Madrid, 3 may (EFE).- Vinicius se vistió de líder y después de una sola victoria en seis partidos firmó un doblete contra el Espanyol que dio la victoria al Real Madrid que aplaza el alirón del Barcelona, aún pendiente de cerrar matemáticamente en las cuatro jornadas que restan.
Eligió Vinicius el clásico, no el pasillo. El Real Madrid irá al Camp Nou y no hará pasillo pero puede ser la víctima propiciatoria en la fiesta azulgrana para amarrar un nuevo éxito. Mientras, el atacante brasileño acaparó todo lo sucedido en Montjuic donde logró la victoria el conjunto blanco, situado a once del líder.
Necesita ganar el Real Madrid en Barcelona para que el conjunto de Hansi Flick no cierre su éxito en la cara del conjunto blanco que afronta el tramo final lleno de rumores, de incógnitas en el futuro y con crisis interna en el vestuario.
Vinicius se situó al margen y de nuevo en un ambiente hostil, que provocó él mismo al inicio, se desató con dos grandes goles, en acciones individuales. El primero llegó a los diez minutos de la vuelta de vestuario tras el descanso, tras recibir un balón de Gonzalo García. Hizo todo, sorteó a los defensas y culminó con un tiro raso, al palo corto, que sorprendió a Dimitrovic.
El segundo fue la culminación de una gran combinación con Jude Bellingham. Conducción, pared con el inglés y un disparo a la escuadra.
Pudo hacer más. Él o sus compañeros. Con espacios se desató y dejó en evidencia al Espanyol, desordenado, desquiciado. Asistió a Gonzalo dos veces y no acertó y en el tramo final fue sustituido.
Tiró del Real Madrid Vinicius, que acumula quince goles y cinco asistencias. Nueve tantos menos que su compañero Kilyan Mbappe, primero en la clasificación de anotadores. Y uno menos que Lamine Yamal.


















