Paises: Alemania

  • Bellingham, en el punto de mira

    Bellingham, en el punto de mira

    Encumbrado en su puesta en escena frente a Serbia e invisible en su segundo partido ante Dinamarca, Jude Bellingham dio un paso atrás en el cierre de la fase de grupos de la Eurocopa y tras firmar un duelo errático contra Eslovenia está en el punto de mira del exigente entorno de Inglaterra.

    Alrededor del combinado británico casi siempre hay voces encargadas de marcar el paso de la actualidad de una selección que, por ahora, no disfruta de la Eurocopa. Sus aficionados acumulan 58 años sin ganar un título (desde el Mundial de Inglaterra 1966) y viven en una montaña rusa de emociones a veces ilógica. Son capaces de mostrar un optimismo exagerado ante cualquier indicio de gloria y también son capaces de todo lo contrario, de buscar culpables y señalarlos ante cualquier atisbo de fracaso.

    Igual que un puñado de ex futbolistas británicos, casi todos internacionales, que han pasado del césped a los platós para lanzar sin tapujos sus opiniones. Nombres como Gary Lineker o Alan Shearer comentan sin filtros la evolución de Inglaterra y el sonido de sus palabras también resuenan por la concentración del combinado británico. Hasta ahora, Gareth Southgate había sido el principal foco de atracción de sus críticas pero después de tres partidos en los que Inglaterra no ha mostrado ningún tipo de identidad, las malas opiniones apuntan hacia otros protagonistas.

    Uno de ellos es Jude Bellingham. El jugador del Real Madrid se estrenó entre los aplausos de todo el planeta fútbol con un partido algo más que correcto ante Serbia. Marcó el tanto de la victoria (0-1) con un potente cabezazo, se acercó a alguno de sus mejores partidos con el conjunto blanco y fue nombrado por la UEFA el mejor jugador del partido. Todo era gloria y alharacas para Bellingham, de quien esperaban otra exhibición contra Dinamarca que no existió.

    El combinado dirigido por Kasper Hjulmand frenó cualquier de conato de euforia que Inglaterra podía lanzar al mundo. Desnudó los problemas del conjunto británico, sin un guía en la sala de máquinas en la que un lateral derecho como Trent Alexander-Arnold dirigía los destinos de sus compañeros. El otro peón en esas labores, Declan Rice, anduvo otra vez desaparecido, mientras que Conor Gallagher, solución en la segunda parte, tampoco dio la talla. Y Bellingham, mientras, pasó totalmente desapercibido.

    Con el problema del mediocentro como principal foco de atracción, con Southgate en la picota por reconocer que la idea de Alexander-Arnold era «un experimento» para sustituir a Kalvin Phillips -fuera de la convocatoria cuando podía estar dentro-, Bellingham se libró de las críticas del siempre complicado entorno inglés. Le quedaba otra oportunidad, ante una selección más débil como Eslovenia, para volver a la casilla de salida y, por lo menos mantener el nivel de su estreno.

    Bellingham y sus peores datos ante Eslovenia

    Sin embargo, ocurrió todo lo contrario. Bellingham bajó aún más el nivel. Estuvo muy, muy lejos de sus mejores partidos. Las estadísticas del choque desvelaron posteriormente un partido frustrante del centrocampista inglés: no generó ninguna oportunidad, no disparó ninguna vez a portería (sólo lo ha hecho una vez en toda la Eurocopa), no completó ningún pase en el último tercio de ataque, sólo el 12 por ciento de sus pases fueron hacia delante, apenas ganó el 22 por ciento de sus duelos (el peor dato de Inglaterra) y perdió hasta en 16 ocasiones la pelota (el peor de su equipo) .

    Su intrascendencia fue total y esta vez su mala actuación no pasó desapercibida. Lineker, por ejemplo, criticó al emblema de Inglaterra: «En la primera mitad e incluso en la segunda, pensé que a veces Bellingham estaba en el lado izquierdo. Jude ha tenido una mala noche. Después de un gran partido ante Serbia, ha tenido problemas desde entonces. Creo que persigue muchas causas perdidas», dijo en su ‘podcast’.

    En la BBC, el portero Joe Hart también apuntó el mal encuentro de Bellingham: «No acaba de funcionar y ha tenido un par de partidos discretos», afirmó. Ambas fueron algunas de las criticas que se vertieron sobre el jugador del Real Madrid. Su afición, de momento, no carga contra su figura, aunque da muestras de agotamiento con el desempeño de Inglaterra en la Eurocopa. Frente a Eslovenia, mostraron su descontento lanzando vasos desde la grada, y, de momento, tienen a Southgate en el punto de mira.

    «Lo comprendo. Lo más importante es que los aficionados sigan con el equipo. Entiendo el discurso hacia mí, pero están creando un ambiente inusual en el que actuar. De los equipos que se han clasificado, no he visto que reciban algo parecido. Lo entiendo, pero no voy a echarme atrás. Estoy muy orgulloso de los jugadores por cómo están actuando dentro de este ambiente», afirmó el técnico británico en rueda de prensa tras el choque ante Eslovenia.

    Southgate parece el escudo y el muro con el que chocan todas las críticas de los más exigentes, sus aficionados. Carga con toda la culpa como un buen penitente. También era el ‘punching ball» de los medios de comunicación y de los ex internacionales ingleses, ahora opinadores. Bellingham, de momento, no ha entrado en la rueda de la ira de su hinchada. Sin embargo, el otro foco peligroso, la prensa británica y los futbolistas retirados, ya empiezan a girar la cabeza hacia su figura. Ahora, en octavos, tendrá una oportunidad para silenciar a todos. Mientras, Bellingham ya está en el punto de mira.

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  • El cruel adiós de Modric

    El cruel adiós de Modric

    Quizá más pronto de lo esperado, quizá más doloroso de lo previsible y quizá más amargo de lo deseado. Pero el agónico empate que rescató Italia, a la postre, significó el adiós de Luka Modric a la Eurocopa 2024 y su despedida de los grandes torneos con la selección croata, de la que ha sido el líder indiscutible, rey de una generación dorada que se quedó a un paso de la gloria eterna de 2018, pero que tocó el cielo y quedará en la memoria de todos los aficionados al fútbol por 6 años maravillosos.

