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El mexicano Hirving Lozano vuelve a tener equipo, pero no vuelve en cualquier momento de su carrera. El LA Galaxy lo adquirió éste viernes 7 de agosto cedido por San Diego FC hasta diciembre, como Jugador Franquicia y con una opción para convertir la operación en permanente. Para Lozano, después de más de ocho meses sin disputar un partido oficial, es probablemente la última gran oportunidad para cambiar el relato que rodea su carrera.
A sus 31 años, el “Chucky” llega con campeonatos en México, Países Bajos e Italia, un gol inolvidable contra Alemania en el Mundial de 2018 y más de 200 participaciones directas de gol a nivel de clubes. Sin embargo, también carga ahora con otra historia: desencuentros con entrenadores, episodios de indisciplina, críticas públicas de su propio hermano, una ruptura traumática con San Diego FC y, sobre todo, la ausencia del Mundial de 2026.
No todos esos capítulos tienen el mismo peso. Algunos están comprobados. Otros fueron versiones difundidas alrededor del jugador. Y otros, con el paso del tiempo, se exageraron hasta presentar como conflictivas salidas que en realidad fueron decisiones estrictamente futbolísticas.
De Pachuca a la élite
Lozano nació futbolísticamente en Pachuca. Allí pasó de la cantera al primer equipo y terminó con 43 goles y 31 asistencias en 149 partidos de todas las competiciones. Además, conquistó el Clausura 2016 y la Liga de Campeones de Concacaf 2016-17.
Su salida en 2017 no estuvo vinculada a un escándalo. Al contrario, fue el premio a su rendimiento. El PSV Eindhoven lo llevó a Europa y el impacto fue inmediato: durante su primera etapa produjo 40 goles y 23 asistencias en 79 encuentros y ganó la Eredivisie 2017-18.
Por entonces ya existía alrededor del “Chucky” una imagen de futbolista temperamental y extremadamente competitivo. Sin embargo, cuando dejó Eindhoven en 2019 tampoco hubo una ruptura institucional. Su rendimiento había elevado su cotización y Napoli apostó fuerte por él.
Fue, por tanto, otro salto ascendente en su carrera.
El primer choque serio
La etapa italiana fue mucho más compleja. Lozano llegó al Napoli pedido inicialmente por Carlo Ancelotti, pero el cambio de entrenador alteró rápidamente su situación.
Con Gennaro Gattuso apareció uno de los primeros conflictos públicos realmente comprobados de su trayectoria. En junio de 2020, el técnico lo expulsó de una sesión de entrenamiento porque consideró insuficiente su intensidad.
El episodio alimentó versiones sobre su actitud. No obstante, la relación no terminó allí. Lozano recuperó terreno, volvió a jugar, marcó y permaneció varias temporadas más en el club.
Además, su balance deportivo terminó siendo considerable: 30 goles y 17 asistencias en 155 apariciones, una Copa Italia y, especialmente, el Scudetto de 2022-23.
Por eso, describir su salida del Napoli en 2023 como consecuencia de indisciplina sería incorrecto. Regresó al PSV Eindhoven, donde ya era una figura conocida y querida.
Otro roce en Eindhoven
En su segunda etapa neerlandesa hubo un episodio que volvió a alimentar la fama de carácter complicado.
Durante un partido contra NEC en septiembre de 2023, Lozano quiso ejecutar un penal que correspondía al México-americano Ricardo Pepi. Hubo discusión alrededor del balón y finalmente intervino el capitán. Pepi lanzó y convirtió.
El entrenador Peter Bosz dejó claro posteriormente que Pepi era el cobrador designado. Sin embargo, el propio Lozano aceptó públicamente la decisión y reconoció que correspondía al técnico determinar quién debía lanzar.
Es decir, hubo un desencuentro visible, pero no una ruptura.
De hecho, cuando el PSV Eindhoven acordó su transferencia a San Diego FC, la institución habló de Lozano con enorme consideración. El club destacó tanto su valor como futbolista como su dimensión humana y explicó que respetaba su deseo de regresar a una región más cercana a México.
