Un Botafogo en crisis inicia este miércoles la defensa de su título de la Copa Libertadores, en Santiago, ante una Universidad de Chile con siete años sin jugar una fase de grupos y que apuesta a su localía frente a un rival menos poderoso que en 2024, cuando también fue campeón brasileño.
Después de obtener el logro más importante de su historia, el blanquinegro suma tropiezos en 2025. Fracasó en el campeonato carioca, perdió la Supercopa de Brasil ante Flamengo y la Recopa Sudamericana con al argentino Racing.
No es el mismo Botafogo, se marchó el técnico portugués Artur Jorge y el dueño del club vendió 14 jugadores –entre ellos las figuras Luiz Henrique y Thiago Almada– para solventar la deuda del Olympique de Lyon, del cual también es propietario.
Es el mejor momento para enfrentar al equipo brasileño, pero la U de Chile tampoco llega en buena forma al Grupo A, donde también están el argentino Estudiantes de La Plata y el venezolano Carabobo.
El entrenador Renato Paiva, que sólo ha dirigido en un partido al cuadro carioca, no cuenta con su principal atacante el venezolano Jefferson Savarino, que se lesionó el domingo en el inicio de la liga brasileña.
Los del sur de Rio de Janeiro pierden el aporte del volante, que les ha dado 15 goles y 14 asistencias desde su arribo en 2024, y también al defensa angoleño Bastos.
El técnico luso aspira que Artur, Matheus Martins e Igor Jesus confirmen en goles su alta cotización dentro de una nómina que es la tercera más costosa del certamen con cerca de 1,4 millones de dólares.
El ‘Fogao’ no ha convertido en sus últimos cuatro partidos, no gana hace siete duelos y viene de empatar 0-0 ante Palmeiras en Sao Paulo, tras un mes sin jugar.
El cuadro chileno llega con poca fuerza para afronta su regreso al torneo desde 2018, luego de fracasar en las fases previas de las siguientes tres ediciones.