    Parecía que el momento no iba a llegar nunca, ni siquiera cuando lo pronosticó en su día en el Mundial de Qatar 2022. La virtud de Luka Modric, desafiante siempre ante el imparable paso del tiempo, enemigo íntimo de la lógica en este sentido, permitía seguir soñando con el infinito de su fútbol, ese que en los grandes torneos de selecciones parece haber llegado a su ocaso.

    El odiado adiós llegó, además, de la manera más cruel. Lejos de la sonrisa, acabó entre lágrimas tras un partido que fue una montaña rusa de emociones. Pasó de villano a héroe en un momento. Falló un penalti, pero marcó 32 segundos después para poner el 1-0 y acercar a los octavos de final a su país, alejado del nivel de los últimos años. Un gol que no podía ser de otro. Una historia que apuntaba a tener un final feliz pero que Zaccagni se encargó de arruinar con un gol en el minuto 98. «No sé de dónde se ha sacado 8 minutos el árbitro», dijo al terminar el encuentro, apagado completamente.

    Recibió los elogios de la prensa, que atisbaba un final que en ese momento no era matemático, pero prácticamente sentenciado.

    «Sí, puede ser mi último partido en un Mundial, pero no puedo decir nada», avisó en 2022, cuando finalizó tercero en el torneo, volviendo a colocar a Croacia entre las potencias del mundo.

    «Estoy muy contento por toda mi trayectoria en Croacia. Ganar dos medallas es muy importante, mi sueño era ganar la Copa, no se ha dado, pero estoy muy contento, hemos confirmado que Croacia tiene una selección grande, con un futuro muy bueno por delante y hay que seguir. En el futuro vamos a ver qué pasa. Por lo menos quiero seguir hasta la Nations League», añadió.

    Cumplió. Y ya no solo eso, es que ganó una tercera medalla con la camiseta de cuadros rojos y blancos ajedrezados al quedar segundo en la Liga de Naciones, trofeo que rozó en la final ante España, definida en una tanda de penaltis que, al mismo tiempo que acabó con una sequía de 11 años de la Roja, alejó a Croacia de otro título.

    Brillante en un recorrido siempre desagradecido en los momentos determinantes, el camino de Luka Modric con Croacia ha sido largo y especialmente poco considerado en Eurocopas, donde su máximo fueron los cuartos de final de 2008 cuando no había octavos. Absoluto 178 veces y otras 22 en categorías inferiores, repartidas en 11 ocasiones con la sub21 y otras 11 con la sub19, ha ganado mucho más de lo que ha perdido, casi el triple, algo al alcance de unas pocas leyendas, de unos pocos elegidos en este deporte.

    Fueron 96 victorias, 47 empates y solo 39 derrotas desde aquel partido amistoso ante Argentina que le vio debutar con 20 años en marzo de 2006, a las puertas del Mundial de Alemania. Disputó el Mundial, dos partidos de la fase de grupos. Apenas unos minutos en cada uno de ellos. Jugó también la Eurocopa de 2008, en la que Croacia tiene su mejor resultado, unos cuartos de final en los que perdió ante Turquía. Con 22 años ya era un titular asentado.

    No pudo clasificar a su país al Mundial de 2010, pero sí a la Eurocopa de 2012, en la que cayó en fase de grupos. En la Copa del Mundo de Brasil 2014, a la que llegó gracias a la repesca, se quedó también en fase de grupos. Llegó a los octavos de final en la Euro de Francia 2018, donde cayó ante España, y empezó entonces el recorrido de la generación dorada.

    Llegó a Rusia sin cartel, de nuevo gracias a una repesca en la que marcó gol, ante Grecia, pero acabó en la final tras disputar 3 prórrogas, contra Francia, que acabó siendo campeona del Mundo, en una edición en la que le marcó un golazo a Argentina en la histórica goleada (3-0) a la, en ese momento, subcampeona del mundo, en fase de grupos. Volvió a resbalar en la Euro ante España en 2021, pero encontró consuelo otra vez en la Copa del Mundo.

    En 2022, llevó a su combinado a semifinales, en el que Argentina se tomó la revancha y devolvió el 3-0 de 2018. Sucumbió ante la, a la postre, campeona. Y en la Liga de Naciones de 2023 es cuando más cerca estuvo de coronar su periplo con un título. Marcó en la tanda, peor los fallos de Majer y Petkovic, que volvió a fallar ante Unai Simón en esta Euro, impidieron su éxito.

    Su última gran aparición, su último gran baile con Croacia, con la ínfima posibilidad de que vuelva a disputar una Eurocopa o un Mundial, fue dramática. Llegó con pocos minutos en el Real Madrid, pero siendo la referencia. Titular indiscutible a las órdenes de Dalic, no pudo hacer nada para frenar a España o para evitar el postrero tanto de Albania que supuso el empate. Ante Italia era la última oportunidad, lo peleó, lo rozó. Pero el borde del precipicio era ya demasiado inestable.

    El ciclo de su carrera como internacional es un círculo perfecto. Sus primeros minutos en competición oficial fueron en el antiguo Max Morlok Stadion de Nuremberg, en Alemania, mismas tierras en las que ahora pone punto y final, aunque en el Red Bull Arena de Leipzig, a unos 270 kilómetros. En Alemania comenzó su periplo y en Alemania terminó. Así fue el cruel adiós de Luka Modric a la Eurocopa con Croacia.

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  • 0-0. Dinamarca sobrevive a un galimatías

    0-0. Dinamarca sobrevive a un galimatías

    Después de firmar tablas ante Serbia (0-0), eliminada de la Eurocopa, Dinamarca se clasificó para los octavos de final del torneo como segunda de grupo, y será el rival del equipo anfitrión, Alemania, tras superar en un galimatias de números a Eslovenia, con la que empató a todo y a la que superó por haberla ganado en sus enfrentamientos directos durante la fase de clasificación.

    Cuando llegó el final de un partido bastante espeso, las calculadoras comenzaron a echar humo. Tanto Dinamarca como Eslovenia, tenían tres puntos. El siguiente factor a tener en cuenta, el número de goles, estaba también igualado; como en el número de tarjetas amarillas; y también, los puntos de ambos en la fase de clasificación (22), ya que coincidieron en el mismo grupo y también firmaron tablas; finalmente, los partidos entre los dos del mes de junio y de noviembre de 2023, resueltos con un empate y una victoria para Dinamarca, resolvió el galimatías.

