Paises: Alemania

  • Francia, 1 gol en 49 remates

    Francia, 1 gol en 49 remates


    Sólo Serbia, eliminada con un punto en el grupo C, ha marcado menos goles en la primera fase de la Eurocopa 2024 que Francia, que ha acertado en tan solo uno de sus 49 remates a lo largo de tres partidos, lastrado por un falta de pegada impropia de sus futbolistas y derivado a una parte del cuadro que lo exige aún más, junto a Portugal, Alemania, España y Dinamarca.

    El otro tanto del equipo ‘bleu’, el de su única victoria hasta ahora por 0-1 contra Austria, hace ya más de una semana, ni siquiera fue un tiro a portería, sino un centro hacia atrás de Kylian Mbappé que Maximiliam Wöber se despejó contra su propio marco, para poner en evidencia aún más una ineficacia que ha disparado las dudas en Francia con celeridad.

    Ya no basta con el hecho de generar ocasiones, tan reiterado en los días previos, más allá de anotarlas o no, el empate contra Polonia sí ha tenido consecuencias en su posición en el grupo, segundo, y en sus próximos rivales. «Su portero estuvo bien, tuvimos un buen rival, pero tenemos que hacerlo mucho mejor para marcar. Todavía tenemos este problema de eficacia», expresó el centrocampista Adrien Rabiot, tras el encuentro de este martes.

    Los números lo delatan. Francia ha rematado 49 veces. Catorce han ido entre los tres palos, diecisiete terminaron fuera y dieciocho fueron bloqueados por sus adversarios. Sólo Alemania, con 57, la supera en esta primera fase. Y su único acierto fue de penalti. De Mbappé, que, a nivel individual, ha marcado una de diez.

    Mbappé, un gol de diez tiros

    El nuevo delantero del Real Madrid, ausente en el 0-0 contra Países Bajos por la fractura de nariz sufrida ante Austria y reaparecido en el 1-1 ante Polonia, no es sólo el jugador que más ha disparado de su selección en este torneo, sino también de toda la Eurocopa, igualado con el alemán Kai Havertz, el serbio Alexander Mitrovic y el danés Christian Eriksen. También es el hombre con más remates entre los tres palos de la competición: seis.

    Hasta otros trece jugadores de Francia han probado suerte en la destreza ofensiva en los tres primeros partidos, todos sin un solo gol.

    Ni siquiera Antoine Griezmann, con sus nueve remates en la Europa. Y tan solo dos goles en sus últimos 31 encuentros como internacional. Desde el 30 de noviembre de 2022 no era suplente por decisión técnica, como lo fue ante Polonia.

    «No me he enfadado con Antoine. Fue una elección táctica, sin más. Tengo muchos jugadores, tengo diferentes cartas en mi mano. Quiero tener el equipo más peligroso para el rival. Teníamos a Kylian, a Barcola y a Dembélé, era una delantera muy peligrosa. No hay problemas con Antoine. Ha jugado dos partidos casi enteros. Sé de lo que es capaz de hacer y se ha tomado la suplencia como un profesional», repasó Didier Deschamps.

    Aparte del máximo goleador de todos los tiempos del Atlético de Madrid, Marcus Thuram, el atacante titular en los dos primeros choques, suplente también en el tercero, ha lanzado siete remates, también sin un solo gol. Ha logrado dos dianas en sus 22 duelos con Francia. Ousmane Dembele ha probado cinco veces. En sus últimas 24 choques con la selección gala, sólo logró dos goles.

    Los mismos tiros, cinco, ha firmado Aurelien Tchouameni en esta Eurocopa. N’Golo Kanté, tres; Theo Hernández y Olivier Giroud, dos; y Bradley Barcola, Wiliam Saliba, Dayot Upamecano, Adrien Rabiot, Jules Koundé y Yousouff Fofana uno cada uno, para sólo dos goles que se contraponen con los números ofensivos de Francia también a nivel colectivo.

    El segundo equipo con más ataques: 164

    El conjunto ‘bleu’ es el segundo que más ataca de la Eurocopa 2024, con 164. Sólo lo supera Alemania, con 207. El conjunto germano ha marcado ocho goles. Cuatro veces más.

    También es el equipo que más regatea, con 67 (Dembele es el jugador en ese sentido con más productividad en todas las selecciones, con 22), y el tercero que ha sacado más córner, con 19, sólo rebasado también por el equipo anfitrión, con 25, y Dinamarca, con 21.

    «No, no estoy nada decepcionado. Queríamos el primer puesto, pero hicimos lo que teníamos que hacer. Dimos todo hasta el final. El equipo está unido y creando oportunidades. Estamos donde queremos estar, aunque tenemos mucho margen de mejora», asumió Deschamps, que también encadenó dos empates en las últimas dos jornadas de la anterior Eurocopa, en 2021, antes de caer eliminada en octavos de final contra Suiza. Un aviso.

    De momento, ha pasado a las eliminatorias, pero dirigida a una parte del cuadro que quizá no intuía, al lado de Portugal -será su rival en cuartos si ambos pasan los octavos-, Alemania y España -sus posibles oponentes en el caso de alcanzar las semifinales-, mientras reflexiona y se repone en su concentración en la ciudad alemana de Paderborn, antes de entrar en juego el próximo lunes en Dusseldorf, ya sin margen, necesitado de goles.

    En su cuota actual de dos goles en sus fases finales precedentes de la Eurocopa, Francia ni siquiera fue más allá de la ronda de grupos. Ni en 2008, cuando sólo logró un tanto (empató con Rumanía a cero y perdió 4-1 con Países Bajos y 0-2 con Italia), ni en 1992, cuando anotó dos en su eliminación por las igualadas ante Suecia (1-1) e Inglaterra (0-0) y la derrota por 1-2 ante Dinamarca. Otro aviso para una favorita en entredicho, pese a Mbappé.

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  • Rangnick esculpe su obra maestra con Austria

    Rangnick esculpe su obra maestra con Austria


    Austria se ha confirmado como la gran revelación de la primera fase de la Eurocopa. Así lo atestigua su primer puesto cosechado en un grupo durísimo en el que la suerte había emparejado a la ‘Burschen’ con dos campeonas de la competición como Francia y Países Bajos, además de la competitiva Polonia. Y buena parte del mérito de dicha proeza la tiene el visionario que ocupa su banquillo: Ralf Rangnick.

