Paises: Alemania

  • 3-1. Maravilla de Güler, victoria de Turquía

    3-1. Maravilla de Güler, victoria de Turquía


    El cronómetro ya marcaba el minuto 65, cuando Arda Güler controló el balón en tres cuartos de campo rival, condujo, dos toques y un zurdazo maravilloso desde fuera del área, potente, a una escuadra, imparable para Giorgios Mamardashvili y Georgia, doblegados por un chico de 19 años dispuesto a traspasar la historia de la selección turca (3-1).

    EFE/EPA/GEORGI LICOVSKI

    La naturalidad con la que se mueve sobre el campo es increíble. El atrevimiento con el que juega es evidente. La convicción con la que dispara es absolutamente llamativa en un chico tan joven. Su golpeo es descomunal. Y sus números son cada vez más irrebatibles, cada vez que añade un partido más a su recorrido como profesional, en el que salta hacia la fama. Cinco goles en seis encuentros como titular entre el Real Madrid y Turquía en esta campaña.

    EFE/EPA/GEORGI LICOVSKI

    A diferencia del conjunto blanco, también cuyo nivel es muy superior en la competencia que tiene el centrocampista ofensivo, la apuesta de Vincenzo Montella por Arda Güler es firme. Lo celebró con euforia, pero con mucho menos asombro que cualquiera de los aficionados que acudieron al estadio Signal Iduna Park de Dortmund, porque lo conoce y lo dirige.

    Lanzado de rodillas en la celebración, a sus 19 años, tras una temporada de recorrido con el Real Madrid tan corta como productiva, con apenas seis encuentros y dos titularidades con su selección hasta la convocatoria para Alemania 2024, salió desde el principio en toda una Eurocopa, seguro como está su técnico de la diferencia que puede marcar su sola presencia sobre el terreno, mientras se traza el cambio generacional que expresa cada golpeo a balón parado: él y Hakan Calhanoglu, juntos, en cada lanzamiento. También abrazados en el gol.

    Toda esa destreza se basa en ellos dos. El fútbol, el desborde, la creatividad, también, dentro de las líneas que maneja la selección turca, que surgió potente en el encuentro. Su ofensiva fue voraz desde el primer instante. No esperó ni un segundo. Güler centró las dos primeras oportunidades. Y Aykhan estrelló un trallazo en el poste, con la mirada aliviada de Mamardashvili como reacción ante un tiro que era imparable.

    Todo en diez minutos, con una ebullición tremenda, lanzado hacia la victoria, pero también avisado. Georgia, quizá la selección más modesta de las 24 que compiten en Alemania, contestó de inmediato, por medio Mekvabishvili, en la trepidante transición que también se propone el bloque de Willy Sagnol, campeón como jugador, ahora al frente del debutante.

    El gol era una cuestión de tiempo. De un detalle. Un partido animado, sin red para ninguno. Decididamente ofensiva Turquía, expresivamente expuesta por momentos también por la capacidad de contragolpe de Karavasthelia y sus compañeros, el equipo otomano abrió el marcador en el minuto 25. Fue un golazo de Mert Müldür, con una volea incontestable.

    Minuto y medio después, Turquía marcó el segundo gol. Lo anotó Yildiz. Lo revisó el VAR. Fuera de juego. Había divisado entonces en el horizonte de forma más que visible Georgia, que se levantó de inmediato, sobrepasada la media hora para empatar el partido, con el 1-1 de Mikautadze, antes del golazo definitivo de Arda Güler, un líder para Turquía con 19 años.

    Y una diferencia insalvable para la competitiva Georgia, a punto de empatar hasta el final, con un remate a un poste en el minuto 96, pero con el 3-1 en la última jugada, cuando Mamardashvili había subido a rematar dos córneres consecutivos.

    – Ficha técnica:

    3 – Turquía: Mert Günok; Mert Müldür (Çelik, m. 85), Samet Akaydin, Abdülkerim Bardakci, Ferdi Kadioglu; Kaan Ayhan (Demiral, m. 79), Hakan Çalhanoglu (Salih Ozcan, m. 91); Arda Güler (Yacizi, m. 79), Orkun Kökçü, Kenan Yildiz (Artukoglu, m. 85); Barış Alper Yilmaz.

    1 – Georgia: Mamardashvili; Kakabadze, Kverkvelia (Zivzidvadze, m. 85), Kashia, Dvali, Tsitaishvili (Lochosvili, m. 74); Kochorashvili, Mekvabishvili (Altunashvili, m. 89), Chakvetadze (Davitashvili, m. 74); Kvaratskhelia, Mikautadze.

    Goles: 1-0, m. 25: Mert Müldür. 1-1, m. 32: Mikautadze. 2-1, m. 65: Arda Güler. 3-1, m. 97: Artukoglu.

    Árbitro: Facundo Tello (Argentina). Amonestó con tarjeta amarilla a los turcos Bardacki (m. 34) y Calhanoglu (m. 89) y al georgiano Kverkvelia (m. 56).

    Incidencias: partido correspondiente a la primera jornada del grupo F de la Eurocopa 2024 disputado en el estadio Signal Iduna Park de la ciudad alemana de Dortmund ante unos 50.000 espectadores.

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    Jaime Lozano, ante el reto más importante de su carrera

  • España repetirá de rojo ante Italia

    España repetirá de rojo ante Italia


    La selección española repetirá en el Arena AufSchalke de Gelsenkirchen, en su segundo partido en la Eurocopa 2024, con su primera equipación, de rojo, ante Italia, que jugará de blanco, con un cambio en la vestimenta del portero titular, presumiblemente Unai Simón, que pasará del verde al negro.

    Como inició con buen pie el campeonato frente a Croacia en Berlín, España vestirá de rojo en su camiseta y medias, más pantalón azul. Su portero jugará vestido totalmente de negro y con una franja roja cruzada en la camiseta.

