Con el uruguayo Matías Vecino en su formación, el Celta asaltó la sexta plaza de la Liga después de una épica victoria ante el Mallorca, que aguantó el empate inicial, su único objetivo durante todo el encuentro, hasta el minuto 85, cuando Aspas transformó un penalti cometido por Raíllo sobre Borja Iglesias.

Giráldez agitó su once pensando en el duelo europeo del próximo jueves contra el PAOK. Jugadores importantes como Mingueza, Moriba, Starfelt, Aspas o Borja Iglesias quedaron en el banquillo. Y su equipo lo acusó. Al Celta le faltó profundidad y velocidad para desarmar a su rival.

El Mallorca se plantó en Balaídos con un plan muy claro. Defender y esperar su oportunidad en una acción a balón parado o en un contraataque. En todo el primer tiempo no pisó el área gallega. Su situación clasificatoria le obliga a no asumir riesgos y eso se notó sobre el césped del estadio vigués.
El Celta dominó, pero se empachó de pases en corto. Sus extremos casi nunca profundizaron y el ritmo de su juego fue tan lento que el Mallorca se sintió cómodo. Solo en una acción individual de Hugo Álvarez, al que Leo Román privó del gol con una gran mano, y en un disparo flojo de Pablo Durán, que finalizó de la peor manera una gran asistencia de Fer López, el equipo gallego pudo romper la igualdad antes del descanso.
El equipo de Giráldez, que había perdido por lesión a Pablo Durán en el minuto 44, salió más encendido tras el paso por los vestuarios. Fer López entró más en juego, y el ataque celeste lo agradeció. En el minuto 55, tras un disparo del uruguayo Matias Vecino, Javi Rueda cabeceó muy mal en el área pequeña.