    Este veterano técnico germano, considerado en Alemania como el padre del nuevo fútbol teutón y tronco central del árbol genealógico del que han brotado entrenadores como Julian Nagelsmann, Thomas Tuchel o Hansi Flick, ha esculpido su obra maestra en una selección que se presentó en el torneo sin grandes aspiraciones y que ahora sueña a lo grande.

    Tras quedar eliminada en la última instancia clasificatoria al Mundial de Catar -Austria cayó en la semifinal de la repesca ante Gales-, Rangnick asumió las riendas de una Austria desilusionada pero cargada de talento.

    Los Baumgartner, Sabitzer, Laimer y Arnautovic han explotado todo su potencial a la vera de este genio de los banquillos, y eso que no cuentan en este torneo vestido de corto con su líder espiritual, el capitán David Alaba, aunque el madridista está junto a sus compañeros esta Eurocopa como gran apoyo y está disfrutando de sus prestaciones.

    Con un juego dinámico, ofensivo y sin especulación alguna, Austria ha afrontado todos y cada uno de sus partidos de la primera fase sin otra alternativa que buscar la victoria. La rozaron frente a Francia en la primera jornada, en la que un desgraciado gol en propia meta del exsevillista Maximilian Wöber les condenó a una injusta derrota.

    Pero la decepción inicial no fue un lastre, sino un estímulo. En el segundo partido del grupo, frente a Polonia, en el que solo valía la victoria, Austria saltó al campo con unos «20 primeros minutos perfectos» -así los definió Rangnick- e impuso su superioridad en la segunda parte a lomos de Baumgartner para defenestrar del torneo a los de Lewandowski, que regresaba de lesión aquel día, y abrir la frontera de los octavos de final.

    Y aún quedaba lo mejor. Pese a reservar a numerosos jugadores para la última jornada frente a Países Bajos por apercibimiento de sanción, Rangnick disfrazó a los suyos con el traje de la ‘Naranja Mecánica’ -la original, no esta de Koeman- y sometió por tres veces a los tulipanes para, aprovechando el tropiezo de Francia ante Polonia, enfilar la primera plaza del grupo D e ir por el lado amable del cuadro.

    Su primer rival en los cruces saldrá del segundo puesto del grupo F, que de momento ostenta Turquía. Será el próximo martes, en Leipzig, que, a buen seguro, estará poblada por la entusiasta afición austriaca, sus originales mosaicos y su simpática ola de saltos como ritual de apoyo.

    Dijo Rangnick, sondeado por Joan Laporta para el banquillo del Barcelona -lo reconoció él mismo-, al término del encuentro frente a Países Bajos que si alguien hubiera apostado a que Austria quedaría primera de grupo se habría hecho «rico». Vista la primera fase, suena a buen negocio el confiar en los alumnos que dirige este genial profesor.

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  • Bellingham, en el punto de mira

    Bellingham, en el punto de mira


    Encumbrado en su puesta en escena frente a Serbia e invisible en su segundo partido ante Dinamarca, Jude Bellingham dio un paso atrás en el cierre de la fase de grupos de la Eurocopa y tras firmar un duelo errático contra Eslovenia está en el punto de mira del exigente entorno de Inglaterra.

    Alrededor del combinado británico casi siempre hay voces encargadas de marcar el paso de la actualidad de una selección que, por ahora, no disfruta de la Eurocopa. Sus aficionados acumulan 58 años sin ganar un título (desde el Mundial de Inglaterra 1966) y viven en una montaña rusa de emociones a veces ilógica. Son capaces de mostrar un optimismo exagerado ante cualquier indicio de gloria y también son capaces de todo lo contrario, de buscar culpables y señalarlos ante cualquier atisbo de fracaso.

    Igual que un puñado de ex futbolistas británicos, casi todos internacionales, que han pasado del césped a los platós para lanzar sin tapujos sus opiniones. Nombres como Gary Lineker o Alan Shearer comentan sin filtros la evolución de Inglaterra y el sonido de sus palabras también resuenan por la concentración del combinado británico. Hasta ahora, Gareth Southgate había sido el principal foco de atracción de sus críticas pero después de tres partidos en los que Inglaterra no ha mostrado ningún tipo de identidad, las malas opiniones apuntan hacia otros protagonistas.

    Uno de ellos es Jude Bellingham. El jugador del Real Madrid se estrenó entre los aplausos de todo el planeta fútbol con un partido algo más que correcto ante Serbia. Marcó el tanto de la victoria (0-1) con un potente cabezazo, se acercó a alguno de sus mejores partidos con el conjunto blanco y fue nombrado por la UEFA el mejor jugador del partido. Todo era gloria y alharacas para Bellingham, de quien esperaban otra exhibición contra Dinamarca que no existió.

    El combinado dirigido por Kasper Hjulmand frenó cualquier de conato de euforia que Inglaterra podía lanzar al mundo. Desnudó los problemas del conjunto británico, sin un guía en la sala de máquinas en la que un lateral derecho como Trent Alexander-Arnold dirigía los destinos de sus compañeros. El otro peón en esas labores, Declan Rice, anduvo otra vez desaparecido, mientras que Conor Gallagher, solución en la segunda parte, tampoco dio la talla. Y Bellingham, mientras, pasó totalmente desapercibido.

    Con el problema del mediocentro como principal foco de atracción, con Southgate en la picota por reconocer que la idea de Alexander-Arnold era «un experimento» para sustituir a Kalvin Phillips -fuera de la convocatoria cuando podía estar dentro-, Bellingham se libró de las críticas del siempre complicado entorno inglés. Le quedaba otra oportunidad, ante una selección más débil como Eslovenia, para volver a la casilla de salida y, por lo menos mantener el nivel de su estreno.