    La selección italiana jugará en Gelsenkirchen de blanco en camiseta, pantalón y medias y su portero lucirá una equipación amarilla al completo.

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    Jaime Lozano, ante el reto más importante de su carrera

  • La obligación de Modric contra la ilusión de Sylvinho

    La obligación de Modric contra la ilusión de Sylvinho


    La abultada y contundente derrota que sufrió Croacia ante España coloca a la selección de Luka Modric en la comprometida situación de tener que obtener una obligada victoria ante Albania en la segunda jornada de la Eurocopa 2024, en la que los del brasileño Sylvinho llegan con la ilusión intacta tras una buena puesta en escena ante Italia pese a la derrota final, pero también con la urgencia de puntuar para seguir con opciones de acceder a unos octavos de final históricos.

    El seleccionador de Albania Sylvinho durante el partido de fútbol del grupo B de la Eurocopa 2024 entre Italia y Albania. EFE/EPA/GEORGI LICOVSKI

    En un duelo que será frenético también en las gradas, con dos de las aficiones más numerosas, las urgencias de ambos combinados se darán cita en el Volksparkstadion de Hamburgo con un desenlace en el horizonte que puede ser trágico para ambas, pero especialmente cruel para la generación dorada croata, los Modric, Brozovic, Kovacic, Perisic o Kramaric, ante quizá su última oportunidad de lograr algo grande tras haberlo rozado estos 2 últimos mundiales en los que fue finalista (2018) y semifinalista (2022); y en la Liga de Naciones, en la que fue finalista (2023).

    La inesperada debacle que sufrió Croacia en Berlín ante los de Luis de la Fuente ha pasado factura en el seno de la concentración en Neuruppin. Allí, Croacia ha intentado aislarse del ruido exterior que supuso la contundente goleada cuando se esperaba un estreno totalmente distinto. La derrota era una posibilidad, pero no de la manera en la que se encajó en el Estadio Olímpico de la capital germana.

    La debilidad en el centro de la zaga ha sido motivo de críticas y que Josko Gvardiol, lateral izquierdo en el estreno para tapar a Lamine Yamal, vuelva al central no se descarta en absoluto. Es más, la prensa croata lo pide a gritos. Tampoco fue bueno el desempeño de Marcelo Brozovic, que podría pagar sus malos minutos con una suplencia ante Albania.

    Pero sin duda, lo que más problemas generó fueron las declaraciones de Zlatko Dalic sobre su delantero Bruno Petkovic, al que señaló no solo por haber tirado un penalti saltándose una norma interna del vestuario -al que le hacen el penalti no puede lanzarlo-, sino por no haber marcado antes de que se lo hicieran, con Unai Simón ya vencido y la puerta vacía.

    Las malas noticias no terminaron el domingo tras el partido ante España, porque este martes uno de sus centrocampistas, Nikola Vlasic, del Torino, tuvo que abandonar por una lesión. La normativa UEFA impide al equipo traer a otro jugador, por lo que Croacia se queda con 25 jugadores.

    Con este ambiente enrarecido por una dolorosa derrota que ha causado estragos, Luka Modric y compañía están sin embargo a tiempo de un cambio de rumbo. Una simple victoria ante Albania les colocaría de nuevo en la senda a los octavos de final, el objetivo mínimo de esta generación dorada que puede estar ante su gran oportunidad de algo histórico.

    Para ello tendrán que superar a los hombres de Sylvinho y Pablo Zabaleta, que ya avisaron de que no están en la Eurocopa por casualidad y que tienen peligro. Ante Italia se adelantaron a los 23 segundos con el gol más rápido de la historia de la competición, a cargo de Nedim Bajrami, jugador del Sassuolo, el mayor peligro de los albaneses.

    En un país paralizado por el fútbol, por la segunda vez en su historia que participa en una Eurocopa con el recuerdo de 2016, Albania es un país ilusionado que, pese a la derrota, quiere seguir soñando despierto. El gol de Bajrami ya les introdujo en la historia de la competición, en la que quieren seguir vivos de la mano de un Sylvinho que ha perfeccionado un equipo hasta ahora intrascendente.

    Con el cartel de ‘Cenicienta’ en el ‘Grupo de la Muerte’, Albania demostró en la fase de clasificación, en la que quedó por delante de Polonia y República Checa, que puede pelear contra cualquiera. Si bien es la menos favorita, no se amilanará ante una Croacia herida y a la que la presión de tener que ganar puede jugarle una mala pasada.

    Con Bajrami como gran figura, con Asllani como organizador, con Broja como referencia y con la posible entrada de Iván Balliu en el lateral derecho, Sylvinho formará con su habitual esquema para intentar dar una alegría a su afición, una de las más numerosas en Albania.

    . Alineaciones probables:

    – Croacia: Livakovic; Stanisic, Sutalo, Gvardiol, Sosa; Brozovic o Pasalic, Kovacic, Modric; Majer, Kramaric y Budimir o Petkovic.

    – Albania: Strakosha; Hysaj o Balliu, Djimsiti, Ajeti, Mitaj; Asllani, Ramadani, Bajrami; Asani u Hoxha, Broja y Seferi.

    Árbitro: François Letexier (Francia).

    Estadio: Volksparkstadion de Hamburgo.

    Hora: 15.00 (CEST).

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  • La euforia de Alemania ante los ‘espias’ de Hungría

    La euforia de Alemania ante los ‘espias’ de Hungría


    La euforia de Alemania, en una nube de felicidad tras su imperial estreno ante Escocia, goleada 5-1 por el rodillo germano, abordará su segundo capítulo en la Eurocopa ante Hungría, decepcionada y en la cuerda floja tras caer ante Suiza (1-3) pero con unos jugadores clave que conocen la llave para abrir el camino hacia la sorpresa por su sobrado conocimiento de la Bundesliga y de los nombres a los que se enfrentarán este miércoles en el Stuttgart Arena.

