Mientras el mundo entero lo sitúa como el más favorito de todos en el Mundial 2026, Kylian Mbappé acecha a Lionel Messi como el máximo goleador de todos los tiempos y Michael Olise asombra asistencia tras asistencia, ya en los octavos de final para medirse a Paraguay, Didier Deschamps, el seleccionador de Francia, quiere más de su equipo, del que cree que no ha alcanzado su nivel ‘top’.
“Tenemos que perfeccionar algunas cosas, como la posición de los jugadores en el campo, y transformar algunos puntos negativos”, advirtió después del triunfo incontestable de principio a fin y por 3-0 contra Suecia en los dieciseisavos de final, la cuarta victoria consecutiva de su equipo, con 13 goles a favor y solo dos en contra.
“Siempre hay problemas. Incluso cuando no los hay, siempre hay lugar para mejoras”, prosiguió el técnico, cuyo equipo es el más goleador del torneo, con 13 tantos; el que más remata a portería entre los tres palos, con 34, con una efectividad goleadora del 18 por ciento, y con 7,86 goles previstos de los que ha anotado trece. Casi el doble.
No necesita además un control absoluto de la posesión para lograr tal cantidad de ocasiones y goles. Su media es del 51 por ciento de tenencia de pelota durante los encuentros. Es cierto que aún requiere más de un minuto para recuperar el balón, según la media de sus cuatro choques; su portero Mike Maignan ha hecho nueve paradas, incluido un penalti; y ha sostenido su marco a cero en dos de los cuatro partidos.
También es verdad que hasta el minuto 66 no se adueñó del partido contra Senegal, pero igual de cierto que, después del primer gol del Mundial de Francia y Mbappé (ha anotado seis el delantero del Real Madrid), ha ido ganando casi siempre (desde el minuto 14 ante Irak, desde el 7 ante Noruega y desde el 45 ante Suecia) y, sobre todo, nunca ha ido por detrás en el marcador. Ni en la primera fase ni en dieciseisavos. Es un reflejo de su superioridad.










