El desenlace entre Tigres y Nashville, así como el de Toluca frente a Los Ángeles FC, decretó una final de Concachampions que reafirma el dominio abrumador de los equipos de la Liga MX, ante los de la MLS.
Si bien es real que la liga estadounidense progresa en diversos aspectos, y que contrata a grandes jugadores, muchos de ellos latinos, la estructura financiera de ambas competencias es diferencial.
El espejismo de los Jugadores Designados en la MLS
Es real que la liga estadounidense atrae a leyendas mundiales, como el argentino Leo Messi o el alemán Thomas Müller, pero su reglamento interno salarial actúa como un ancla, en la competencia internacional.
El responsables es el tope salarial y la regla del Jugador Designado, que obliga a los clubes a ser «cabezones»: mucha inversión en ese rol, mientras el resto de la plantilla es de un nivel medio hacia abajo.
Cuando se analizan datos de la MLS Players Association, se confirma que estrellas latinas como el uruguayo Facundo Torres, de Austin, concentra casi el 50% de la masa salarial del club.
En cambio, la «clase media» de cada plantilla es frágil y, en series de eliminación directa, como las de Concachampions, se nota demasiado.
Solistas de MLS frente a orquestas de Liga MX
El cansancio o la lesión de uno o dos Jugadores Designados, por ejemplo, obliga a alinear a futbolistas que ganan 20 veces menos que sus rivales mexicanos, algo que rompe cualquier equilibrio competitivo.
Eso, en las llaves de semifinales fue evidente, con Tigres y Toluca exhibiendo planteles completos de calidad, que rebasaron a Nashville y Los Ángeles FC.
La MLS gana en marketing, en espectáculo publicitario, pero su tope salarial la condena a ser, todavía, una liga de solistas, frente a orquestas completas aztecas, que se imponen en un deporte de conjunto.