    Los cimientos del combinado dirigido por Marco Rossi llevan la etiqueta colgada con el nombre de la liga alemana. En todas las líneas, por lo menos uno de los futbolistas húngaros, y muchos importantes, se ‘pelea’ cada fin de semana con los jugadores de la Bundesliga. Conocen de sobra a varias de las piezas que maneja Julian Nagelsmann y tendrán un papel clave en el encuentro.

    Es el caso del portero Péter Gulácsi, jugador del Leipzig; en defensa, Attila Szalai (Friburgo) y Willi Orbán (Leipzig), son esenciales en el esquema de Rossi; András Schäfer (Unión Berlín), gobierna el centro del campo junto a Ádám Nagy; y Roland Sallai (Friburgo), autor del tanto del honor de Hungría en su estreno ante Suiza, ocupa la punta de ataque. Pero, además, su mejor jugador, la estrella Dominik Szoboszlai, ahora en el Liverpool, explotó en el Leipzig, donde en un par de temporadas adquirió la fama necesaria para ganarse un traspaso a la Premier League el pasado verano.

    Por tanto, Alemania no debe descuidarse ante un equipo que, de antemano, parece un invitado secundario a la segunda fiesta del conjunto alemán. Gulácsi, Szalai, Orbán, Schäfer, Sallai, Szoboszlai y sus compañeros, tienen la calidad y los conocimientos sobrados como para dar un sorpresón en Stuttgart mientras todos los focos, tras el partido ante Suiza, se han centrado en los comentarios que ha sufrido Martin Ádám, criticado por su aspecto físico. Su altura (1,93) y un perfil que para muchos no es el de un futbolista profesional (86 kilos), provocaron la burla de muchos aficionados a través de las redes sociales. «Es genética, no puedo cambiarlo», dijo el jugador magiar horas después de completar su primer partido.

    En el otro lado, la selección de Julian Nagelsmann vive ajena a los problemas. Parece que los que sufría antes del inicio de la Eurocopa se han disipado por completo. El primero, el del apoyo de su afición, que parecía dormida en Múnich y absolutamente eclipsada por los hinchas escoceses. Naggelsmann y su capitán, Ilkay Gündogan, llegaron a pedir apoyo a su país antes del estreno. Ya no lo necesitarán. Alemania se ha enganchado a su selección tras su esplenderosa goleada.

    El otro tema de debate en el conjunto germano, el estado de forma de Neuer, también ha quedado atrás. Los cinco goles ante Escocia han curado todas las heridas y el portero del Bayern Múnich, a la espera de un duelo con más exigencias, parece tranquilo debajo de la portería con el apoyo total de su cuerpo técnico y compañeros. Neuer, como los otros diez jugadores que ganaron a Escocia, repetirán en el once de Alemania frente a Hungría.

    Entre los elegidos se mantendrán las sensaciones del estreno: la pareja Wirtz-Musiala, agitadores desde las bandas con una juventud (21 años) que no oculta su aparente experiencia y descaro; Kroos, de nuevo, será el timón de Alemania y de él se espera otra exhibición tras dejar un dato espectacular: sólo erró en un pase de los 102 que dio contra Escocia; Gündogan, como enganche, fue aplaudido después de completar un encuentro efectivo; y arriba, Havertz, confía en mantener su eficacia.

    En el banquillo esperarán su oportunidad jugadores como Füllkrug, Emre Can, Müller, Gross o Sané, también con hambre de gloria junto al resto de la plantilla de Alemania, toda en plena forma y sin ausencias a la espera de ganar su segunda batalla ante un equipo, Hungría, que sí tiene alguna duda: Nego y Styles tienen molestías físicas y su disponibilidad no está asegurada.

    — Alineaciones probables:

    Alemania: Neuer; Kimmich, Tah, Rüdiger, Mittelstädt; Andrich, Kroos; Musiala, Gündogan, Wirtz; y Havertz.

    Hungría: Gulacsi; Bolla, Lang, Orban, Szalai, Kerkez; Nagy, Schafer; Sallai, Szoboszlai y Varga.

    Árbitro: Danny Makkelie (Países Bajos).

    Estadio: Stuttgart Arena.

    Hora: 18:00

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  • Lukaku revive sus peores pesadillas

    Lukaku revive sus peores pesadillas


    Acostumbrado a engordar cada fin de semana sus estadísticas goleadoras en clubes como el Everton, Manchester United, Chelsea, Inter o Roma, Romelu Lukaku se atasca en los grandes partidos internacionales, en los que vive auténticas pesadillas de cara a la portería que han llegado a mermar su credibilidad con Bélgica, sufridora otra vez dw su ineficacia en el errático estreno del equipo de Domenico Tedesco ante Eslovaquia (0-1).

    Lukaku vivió otra noche aciaga. Como la de la final de la Liga de Campeones que perdió con el Inter ante el City en 2021; o como ante Croacia, en el último partido de la fase de grupos del Mundial de Catar 2022 y tras el que Bélgica tuvo que abandonar la competición. Sus fallos en esos dos duelos, una mezcla de falta de acierto y mala suerte, colgaron a Lukaku el cartel de «gafe» oficial con el que muchos aficionados, durante los últimos tiempos, se han burlado del goleador más importante de la historia de la selección belga.

    Tedesco nunca dejó de confiar en el atacante del Roma, que esta temporada acumuló 21 tantos en los 47 partidos oficiales que disputó esta temporada. Se superó a sí mismo después de dos cursos más flojos, en los que marcó 14 con el Inter en el 2022/23 y 15 con el Chelsea en el 2021/22. Aún así, quedó lejos de sus mejores marcas de su carrera (30 y 34 con el Inter en las campañas 2020/21 y 2019/20, respectivamente).