    Pero antes de llegar a ese punto, el equipo dirigido por Kasper Hjulmand intentó la victoria. Llegó a la cita definitiva para alcanzar los octavos de final con un registro bastante más saludable que Serbia. Aunque sus correctas puestas en escena con dos empates frente a Eslovenia e Inglaterra sólo se habían traducir con un par de puntos, por lo menos parecía jugar a algo, con una idea y un criterio, todo lo contrario que su anárquico rival.

    Con el otro Hjulmand al mando (Morten), el hombre de moda en su selección tras su golazo al combinado británico, y con Hjobjerg como buen escudero en la sala de máquinas junto al buen momento de Eriksen, Dinamarca consiguió cierta identidad a falta de rematar arriba las jugadas. Hojlund y Wind, aún desaparecidos en combate, no conseguían dar con la tecla para dar a su equipo ese plus necesario con el que ser diferencial.

    Kasper Hjulmand mantuvo su bloque, salvo por la aparición de Maehle en el lateral izquierdo por Kristiansen en la búsqueda de algo más de profundidad. Enfrente, Dragan Stojkovic insistió en dejar de nuevo a Jovic en el banquillo. Su tanto salvador sobre la bocina ante Eslovenia no le valió una titularidad. Tampoco la consiguió Vlahovic, que se cayó del once. Como Tadic y Mladenovic, otros que se fueron al banquillo.

    Y ese es el problema de Serbia, que no encuentra un esquema más o menos fijo. Nada de lo que prueba Stojkovic funciona. Tiene buenos jugadores, individualidades de categoría, pero algo falla en su equipo. En el descanso, volvería a hacer cambios, hasta dos, con la entrada de Jovic y de Tadic. Siguió buscando la verdad, el camino en el que su selección siempre anduvo perdido porque en la primera parte no hizo absolutamente nada.

    Dinamarca acaparó todo: la posesión y las ocasiones. Serbia ni se acercó a la portería de Schmeichel y sobrevivió con las paradas de Rajkovic, que intervino de manera providencial a un par de lanzamientos de Eirksen y de Hojlund. El portero del Mallorca, sin duda, sostuvo a su equipo, que esperaba reaccionar tras el paso por vestuarios con sus novedades y con una mejor actitud.

    Tadic y Jovic aportaron un poco más de empuje a Serbia que apenas duró diez minutos en los que revolucionaron el duelo. En ese periodo de tiempo, Jovic provocó un gol en propia meta de Christensen, pero en su arrancada estaba en fuera de juego y la alegría balcánica se fue a pique cuando el VAR confirmó la posición antirreglamentaria.

    Dinamarca no se arredró y volvió a agarrar la pelota. Daba gusto ver sus combinaciones en el medio y sus rápidas transiciones hacia delante. Pero faltaba rematar la faena, porque Dinamarca no terminaba de encontrar el camino hacia la portería de Rajkovic. Sólo desde lejos, pero en esta ocasión Hjulmand no estuvo fino como ante Inglaterra, y a balón parado, pudo hacer daño: Vestergaard, con un cabezazo a la salida de un córner, pudo marcar, pero apareció otra vez Rajkovic.

    El tiempo fue pasando irremediablemente para ambos equipos, sobre todo para Serbia, que necesitaba un gol para seguir en la Eurocopa. Stojkovic, desesperado, probó con Vlahovic para los últimos veinte minutos y Serbia apareció con toda su artillería. Acumuló tres delanteros y, salvo un remate de Mitrovic, ni así consiguió generar nada más allá del tanto anulado.

    Y en esta ocasión, no hubo remate salvador de Jovic ni de nadie en el tiempo añadido, como unos días antes frente a Eslovenia. Todo quedó igual, en un sombrío empate sin goles y en una triste despedida para Serbia, que asistió decepcionada a la celebración de Dinamarca, segunda de su grupo gracias a la calculadora y a una victoria sobre Eslovenia allá por el mes de noviembre de 2023 que en esos momentos nadie pensó que sería tan importante. El rival en octavos de los daneses será Alemania, el sábado a las 21.00 (19.00 GMT).

    – Ficha técnica:

    0 – Dinamarca: Schmeichel; Bah (Kristiansen, min. 77), Andersen, Christensen, Vestergaard, Maehle; Hjulmand (Delaney, min. 77), Hojbjerg, Eriksen (Poulsen, min. 88); Hojlund (Dolberg, min. 59) y Wind (Skov Olsen, min. 46).

    0 – Serbia: Rajkovic; Mijailovic (Mladenovic, min. 73), Veljkovic, Milenkovic, Pavlovic, Zivkovik; Gudelj (Tadic, min. 46), Ilic (Vlahovic, min. 68); Samardzic (Jovic, min. 46), Lukic (Milinkovic-Savic) y Mitrovic.

    Árbitro: François Letexier (Francia). Mostró tarjeta amarilla a Milenkovic (min. 4) por parte de Serbia y a Wind (min. 28) y Hjulmand (min. 30) por parte de Dinamarca y a Mitrovic (min. 83).

    Incidencias: partido correspondiente a la tercera jornada del Grupo C de la Eurocopa de Alemania disputado en el Allianz Arena ante cerca de 70.000 espectadores.

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  • 0-0. Inglaterra, primera por inercia

    0-0. Inglaterra, primera por inercia

    No necesitó ganar Inglaterra, a la que ni siquiera le incomodó en exceso su empate sin goles contra Eslovenia, porque certificó su primera plaza del grupo C sin apenas sobresaltos, con todo el partido bajo su control, casi por inercia, pero a una distancia todavía inapropiada del nivel que despierta el nombre de sus futbolistas y su presunta condición de favorito, cada vez más en duda cada encuentro que pasa.

    Lo mejor es la primera posición, que tomó todavía más dimensión, insospechada, a lo largo de la tarde. No sólo aportaba un emparejamiento más accesible en octavos de final, sino que lo incluía en la parte de abajo del cuadro. Por el otro lado, ya viajaban España, Alemania y Portugal de antemano. A ellas se unió Francia. Inglaterra las evita a todas hasta la final, siempre que sea capaz de ir superando etapas mientras crece en su rendimiento.

