El Estadio Monumental de Buenos Aires, casa de River Plate, albergará este sábado la final de la edición 65 de la Copa Libertadores entre los brasileños Atlético Mineiro y Botafogo convertido en un escenario moderno, pero cargado de una larga y vibrante historia.

El Estadio Antonio Vespucio Liberti, más conocido como el ‘Monumental’ del barrio porteño de Núñez, se convirtió el año pasado, tras una gran reforma, en el más grande de Sudamérica, con una capacidad para 84.567 espectadores.

Este sábado pasara a ser el primero en Argentina en recibir una final única del máximo torneo continental de clubes.
Inaugurado el 26 de mayo de 1938, cuenta con un amplio historial de finales, incluyendo la del Mundial Argentina 1978, tres decisiones de la Copa América (1946, 1987 y 2011) y por siete ocasiones acogió uno de los partidos decisivos por el título de la Libertadores, cuando el formato establecía partidos de ida y vuelta.
El ganador de la final de este sábado se convertirá en el tercer equipo internacional -y brasileño- en consagrarse en el Monumental, tras la victoria de Santos en la Libertadores de 1962 sobre Peñarol y la de Cruzeiro en la Recopa 198 frente al club Millonario.
“Para River es un hito esta final y es positivo por lo que significa en cuanto al posicionamiento global para el Estadio Monumental, ya sea ahora en la Copa Libertadores como potencialmente para ser nuevamente mundialista, en un partido acordado con FIFA para el Mundial 2030″, dijo a EFE Stefano Di Carlo, vicepresidente del club de Núñez.