    Con esos números, su seleccionador no dudó en dar la titularidad en el estreno de Bélgica a Lukaku. Sin embargo, sus afamadas actuaciones ante Croacia y el Manchester City ya flotaban en el ambiente. Las redes sociales ardían. Muchos esperaban otra aparición errática de Lukaku ante Eslovaquia. O, si no errática, marcada por la mala suerte y el gafe. Y obtuvieron su premio para generar ‘memes’ y burlas.

    Vuelve el gafe ante Eslovaquia y las pesadillas del City y Croacia

    Lukaku falló tres goles cantados. Uno, a los tres minutos, cuando se encontró con la pelota casi debajo de la portería con todo a favor para rematar y la estrelló contra el portero de Eslovaquia; el segundo, a los cinco, en un mano a mano que desperdició ante Martin Dubravka; y el tercero, al borde del descanso, tras un control espantoso que le dejó sin opciones de aprovechar un gran pase de Yannick Carrasco.

    Y encima, cuando por fin acertó, fue condenado por las decisiones arbitrales. Marcó en el minuto 56, pero estaba en fuera de juego; y también en el 86, pero una mano previa de Doku detectada por la tecnología instaurada por la UEFA, arruinó su celebración. De nuevo, Lukaku, parecía gafado.

    Enseguida aparecieron las imágenes de sus anteriores actuaciones. Su cabezazo errático en la final de la Liga de Campeones que habría subido el empate al marcador ante el City; o su aparición inesperada para convertirse en un defensor del conjunto inglés tras despejar con su cuerpo un remate de Dimarco que iba hacia la portería del equipo de Guardiola.

    Más dramáticos por su cantidad fueron las que protagonizó frente a Croacia en el partido que eliminó a Bélgica del pasado Mundial. Entonces dirigida por Roberto Martínez, el combinado belga se quedó a un gol de alcanzar los octavos de final. No lo consiguió porque Lukaku falló todo tipo de ocasiones y de todos los colores: erró con un cabezazo debajo de la línea de gol; también con un remate extraño con la tripa a bocajarro; patentó un semitacón extravagante para fallor otra casi dentro de la portería; y culminó el carrusel con un disparo que estrelló en el palo cuando tenía todo a favor para marcar.

    Ahí nació el mito del gafe. Los errores de la final de la Liga de Campeones pudieron ser una casualidad, pero con los de Croacia se colgó una etiqueta que no ha podido quitarse de encima. Y más después de su nueva actuación ante Eslovaquia con la que Bélgica perdió en su estreno en la Eurocopa de Alemania. Sin embargo, su entrenador defendió posteriormente al delantero del Roma.

    «Lukaku ha estado jugando para Bélgica durante mucho tiempo y sabe muy bien cómo marcar goles. Es un jugador de primer nivel, con un gran carácter y no necesita ninguna ayuda en ese sentido. Todo el mundo está decepcionado, pero creo que podemos aprovecharlo y aprovechar esta derrota. No pudimos ganar el partido, pero hay cosas positivas que podemos sacar”, dijo Tedesco en rueda de prensa.

    Ahora, el técnico italiano deberá pelear contra el gafe de Lukaku, que tendrá otra oportunidad para quitarse ese sambenito de encima ante Rumanía en el segundo partido de su selección en la Eurocopa. Sin embargo, mientras llega una cita clave para Bélgica, Lukaku, tras el choque ante Bélgica, tendrá que espantar de su cabeza las pesadillas del City y de Croacia que revivió con Eslovaquia. Su objetivo, espantar una cuarta mala noche que acabaría con su credibilidad.

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  • Lunin, de héroe a villano en 30 días para el olvido

    Lunin, de héroe a villano en 30 días para el olvido


    De protagonista en el Real Madrid durante casi toda la temporada, justo hasta el regreso de Thiabaut Courtois, Andryi Lunin ha pasado de los aplausos a la desilusión tras un debut horrible en la Eurocopa con Ucrania: en menos de un mes ha cambiado la consistencia bajo la portería del conjunto blanco por un cobijo indeseado bajo la sombra de Courtois y por el lamento de los errores que cometió contra Rumanía.

    Después de los noventa minutos de un inicio que debía ser la fiesta de Ucrania, destinada a ser la selección revelación de la Eurocopa, el combinado dirigido por Serhiy Rebrov pasó de la euforia contenida a la mayor de las decepciones. Con jugadores como Mudryk, Dovbyk, Tsygankov o Zinchenko, esperaban iniciar el torneo con buen pie ante un equipo que sólo había ganado un partido de la Eurocopa a lo largo de su historia (2-3 a Inglaterra en el año 2000).

    Lunin también engrosaba esa lista de figuras previa al inicio del choque. Sin embargo, tras su mal partido, en vez de recibir felicitaciones, como estaba acostumbrado esta temporada en el Real Madrid, tuvo que encajar muchas críticas a las que respondió con un inmediato perdón que lanzó a sus aficionados nada más terminar el choque.

    Lunin pide perdón

    «Mi primer error ha cambiado el partido. Ya he pedido disculpas. Tenemos que dar un paso adelante en el siguiente partido. Si se equivoca un portero es prácticamente gol, porque un error se nota más. Lo acepto y lo entiendo. Ya me ha pasado antes. Lo único es que me da mucha pena por mis compañeros, que han hecho un gran esfuerzo y trabajo y mi error ha complicado el partido», dijo.