    Si lo consigue… Porque aún sigue lejos del equipo que se presupone. Ni en la repetición sistemática y atractiva de Southgate por el frente ofensivo que suena imponente formado por Phil Foden, Jude Bellingham, Bukayo Saka y Harry Kane, titulares por tercera jornada consecutiva, ni en el cambio que introdujo en el medio, Gallagher por Alexander-Arnold, tampoco se encontró con todo lo que busca. No huyo de la decepción que aún le persigue.

    A los 25 minutos, por ejemplo, su posesión era elocuente, un 73 por ciento, pero no había tirado, ni dentro ni fuera, más allá de un gol anulado en evidente fuera de juego. Hasta la media, con un tiro centrado de Kane a las manos de Oblak, fruto de una decisión personal, no de una jugada colectiva, lanzó por primera vez. Una falta de Foden, en el 34, fue la segunda. Nada más. Demasiado poco para la colección de estrellas a su servicio.

    Eslovenia ni se inmutó. En su ritmo, el tiempo iba a favor. El empate era un resultado agradable, que lo propulsaba a octavos, más allá de toda su historia en una gran competición, fuera cual fuera, además, el marcador en el otro partido entre Serbia y Dinamarca. Era su colchón. Un condicionante que le permitía controlar los riesgos, con algún esporádico ataque, como el centro de Karnicnik que puso en vilo a Pickford.

    Inédito en los dos primeros encuentros, de pronto, Southgate recurrió a Cole Palmer, el joven fenómeno del Manchester City que fichó por el Chelsea hace un año y que ha marcado 25 goles en esta temporada, pero, sobre todo, tiene algo especial cuando recibe el balón entre líneas, cuando da un pase, cuando divisa el espacio… Era llamativo que aún no hubiera dispuesto de ni un solo minuto en esta Eurocopa, con su rendimiento en el curso. Lo dio recorrido en el minuto 71, con algún desborde, con algún detalle, con algo más.

    A las más ya de cuatro de horas competición, el técnico lo llamó y lo introdujo en el terreno para rebuscar una reacción, en el ritmo anodino en el que se mueve de lado a lado la frustración de Inglaterra. Parece un equipo sin alma, sin más recurso que intentarlo, aunque casi todo se quede en absolutamente nada, en muchos pases en zonas irrelevantes, en ninguna ocasión, en una nula ambición. El único tiro de Palmer fue demasiado flojo.

    Antes, la volea de Declan Rice alteró unos instantes el sopor inglés. Fue fuera. Pero era algo. En los niveles tan decepcionantes en los que se mueve la vigente subcampeona de Europa, un remate ilumina un panorama completamente desolador, por más que aún se mantenga invencible, sea primera de grupo y divise el horizonte con la calma de no ver ni a Francia ni a España ni a Alemania ni a Portugal en su camino. Hasta la final; una parada imposible a este nivel.

    – Ficha técnica:

    0 – Inglaterra: Pickford; Walker, Stones, Guéhi, Trippier (Alexander-Arnold, m. 84); Rice, Gallagher; Saka (Palmer, m. 71), Bellingham, Foden (Gordon, m. 90); Kane.

    0 – Eslovenia: Oblak; Karnicnik, Bijol, Drkusic, Janza (Balkovec, m. 91); Stojanović, Adam Gnezda Cerin, Elsnik, Mlakar (Celar, m. 86); Sporar (G. Stankovic, m. 86), Sesko (Ilicic, m. 75).

    Árbitro: Clement Turpin (Francia). Amonestó con tarjeta amarilla a los ingleses Trippier (m. 18), Guehi (m. 68) y Foden (m. 77) y a los eslovenos Janza (m. 22) y Bijol (m. 72).

    Incidencias: partido correspondiente a la tercera jornada del grupo C de la Eurocopa 2024, disputado en el Colonia Arena ante unos 43.000 espectadores.

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  • Francia, Portugal y Alemania, por el lado del cuadro de España

    Francia, Portugal y Alemania, por el lado del cuadro de España

    El empate de Francia contra Polonia, que supuso la segunda plaza del conjunto dirigido por Didier Deschamps, trasladó al equipo ‘bleu’ también a la parte del cuadro de la Eurocopa 2024 por la que va España, además de Portugal y Alemania, en una concentración de favoritos que complica el recorrido para cualquiera de ellas hasta la final del día 14 de julio en Berlín.

    España, que aún aguarda un rival entre los cuatro mejores terceros en los octavos de final, se cruzaría en cuartos con Alemania, si ambos vencen sus respectivos choques. A la vez, lo harían Francia y Portugal.

    Los ganadores de cada uno de ellos, si antes superan la ronda de octavos, se enfrentarán en la semifinal.

    No hay más equipos confirmados por esa parte del cuadro hasta ahora.

    Por el otro lado, ya tienen asignado un sitio tanto Austria, que terminó primera del grupo D de Francia y Países Bajos, tras imponerse por 2-3 al conjunto neerlandés, como Italia y Suiza, que se enfrentarán entre sí en Berlín.

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  • 1-1. Lewandowski atormenta a Mbappe

    1-1. Lewandowski atormenta a Mbappe

    Sin despejar dudas, tirando más de épica que de fútbol en los últimos compases y cediendo ante una selección inferior, Francia no hizo bueno el tanto inicial desde los once metros de Kylian Mbappé y acabó empatando, y accediendo a octavos como segunda del Grupo D, ante la eliminada Polonia (1-1) de Robert Lewandowski, autor del tanto del empate, también desde los once metros.

    En un duelo desde el punto de penalti, fue Lewandowski el que amargó la fiesta de Mbappé. Ambos en su regreso al once por lesión, fueron los líderes del ataque de sus combinados, pero fue el jugador del Barcelona el que, en el regreso a la que un día fue su casa, acabó más feliz. Despidió a su selección de la Eurocopa con un punto y la dotó de dignidad tras un torneo nefasto. Además, agrandó el nubarrón que se cierne sobre una Francia con más dudas que certezas.

    Desesperante en el inicio del partido, por momentos a merced de una Polonia eliminada que llegó al duelo sin haber puntuado y que no le quitó la cara al partido en momento alguno, pero cada vez más incisiva con el paso de los minutos, desgastando poco a poco la resistencia de los polacos, pero de nuevo incapaz de cerrar su victoria.

