El Maracaná sufrió actos de vandalismo después de que Boca Juniors eliminara al Vasco da Gama en las semifinales de la Copa Sudamericana. El Flamengo, uno de los clubes que administra el estadio de Río de Janeiro, denunció este miércoles daños en las instalaciones tras el encuentro disputado el martes.
Los destrozos incluyen cientos de asientos rotos, baños y bares vandalizados, además de desperfectos en las rampas de acceso y la señalización. Según el reporte del consorcio responsable de la operación del recinto, los daños fueron ocasionados por un grupo de aficionados.
Flamengo condena los destrozos
El Flamengo, que comparte la administración del estadio con el Fluminense, calificó de «inaceptable» lo sucedido. El club brasileño también lamentó el «desprecio por el patrimonio de uno de los escenarios más emblemáticos del fútbol mundial».
Además, la entidad señaló que los responsables del recinto tuvieron que acelerar las reparaciones para garantizar las condiciones de seguridad y funcionamiento. El objetivo era dejar el estadio preparado para el siguiente compromiso internacional previsto en sus instalaciones.
El Maracaná debía recibir este miércoles a más de 70.000 espectadores para el partido entre Flamengo y Estudiantes de La Plata, correspondiente a las semifinales de la Copa Libertadores. Las entradas para el encuentro se habían agotado, por lo que las reparaciones resultaban prioritarias.
De acuerdo con medios locales, alrededor de 300 sillas fueron vandalizadas. Unas 200 de ellas estaban situadas en el sector ocupado por aficionados de Boca Juniors, aunque la información disponible no atribuye individualmente los daños a personas identificadas.
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La vuelta de las semifinales de la Copa Sudamericana terminó con victoria de Boca Juniors por 1-3 frente al Vasco da Gama. El conjunto argentino aseguró así su clasificación a la final, mientras que el equipo carioca quedó eliminado pese a la ventaja que había conseguido en el primer encuentro.
En la ida, disputada en la Bombonera, el Vasco da Gama había ganado por 0-1. Por tanto, el conjunto brasileño necesitaba únicamente un empate para avanzar a la final y poner fin a una sequía de 26 años sin disputar una final continental.
Sin embargo, el desarrollo del partido de vuelta cambió rápidamente el panorama. Boca Juniors abrió el marcador a los tres minutos y amplió su ventaja antes del descanso, lo que obligó al conjunto carioca a buscar una reacción.
El Vasco da Gama consiguió descontar, pero no pudo completar la remontada. En el minuto 88, Leandro Paredes aprovechó un error del guardameta Léo Jardim para sentenciar el pase del equipo argentino.
El estadio, bajo presión logística
La reparación de los daños adquirió especial importancia por la proximidad del encuentro de la Copa Libertadores. El estadio debía estar operativo para recibir a una multitud, en un compromiso decisivo para las aspiraciones continentales del Flamengo y el Estudiantes de La Plata.
La polémica también reavivó las tensiones previas sobre el uso del recinto. El Vasco da Gama solo obtuvo autorización para disputar el partido en el Maracaná después de una decisión judicial, ya que inicialmente el Flamengo y el Fluminense se habían opuesto a ceder el estadio.
El caso vuelve a poner el foco en la protección de las instalaciones deportivas y en las consecuencias de los actos vandálicos durante los partidos de alto riesgo. Mientras los responsables del estadio trabajaban para reparar los desperfectos, la prioridad era garantizar que el recinto pudiera recibir a los aficionados sin comprometer las condiciones necesarias para el encuentro programado.
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