo palos, el mejor meta en lo que va de competición, el portero que más paradas ha hecho, 20 en total, Georgia intentará resguardarse del torrente ofensivo que preparará el combinado de Luis de la Fuente, que llevará la batuta.

    Y como hizo ante Portugal, Georgia estará lista para salir a la contra. Con la calidad y temple de Kochorashvili en el centro del campo, encargado de marcar el tempo, Kvaratskhelia y Mikautadze tendrán que volver a librar la batalla por su cuenta, prácticamente. Capaces de hacer daño está claro que son. Y con espacios son letales.

    ‘Kvara’ que pasó desapercibido en las dos primeras jornadas, despertó ante Portugal en la tercera jornada. El líder de esta Georgia se sumó justo a tiempo para ser fundamental y hacer historia con su país, que está ante el partido de su historia. «Nuestra Eurocopa ya está hecha. Ahora tenemos que disfrutar», dijo Mamardashvili.

    Georgia vive un sueño al estar en octavos de final, pero no lo pondrá fácil a España, con la que todavía tiene la cuenta pendiente del 7-1 encajado el pasado mes de septiembre en la fase de clasificación. Una herida abierta que tratará de cerrar este domingo, con otra hazaña que agrande su ya histórica participación.

    – Alineaciones probables:

    España: Unai Simón; Carvajal, Laporte, Le Normand, Cucurella; Rodri, Fabián, Pedri; Lamine Yamal, Nico Williams y Morata.

    Georgia: Mamardashvili; Kakabadze, Gvelesiani, Kashia, Lochoshvili Dvali; Chakvetadze, Kochorashvili, Kiteishvili; Mikautadze y Kvaratskhelia.

    Árbitro: François Letexier (Francia).

    Estadio: Colonia Arena.

    Hora: 21.00.

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  • La hora de Bellingham

    La hora de Bellingham


    Aplaudido en su estreno ante Serbia, con un gran gol decisivo que recibió la admiración del planeta fútbol, la puesta en escena de Jude Bellingham se ha diluido a lo largo del resto de la Eurocopa y este domingo, en los octavos de final que disputarán Inglaterra y Eslovaquia, se espera que la estrella del combinado británico retome el pulso a una competición que exige más protagonismo al jugador del Real Madrid.

    Ha llegado la hora de la verdad para Bellingham, que ya escucha de fondo las clásicas voces del entorno de Inglaterra que, con sus lenguas afiladas, critican a todo jugador que emita señales erráticas en tiempos de crisis. Y, justo en ese momento, Inglaterra se encuentra en una situación no crítica pero sí dubitativa, provocada por un fútbol marcado por la irrelevancia, la falta de identidad y el sopor. De claro favorito antes de la Eurocopa, ha pasado a ser unas más de las grandes selecciones que ha caminado sin pena ni gloria por la fase de grupos.

    En ella, Inglaterra cumplió frente a Serbia. Y gracias. El cabezazo de Bellingham que dio la victoria al conjunto británico (0-1) escondió durante algunos días todas sus carencias mientras el centrocampista del Real Madrid acaparaba focos. Sin embargo, la realidad desnudó al equipo de Southgate, que no pasó del empate ante Dinamarca (1-1) y Eslovenia (0-0). Sus aficionados, tras el tercer envite, acabaron hartos y despidieron con silbidos a sus jugadores.

    Muchos han sido criticados. El primero, Southgate, que metió la pata antes del inicio de la Eurocopa en una entrevista en la que anunció su adiós después de ocho años si no ganaba el torneo. Esas declaraciones no ayudaron nada, ni tampoco su experimento a la hora de buscar un acompañante en el centro del campo para Declan Rice. Apostó por Trent Alexander-Arnold, un lateral derecho, y naufragó en los dos primeros partidos. Tampoco funcionó en el tercero Conor Gallagher y para enfrentarse a Eslovaquia ya mira de reojo al banquillo,

    Allí esperan su oportunidad dos jugadores jóvenes y descarados: Kobbie Mainoo, 19 años y mediocentro del United. Y Cole Palmer, 22 años y desatado esta temporada en el Chelsea con 25 goles y 15 asistencias. Ambos jugaron un rato en el último partido de la fase de grupos y cambiaron a Inglaterra, que ofreció otra cara con la aparición de sus jugadores. Ahora, Southgate deberá decidir si continúa con su bloque aburrido y previsible o si da un giro a Inglaterra con la aparición en el once de Mainoo y Palmer.