    Encajando en los compases finales, Francia volvió a depender en exceso, especialmente en la primera mitad, de los chispazos individuales para generar peligro. Y esta vez, no fue suficiente.

    En un once sin Thuram y sin Griezmann, suplente en Francia por primera vez tras 18 partidos y un año y medio en la selección, fue Kylian Mbappé el líder absoluto del ataque de los de Didier Deschamps, pastosos en el inicio y mucho más sueltos en el ocaso del primer acto, en el que se sucedieron las ocasiones de ‘Les Bleus’.

    Enmascarado para proteger su nariz fracturada, Mbappé formó en la punta de ataque con Dembélé en el perfil diestro y Barcola, la gran novedad, inédito hasta la fecha en la Eurocopa, por el zurdo.

    Con una circulación lenta, algo previsible, en ocasiones errática, demasiado estática, fácil de defender para los polacos, no fue capaz Francia de superar con claridad a un rival claramente inferior que buscó hacer daño a la contra. Solo Dembélé, por la derecha, a ratos, conseguía llegar a la línea de fondo.

    De hecho, el primer disparo a puerta del partido llegó desde el lado de Polonia, con una medio volea de Zielinski que recogió sin peligro Maignan.

    El avisó de los eliminados puso a funcionar a la velocidad punta de los tres de arriba, en especial a un Dembélé que, aunque protagonista por algún que otro centro desmedido y algún intento de control que provocó las risas en las gradas del Signal Iduna Park, teñido de blanco y rojo como la bandera polaca, consiguió dar esa profundidad necesaria para generar las primeras ocasiones.

    La primera llegó tras un centro raso suyo al corazón del área al que no llegó Mbappé, pero que recogió Theo Hernández en el segundo palo. Con un disparo potente dio rienda suelta a la exhibición de Skorupski.

    Fue la primera de las cuatro grandes que rubricó. La segunda, al propio Dembélé, que finalizó la contra conducida por un Kanté lejos del nivel mostrado en el anterior encuentro, en el que fue elegido MVP.

    Y la tercera y la cuarta, a Mbappé, que se sumó en los últimos minutos al carrusel de ocasiones galas con dos disparos desde casi el área pequeña que obligaron a emplearse a fondo al meta del Bolonia.

    El inicio de la segunda mitad llegó de la mano de la lógica, que se impuso en los primeros minutos del estadio alemán. A Mbappé pareció que se le acabó la paciencia y empezó a jugar él solo. Los cuatro primeros disparos de la segunda mitad fueron suyos. Todos peligrosos, generando el ‘runrún’ en la grada. Uno de ellos, con jugada personal incluida, una ‘delicatessen’ en forma de túnel que levantó a la grada francesa.

    Pero el peligro volvió a llegar a través del desborde de Dembélé. Ingresó en el área a toda velocidad y su marca cayó en la trampa. Le trastabilló y provocó el penalti. Desde los once metros, Mbappé marcó su primer gol en la Eurocopa. Le costó 536 minutos.

    Perdió toda atadura Francia y mantuvo a Polonia encerrada. Barcola rozó el segundo antes de que Deschamps moviera el banquillo y le sustituyera por Giroud, dando entrada también a Griezmann y Camavinga para dar oxígeno. Algo que no evitó algún arreón de Polonia, que probó suerte con un disparo lejano de Lewandowski que reanimó a la desconsolada afición polaca.

    Tuvo en sus botas el segundo Mbappé, pero no acertó ante Skorupski. Tampoco hubiera valido porque justo en la jugada precedente Upamecano había cometido un penalti sobre Swiderski que el colegiado, VAR mediante, señaló.

    Se desató entonces la locura en el Signal Iduna Park. Lewandoswki fue el encargado de lanzar. Erró, pero Maignan se había adelantado para hacer su parada. Y en la repetición, eligiendo el mismo lado, Lewandoswski marcó en el regreso a la que un día fue su casa.

    Cambió por completo el partido. Polonia empezó a creer en la victoria. Quería despedirse con 3 puntos. y Francia, noqueada, no pudo reaccionar. Lewandowski atormentó a Mbappe y Francia, una e las teóricas favoritas, pasó a octavos como segunda de grupo, en lo que es una de las sorpresas y de las decepciones de lo que va de Eurocopa.

    – Ficha técnica:

    1 – Francia: Maignan; Koundé, Upamecano, Saliba, Theo Hernández; Tchouameni (Fofana, m.82), Kanté (Griezmann, m.61), Rabiot (Camavinga, m.61); Demebélé (Kolo Muani, m.86), Barcola (Giroud, m.61) y Mbappé.

    1 – Polonia: Skosupski; Bednarek, Dawidowicz, Kiwior; Frankowski, Moder, Zielinski, Zalewski (Skoras, m.68); Szymanski (Swiderski, m.68), Urbanski; y Lewandowski.

    Goles: 1-0, m.56: Mbappé, de penalti. 1-1, m.79: Lewandowski, de penalti.

    Árbitro: Marco Guida (Italia). Mostró cartulina amarilla a Rabiot (m.43), por parte de Francia; y a Zalewski (m.24), Michal Probierz (entrenador, m.53). Dawidowicz (m.89) y Swiderski (m.92), por parte de Polonia.

    Incidencias: partido correspondiente a la tercera y última jornada del Grupo D de la Eurocopa, disputado en el Signal Iduna Park de Dortmund ante cerca de 62.000 espectadores.

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  • 2-3. Sabitzer da el primer puesto del Grupo D a Austria

    2-3. Sabitzer da el primer puesto del Grupo D a Austria

    El capitán Marcel Sabitzer marcó el gol de la victoria de Austria por 2-3 ante Países Bajos y rubricó para su selección el primer puesto del Grupo D de la Eurocopa, por delante de Francia, la gran favorita, en un partido de alta intensidad y muy disputado, sobre todo en la segunda parte.

    Austria se puso con ventaja pronto, en el minuto 6, gracias a un gol en propia puerta de Donnyel Malen al tratar de interceptar un pase del lateral izquierdo Alexander Prass.