    Ese error al que se refiere Lunin es una cesión que devolvió a un rival, que tras recibir el balón se lo cedió a Nicolae Stanciu. El jugador del Damac saudí conectó un latigazo imparable con el que el que Rumanía abrió el marcador a la media hora. Ya en la segunda mitad, en el segundo tanto, obra de Razvan Marin, Lunin hizo una estirada ineficaz a un disparo aparentemente asequible desde fuera del área y Ucrania encajó el segundo, una losa definitiva.

    Sus errores ante Rumanía contrastan con sus enormes y decisivas apariciones con el Real Madrid esta temporada en la Liga de Campeones. En octavos de final frenó al Leipzig con nueve intervenciones clave en situaciones de máximo riesgo. Después, ante el Manchester City, firmó ocho paradas en el asedio del conjunto inglés a la portería madridista y además paró dos penaltis de la tanda que dio al Real Madrid un pase agónico a semifinales. Cerró su carrusel de actuaciones decisivas con otra parada soberbia a Harry Kane en el Bernabéu. Sacó una mano impresionante a una volea del delantero del Bayern y evitó males mayores para su equipo.

    Temporada triunfal en el Real Madrid, eclipsado por Courtois

    Sin embargo, ahí terminó la buena suerte de Lunin. La recuperación de Courtois le situó en el banquillo para que el belga volviera a coger ritmo de competición. Nadie lo decía en el club blanco, pero parecía que todo estaba preparado para la titularidad del belga en la final de la Liga de Campeones. El meta ucraniano fue suplente ante el Granada y el Alavés, los dos partidos posteriores al Bayern. Después, jugó de nuevo ante el Villarreal y Courtois cerró la Liga contra el Betis.

    Y, por si había alguna duda sobre el nombre que iba a ocupar la portería en la final frente al Dortmund, una inesperada gripe B alivió a Carlo Ancelotti, que no tuvo que decidir: Courtois sería su portero. Y con aquellas suplencias y una enfermedad a cuestas, apareció Lunin por la concentración de Ucrania. No pudo jugar el primer amistoso ante Polonia y reapareció en el segundo ante Moldavia.

    Después, llegó la cita con Rumanía y sus fallos ya de sobra conocidos. Y es que, en menos de treinta días, el tiempo que ha consumido desde sus paradas ante el Bayern hasta su debut en la Eurocopa, Lunin ha pasado de ser un héroe del madridismo a convertise en un villano para Ucrania.

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  • Mbappé sufre fractura de nariz

    Mbappé sufre fractura de nariz


    El francés Kylian Mbappé sufre fractura de nariz, como consecuencia del golpe sufrido en un choque fortuito con Danso en el partido que enfrentó a Austria contra Francia (0-1) en el debut de ambas selecciones en el grupo D de la Eurocopa, según confirmó su seleccionador Didier Deschamps.

    Mbappé fue sustituido en el minuto 90 del partido a causa de una brecha y un golpe en la nariz sufrido en un choque fortuito con Danso y tomó camino del vestuario tapándose la hemorragia.

    El atacante fue a rematar con la cabeza, impactó el balón con la testa, pero a la vez chocó con el hombro del defensa. Se quedó en el suelo, fue atendido durante unos minutos, los médicos determinaron que no podía seguir en el terreno y fue sustituido por Olivier Giroud, aunque antes entró sin permiso al campo y fue amonestado con amarilla.

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  • 0-1. Golpe de Mbappé

    0-1. Golpe de Mbappé


     

    Kylian Mbappe (C) durante el partido del grupo D entre Francia y Austria en Dusseldorf, Alemania. EFE/EPA/CHRISTOPHER NEUNDORF

    Dusseldorf (Alemania), 17 jun (EFE).- Dentro de todas y cada una de las cualidades impresionantes de Kylian Mbappé y entre todos los recursos que maneja Francia, nadie contaba con la suerte como el aspecto más crucial de todos para doblegar a Austria, en un centro del capitán francés que magnificó Wober contra su portería (0-1), en un partido que terminó Didier Deschamps sin su figura, fuera de acción por un golpe y una brecha en la nariz.

    El defensa austriaco Maximilian Wober (I) se mete la peota en su portería tras jugada de Mbappé (fuera de imagen) durante el partido del grupo D entre Francia y Austria en Dusseldorf EFE/EPA/GEORGI LICOVSKI

    La favorita, subcampeona del mundo en Qatar 2022 y coleccionista de elogios y pronósticos favorables en su desafío en Alemania 2024, no está tan por encima de nadie, ni de Alemania ni de España ni de Inglaterra, a juzgar por lo que demostró en su puesta en escena en Dusseldorf, por debajo del volumen de fútbol, ocasiones y goles con el que debe expresarse.

    Francia necesita velocidad. Es su mejor expresión. Lo dispara hacia límites insoportables para cualquier rival. Al revés, sin vértigo, sin espacio, sin metros para activar todo lo que lleva dentro, sobre todo por el trepidante carril zurdo que mezlca la alocada zancada de Theo Hernández, atrevido, vertical e inconsistente, con Mbappé, puro desborde, su dimensión se reduce a la presunción de todo lo que puede ser, a una individualidad, a un detalle repentino.

    Austria la rebajó casi todo el enfrentamiento. Porque entendió la forma de contenerla y abordarla. No fue un mero observador de todos los halagos recibidos por Francia. Tampoco fue un conjunto sólo preocupado por el daño que podía recibir. Jugó para más, sin complejos; cómodo cuando atravesó al campo rival, valiente cuando optó por la presión, intenso cuando debió pugnar y, sobre todo, firme cuando le tocó golpear la pierna rival.

    Aún lejos de su máxima inspiración, Mbappé causa asombró. Unos instantes de silencio en el rival. Unos segundos de atracción y expectativa en el seguidor local. Se para el tiempo en el aficionado, que aguarda impaciente qué ocurrirá. Siempre parece que sucederá. No fue así casi nunca este lunes. Pero casi siempre termina apareciendo su don: desborde y gol.