    Pero deberá ser Bellingham, de quien dicen que es un aspirante a ganar el Balón de Oro, quien dé un paso al frente. Si quiere pelear por ese galardón, ahora es el momento. Eslovaquia debe ser su víctima y mostrar más voracidad. Aunque, eso sí, no lo tendrá fácil, porque su rival ha demostrado que es capaz de dar sorpresas donde nadie las espera.

    El equipo dirigido por el italiano Francesco Calzona, ya fue capaz de ganar a Bélgica (0-1) en la fase de grupos y de empatar con Rumanía (1-1). Perdió ante Ucrania (1-2), pero demostró que tiene hombres lo suficientemente peligrosos como para dar un susto a cualquiera. Ahí están Stanislav Lobotka, Ivan Schranz o Juraj Kucka. El primero dirige el juego con maestría, el segundo ejecuta (dos tantos) y el tercero asiste (dos pases de gol). Sin lesionados ni sancionados, Eslovaquía intentará sorprender a Inglaterra, que mira de reojo a Bellingham para dar un golpe encima de la mesa.

    — Alineaciones probables:

    Inglaterra: Pickford; Walker, Stones, Guéhi, Trippier; Rice, Mainoo o Gallagher; Palmer o Saka, Bellingham, Foden; y Kaner.

    Eslovaquia: Dubravka; Pekarík, Vavro, Skriniar, Hancko; Kucka, Lobotka, Duda; Schranz, Strelec y Haraslin.

    Árbitro: Umut Meler (Turquía).

    Estadio: Arena AufSchalke.

    Hora: 18:00

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  • Dembele-Doku, frente a la intrascendencia

    Dembele-Doku, frente a la intrascendencia


    Nadie ha regateado más en la Eurocopa 2024 que Jérémy Doku y Ousmane Dembele, rivales el próximo lunes en Dusseldorf en los octavos de final en el Francia-Bélgica y aún por debajo del impacto esperado, enfrentados en una carrera vertiginosa, sin margen, frente a su intrascendencia hasta ahora en el torneo.

    Ni siquiera los 22 ‘dribling’ de cada uno de ellos alcanzan las expectativas de ambos jugadores. Ni tampoco los proponen realmente entre los mejores extremos o regateadores de la Eurocopa, porque después ni han asistido en ningún gol ni lo han marcado ellos, en contraste con el georgiano Kvicha Kvaratskhelia, 21 regates y un gol, o el alemán Yamal Musiala, con 19 desbordes y dos tantos, rumbo ahora a las eliminatorias ya definitivas.

    Influenciados o no, como parte del todo, tampoco ha sido la mejor versión de sus equipos, que han transitado por la primera fase de la competición entre las dudas de su fútbol y sus marcadores, relegadas las dos a la segunda posición de sus respectivos grupos. La primera era la única plaza asumible para ambos. Y los mide ahora, con el duelo entre sus dos extremos como un aspecto clave. Las oportunidades dependen de ellos.

    En la ineficacia ofensiva de Francia, con apenas dos goles en tres partidos en la primera fase (uno en propia puerta de Maximilian Wöber, en el triunfo por 1-0 ante Austria, y otro de penalti de Kylian Mbappé, en el 1-1 frente a Polonia), el conjunto galo necesita más de Dembélé, clave para la producción que requiere su equipo, tal y como admiten sus compañeros.