    Bellingham y sus peores datos ante Eslovenia

    Sin embargo, ocurrió todo lo contrario. Bellingham bajó aún más el nivel. Estuvo muy, muy lejos de sus mejores partidos. Las estadísticas del choque desvelaron posteriormente un partido frustrante del centrocampista inglés: no generó ninguna oportunidad, no disparó ninguna vez a portería (sólo lo ha hecho una vez en toda la Eurocopa), no completó ningún pase en el último tercio de ataque, sólo el 12 por ciento de sus pases fueron hacia delante, apenas ganó el 22 por ciento de sus duelos (el peor dato de Inglaterra) y perdió hasta en 16 ocasiones la pelota (el peor de su equipo) .

    Su intrascendencia fue total y esta vez su mala actuación no pasó desapercibida. Lineker, por ejemplo, criticó al emblema de Inglaterra: «En la primera mitad e incluso en la segunda, pensé que a veces Bellingham estaba en el lado izquierdo. Jude ha tenido una mala noche. Después de un gran partido ante Serbia, ha tenido problemas desde entonces. Creo que persigue muchas causas perdidas», dijo en su ‘podcast’.

    En la BBC, el portero Joe Hart también apuntó el mal encuentro de Bellingham: «No acaba de funcionar y ha tenido un par de partidos discretos», afirmó. Ambas fueron algunas de las criticas que se vertieron sobre el jugador del Real Madrid. Su afición, de momento, no carga contra su figura, aunque da muestras de agotamiento con el desempeño de Inglaterra en la Eurocopa. Frente a Eslovenia, mostraron su descontento lanzando vasos desde la grada, y, de momento, tienen a Southgate en el punto de mira.

    «Lo comprendo. Lo más importante es que los aficionados sigan con el equipo. Entiendo el discurso hacia mí, pero están creando un ambiente inusual en el que actuar. De los equipos que se han clasificado, no he visto que reciban algo parecido. Lo entiendo, pero no voy a echarme atrás. Estoy muy orgulloso de los jugadores por cómo están actuando dentro de este ambiente», afirmó el técnico británico en rueda de prensa tras el choque ante Eslovenia.

    Southgate parece el escudo y el muro con el que chocan todas las críticas de los más exigentes, sus aficionados. Carga con toda la culpa como un buen penitente. También era el ‘punching ball» de los medios de comunicación y de los ex internacionales ingleses, ahora opinadores. Bellingham, de momento, no ha entrado en la rueda de la ira de su hinchada. Sin embargo, el otro foco peligroso, la prensa británica y los futbolistas retirados, ya empiezan a girar la cabeza hacia su figura. Ahora, en octavos, tendrá una oportunidad para silenciar a todos. Mientras, Bellingham ya está en el punto de mira.

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  • El cruel adiós de Modric

    El cruel adiós de Modric


    Quizá más pronto de lo esperado, quizá más doloroso de lo previsible y quizá más amargo de lo deseado. Pero el agónico empate que rescató Italia, a la postre, significó el adiós de Luka Modric a la Eurocopa 2024 y su despedida de los grandes torneos con la selección croata, de la que ha sido el líder indiscutible, rey de una generación dorada que se quedó a un paso de la gloria eterna de 2018, pero que tocó el cielo y quedará en la memoria de todos los aficionados al fútbol por 6 años maravillosos.

    Parecía que el momento no iba a llegar nunca, ni siquiera cuando lo pronosticó en su día en el Mundial de Qatar 2022. La virtud de Luka Modric, desafiante siempre ante el imparable paso del tiempo, enemigo íntimo de la lógica en este sentido, permitía seguir soñando con el infinito de su fútbol, ese que en los grandes torneos de selecciones parece haber llegado a su ocaso.

    El odiado adiós llegó, además, de la manera más cruel. Lejos de la sonrisa, acabó entre lágrimas tras un partido que fue una montaña rusa de emociones. Pasó de villano a héroe en un momento. Falló un penalti, pero marcó 32 segundos después para poner el 1-0 y acercar a los octavos de final a su país, alejado del nivel de los últimos años. Un gol que no podía ser de otro. Una historia que apuntaba a tener un final feliz pero que Zaccagni se encargó de arruinar con un gol en el minuto 98. «No sé de dónde se ha sacado 8 minutos el árbitro», dijo al terminar el encuentro, apagado completamente.

    Recibió los elogios de la prensa, que atisbaba un final que en ese momento no era matemático, pero prácticamente sentenciado.

    «Sí, puede ser mi último partido en un Mundial, pero no puedo decir nada», avisó en 2022, cuando finalizó tercero en el torneo, volviendo a colocar a Croacia entre las potencias del mundo.

    «Estoy muy contento por toda mi trayectoria en Croacia. Ganar dos medallas es muy importante, mi sueño era ganar la Copa, no se ha dado, pero estoy muy contento, hemos confirmado que Croacia tiene una selección grande, con un futuro muy bueno por delante y hay que seguir. En el futuro vamos a ver qué pasa. Por lo menos quiero seguir hasta la Nations League», añadió.

    Cumplió. Y ya no solo eso, es que ganó una tercera medalla con la camiseta de cuadros rojos y blancos ajedrezados al quedar segundo en la Liga de Naciones, trofeo que rozó en la final ante España, definida en una tanda de penaltis que, al mismo tiempo que acabó con una sequía de 11 años de la Roja, alejó a Croacia de otro título.

    Brillante en un recorrido siempre desagradecido en los momentos determinantes, el camino de Luka Modric con Croacia ha sido largo y especialmente poco considerado en Eurocopas, donde su máximo fueron los cuartos de final de 2008 cuando no había octavos. Absoluto 178 veces y otras 22 en categorías inferiores, repartidas en 11 ocasiones con la sub21 y otras 11 con la sub19, ha ganado mucho más de lo que ha perdido, casi el triple, algo al alcance de unas pocas leyendas, de unos pocos elegidos en este deporte.

    Fueron 96 victorias, 47 empates y solo 39 derrotas desde aquel partido amistoso ante Argentina que le vio debutar con 20 años en marzo de 2006, a las puertas del Mundial de Alemania. Disputó el Mundial, dos partidos de la fase de grupos. Apenas unos minutos en cada uno de ellos. Jugó también la Eurocopa de 2008, en la que Croacia tiene su mejor resultado, unos cuartos de final en los que perdió ante Turquía. Con 22 años ya era un titular asentado.