    La mejor respuesta de Deschamps fue liberarlo en el ataque. Primero inclinado a la izquierda todo el primer tramo, bien vigilado por sus marcadores, lanzado por Theo Hernández, imparable cuando toma vuelo, en la primera ocasión, negada por Pentz, después jugó por donde quiso del frente ofensivo. Una decisión. Un acierto. Por el medio y por la derecha, definitivamente desbarató todo el plan de contención de los austriacos.

    Hubo una dosis de fortuna en el 0-1, allá por el minuto 38, después de una secuencia de media hora insustancial de Francia. Griezmann, demasiado lejos. Mbappé, demasiado desasistido. Dembele, demasiado impreciso. Marcus Thuram, demasiado inadvertido. Ni siquiera necesita constancia el equipo ‘bleu’ para definir un encuentro apenas de la nada.

    No había nada cuando Mbappé retomó la labor infructuosa de Dembele por el lado derecho frente a Mweme. Marcó la diferencia. Su bicicleta fue un jeroglífico para el lateral, sobrepasado en un metro en apenas tres, cuando el fenómeno fichado por el Real Madrid soltó un centro desde la línea de cal que no habría sido probablemente nada, si no hubiera sido por la intervención fallida de Wober. Un testarazo al revés, alojado en su propia red.

    Un alivio. Francia, desdibujada hasta entonces, con más vértigo que juego, más descontrolada que dominadora, tomó una ventaja inesperada. Inmerecida, incluso. Justo, además, instantes después del momento que se había asustado de verdad: cuando entre Sabitzer, Gregoritsch y Baumgartner rompieron las finas costuras de la defensa francesa, formada por Koundé, Saliba, Upamecano y Theo Hernández. Lo saltó todo Mike Maignan.

    Tiene portero también esta Francia que suspira por la Eurocopa. Es un desvelo insistente desde hace tiempo. No la gana desde el año 2000. Desde hace 24 años. La anhlea. Lo hace Mbappé, cuyo último recuerdo en el torneo era el penalti fallado en la eliminación ante Suiza en los octavos de final de la edición de 2020, traspasada a 2021. O también Griezmann, aún dolorido por aquella final perdida en 2016 en París frente a Portugal.

    Ya está Instalado definitivamente a ojos de Deschamps como centrocampista. Sus tiempos de delantero, el máximo goleador de todos los tiempos del Atlético de Madrid, el segundo más grande de su selección en la Eurocopa, dos tantos nada más por detrás de Michel Platini, retroceden al pasado. Hace jugar a Francia.

    También pierde un recurso mucho más determinante en zonas más altas de las línea. La venda por una brecha en la cabeza, cuando salió despedido de una pugna contra la valla publicitaria, le duró dos minutos. Su partido representó más control que imaginación. En encuentros de este estilo, Francia necesita lo segundo. Su única incursión fue casi gol.

    Desconcertante y decepcionante Dembele, es cierto que Francia habría resuelto mucho antes el partido de haber marcado Mbappé una ocasión que jamás se falla, menos en los niveles que se mueve él: beneficiado por un rebote, encaró en solitario, con una distancia apacible, al portero de Austria, pero su golpeo con el interior se le fue por unos centímetros. Probablemente, habría convertido en 99 de cada cien oportunidades así.

    Después, ya dentro de la última media hora, Marcus Thuram dispuso de otra más, soportada de nuevo por Pentz, cuando el partido ya había roto las estructuras, obligada Austria a exponerse más de la cuenta por la derrota parcial, por un golpe de fortuna que sonrió a Francia y Mbappé, que necesitan mucho más para ser un favorito inigualable, salvados incluso en el tramo final por una salida oportuna de Maigan, que se jugó el tipo, o por un repliegue portentoso de Kante, mientras Mbappé se dolía de una brecha en la nariz que obligó a su reemplazo.

    – Ficha técnica:

    0 – Austria: Pentz; Posch, Danso, Wober (Trauner, m. 60), Mwene (Prass, m. ; Seiwald, Sabitzer; Laimer, Baumgartner, Grillitsch (Wimmer, m. 60); Gregoritsch (Arnautovic, m. 60).

    1 – Francia: Maignan; Koundé, Upamecano, Saliba, Theo Hernández; Kanté, Rabiot (Camavinga, m. 71); Griezmann (Fofana, m. ; Dembélé (Kolo Muani, m. 71), Marcus Thuram, Mbappé.

    Gol: 0-1, m. 38: Wober, en propia puerta.

    Árbitro: Gil Manzano (España). Amonestó con tarjeta amarilla a los austriacos Wober (m. 16), Mweme (m. 34) y Laimer (m. 84) y a los franceses Dembele (m. 56) y Mbappé (90).

    Incidencias: partido correspondiente a la primera jornada del grupo D de la Eurocopa 2024, disputado en el Dusseldorf Arena ante unos 47.000 espectadores.

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  • 0-1. Lukaku y Doku se estrellan

    0-1. Lukaku y Doku se estrellan


     

    El jugador de Eslovaquia David Hancko saca bajo palos un disparo durante el partido del grupo E que han jugado Bélgica y Eslovaquia en Fránkfort, Alemania. EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH

    Dortmund (Alemania), 17 jun (EFE).- Con Lukaku como gran señalado por sus múltiples errores en ocasiones claras y con dos goles anulados por el VAR, con Doku como protagonista por el fallo que llevó al gol eslovaco y con la sensación de volver a ser una decepción pese a no ser una favorita, Bélgica se estrelló en su estreno en esta Eurocopa 2024 contra Eslovaquia (0-1), que compitió a las mil maravillas para dar la sorpresa y colocarse como segunda del Grupo E.

