De media chilena, en el minuto 86, con un auténtico golazo, Alioski provocó la enésima frustración de Bélgica, siempre al filo de la caída en su visita a Macedonia del Norte, superviviente hasta entonces por aspectos imprevisibles o increíbles del fútbol, como el gol que falló una hora antes el mismo Alioski al poste y dentro de un laberinto del que aún no encuentra la salida.

No funciona Bélgica. No resurge con el cambio de técnico. Sus dudas son evidentes. Es una nueva era, necesita más recorrido Rudi García, pero el margen para los Diablos Rojos, aún más en el convulso pasado reciente, es escaso. Cada victoria es un impulso, sea como sea. Cada tropiezo, como el 1-1 de este viernes, es otro golpe a un equipo dañado.
El inicio de la fase de clasificación para el Mundial 2026 de Estados Unidos, Canadá y México va más allá de una prueba. No sólo mide su reacción y su realidad. Es una obligación. Y, en esa presión, un punto nada más en su estreno, cuando Macedonia del Norte ya suma cinco en tres jornadas, es una advertencia seria. No un accidente.
Su dominio del marcador le atribuyó una sensación irreal. Vencedora en el resultado, no lo era en el terreno de juego. El empate, más allá de la tardanza, no extrañó a nadie. Se veía venir. Fue en el tramo final pero podía haber llegado antes. En el debe de Bélgica no sólo esta su defensa, sino cada línea: no creó apenas nada desde el 0-1 a su favor.
Un instante había marcado todo el encuentro antes. Un minuto y 27 segundos. Un suspiro en el tiempo, un mundo en el fútbol, Bélgica pasó de un milagro a un gol imprescindible.
Ya había avisado ante Enis Bardhi, el exfutbolista del Levante, ahora en el Bodrum turco, aún con 29 años, valiente y solitario frente a la defensa de Bélgica, con un zapatazo que despejó el postero Matz Sels, cuando Bélgica sintió el 1-0 en contra como algo inevitable después: el derechazo de Elmas fue al palo, el rechace -a portería vacía- también, con la zurda de Alioski al otro poste. Una carambola increíble. Minuto 26 y 21 segundos.
Aún le daba vueltas el técnico local, Blagoja Milevski, incrédulo ante una ocasión fallada de tal proporción, cuando Bélgica anotó el 0-1. La acción la originó Romelu Lukaku, con esa corpulencia inabordable para cualquier defensa. Su tiro lo salvó el talón de Ilievski. El gol lo remachó De Cuyper, con Dimitrievski batido. El tercer tanto en nueve encuentros con la absoluta del lateral izquierdo del Brujas. Era el minuto 27 y 48 segundos.