    «Es muy importante para nosotros porque genera muchas de nuestras ocasiones», expresa Aurelien Tchouameni, medio centro de la selección francesa y del Real Madrid, sobre el futbolista del París Saint Germain, que, de momento, no es tan incisivo como acostumbra, por más que en esta competición le hayan salido con éxito el 76,19 por ciento de los regates, con una media de 8,07 intentos por duelo, por debajo de su club en este curso: 10,25 por encuentro.

    Un gol y dos asistencias en sus últimos 23 partidos con Francia

    El delantero de Bélgica Jeremy Doku en acción en su partido ante Ucrania, de la fase de grupos de la Eurocopa de fútbol, en Stuttgart. EFE/ANNA SZILAGYI

    Entre sus altibajos, con un pico de velocidad en este torneo de 33,9 kilómetros por hora (el segundo de Francia, sólo superado por Mbappé, a 35 kilómetros por hora), en esos vaivenes propios de sus espectaculares cualidades y sus irregulares definiciones, se ha movido en esta Eurocopa, titular indiscutible para Didier Deschamps en cada uno de los tres encuentros y más allá. Es el único que se ha mantenido intocable en el frente de ataque en el once. Ni Marcus Thuram ni Antoine Griezmann ni Kylian Mbappé, aunque este último por efecto de la fractura de nariz.

    El seleccionador francés sabe que es un figura diferente, al alcance de muy pocos equipos por la velocidad que tiene para encarar e irse, para promover el desequilibrio en el área contraria, pero su aportación aún es insustancial en el torneo, sobre todo en el primer duelo con Austria, pero también después frente a Países Bajos. Necesita más Francia de él si quiere avanzar hasta donde se propone.

    Esta temporada, con el París Saint Germain, a las órdenes de Luis Enrique, Dembele ha aportado seis goles y doce asistencias en 42 partidos, 33 de titular, pero con Francia sus números se reducen.

    Desde su debut como internacional el 1 de septiembre de 2016, con tan solo 19 años, en un triunfo por 1-3 ante Italia, ha jugado 47 duelos, con cinco tantos y nada más tres pases decisivos a sus compañeros.

    Es más, en sus últimos 23 partidos con Francia tan solo ha contribuido de forma esencial en tres goles, dos como pasador y uno como definidor.

    Doku y el 63,15 por ciento de acierto en el regate

    Enfrente, Jérémy Doku, uno de los niños mimados de Pep Guardiola en el Manchester City, tampoco funciona en la Eurocopa. Elogiado hasta la saciedad por el técnico español en su primer año en la Premier League, con Bélgica, después de los tres primeros partidos de la Eurocopa, no ha conseguido ser tan relevante. Su insistencia por el costado izquierdo de los ‘Diablos Rojos’ no ha tenido premio y ha sido devorado por la fama de otros extremos a la que él mismo aspiraba.

    Como Dembélé, de momento está fuera del terna de los candidatos a convertirse en los mejor driblador que forman Jamal Musiala, Nico Williams, Florian Wirtz e incluso Cody Gakpo. Doku, eso sí, no tiene miedo al fracaso y no se esconde. Lo ha intentado todo y sus cifras avalan su cabezonería: es el jugador de toda la Eurocopa que más regates intenta (14,36, con un éxito del 63,15 por ciento) por delante de los portugueses Francisco Conceiçao y Rafael Leao. Dembélé ocupa la décima plaza tras intentar 8,07 regates con más éxito que Doku (76,19 por ciento).

    La realidad es que al extremo belga se le torció el torneo en su puesta en escena frente a Eslovaquia. El combinado centroeuropeo sorprendió con una pírrica victoria (0-1) marcada por un error de Doku, que provocó el gol de Ivan Schranz tras una cesión absurda a un rival cerca del área. Después, sus únicas acciones decisivas las cortó de raiz el VAR, que impidió que sumara una asistencia a Romelu Lukaku por una mano previa al que habría sido su primer pase de gol del torneo.

