El camino de España hacia un Mundial en el que será catalogada como una de las grandes favoritas lo inicia en un país en el que nunca disputó un partido, Bulgaria, en un duelo entre dos selecciones con realidades dispares y un claro favoritismo que debe demostrar en un estadio lleno, Vasil Levski de Sofía, y en una fecha -septiembre- siempre incómoda para los internacionales.
Desde 1974 la selección española no falla con su presencia en un Mundial. Algo impensable en un grupo de futbolistas que se proclamaron campeones de la última edición de la Eurocopa, que antes habían conquistado la Liga de Naciones y acarició de nuevo la corona en su última edición, cayendo en la tanda de penaltis de la final ante Portugal el pasado junio.
Doce fases de clasificación a un Mundial superadas de forma consecutiva para España, que se medirá rumbo a la gran cita del 2026, ante Bulgaria, Turquía y Georgia en el Grupo E. Con la tranquilidad añadida de tener una repesca asegurada en caso de no dar el nivel y protagonizar un bajón inesperado. Lo consiguió, al igual que Portugal, Francia y Alemania, por ganar su grupo en la Liga de Naciones.
Sin perder un partido oficial, el único con Luis de la Fuente al mando, desde una cita que sirve de aviso. El 28 de marzo de 2023 en Escocia. Rivales de un nivel menor ante los que se puede pagar caro no jugar con la intensidad que demanda el fútbol actual. Desde entonces 24 partidos oficiales consecutivos sin perder, dos títulos y un subcampeonato. La carta de presentación de una de las firmes candidatas al Mundial 2026.
Y busca dar el primer paso firme en Sofía con el regreso de dos de sus pilares. Jugadores clave dentro del campo y en el vestuario. Líderes como Dani Carvajal y Rodri Hernández, a los que De la Fuente considera los «mejores del mundo» en sus demarcaciones. Dos graves lesiones de rodilla les han alejado un año de la selección. Desde el 8 de septiembre de 2024, cuando disputaron su último encuentro. Aún sin el ritmo de competición que les acerque a su plenitud, tienen opciones de titularidad para mostrar su estado en Bulgaria y dar paso a Pedro Porro y Zubimendi en Turquía tres días después.
La baja por un problema muscular de un fijo en el centro del campo como Fabián Ruiz, sumada a la de otros recambios como Álex Baena y Gavi, dejan vía libre para la inclusión en el once de Mikel Merino en una selección que juega al ritmo que impone Pedri.
Se producirá el reencuentro de dos inseparables que han vuelto a ver como jugar juntos en el mismo club no será posible. La diversión se queda en la selección tras imprimir a España de una nueva identidad por su potencia en los extremos. Lamine Yamal y Nico Williams. Las grandes amenazas españolas en un ataque en el que Mikel Oyazarbal tomó ventaja a Álvaro Morata como punta. En el banquillo, la ilusión por debutar de Jorge de Frutos y Jesús Rodríguez, los dos últimos en asomar en un bloque definido.
«Queremos añadir nuestra estrella al escudo», asegura Unai Simón. El cuarto portero con más partidos de la historia de la selección habla claro sobre el objetivo de un grupo que son familia, como siempre repite De la Fuente. El reto de culminar los logros con la conquista mayor. Un sueño que sienten que puede convertirse en realidad por el nivel de juego, la regularidad y la confianza con la que se miden a cualquier rival.