Además, la familia pesó en aquella decisión.
La familia detrás del Chucky
Lozano ha explicado durante años que su esposa Ana y sus hijos representan el centro de muchas de sus decisiones profesionales. Cuando comenzó a destacar en Pachuca, ya era un padre muy joven, y él mismo ha contado que el nacimiento de su hija transformó la manera en que veía su carrera.
Después de años entre Eindhoven y Nápoles, regresar al continente americano significaba también acercarse a México.
Sin embargo, meses después apareció una de las historias personales más duras alrededor del jugador.
Su hermano, Bryan Lozano, también futbolista, realizó declaraciones extremadamente críticas sobre él. Lo describió como “grosero y prepotente” y aseguró que determinados comportamientos habían generado problemas con cuerpos técnicos durante su carrera.
Además, vinculó esa personalidad con los antecedentes de Napoli, PSV Eindhoven y posteriormente San Diego FC.
La ruptura en San Diego
Donde sí ocurrió una fractura evidente fue en San Diego FC.
El comienzo había sido completamente diferente. Lozano fue el primer gran Jugador Franquicia de la historia de la institución y, además, participó en el primer gol del club en MLS precisamente ante el LA Galaxy.
Su temporada tuvo momentos de verdadero peso ofensivo. En la fase regular de 2025 registró nueve goles y diez asistencias en 27 partidos, 22 como titular. Además, fue elegido para el Juego de Estrellas de MLS.
Su relación futbolística con Anders Dreyer también funcionó. Poco antes de que estallara el conflicto, el danés calificó a Lozano como un futbolista de máximo nivel y explicó que ambos se encontraban bien sobre el campo.
El punto de quiebre llegó el 4 de octubre de 2025 contra Houston Dynamo.
Tras ser informado de que saldría del partido durante el descanso, Lozano reaccionó mal y se produjo un fuerte altercado en el vestidor. Los detalles exactos de lo dicho nunca fueron publicados íntegramente, pero el propio futbolista terminó disculpándose y admitiendo que su reacción no había sido correcta.
Después llegó el castigo. Se perdió el cierre de la temporada regular y el primer encuentro de playoffs por decisión disciplinaria.
Aunque regresó posteriormente, Amahl Pellegrino había ganado terreno en el once y el técnico Mikey Varas dejó claro que confeccionaría el equipo pensando exclusivamente en ganar.
Finalmente, Lozano marcó en la derrota 3-1 contra Vancouver Whitecaps en la final de la Conferencia Oeste del 29 de noviembre de 2025.
No sabía entonces que aquel sería su último partido oficial durante más de ocho meses.
De estrella a jugador apartado
En enero de 2026 llegó la ruptura definitiva.
La dirección deportiva de San Diego FC comunicó a Lozano y a sus representantes que ya no formaría parte de los planes deportivos del club, pese a mantener un contrato de larga duración.
Desde ese momento comenzó una situación extraordinaria: una de las estrellas mejor pagadas de MLS entrenaba, tenía contrato, estaba físicamente disponible, pero no competía.
Circularon diferentes versiones sobre posibles destinos. También se reportó que el futbolista no estaba dispuesto a abandonar San Diego bajo determinadas condiciones y que algunas alternativas implicaban reducir considerablemente sus ingresos.
El Mundial que se escapó
Aquí aparece la consecuencia más costosa.
El técnico mexicano Javier Aguirre había hablado con Lozano desde enero y había dejado abierta la posibilidad mundialista, pero también le transmitió una condición deportiva lógica: necesitaba actividad y ritmo de competición para tener mejores argumentos para ser convocado.
El mercado avanzó. Lozano continuó en San Diego. Los partidos comenzaron y él siguió sin minutos.
Por ello, la frase “prefirió el dinero al Mundial”, utilizada en distintas discusiones alrededor de su caso, pertenece más al terreno de la interpretación que al de un hecho demostrable.