    Tampoco ayudaron sus compañeros, incapaces de cerrar sus acciones. Sobre todo Romelu Lukaku, el gafe de Bélgica empeñado en fallar casi todo, como en la primera parte ante Eslovaquia, en la que desaprovechó dos oportunidades clarísimas provocadas por Doku desde la banda izquierda. Una, en un mano a mano ante el portero de Eslovaquía, y la otra en un remate a bocajarro. Los servicios del jugador del City se quedaron en nada por culpa de la ineficacia de su compañero.

    En los dos siguientes partidos, frente a Rumanía y Ucrania, Doku volvió a sacar a relucir todo su repertorio. Quiso arreglar el fallo garrafal que protagonizó en su puesta en escena, pero no lo consiguió. En parte, de nuevo, por culpa de Lukaku, que en ambos encuentros desperdició un par de asistencias del jugador del Manchester City, probablemente el mayor lastre para engordar sus cifras en la Eurocopa.

    Pero eso, a Doku, no le importa: «Lukaku crea impacto, genera oportunidades. Es extremadamente importante para nosotros. Está bien, no marcó y quiere hacerlo. Pero dio una asistencia», recordó tras el segundo partido frente a Rumanía. Ahora, Doku, ante Francia, intentará iniciar la escalada hacia una cima que se le ha negado. No juega mal, sigue eléctrico y desborda constantemente, pero en su casillero no hay ni goles ni asistencias.

    Todo lo contrario que en su estreno esta temporada en la Premier League. En su primer año, previo pago del City al Rennes de 60 millones de euros, ha marcado 6 goles y ha dado 9 asistencias a lo largo de 2.282 minutos. Con sólo 22 años, ya ha desplazado a Jack Grealish, que ha participado en 7 partidos menos (43 por 36) con menos minutos que su compañero (2.143) y rival por el puesto.

    Guardiola, ya avisó de lo que tiene entre manos: «Es difícil encontrar hoy en día un jugador con capacidad para regatear en espacios reducidos. Es uno de los jugadores más rápidos en los 5 primeros metros. Es increíble cómo puede cambiar el ritmo en esa distancia», dijo durante el curso. Ahora, es Domenico Tedesco quien disfruta de Doku, que, sin embargo, de momento, como Dembélé, no consigue disfrutar de la Eurocopa por culpa de los fallos de Lukaku y del irregular momento de Bélgica, incapaz en su intento de vencer y convencer.

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    Argentino Guzmán y colombiano Quiñones, buscan su primera Supercopa en Mexico

  • Gündogan-Eriksen, duelo generacional para atacar los cuartos de final

    Gündogan-Eriksen, duelo generacional para atacar los cuartos de final


    Alemania y Dinamarca, posibles rivales de España en cuartos de final, se citarán en Dortmund para reeditar 32 años después la final de Suecia 1992 con un duelo generacional de dos hombres clave, Ilkay Gündogan y Christian Eriksen, que podrían firmar su último encuentro en una Eurocopa en la que sus equipos pelean por aplazar el adiós de otros nombres ilustres.

    Christian Eriksen. EFE/EPA/ANNA SZILAGYI

    En el ambiente del anfitrión sobrevuela aquel partido en el que Dinamarca se proclamó campeona cuando llegó al torneo invitada por la ausencia de Yugoslavia, a la que no dejaron participar en la Eurocopa de 1992 por la guerra. Esa historia, de la que han pasado más de tres décadas, no la vivió casi ninguno de los jugadores que estará sobre el terreno de juego este sábado y es una batallita que sólo interesa a la prensa y a algunos aficionados veteranos.

