Después de su desacertada noche en Anfield, Kylian Mbappé volvió a su casa, el Santiago Bernabéu, y la afición del Real Madrid arropó a su futbolista en un partido contra el Getafe en el que marcó un gol, pero en el que mostró dudas a la hora de tirar dos penaltis -uno finalmente anulado tras la revisión en el VAR-.
Una acción desde los once metros que falló en Anfield con un disparo flojo al costado derecho, y del que tuvo la oportunidad de resarcirse este domingo, pero lo evitó.
En el minuto 30, la pena máxima señalada por Hernández Hernández tras un agarrón de Nyom sobre Rüdiger, Mbappé le dijo a Bellingham que fuera el inglés el que asumiera una responsabilidad que también esquivó en la segunda parte, aunque la indicación desde el banquillo fue la contraria.
Mbappé le dio el balón a Rodrygo Goes para que fuera el encargado de disparar, pero este, con indicaciones de Ancelotti, le devolvió el esférico al galo. Sin embargo, no pudo tener la oportunidad de anotar un doblete ya que el colegiado anuló el penalti señalado tras revisar la acción en la pantalla del VAR.
Un Mbappé que, eso sí, volvió a marcar, como ya hiciera hace una semana en Leganés, sumando su décimo gol del curso. Y lo hizo en la acción más difícil que tuvo durante el Getafe, que, eso sí, ensayó durante el calentamiento; aunque en la portería contraria.
En la portería del fondo sur, donde calienta el Real Madrid, Mbappé buscó el palo largo, el izquierdo del guardameta Andriy Lunin, en repetidas ocasiones durante la parte final del calentamiento con disparos desde fuera del área. Y ese arte en la definición repitió en la portería del fondo norte ante David Soria. El balón tocó en el palo y se coló en la portería, poniendo un 2-0 que supuso un alivio para él.
Celebración temprana, sin acudir a un fondo, de brazos cruzados y recibiendo el cariño de sus compañeros, como tuvo de la afición del Real Madrid en el Santiago Bernabéu.










