El público del Santiago Bernabéu evitó los silbidos a Kylian Mbappé al comienzo del partido frente al Villarreal. La reacción llegó después de varios días de polémica por un vídeo en el que el delantero francés aparecía montando en bicicleta mientras se recuperaba de unas molestias. Estas le habían impedido jugar con la selección de Francia.
La primera respuesta de la afición fue la indiferencia. Mbappé tocó sus primeros balones sin recibir abucheos, aunque tampoco hubo una ovación especial. Así, el atacante pudo afrontar con tranquilidad los primeros minutos del encuentro, que comenzó con empate sin goles.
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Las palabras de José Mourinho en la rueda de prensa previa pudieron influir en el ambiente de la grada. El técnico portugués defendió a su jugador y sostuvo que había cumplido con todas sus obligaciones. Además, advirtió sobre la repercusión que tendrían los posibles silbidos en el estadio.
«Si hay pitos en el Bernabéu, para vosotros, será una gran victoria», afirmó Mourinho, en una frase dirigida a la prensa. El entrenador cuestionó así la atención generada alrededor del caso y respaldó públicamente al delantero madridista.
La incógnita comenzó antes del partido. Durante el calentamiento, cuando el Santiago Bernabéu todavía estaba casi vacío y faltaba media hora para el inicio, se escucharon algunos silbidos aislados cuando Mbappé apareció en las pantallas gigantes. Aquella reacción anticipó la expectación por conocer cómo recibiría la afición al atacante.
Sin embargo, el veredicto definitivo llegó con el balón en juego. La grada no lo abucheó cuando participó por primera vez, por lo que el episodio quedó marcado por una recepción neutral y sin una protesta colectiva evidente.
Un poste en los primeros minutos
La respuesta deportiva de Mbappé tampoco tardó en aparecer. A los siete minutos, el delantero conectó un disparo que terminó estrellándose en el poste de la portería defendida por Gulácsi. La acción ofreció una primera oportunidad para el Real Madrid en un arranque que, según la crónica, transcurría sin incidentes para el atacante.
La música también dificultó interpretar la reacción de los aficionados durante la presentación de las alineaciones. El tema «Enter Sandman», de Metallica, sonó a gran volumen por la megafonía y ocultó los aplausos o los silbidos dirigidos a los jugadores.
De este modo, la atención se concentró en los primeros contactos de Mbappé con el balón. La afición madridista dejó atrás, al menos durante ese tramo inicial, la posibilidad de convertir la polémica de la semana en una protesta abierta dentro del estadio.
La escena dejó una señal moderada de respaldo: el delantero no recibió una ovación, pero tampoco los silbidos que algunos esperaban después de la controversia. Mientras el marcador seguía 0-0 en los primeros minutos, Mbappé continuó el encuentro sin una reacción hostil de la grada.
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