    No pudo clasificar a su país al Mundial de 2010, pero sí a la Eurocopa de 2012, en la que cayó en fase de grupos. En la Copa del Mundo de Brasil 2014, a la que llegó gracias a la repesca, se quedó también en fase de grupos. Llegó a los octavos de final en la Euro de Francia 2018, donde cayó ante España, y empezó entonces el recorrido de la generación dorada.

    Llegó a Rusia sin cartel, de nuevo gracias a una repesca en la que marcó gol, ante Grecia, pero acabó en la final tras disputar 3 prórrogas, contra Francia, que acabó siendo campeona del Mundo, en una edición en la que le marcó un golazo a Argentina en la histórica goleada (3-0) a la, en ese momento, subcampeona del mundo, en fase de grupos. Volvió a resbalar en la Euro ante España en 2021, pero encontró consuelo otra vez en la Copa del Mundo.

    En 2022, llevó a su combinado a semifinales, en el que Argentina se tomó la revancha y devolvió el 3-0 de 2018. Sucumbió ante la, a la postre, campeona. Y en la Liga de Naciones de 2023 es cuando más cerca estuvo de coronar su periplo con un título. Marcó en la tanda, peor los fallos de Majer y Petkovic, que volvió a fallar ante Unai Simón en esta Euro, impidieron su éxito.

    Su última gran aparición, su último gran baile con Croacia, con la ínfima posibilidad de que vuelva a disputar una Eurocopa o un Mundial, fue dramática. Llegó con pocos minutos en el Real Madrid, pero siendo la referencia. Titular indiscutible a las órdenes de Dalic, no pudo hacer nada para frenar a España o para evitar el postrero tanto de Albania que supuso el empate. Ante Italia era la última oportunidad, lo peleó, lo rozó. Pero el borde del precipicio era ya demasiado inestable.

    El ciclo de su carrera como internacional es un círculo perfecto. Sus primeros minutos en competición oficial fueron en el antiguo Max Morlok Stadion de Nuremberg, en Alemania, mismas tierras en las que ahora pone punto y final, aunque en el Red Bull Arena de Leipzig, a unos 270 kilómetros. En Alemania comenzó su periplo y en Alemania terminó. Así fue el cruel adiós de Luka Modric a la Eurocopa con Croacia.

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  • 0-0. Dinamarca sobrevive a un galimatías

    0-0. Dinamarca sobrevive a un galimatías


    Después de firmar tablas ante Serbia (0-0), eliminada de la Eurocopa, Dinamarca se clasificó para los octavos de final del torneo como segunda de grupo, y será el rival del equipo anfitrión, Alemania, tras superar en un galimatias de números a Eslovenia, con la que empató a todo y a la que superó por haberla ganado en sus enfrentamientos directos durante la fase de clasificación.

    Cuando llegó el final de un partido bastante espeso, las calculadoras comenzaron a echar humo. Tanto Dinamarca como Eslovenia, tenían tres puntos. El siguiente factor a tener en cuenta, el número de goles, estaba también igualado; como en el número de tarjetas amarillas; y también, los puntos de ambos en la fase de clasificación (22), ya que coincidieron en el mismo grupo y también firmaron tablas; finalmente, los partidos entre los dos del mes de junio y de noviembre de 2023, resueltos con un empate y una victoria para Dinamarca, resolvió el galimatías.

    Pero antes de llegar a ese punto, el equipo dirigido por Kasper Hjulmand intentó la victoria. Llegó a la cita definitiva para alcanzar los octavos de final con un registro bastante más saludable que Serbia. Aunque sus correctas puestas en escena con dos empates frente a Eslovenia e Inglaterra sólo se habían traducir con un par de puntos, por lo menos parecía jugar a algo, con una idea y un criterio, todo lo contrario que su anárquico rival.

    Con el otro Hjulmand al mando (Morten), el hombre de moda en su selección tras su golazo al combinado británico, y con Hjobjerg como buen escudero en la sala de máquinas junto al buen momento de Eriksen, Dinamarca consiguió cierta identidad a falta de rematar arriba las jugadas. Hojlund y Wind, aún desaparecidos en combate, no conseguían dar con la tecla para dar a su equipo ese plus necesario con el que ser diferencial.

    Kasper Hjulmand mantuvo su bloque, salvo por la aparición de Maehle en el lateral izquierdo por Kristiansen en la búsqueda de algo más de profundidad. Enfrente, Dragan Stojkovic insistió en dejar de nuevo a Jovic en el banquillo. Su tanto salvador sobre la bocina ante Eslovenia no le valió una titularidad. Tampoco la consiguió Vlahovic, que se cayó del once. Como Tadic y Mladenovic, otros que se fueron al banquillo.

    Y ese es el problema de Serbia, que no encuentra un esquema más o menos fijo. Nada de lo que prueba Stojkovic funciona. Tiene buenos jugadores, individualidades de categoría, pero algo falla en su equipo. En el descanso, volvería a hacer cambios, hasta dos, con la entrada de Jovic y de Tadic. Siguió buscando la verdad, el camino en el que su selección siempre anduvo perdido porque en la primera parte no hizo absolutamente nada.

    Dinamarca acaparó todo: la posesión y las ocasiones. Serbia ni se acercó a la portería de Schmeichel y sobrevivió con las paradas de Rajkovic, que intervino de manera providencial a un par de lanzamientos de Eirksen y de Hojlund. El portero del Mallorca, sin duda, sostuvo a su equipo, que esperaba reaccionar tras el paso por vestuarios con sus novedades y con una mejor actitud.

    Tadic y Jovic aportaron un poco más de empuje a Serbia que apenas duró diez minutos en los que revolucionaron el duelo. En ese periodo de tiempo, Jovic provocó un gol en propia meta de Christensen, pero en su arrancada estaba en fuera de juego y la alegría balcánica se fue a pique cuando el VAR confirmó la posición antirreglamentaria.

