Barcelona, 14 ago (EFE).- El centrocampista del Barcelona, Frenkie de Jong, admitió este viernes que jugó «tocado y con dolor» en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, después de recibir un golpe en un entrenamiento y que los servicios médicos de la selección de Países Bajos le aseguraran que «no podía empeorar», algo que finalmente sí sucedió.
«Tuve muy mala suerte. Alguien me cayó encima en un entrenamiento durante el Mundial y me quedó una pequeña molestia en la rodilla. Me hice pruebas y salió que había algo pequeño. Todo el mundo lo sabía, me dijeron que podía seguir jugando, que iba a estar incómodo y con dolor, pero que podía seguir. Me aseguraron que no podía empeorar y seguí jugando, porque el Mundial es un sueño», expuso.
Sin embargo, tras regresar a Barcelona, los exámenes médicos del club revelaron que De Jong sufría una rotura del ligamento lateral interno de la rodilla derecha y el futbolista sigue un tratamiento conservador que le mantendrá de baja durante las próximas semanas, sin que el Barça haya concretado el tiempo previsto de recuperación.
«Tras el Mundial, estaba en contacto con el club y quería volver para hacerme pruebas, ver si todo estaba bien, y la lesión ahora era más grave que cuando lo revisamos en Estados Unidos. Fue muy duro, porque ni yo ni nadie lo esperaba», desveló en una entrevista a los medios de comunicación del Barcelona.