    El eslovaco Ivan Schranz (I) logra el 0-1 durante el partido del grupo E que han jugado Bélgica y Eslovaquia en Fránkfort, Alemania. EFE/EPA/ROBERT GHEMENT

    Sin portar el cartel de favorita, pero con varios jugadores de primer nivel, era el momento perfecto para el paso adelante de Bélgica, de la que, pese a no ser candidata, se esperaba un buen estreno ante Eslovaquia, una selección inferior sobre el papel que no se amilanó ante las estrellas belgas y se llevó 3 puntos con oficio, trabajo y practicidad.

    Y es que tras un inicio superlativo de Doku por el perfil diestro, a pie cambiado, el jugador del City, encarando con versatilidad, descaro y acierto, pocas cosas podían apuntar a que el partido se le fuera de las manos tan pronto a Bélgica, que por cierto formó con Carrasco como lateral izquierdo. Pero el fútbol, y más en torneos de selecciones, cambia en un momento.

    Porque fue en un abrir y cerrar de ojos cuando a Bélgica se le puso todo en contra. Con dos protagonistas claros. El primero un Lukaku que pareció alargar aquel partido contra Croacia en Qatar 2022 con dos errores en las dos primeras ocasiones claras, en las que tuvo dos mano a mano que no acertó a definir. Y el segundo, el propio Doku, autor del desequilibrio en las mencionadas ocasiones y de una cesión matadora en salida de balón que acabó con el gol de Eslovaquia.

    De un área a otra, en apenas 30 segundos, del 1-0 y posible 2-0 al 0-1. Así fue el varapalo de Bélgica y el despertar de una Eslovaquia que nada tuvo que envidiar a su rival cumplidos los 90 minutos y que gozó de más ocasiones para ampliar el marcador, porque funcionó a las mil maravillas bajo el liderazgo de Francesco Calzona desde el banquillo, entrenador del Nápoles en el último tramo de temporada, y de su pupilo en el equipo partenopeo Stanislav Lobotka en el césped.

    Presionó la selección centroeuropea un saque de banda pegado al área belga y encontró petróleo. Doku, con buena intención pero con mala ejecución, dejó vendida a su defensa, que poco pudo hacer para detener el disparo del primer eslovaco y el rechace que dejó Casteels en bandeja para Schranz, que en el minuto 7 puso por delante a los suyos y castigó los errores de Lukaku.

    Mareada tras el golpe encajado durante unos minutos, pudo recuperar un poco de control del partido mediante la posesión Bélgica, con De Bruyne dando sentido a la posesión para no perder definitivamente el control de un partido en el que todo pareció ir en contra de Lukaku.

    Porque si bien Dubravka erró en salida de balón y fue Trossard el que disparó alto cuando no había portero, intentando superar a un zaguero que corrigió la posición del meta, fue Lukaku el que volvió a tener el balón botando dentro del área y la portería de frente para igualar el partido. De nuevo, por tercerea vez en apenas 45 minutos, definió mal.

    Tuvo también que intervenir Casteels para evitar que Eslovaquia cerrara el duelo con una gran volea de Haralsin en el ocaso del primer acto que mermó de nuevo la poca confianza que había ganado una Bélgica que se fue al descanso descolocada.

    Salió dispuesta a darle la vuelta al marcador, pero Lukaku estuvo otra vez negado de cara al gol. Lo encontró en el minuto 56, pareció reconciliarse consigo mismo, romper con su nefasto partido y pasar de villano a héroe. Pero el VAR le privó de todo disfrute con el fuera de juego que señaló, amargándole más todavía otra tarde para el olvido vistiendo de granate.

    No fue solo Lukaku, parecía que Bélgica estaba gafada. Bakayoko disparó desde el corazón del área, con Dubravka fuera de posición. Pero ni con esas. Kancko, bajo palos, sacó el disparo sobre la línea.

    Se volcó Bélgica en ataque y Eslovaquia empezó a sufrir, a achicar aguas. Las ocasiones se empezaron a suceder con mayor asiduidad, pero sin éxito. Hasta que Openda, que entró en el minuto 84, sacó a pasear su velocidad para llegar a la línea de fondo y ceder atrás para Lukaku, que clavó de primeras su disparo a una escuadra.

    Celebró Bélgica y Eslovaquia lo dio por perdido. Pero una mano en la conducción de Openda, revisada por el colegiado en la pantalla a pie de campo, volvió a cebarse con Lukaku y Bélgica.

    Anulado el tanto, Bélgica no pudo más. Eslovaquia se llevó los 3 puntos para colocarse segunda tras Rumanía, el próximo rival de los belgas.

    – Ficha técnica:

    0 – Bélgica: Casteels; Castagne, Debast, Faes, Carrasco (Lukebakio, m.84); Mangala (Bakayoko, m.58), Onana, De Bruyne; Doku (Openda, m.84), Lukaku y Trossard (Trossard, m.74).

    1 – Eslovaquia: Dubravka; Pekarík, Vavro, Skriniar, Hancko; Kucka, Lobotka, Duda (Obert, m.94); Schranz (Duris, m.81), Bozenik (Strelec, m.70) y Haraslin (Suslov, m.70).

    Gol: 0-1, m.7: Schranz.

    Árbitro: Halil Umut Meler (Turquía). Amonestó con tarjeta amarilla a Mangala (m.30), Tieleemans (m.76) y Lukebakio (m.85), por parte de Bélgica; y a Schranz (m.41), de Eslovaquia.

    Incidencias: partido correspondiente a la primera jornada del grupo E de la Eurocopa 2024 disputado en el estadio Deutsche Bank Park de Fráncfurt ante unos 47.000 espectadores.