    Dinamarca no se arredró y volvió a agarrar la pelota. Daba gusto ver sus combinaciones en el medio y sus rápidas transiciones hacia delante. Pero faltaba rematar la faena, porque Dinamarca no terminaba de encontrar el camino hacia la portería de Rajkovic. Sólo desde lejos, pero en esta ocasión Hjulmand no estuvo fino como ante Inglaterra, y a balón parado, pudo hacer daño: Vestergaard, con un cabezazo a la salida de un córner, pudo marcar, pero apareció otra vez Rajkovic.

    El tiempo fue pasando irremediablemente para ambos equipos, sobre todo para Serbia, que necesitaba un gol para seguir en la Eurocopa. Stojkovic, desesperado, probó con Vlahovic para los últimos veinte minutos y Serbia apareció con toda su artillería. Acumuló tres delanteros y, salvo un remate de Mitrovic, ni así consiguió generar nada más allá del tanto anulado.

    Y en esta ocasión, no hubo remate salvador de Jovic ni de nadie en el tiempo añadido, como unos días antes frente a Eslovenia. Todo quedó igual, en un sombrío empate sin goles y en una triste despedida para Serbia, que asistió decepcionada a la celebración de Dinamarca, segunda de su grupo gracias a la calculadora y a una victoria sobre Eslovenia allá por el mes de noviembre de 2023 que en esos momentos nadie pensó que sería tan importante. El rival en octavos de los daneses será Alemania, el sábado a las 21.00 (19.00 GMT).

    – Ficha técnica:

    0 – Dinamarca: Schmeichel; Bah (Kristiansen, min. 77), Andersen, Christensen, Vestergaard, Maehle; Hjulmand (Delaney, min. 77), Hojbjerg, Eriksen (Poulsen, min. 88); Hojlund (Dolberg, min. 59) y Wind (Skov Olsen, min. 46).

    0 – Serbia: Rajkovic; Mijailovic (Mladenovic, min. 73), Veljkovic, Milenkovic, Pavlovic, Zivkovik; Gudelj (Tadic, min. 46), Ilic (Vlahovic, min. 68); Samardzic (Jovic, min. 46), Lukic (Milinkovic-Savic) y Mitrovic.

    Árbitro: François Letexier (Francia). Mostró tarjeta amarilla a Milenkovic (min. 4) por parte de Serbia y a Wind (min. 28) y Hjulmand (min. 30) por parte de Dinamarca y a Mitrovic (min. 83).

    Incidencias: partido correspondiente a la tercera jornada del Grupo C de la Eurocopa de Alemania disputado en el Allianz Arena ante cerca de 70.000 espectadores.

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  • 0-0. Inglaterra, primera por inercia

    0-0. Inglaterra, primera por inercia


    No necesitó ganar Inglaterra, a la que ni siquiera le incomodó en exceso su empate sin goles contra Eslovenia, porque certificó su primera plaza del grupo C sin apenas sobresaltos, con todo el partido bajo su control, casi por inercia, pero a una distancia todavía inapropiada del nivel que despierta el nombre de sus futbolistas y su presunta condición de favorito, cada vez más en duda cada encuentro que pasa.

    Lo mejor es la primera posición, que tomó todavía más dimensión, insospechada, a lo largo de la tarde. No sólo aportaba un emparejamiento más accesible en octavos de final, sino que lo incluía en la parte de abajo del cuadro. Por el otro lado, ya viajaban España, Alemania y Portugal de antemano. A ellas se unió Francia. Inglaterra las evita a todas hasta la final, siempre que sea capaz de ir superando etapas mientras crece en su rendimiento.

    Si lo consigue… Porque aún sigue lejos del equipo que se presupone. Ni en la repetición sistemática y atractiva de Southgate por el frente ofensivo que suena imponente formado por Phil Foden, Jude Bellingham, Bukayo Saka y Harry Kane, titulares por tercera jornada consecutiva, ni en el cambio que introdujo en el medio, Gallagher por Alexander-Arnold, tampoco se encontró con todo lo que busca. No huyo de la decepción que aún le persigue.

    A los 25 minutos, por ejemplo, su posesión era elocuente, un 73 por ciento, pero no había tirado, ni dentro ni fuera, más allá de un gol anulado en evidente fuera de juego. Hasta la media, con un tiro centrado de Kane a las manos de Oblak, fruto de una decisión personal, no de una jugada colectiva, lanzó por primera vez. Una falta de Foden, en el 34, fue la segunda. Nada más. Demasiado poco para la colección de estrellas a su servicio.

    Eslovenia ni se inmutó. En su ritmo, el tiempo iba a favor. El empate era un resultado agradable, que lo propulsaba a octavos, más allá de toda su historia en una gran competición, fuera cual fuera, además, el marcador en el otro partido entre Serbia y Dinamarca. Era su colchón. Un condicionante que le permitía controlar los riesgos, con algún esporádico ataque, como el centro de Karnicnik que puso en vilo a Pickford.

    Inédito en los dos primeros encuentros, de pronto, Southgate recurrió a Cole Palmer, el joven fenómeno del Manchester City que fichó por el Chelsea hace un año y que ha marcado 25 goles en esta temporada, pero, sobre todo, tiene algo especial cuando recibe el balón entre líneas, cuando da un pase, cuando divisa el espacio… Era llamativo que aún no hubiera dispuesto de ni un solo minuto en esta Eurocopa, con su rendimiento en el curso. Lo dio recorrido en el minuto 71, con algún desborde, con algún detalle, con algo más.

    A las más ya de cuatro de horas competición, el técnico lo llamó y lo introdujo en el terreno para rebuscar una reacción, en el ritmo anodino en el que se mueve de lado a lado la frustración de Inglaterra. Parece un equipo sin alma, sin más recurso que intentarlo, aunque casi todo se quede en absolutamente nada, en muchos pases en zonas irrelevantes, en ninguna ocasión, en una nula ambición. El único tiro de Palmer fue demasiado flojo.

    Antes, la volea de Declan Rice alteró unos instantes el sopor inglés. Fue fuera. Pero era algo. En los niveles tan decepcionantes en los que se mueve la vigente subcampeona de Europa, un remate ilumina un panorama completamente desolador, por más que aún se mantenga invencible, sea primera de grupo y divise el horizonte con la calma de no ver ni a Francia ni a España ni a Alemania ni a Portugal en su camino. Hasta la final; una parada imposible a este nivel.