    Era el tercer centro desde la izquierda de Prass, que había ganado la espalda varias veces a los defensores naranjas. Los primeros minutos fueron claramente de color austríaco.

    Después Países Bajos intentó reaccionar y Austria pareció replegarse un poco, pero cuando tenía la pelota tuvo más claridad que su rival.

    Los dirigidos por Ronald Koeman tuvieron dos buenas ocasiones de gol, una en los pies de Reijnders y otra en los de Malen, pero fueron fruto de jugadas aisladas y no de una presión permanente sobre la portería contraria.

    Koeman no esperó al descanso para hacer la primera modificación en su equipo y en el minuto 35 sacó del campo a Veerman para dar paso a Xavi Simons, en busca de más creatividad ante un rival que jugaba con más intensidad y peleaba con ímpetu por los balones divididos.

    Al comienzo de la segunda parte, Países Bajos logró empatar por medio de Cody Gakpo en una jugada que se inició con una recuperación de pelota y los austriacos parecieron acusar el golpe.

    Pero en su primer avance digno de relevancia, el equipo de Ralf Rangnick volvió a adelantarse en el marcador con una diana de cabeza de Romando Schmid a centro de Florian Grillitsch.

    En el minuto 76, Memphis Depay volvió a empatar con un disparo en difícil posición dentro del área. El gol fue inicialmente anulado por el árbitro Ivan Kruzliak por presunta mano del delantero del Atlético de Madrid, pero lo validó tras consultar las imágenes del VAR.

    Austria, sin embargo, mostró poder de reacción después de cada golpe y Marcel Sabitzer, en el minuto 81, firmó el 2-3 definitivo con un remate de zurda dentro del área a pase de Christoph Baumgartner.

    Los últimos minutos del partido tuvieron mucho de batalla defensiva de los austriacos ante un equipo naranja completamente volcado al ataque.

    Las claves del triunfo de los austriacos fue que siempre parecieron dispuestos a correr más metros que los neerlandeses, la sangre fría que mostraron en los momentos en los que el partido pareció volcarse en su contra y el acierto en la definición.

    – Ficha técnica:

    2 – Países Bajos: Verbruggen; Geertruida, De Vrij, Van Dijk, Aké (Van der Ven, 65); Schouten, Veerman (Xavi Simons, 35); Malen (Weghorst, 71), Reijnders (Wijnaldum, 66), Gakpo; Depay.

    3 – Austria: Pentz; Posch, Wöber, Lienhart (Querfeld, 65), Prass; Seiwald, Grillitsch; Wimmer (Baumgartner, 63), Sabitzer, Schmid; Arnautovic.

    Goles: 0-1, m.6: Malen, en propia puerta. 1-1, m.47: Gakpo. 1-2, m.59: Schmid. 2-2, m.76: Depay. 2-3, m.81: Sabitzer.

    Árbitro: Ivan Kruzliak (Eslovaquia). Amonestó a Posch, Wimmer y Querfeld.

    Incidencias: partido de la tercera jornada del grupo D de la Eurocopa 2024 disputado en el Estadio Olímpico de Berlín ante unos 70.000 espectadores.

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  • La sequía de Dovbyk, el gafe de Lukaku

    La sequía de Dovbyk, el gafe de Lukaku

    Artem Dovbyk, anulado ante las porterías rivales, y Romelu Lukaku, totalmente gafado en el arte de la definición, pelearán por terminar con su mala racha de aciertos para dirigir a sus selecciones, Ucrania y Bélgica, respectivamente, hacia los octavos de final de la Eurocopa de Alemania.

    El jugador belga Romelu Lukaku celebra tras marcar un gol que luego fue anulado por el VAR por fuera de juego durante el partido de fútbol de la Eurocopa 2024 del Grupo E entre Bélgica y Rumania. EFE/EPA/RONALD WITTEK

    Parece increíble que dos de los delanteros más voraces de las ligas europeas aún no se hayan estrenado en la Eurocopa. Lukaku, máximo goleador de la historia de Bélgica y este año en el ‘top ten’ de la Serie A con 13 tantos para el Roma y Dovbyk, máximo artillero de LaLiga EA Sports en el Girona (24 dianas), tienen su casillero de goles a cero en la Eurocopa.

    De los dos, el más llamativo es Lukaku, con una alarmante ausencia de fortuna que llama la atención. El corpulento atacante de Bélgica ha generado infinidad de ocasiones en los dos partidos que ha disputado. En el primero, ante Eslovaquía, falló tres clarísimas, mientras que en el segundo. contra Rumanía, se encontró con una actuación sobresaliente del portero Florin Nita.

    Pero Lukaku sí que celebró goles. En concreto, tres, aunque todos fueron anulados. Los dos primeros, en la puesta en escena de Bélgica con Eslovaquía. Uno por mano previa de Jérémy Doku y el otro por fuera de juego; el tercero, contra Rumanía, también por fuera de juego, aunque éste milímetrico, por la punta de su bota derecha.

    Y con esos sobresaltos, el delantero del Roma cedido por el Inter tiene colgado el cartel oficial de ‘gafe del torneo’ y más cuando en sus anteriores dos grandes campeonatos protagonizó actuaciones similares: en el Mundial de Catar 2022 falló de todo en un partido decisivo ante Croacia y en la final de la Liga de Campeones que disputó con el Inter en junio de 2023 volvió a errar en momentos decisivos ante la portería del Manchester City.

    Ahora, tendrá su tercera oportunidad en la Eurocopa para quitarse de encima un sambenito que no le afecta. Ni a él ni a sus compañeros, que han defendido en todo momento a Lukaku. Todos están seguros de que frente a Ucrania romperá su racha y Bélgica conseguirá alcanzar los seis puntos para jugar los octavos de final. Sobre todo por la mejora que mostraron ante Rumanía, selección a la que derrotaron 2-0 con una gran actuación de Kevin De Bruyne, que dirigió a sus compañeros hacia la victoria.

    El técnico Domenico Tedesco afrontará el duelo con casi toda su plantilla disponible. Ya recuperados para la causa Youri Tielemans, Jan Verthongen y Arthur Theate, sólo tiene en la enfermería a Axel Witsel y a Thomas Meunier, que este lunes se incorporó a la concentración tras un breve periodo de recuperación en Bélgica, donde se trató una lesión muscular. El once parece claro y el seleccionador de Bélgica jugará con los mismos que derrotaron a Ucrania salvo Dodi Lukébakio, que está sancionado. Su lugar lo ocupara Leandro Trossard.