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  • 3-0. Lunin falla, Rumanía golea

    3-0. Lunin falla, Rumanía golea


     

    El portero ucraniano Andrii Lunin encaja el 0-1 durante el partido del grupo E que han jugado Rumanía y Ucrania en Múnich, Alemania. EFE/EPA/RONALD WITTEK

    Dusseldorf (Alemania), 17 jun (EFE).- El estreno en Alemania 2024 resultó una pesadilla para Andriy Lunin, deslumbrante en la Liga de Campeones, irreconocible en la Eurocopa, con dos errores impropios de su nivel que desataron la vorágine con la que Rumanía doblegó a Ucrania de forma concluyente, dirigida y ganadora por Dennis Man y Nicolae Stanciu, y obtuvo su triunfo más amplio de la historia en una gran competición.

    Rumanía celebra la goleada durante el partido del grupo E que han jugado Rumanía y Ucrania en Múnich, Alemania) EFE/EPA/RONALD WITTEK

    No era simplemente un partido ni es sólo una Eurocopa, la cuarta consecutiva, para la selección de Ucrania, enfundada en su bandera, expresiva y reivindicativa frente a la invasión Rusia antes del encuentro. Por eso, la derrota dimensiona la frustración de un grupo clasificado a última hora para la cita, pero con una generación de jugadores preparada para mucho más de lo que ofreció en su puesta en escena en Múnich.

    La derrota señala a Lunin. Su gesto de frustración, expresivo, delató la mala tarde del guardameta, pero no sólo fue estrictamente suya. También de sus compañeros defensivos, sin atender a lo mínimo indispensable, por ejemplo, en el tercer tanto que lo sentenció todo antes de la hora del duelo. Y de los ofensivos. Ni Dovbyk, ni Tysganovic, ni Mudryk, entre otros, alcanzaron la altura que describen sus cualidades en el momento determinante.

    Y su técnico, Rebrov, nunca logró la fórmula para oponerse al acertado plan de Iordanescu. Sí lo hizo Rumanía, que no ganaba en la Eurocopa desde el año 2000 (de hecho era su única victoria, por 2-3 ante Inglaterra).

    Entre las dudas disparadas de sus últimos cuatro amistosos (tres empates ante Liechtenstein, Bulgaria e Irlanda del Norte y una derrota frente a Colombia), cuando llegó el momento de la verdad demostró una preparación estricta y decisiva. Siempre supo cómo contrarrestar a su rival. También como ponerlo en jaque en ataque.

    Desde el principio aplacó el ánimo de Ucrania. La esperó, la contuvo y la ganó terreno instante a instante. La controló y provocó sus errores. Al primero más visible, lo aprovechó. El lío lo inició Zabarnyi. Su cesión atrás, con una presión tan encima, no fue una buena idea. La calma con la que se lo tomó aún peor. El fallo, completo, fue de Lunin: despejó fatal.

    Su defectuoso derechazo cayó en los pies de Denis Man, que lo cedió de inmediato a Stanciu. Su golpeo fue extraordinario. Por ejecución, potencia, precisión, sorpresa y resolución. Un golazo desde fuera del área, diagonal, a la escuadra, una parábola imposible para el portero del Real Madrid, víctima del error precedente. Porque el tiro era imparable.

    No lo fue el segundo gol. En un contragolpe, ya en el segundo tiempo, el balón suelto le quedó a Razvan Marin, que conectó un tiro más que atrapable para Lunin. Debía haber sido suyo. No debía haber sido gol. No lo alcanzó el portero ucraniano, rostro serio, apesadumbrado, demasiado inseguro. Entre ambos goles, su anticipación en un saque de esquina pudo ser otra concesión. El córner directo de Stanciu pegó en el larguero.

    Tuvo mérito Rumanía para ganarlo, más allá de los fallos ajenos. Rumanía siempre la sujetó muy bien. Consciente de la amenaza que suponen futbolistas como Dovbyk, Tsygankov o Mudryk, el equipo rumano trazó un plan táctico, de ayudas, orden y rigurosidad, del que resultó ganador en todo el encuentro. De principio a fin. Cada éxito defensivo fue jaleado por el equipo como un triunfo más en el recorrido hacia la victoria final. Inapelable.

    El 3-0, incluso aún antes de la hora de partido, con el desborde sencillo del extremo Man -de los mejores, sino el mejor, del encuentro, con participación en cada uno de los goles- y el remate dentro del área pequeña, solo, sin oposición de Dragus, fue la confirmación absoluta de todo lo que se veía sobre el terreno, sin una sola ocasión de verdad de Ucrania, contra las cuerdas en el grupo E, devorada por la exigencia de la Eurocopa y dos fallos de Lunin.

    – Ficha técnica:

    3 – Rumanía: Niță; Rațiu, Drăgușin, Burcă, Bancu; Marius Marin (Rus, m. 75); Man (Ianis Hagi, m. 62), Răzvan Marin, Stanciu (Racovitan, m. 84), Coman (Mihaila, m. 62); Drăguş (Pusças, m. 75).

    0 – Ucrania: Lunin; Konoplia (Tymchyk, m. 72), Zabarnyi, Matviyenko, Zinchenko; Shaparenko (Yaremchuk, m. 62), Stepanenko (Brazhko, m. 62); Tsygankov (Yarmolenko, m. 62), Sudakov (Malinovsky, m. 83), Mudryk; Dovbyk.

    Goles: 1-0, m. 30: Stanciu. 2-0, m. 53: Razvan Marin. 3-0, m. 56: Drăguş.

    Árbitro: Glenn Nyberg (Suecia). Amonestó con tarjeta amarilla al ucraniano Konoplia (m. 68) y al rumano Razvan Marin (m. 79).

    Incidencias: partido correspondiente a la primera jornada del grupo E de la Eurocopa 2024, disputado en el Allianz Arena de Múnich ante unos 66.000 espectadores.

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