    – Ficha técnica:

    0 – Inglaterra: Pickford; Walker, Stones, Guéhi, Trippier (Alexander-Arnold, m. 84); Rice, Gallagher; Saka (Palmer, m. 71), Bellingham, Foden (Gordon, m. 90); Kane.

    0 – Eslovenia: Oblak; Karnicnik, Bijol, Drkusic, Janza (Balkovec, m. 91); Stojanović, Adam Gnezda Cerin, Elsnik, Mlakar (Celar, m. 86); Sporar (G. Stankovic, m. 86), Sesko (Ilicic, m. 75).

    Árbitro: Clement Turpin (Francia). Amonestó con tarjeta amarilla a los ingleses Trippier (m. 18), Guehi (m. 68) y Foden (m. 77) y a los eslovenos Janza (m. 22) y Bijol (m. 72).

    Incidencias: partido correspondiente a la tercera jornada del grupo C de la Eurocopa 2024, disputado en el Colonia Arena ante unos 43.000 espectadores.

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  • Francia, Portugal y Alemania, por el lado del cuadro de España

    Francia, Portugal y Alemania, por el lado del cuadro de España


    El empate de Francia contra Polonia, que supuso la segunda plaza del conjunto dirigido por Didier Deschamps, trasladó al equipo ‘bleu’ también a la parte del cuadro de la Eurocopa 2024 por la que va España, además de Portugal y Alemania, en una concentración de favoritos que complica el recorrido para cualquiera de ellas hasta la final del día 14 de julio en Berlín.

    España, que aún aguarda un rival entre los cuatro mejores terceros en los octavos de final, se cruzaría en cuartos con Alemania, si ambos vencen sus respectivos choques. A la vez, lo harían Francia y Portugal.

    Los ganadores de cada uno de ellos, si antes superan la ronda de octavos, se enfrentarán en la semifinal.

    No hay más equipos confirmados por esa parte del cuadro hasta ahora.

    Por el otro lado, ya tienen asignado un sitio tanto Austria, que terminó primera del grupo D de Francia y Países Bajos, tras imponerse por 2-3 al conjunto neerlandés, como Italia y Suiza, que se enfrentarán entre sí en Berlín.

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    Los jugadores del Monterrey que brillan con la selección

  • 1-1. Lewandowski atormenta a Mbappe

    1-1. Lewandowski atormenta a Mbappe


    Sin despejar dudas, tirando más de épica que de fútbol en los últimos compases y cediendo ante una selección inferior, Francia no hizo bueno el tanto inicial desde los once metros de Kylian Mbappé y acabó empatando, y accediendo a octavos como segunda del Grupo D, ante la eliminada Polonia (1-1) de Robert Lewandowski, autor del tanto del empate, también desde los once metros.

    En un duelo desde el punto de penalti, fue Lewandowski el que amargó la fiesta de Mbappé. Ambos en su regreso al once por lesión, fueron los líderes del ataque de sus combinados, pero fue el jugador del Barcelona el que, en el regreso a la que un día fue su casa, acabó más feliz. Despidió a su selección de la Eurocopa con un punto y la dotó de dignidad tras un torneo nefasto. Además, agrandó el nubarrón que se cierne sobre una Francia con más dudas que certezas.

    Desesperante en el inicio del partido, por momentos a merced de una Polonia eliminada que llegó al duelo sin haber puntuado y que no le quitó la cara al partido en momento alguno, pero cada vez más incisiva con el paso de los minutos, desgastando poco a poco la resistencia de los polacos, pero de nuevo incapaz de cerrar su victoria.

    Encajando en los compases finales, Francia volvió a depender en exceso, especialmente en la primera mitad, de los chispazos individuales para generar peligro. Y esta vez, no fue suficiente.

    En un once sin Thuram y sin Griezmann, suplente en Francia por primera vez tras 18 partidos y un año y medio en la selección, fue Kylian Mbappé el líder absoluto del ataque de los de Didier Deschamps, pastosos en el inicio y mucho más sueltos en el ocaso del primer acto, en el que se sucedieron las ocasiones de ‘Les Bleus’.

    Enmascarado para proteger su nariz fracturada, Mbappé formó en la punta de ataque con Dembélé en el perfil diestro y Barcola, la gran novedad, inédito hasta la fecha en la Eurocopa, por el zurdo.

    Con una circulación lenta, algo previsible, en ocasiones errática, demasiado estática, fácil de defender para los polacos, no fue capaz Francia de superar con claridad a un rival claramente inferior que buscó hacer daño a la contra. Solo Dembélé, por la derecha, a ratos, conseguía llegar a la línea de fondo.

    De hecho, el primer disparo a puerta del partido llegó desde el lado de Polonia, con una medio volea de Zielinski que recogió sin peligro Maignan.

    El avisó de los eliminados puso a funcionar a la velocidad punta de los tres de arriba, en especial a un Dembélé que, aunque protagonista por algún que otro centro desmedido y algún intento de control que provocó las risas en las gradas del Signal Iduna Park, teñido de blanco y rojo como la bandera polaca, consiguió dar esa profundidad necesaria para generar las primeras ocasiones.

    La primera llegó tras un centro raso suyo al corazón del área al que no llegó Mbappé, pero que recogió Theo Hernández en el segundo palo. Con un disparo potente dio rienda suelta a la exhibición de Skorupski.

    Fue la primera de las cuatro grandes que rubricó. La segunda, al propio Dembélé, que finalizó la contra conducida por un Kanté lejos del nivel mostrado en el anterior encuentro, en el que fue elegido MVP.

    Y la tercera y la cuarta, a Mbappé, que se sumó en los últimos minutos al carrusel de ocasiones galas con dos disparos desde casi el área pequeña que obligaron a emplearse a fondo al meta del Bolonia.

    El inicio de la segunda mitad llegó de la mano de la lógica, que se impuso en los primeros minutos del estadio alemán. A Mbappé pareció que se le acabó la paciencia y empezó a jugar él solo. Los cuatro primeros disparos de la segunda mitad fueron suyos. Todos peligrosos, generando el ‘runrún’ en la grada. Uno de ellos, con jugada personal incluida, una ‘delicatessen’ en forma de túnel que levantó a la grada francesa.