    Enfrente estará Ucrania, que vive una situación parecida con su delantero estrella. Dovbyk tampoco ha marcado ningún gol, aunque es verdad que no ha dispuesto de tantas ocasiones como Lukaku. Su selección, muy irregular en los dos partidos, fue bien derrotada por Rumanía en su estreno (3-0) y casi no se acercó a la portería de Nita; reaccionó contra Eslovaquia con una remontada salvadora en la que marcaron Mykola Shaparenko y Roman Yaremchuk.

    Y, precisamente, fue Yaremchuk quien se erigió como el salvador de Ucrania tras sustituir a Dovbyk, que se marchó del terreno de juego en el minuto 67 para dejar su sitio a uno de sus rivales por el puesto. Marcó el tanto de la victoria casi al final y Ucrania consiguió una victoria clave para mantenerse con opciones de seguir en la competición.

    Ahora, el técnico Serhiy Rebrov deberá decidir si mantener arriba a Dovbyk o dar una oportunidad a Yaremchuk. Pero también podría hacer más cambios. Por ejemplo, Andriy Yarmolenko por Viktor Tsygankov. El veterano jugador del Dinamo Kiev (34 años), como Yaremchuk, dio otro aire a su equipo frente a Eslovaquia cuando apareció sobre el césped en la segunda parte.

    Y en el lateral derecho, Oleksandr Tymchcyk o Yukhym Konoplya también pelearán por hacerse con un hueco en una alineación que intentará sumar una victoria para salir victorioso del puzzle del Grupo E, en el que todas las selecciones tienen tres puntos en su casillero cuando sólo queda una jornada por jugar.

    — Alineaciones probables:

    Ucrania: Trubin; Tymchcyk o Konoplya, Matvienko, Zabarnyi, Zinchenko; Shaparenko, Brazhko; Yarmolenko o Tsygankov, Sudakov, Mudryk; y Dovbyk.

    Bélgica: Casteels; Castagne, Faes, Vertonghen, Theate; Onana, Tielemans, De Bruyne; Trossard, Lukaku y Doku.

    Árbitro: Anthony Taylor (Inglaterra).

    Estadio: Stuttgart Arena.

    Hora: 18:00

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  • 1-1. Zaccagni frena la resurrección de Modric

    1-1. Zaccagni frena la resurrección de Modric

    Aclamado como si fuera un Jesucristo del fútbol por los acalorados aficionados croatas y en la orilla de su probable desaparición internacional, el incombustible Luka Modric rozó la supervivencia a un ultimátum en el que murió tras fallar un penalti, resurgió tras marcar en la siguiente jugada y falleció para siempre con el cruel tanto de Zaccagni en el minuto 98 que clasificó a octavos a Italia y eliminó al combinado balcánico (1-1).

    Nunca una despedida fue tan amarga. Si finalmente deja la escena de su selección, Modric habrá dicho adiós de una forma terrible. Desde el banquillo, sustituido al final del encuentro cuando estaba en la siguiente fase, vio cómo Zaccagni, en el último suspiro, sobre la bocina, cuando Croacia aguantaba el 1-0, marcaba un tanto heroico para los hombres de Spalleti pero definitivo para Croacia.

    Con tres cuartas partes de público croata y apenas un fondo para el italiano, el Leipzig Arena se convirtió en el posible escenario de un crimen. No de un crimen físico, más bien sentimental. Se avecinaba el posible final de Luka Modric, por lo menos en una Eurocopa. Una derrota o un empate dejarían al ‘mago’ balcánico con la pelea contra el paso del tiempo perdida. En la próxima edición, que se disputará en Inglaterra e Irlanda, tendrá 42 años. Quién sabe si aparecerá por el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá. Con Modric, todo es posible.

    Pero no lo parece. Al centrocampista del Real Madrid se le intuye que se le ha agotado el tiempo. Esta temporada rindió en su club a base de jugar ratitos y ante equipos menores. Es cierto que tuvo algún arranque de orgullo y sacó la varita a pasear en alguno de los duelos decisivos de la Liga de Campeones. Aún así, la realidad es dura. No es lo mismo jugar la última media hora ante el Cádiz que partidos de un nivel de exigencia altísimo como a los que se enfrentó su selección en la Eurocopa (Italia y España).

    Y además, hasta su aparición decisiva su carácter parecía más amargo. Como si intuyera lo que se avecinaba, aparentemente no fue tan afable sobre el césped. Ofreció algún que otro braceo a sus compañeros y se lamentó en exceso, algo poco habitual en él. Algo fallaba, pero a su afición no le importó lo más mínimo. Por lo menos en la primera parte, en la que fue aclamado ante cualquier detalle. Una carrera, un robo de balón, uno de sus pases desató un «Luka, Luka Luka» por casi todo el estadio.

    Su rostro, durante el himno de Croacia, hasta parecía más enjuto. De repente, en esta Eurocopa, parece que se ha echado algún año encima tras el empate frente a Albania. Pero daba igual. Tenía que jugar, era obligatorio y Zlatko Dalic no le quitó ese honor, que también era el de todos los amantes del buen fútbol. No podía privar al mejor jugador de la historia de Croacia de despedirse sobre el césped. Y además, Dalic desoyó todas las críticas y alineó a la vieja guardia junto a Modric: Brozovic y Kovacic fueron sus guardaespaldas, tal vez por última vez.

    Además, recuperó la presencia de dos laterales conservadores como Stanisic y Gvardiol y entraron en su once Susic y Pasalic. Enfrente Italia, que parecía la invitada a la posible despedida de Modric, también hizo cambios respecto al zarandeo que recibió de España. Darmian, Raspadori y Retegui entraron en el once para intentar mejorar la imagen de una selección que ha perdido alma, sin referentes claros y ocupada en encontrar su identidad.