    Y entre todos los nombres que casi ni habían nacido cuando se disputó aquella final que ganó 2-0 Dinamarca , aparecen Gündogan y Eriksen. Ambos, protagonizarán un duelo por el último pase, por servir al resto la victoria en bandeja y por cerrar el pase de sus selecciones a la siguiente ronda. El primero, con 33 años, y el segundo, camino de ellos, se verán cara a cara en una pelea que será decisiva para los intereses de Alemania y Dinamarca. Y, probablemente, será la última en una Eurocopa e incluso en un gran torneo, porque los años no pasan en balde salvo que te llames Luka Modric, Pepe o Cristiano Ronaldo.

    Tanto Gündogan como Eriksen son importantísimos para sus selecciones. Juegan, hacen jugar y además rompen los partidos. Y, de momento, en esta Eurocopa, le ha ido mejor a Gündogan, que ha lucido más gracias a la mejor puesta en escena de su selección, que se postuló como candidata al título con dos victorias muy serias ante Escocia (5-1) y Hungría (2-0) y generó dudas en su tercer duelo con un empate frente a Suiza (1-1).

    Eriksen, perseguido por le fantasma del paro cardíaco que sufrió la pasada Eurocopa, ha paseado su fútbol con lucidez pero ha sido penalizado por la falta de acierto de su selección, que controla bien los tempos del juego pero arriba no acaba de materializar su dominio con goles. Sus delanteros, Jonas Wind y Rasmus Höjlund, aún no han aparecido y el mismo Eriksen, con un tanto ha maquillado la desaparición de sus hombres referencia en ataque.

    Además, la responsabilidad de Eriksen en octavos de final será aún mayor por la ausencia obligada de Morten Hjulmand, uno de las sorpresas agradables de Dinamarca y fuera del partido por sanción. Hjulmand, un buen jugón, dejará su hueco en el centro del campo a Thomas Delaney o a Christian Nörgaard, que se pelearán por un puesto en la sala de máquinas junto al correcaminos Pierre-Emile Hojbjerg. Eriksen, de enganche, intentará alargar su presencia en la Eurocopa por lo menos una ronda más.

    Igual que Gündogan, que está en la misma situación que otros nombres ilustres del partido como sus compañeros Manuel Neuer (38 años) y Toni Kroos (34) o el portero danés Kasper Schmeichel (37). Gündogan, como todos ellos, tampoco quiere decir adiós a una Eurocopa y espera dar una victoria asu afición con algunas novedades en el once de Alemania.

    El técnico Julian Nagelsmann tiene que cubrir la ausencia por sanción del central Jonathan Tah. Está claro que su lugar lo ocupará Nico Schlotterbeck, que aún no sabe si jugará al lado de Antonio Rüdiger o de Walter Anton, porque el jugador del Real Madrid tiene problemas en un muslo y su presencia en el partido es una incógnita.

    Igual que la del delantero Kai Havertz, en quien Nagelsmann ha confiado ciegamente desde que comenzó la Eurocopa. Ha sido siempre titular y marcó un gol de penalti frente a Escocia. Sin embargo, muchas son las voces que piden a gritos la entrada en el once de Niclas Füllkrug, que suma dos tantos con infinidad de minutos menos que su compañero y saliendo desde el banquillo.

    Es difícil que Nagelsmann toque a Havertz, pero sí es seguro que apueste por Gündogan. Igual que Kasper Hjulmand con Eriksen. Y es que, ninguno privará a sus aficionados de ver un duelo generacional, tal vez el último, que será clave para que ambos equipos ataquen los cuartos de final.

    – Alineaciones probables:

    Alemania: Neuer; Kimmich, Rüdiger o Anton, Schlotterberck, Mittelstädt; Andrich, Kroos; Musiala, Gündogan, Wirtz; y Havertz o Füllkrug.

    Dinamarca: Schmeichel; Bah, Andersen, Christensen, Vestergaard, Maehle; Höjbjerg, Delaney o Nörgaard, Eriksen; Wind y Höjlund.

    Árbitro: Michael Oliver (Inglaterra).

    Estadio: BVB Stadion Dortmund.

    Hora: 21:00.

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