Sin embargo, su decisión de permanecer bajo contrato mientras no encontraba una salida compatible con sus condiciones tuvo una consecuencia deportiva indiscutible: perdió prácticamente todo el primer semestre competitivo.
Finalmente, ni siquiera apareció entre los 55 futbolistas de la prelista mexicana para el Mundial de 2026.
Así, un jugador que había disputado los Mundiales de 2018 y 2022 y cuyo gol contra Alemania permanece entre los grandes momentos recientes del fútbol mexicano terminó viendo desde fuera una Copa del Mundo organizada precisamente en México, Estados Unidos y Canadá.
Qué ocurrió con San Diego
La paradoja es que San Diego FC había vivido una temporada de expansión extraordinaria en 2025.
El club terminó primero de la Conferencia Oeste con 63 puntos y alcanzó la final de conferencia. Sin embargo, aquel éxito tampoco puede utilizarse para argumentar que el equipo triunfó simplemente “a pesar de Lozano”, porque el mexicano había sido importante durante buena parte de la campaña.
En 2026 la historia cambió. Sin utilizarlo y después de reorganizar su proyecto deportivo, San Diego perdió el impulso de su espectacular año inaugural y cayó hacia la zona baja de la Conferencia Oeste.
Por tanto, la separación tampoco produjo automáticamente un equipo mejor.
La realidad parece más compleja: San Diego FC prefirió proteger su modelo colectivo aun pagando el costo deportivo y económico de apartar a su principal estrella.
Lozano en LA Galaxy
Ahora comienza otra historia.
El LA Galaxy recibe a Lozano cedido hasta diciembre de 2026 y dispone de una opción para quedarse permanentemente con él. Además, la directiva reveló que ya había intentado contratarlo tres años antes.
El movimiento tiene una lógica evidente para las dos partes.
El Galaxy necesita impacto inmediato para la recta final de la MLS. Lozano, por su parte, necesita algo todavía más básico: volver a sentirse futbolista.
Después de más de ocho meses sin competición oficial, esperar inmediatamente la versión explosiva del jugador que brilló en su primera etapa con el PSV Eindhoven sería excesivo. Primero tendrá que recuperar ritmo, aceleraciones repetidas, precisión bajo presión y resistencia competitiva.
Sin embargo, su producción histórica demuestra que el talento ofensivo sigue siendo una apuesta razonable.
Además, el acuerdo de apenas unos meses crea un examen perfecto. Si funciona, el Galaxy puede ejecutar la opción para retenerlo. Si vuelve a aparecer un conflicto de vestidor o su rendimiento no responde, el club puede cerrar la etapa al terminar el préstamo.
Para Lozano, en cambio, hay mucho más en juego.
Ya no intenta ganarse un traspaso millonario a Europa. Intenta demostrar que el final de San Diego fue un episodio y no la definición de la última etapa de su carrera.
Y quizá esa sea la verdadera pregunta que responderán los próximos meses: si el “Chucky” que llega al LA Galaxy sigue siendo aquel futbolista feroz cuya competitividad lo llevó desde Pachuca hasta ganar la Serie A, o si ese mismo carácter terminó convirtiéndose en el mayor adversario de su carrera.
Producción ofensiva por club
| Etapa |
Partidos |
Goles |
Asistencias |
G+A |
Producción por 100 partidos |
| Pachuca |
149 |
43 |
31 |
74 |
49.7 |
| PSV Eindhoven 2017-19 |
79 |
40 |
23 |
63 |
79.7 |
| Napoli |
155 |
30 |
17 |
47 |
30.3 |
| PSV Eindhoven 2023-24 |
44 |
11 |
5 |
16 |
36.4 |
| San Diego FC |
33 |
— |
— |
20 |
60.6 |
| Total de estas etapas |
460 |
— |
— |
220 |
47.8 |
¡CAMBIO DE AIRE! El mexicano Lozano deja San Diego FC y llega cedido al LA Galaxy
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