    Sin embargo, Italia tenía las de ganar. El empate, le bastaba para alcanzar los octavos de final. Croacia, debía vencer. Se avecinaba una batalla entre el conservadurismo y la precipitación. O algo parecido. Por lo menos, se intuía; y durante los primeros diez minutos se confirmó que Croacia quería con más ganas el premio de la victoria. De hecho, en ese tiempo, acaparó toda la posesión. El combinado de Luciano Spalleti ni olió la pelota y Susic aprovechó esa rendija de lucidez para sacarse de encima un latigazo desde fuera del área que estuvo a punto de sorprender a Donnarumma, de nuevo muy inspirado.

    La acción del jugador del Salzburgo fue un espejismo porque Croacia se perdió entre su espesura y el planteamiento de Spalletti, conservador pero efectivo. Jamás, durante el resto del acto inicial, volvió a encontrar el camino. Todo lo contrario que Italia, que poco a poco fue comiendo el terreno a su rival hasta llegar a controlar el duelo e incluso intimidar a Livakovic, que tuvo que aparecer de la nada para salvar un cabezazo a bocajarro de Susic.

    Croacia, gracias a su portero, seguía con vida. Llegó a la caseta con pulso, con un 0-0 que no definía nada. En el vestuario, Dalic sacó a su arma más determinante en el anterior choque ante Albania. Apareció Budimir, un buen antídoto para buscar asociaciones por el área para que pasara algo que ocurrió pronto con una mano de Fratessi que acabó en penalti. Modric se atrevió, tiró de galones y de ganas de agradar al personal, pero se encontró con Donnarumma, empeñado en sostener a Italia y en amargar a Croacia.

    Modric se quedó de piedra, pero sus compañeros reaccionaron al instante y el medio del Real Madrid encontró un poco de justicia poética. Su posible despedida se antojaba tristísima, pero segundos después de su error, Susic se sacó de la manga un centro espectacular que remató Budimir de cabeza. Donnarumma salvó otro remate imposible, pero el rechace lo recogió Modric para marcar y desatar la locura entre los croatas, que encendieron bengalas, lanzaron vasos de cerveza desde las gradas superiores a las inferiores y, en definitiva, se sacaron de encima toda la rabia contenida.

    Al encuentro aún le quedaba poco más de media hora y Spalletti dio entrada a Chiesa para arreglar un roto enorme. Con la derrota de Albania, Italia era tercera con solo tres puntos y su presencia en octavos no estaba ni mucho menos asegurada.

    Entonces, comenzó el asedio, los nervios croatas, y un lento paso del tiempo que parecía correr a favor de Croacia, que cuando ya celebraba su clasificación, se llevó un chasco de dimensiones descomunales. Zaccagni apareció con un certero disparo y el combinado balcánico lloró una derrota que es mucho más que una eliminación: Si no hay sorpresas, Modric se despidió para siempre. Y no lo hizo sobre el césped. Lo hizo desde el banquillo. Triste final para el ‘mago’ balcánico.

    — Ficha técnica:

    1.- Croacia: Livakovic; Stanisic, Sutalo, Pongracic, Gvardiol; Modric (Majer, min. 80), Brozovic, Kovacic (Ivanusec, min. 70); Sucic (Perisic, min. 70), Kramaric (Juranovic, min. 90) y Pasalic (Budimir, min. 46).

    1.- Italia: Donnarumma; Di Lorenzo, Bastoni, Calafiori, Darmian (Zaccagni, min. 81); Barella, Jorginho (Fagioli, min. 81) ; Raspadori (Scamacca, min. 75), Pellegrini (Fratessi, min. 46), Dimarco (Chiesa, min. 57); y Retegui.

    Goles: 1-0, min. 55: Modric; 1-1, min. 98: Zaccagni.

    Árbitro: Danny Makkelie (Países Bajos). Mostró cartulina amarilla a Sucic (min. 24), Modric (min. 60), Ivanusec (min. 73), Pongracic (min. 78) y Stanisic (min. 82) por parte de Croacia, y a Calafiori (min. 93) y Fagioli (min. 97) por parte de Italia.

    Incidencias: partido correspondiente a la tercera jornada del Grupo B de la Eurocopa de Alemania disputado en el Leipzig Stadium ante unas 30.000 personas.

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  • Suiza-Italia, primer duelo confirmado de octavos

    Suiza-Italia, primer duelo confirmado de octavos

    El segundo puesto del grupo B de Italia confirmó el primer emparejamiento de los octavos de final de la Eurocopa 2024 contra Suiza en Berlín, el próximo sábado, mientras Alemania, España y Portugal, ya con un lugar confirmado en el cuadro, esperan rivales de la resolución del resto de cuartetos de la primera fase.

    – ELIMINATORIAS DE LA EUROCOPA 2024:

    – Octavos de final:

    – Sábado 29 de junio de 2024:

    .37. ALEMANIA – 2º C (21.00 horas/Dortmund)

    .38. SUIZA – ITALIA (18.00 horas/Berlin)

    – Domingo 30 de junio de 2024:

    .39. ESPAÑA – 3º A/D/E o F (21.00 horas/Colonia)

    .40. 1º C – 3º D/E o F (18.00 horas/Gelsenkirchen)

    – Lunes 1 de julio de 2024:

    .41. PORTUGAL – 3º A/B/C (21.00 horas/Fráncfort)

    .42. 2º D – 2º E (18.00 horas/Dusseldorf)

    – Martes 2 de julio:

    .43. 1º E – 3º A/B/C o D (18.00 horas/Múnich)

    .44. 1º D – 2º F (21.00 horas/Leipzig)

    – Cuartos de final:

    – Viernes 5 de julio de 2024:

    .45. Ganador del 39 – Ganador del 37 (18.00 horas/Stuttgart)

    .46. Ganador del 41 – Ganador del 42 (21.00 horas/Hamburgo)

    – Sábado 6 de julio de 2024:

    .47. Ganador del 43 – Ganador del 44 (21.00 horas/Berlín)

    .48. Ganador del 40 – Ganador del 38 (18.00 horas/Dusseldorf)

    – Semifinales:

    – Martes 9 de julio de 2024:

    Ganador del 45 – Ganador del 46 (21.00 horas / Múnich)

    – Miércoles 10 de julio de 2024:

    Ganador del 47 – Ganador del 48 (21.00 horas / Dortmund)

    – Final:

    – Domingo 14 de julio de 2024:

    Ganador primera semifinal – ganador segunda semifinal (21.00 horas / Berlín).

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