    Pero el peligro volvió a llegar a través del desborde de Dembélé. Ingresó en el área a toda velocidad y su marca cayó en la trampa. Le trastabilló y provocó el penalti. Desde los once metros, Mbappé marcó su primer gol en la Eurocopa. Le costó 536 minutos.

    Perdió toda atadura Francia y mantuvo a Polonia encerrada. Barcola rozó el segundo antes de que Deschamps moviera el banquillo y le sustituyera por Giroud, dando entrada también a Griezmann y Camavinga para dar oxígeno. Algo que no evitó algún arreón de Polonia, que probó suerte con un disparo lejano de Lewandowski que reanimó a la desconsolada afición polaca.

    Tuvo en sus botas el segundo Mbappé, pero no acertó ante Skorupski. Tampoco hubiera valido porque justo en la jugada precedente Upamecano había cometido un penalti sobre Swiderski que el colegiado, VAR mediante, señaló.

    Se desató entonces la locura en el Signal Iduna Park. Lewandoswki fue el encargado de lanzar. Erró, pero Maignan se había adelantado para hacer su parada. Y en la repetición, eligiendo el mismo lado, Lewandoswski marcó en el regreso a la que un día fue su casa.

    Cambió por completo el partido. Polonia empezó a creer en la victoria. Quería despedirse con 3 puntos. y Francia, noqueada, no pudo reaccionar. Lewandowski atormentó a Mbappe y Francia, una e las teóricas favoritas, pasó a octavos como segunda de grupo, en lo que es una de las sorpresas y de las decepciones de lo que va de Eurocopa.

    – Ficha técnica:

    1 – Francia: Maignan; Koundé, Upamecano, Saliba, Theo Hernández; Tchouameni (Fofana, m.82), Kanté (Griezmann, m.61), Rabiot (Camavinga, m.61); Demebélé (Kolo Muani, m.86), Barcola (Giroud, m.61) y Mbappé.

    1 – Polonia: Skosupski; Bednarek, Dawidowicz, Kiwior; Frankowski, Moder, Zielinski, Zalewski (Skoras, m.68); Szymanski (Swiderski, m.68), Urbanski; y Lewandowski.

    Goles: 1-0, m.56: Mbappé, de penalti. 1-1, m.79: Lewandowski, de penalti.

    Árbitro: Marco Guida (Italia). Mostró cartulina amarilla a Rabiot (m.43), por parte de Francia; y a Zalewski (m.24), Michal Probierz (entrenador, m.53). Dawidowicz (m.89) y Swiderski (m.92), por parte de Polonia.

    Incidencias: partido correspondiente a la tercera y última jornada del Grupo D de la Eurocopa, disputado en el Signal Iduna Park de Dortmund ante cerca de 62.000 espectadores.

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  • 2-3. Sabitzer da el primer puesto del Grupo D a Austria

    2-3. Sabitzer da el primer puesto del Grupo D a Austria


    El capitán Marcel Sabitzer marcó el gol de la victoria de Austria por 2-3 ante Países Bajos y rubricó para su selección el primer puesto del Grupo D de la Eurocopa, por delante de Francia, la gran favorita, en un partido de alta intensidad y muy disputado, sobre todo en la segunda parte.

    Austria se puso con ventaja pronto, en el minuto 6, gracias a un gol en propia puerta de Donnyel Malen al tratar de interceptar un pase del lateral izquierdo Alexander Prass.

    Era el tercer centro desde la izquierda de Prass, que había ganado la espalda varias veces a los defensores naranjas. Los primeros minutos fueron claramente de color austríaco.

    Después Países Bajos intentó reaccionar y Austria pareció replegarse un poco, pero cuando tenía la pelota tuvo más claridad que su rival.

    Los dirigidos por Ronald Koeman tuvieron dos buenas ocasiones de gol, una en los pies de Reijnders y otra en los de Malen, pero fueron fruto de jugadas aisladas y no de una presión permanente sobre la portería contraria.

    Koeman no esperó al descanso para hacer la primera modificación en su equipo y en el minuto 35 sacó del campo a Veerman para dar paso a Xavi Simons, en busca de más creatividad ante un rival que jugaba con más intensidad y peleaba con ímpetu por los balones divididos.

    Al comienzo de la segunda parte, Países Bajos logró empatar por medio de Cody Gakpo en una jugada que se inició con una recuperación de pelota y los austriacos parecieron acusar el golpe.

    Pero en su primer avance digno de relevancia, el equipo de Ralf Rangnick volvió a adelantarse en el marcador con una diana de cabeza de Romando Schmid a centro de Florian Grillitsch.

    En el minuto 76, Memphis Depay volvió a empatar con un disparo en difícil posición dentro del área. El gol fue inicialmente anulado por el árbitro Ivan Kruzliak por presunta mano del delantero del Atlético de Madrid, pero lo validó tras consultar las imágenes del VAR.

    Austria, sin embargo, mostró poder de reacción después de cada golpe y Marcel Sabitzer, en el minuto 81, firmó el 2-3 definitivo con un remate de zurda dentro del área a pase de Christoph Baumgartner.

    Los últimos minutos del partido tuvieron mucho de batalla defensiva de los austriacos ante un equipo naranja completamente volcado al ataque.

    Las claves del triunfo de los austriacos fue que siempre parecieron dispuestos a correr más metros que los neerlandeses, la sangre fría que mostraron en los momentos en los que el partido pareció volcarse en su contra y el acierto en la definición.

    – Ficha técnica:

    2 – Países Bajos: Verbruggen; Geertruida, De Vrij, Van Dijk, Aké (Van der Ven, 65); Schouten, Veerman (Xavi Simons, 35); Malen (Weghorst, 71), Reijnders (Wijnaldum, 66), Gakpo; Depay.

    3 – Austria: Pentz; Posch, Wöber, Lienhart (Querfeld, 65), Prass; Seiwald, Grillitsch; Wimmer (Baumgartner, 63), Sabitzer, Schmid; Arnautovic.

    Goles: 0-1, m.6: Malen, en propia puerta. 1-1, m.47: Gakpo. 1-2, m.59: Schmid. 2-2, m.76: Depay. 2-3, m.81: Sabitzer.

    Árbitro: Ivan Kruzliak (Eslovaquia). Amonestó a Posch, Wimmer y Querfeld.

    Incidencias: partido de la tercera jornada del grupo D de la Eurocopa 2024 disputado en el Estadio Olímpico de Berlín ante unos 70.000 espectadores.

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  • La sequía de Dovbyk, el gafe de Lukaku

    La sequía de Dovbyk, el gafe de Lukaku


    Artem Dovbyk, anulado ante las porterías rivales, y Romelu Lukaku, totalmente gafado en el arte de la definición, pelearán por terminar con su mala racha de aciertos para dirigir a sus selecciones, Ucrania y Bélgica, respectivamente, hacia los octavos de final de la Eurocopa de Alemania.

    El jugador belga Romelu Lukaku celebra tras marcar un gol que luego fue anulado por el VAR por fuera de juego durante el partido de fútbol de la Eurocopa 2024 del Grupo E entre Bélgica y Rumania. EFE/EPA/RONALD WITTEK

    Parece increíble que dos de los delanteros más voraces de las ligas europeas aún no se hayan estrenado en la Eurocopa. Lukaku, máximo goleador de la historia de Bélgica y este año en el ‘top ten’ de la Serie A con 13 tantos para el Roma y Dovbyk, máximo artillero de LaLiga EA Sports en el Girona (24 dianas), tienen su casillero de goles a cero en la Eurocopa.

    De los dos, el más llamativo es Lukaku, con una alarmante ausencia de fortuna que llama la atención. El corpulento atacante de Bélgica ha generado infinidad de ocasiones en los dos partidos que ha disputado. En el primero, ante Eslovaquía, falló tres clarísimas, mientras que en el segundo. contra Rumanía, se encontró con una actuación sobresaliente del portero Florin Nita.

    Pero Lukaku sí que celebró goles. En concreto, tres, aunque todos fueron anulados. Los dos primeros, en la puesta en escena de Bélgica con Eslovaquía. Uno por mano previa de Jérémy Doku y el otro por fuera de juego; el tercero, contra Rumanía, también por fuera de juego, aunque éste milímetrico, por la punta de su bota derecha.

    Y con esos sobresaltos, el delantero del Roma cedido por el Inter tiene colgado el cartel oficial de ‘gafe del torneo’ y más cuando en sus anteriores dos grandes campeonatos protagonizó actuaciones similares: en el Mundial de Catar 2022 falló de todo en un partido decisivo ante Croacia y en la final de la Liga de Campeones que disputó con el Inter en junio de 2023 volvió a errar en momentos decisivos ante la portería del Manchester City.

    Ahora, tendrá su tercera oportunidad en la Eurocopa para quitarse de encima un sambenito que no le afecta. Ni a él ni a sus compañeros, que han defendido en todo momento a Lukaku. Todos están seguros de que frente a Ucrania romperá su racha y Bélgica conseguirá alcanzar los seis puntos para jugar los octavos de final. Sobre todo por la mejora que mostraron ante Rumanía, selección a la que derrotaron 2-0 con una gran actuación de Kevin De Bruyne, que dirigió a sus compañeros hacia la victoria.

    El técnico Domenico Tedesco afrontará el duelo con casi toda su plantilla disponible. Ya recuperados para la causa Youri Tielemans, Jan Verthongen y Arthur Theate, sólo tiene en la enfermería a Axel Witsel y a Thomas Meunier, que este lunes se incorporó a la concentración tras un breve periodo de recuperación en Bélgica, donde se trató una lesión muscular. El once parece claro y el seleccionador de Bélgica jugará con los mismos que derrotaron a Ucrania salvo Dodi Lukébakio, que está sancionado. Su lugar lo ocupara Leandro Trossard.

    Enfrente estará Ucrania, que vive una situación parecida con su delantero estrella. Dovbyk tampoco ha marcado ningún gol, aunque es verdad que no ha dispuesto de tantas ocasiones como Lukaku. Su selección, muy irregular en los dos partidos, fue bien derrotada por Rumanía en su estreno (3-0) y casi no se acercó a la portería de Nita; reaccionó contra Eslovaquia con una remontada salvadora en la que marcaron Mykola Shaparenko y Roman Yaremchuk.

    Y, precisamente, fue Yaremchuk quien se erigió como el salvador de Ucrania tras sustituir a Dovbyk, que se marchó del terreno de juego en el minuto 67 para dejar su sitio a uno de sus rivales por el puesto. Marcó el tanto de la victoria casi al final y Ucrania consiguió una victoria clave para mantenerse con opciones de seguir en la competición.

    Ahora, el técnico Serhiy Rebrov deberá decidir si mantener arriba a Dovbyk o dar una oportunidad a Yaremchuk. Pero también podría hacer más cambios. Por ejemplo, Andriy Yarmolenko por Viktor Tsygankov. El veterano jugador del Dinamo Kiev (34 años), como Yaremchuk, dio otro aire a su equipo frente a Eslovaquia cuando apareció sobre el césped en la segunda parte.

    Y en el lateral derecho, Oleksandr Tymchcyk o Yukhym Konoplya también pelearán por hacerse con un hueco en una alineación que intentará sumar una victoria para salir victorioso del puzzle del Grupo E, en el que todas las selecciones tienen tres puntos en su casillero cuando sólo queda una jornada por jugar.

    — Alineaciones probables:

    Ucrania: Trubin; Tymchcyk o Konoplya, Matvienko, Zabarnyi, Zinchenko; Shaparenko, Brazhko; Yarmolenko o Tsygankov, Sudakov, Mudryk; y Dovbyk.

    Bélgica: Casteels; Castagne, Faes, Vertonghen, Theate; Onana, Tielemans, De Bruyne; Trossard, Lukaku y Doku.

    Árbitro: Anthony Taylor (Inglaterra).

    Estadio: Stuttgart Arena.

    Hora: 18:00

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