El brasileño Evander dejó una pincelada de su calidad, con la asistencia para el único tanto de Cincinnati en Monterrey.
Pero él y su equipo se resquebrajaron ante el reto de Tigres, que los goleó 5-1.
La escuadra de la MLS exhibió incapacidad para enfrentar el ambiente efervescente del público de Tigres.
Y también, inmadurez táctica ante un rival decidido a remontar la serie y avanzar a los cuartos de final.
Una debacle anunciada para Cincinnati
Confiar en el plan conocido de un equipo, es lógico cuando este da rendimiento y resultados positivos.
Pero mantenerse en él, cuando todo está saliendo al revés, se convierte en una misión hacia el fracaso.
Y el DT de Cincinnati, Pat Noonan, persistió con una fórmula que Tigres rompió con sencillez, explotando los carriles.
El venezolano Echenique y el ecuatoriano Ramírez no tuvieron apoyo suficiente y vivieron una noche de pesadilla.
Así mismo, el zaguero paraguayo Gilberto Flores, como defensor derecho de una defensa de tres hombres, sin apoyo del centro del campo, fue superado por el ataque local jugada tras jugada.
El 1 5 3 2 del conjunto estadounidense, en teoría sólido, careció de alternativas.
Y tal y como ha sucedido en el arranque de la MLS, fue despejado de cualquier validez, desde la presión de Tigres y su insistencia.
Goleada en contra y a remar en la MLS
A los 10 minutos del primer tiempo, Tigres ya había establecido el tono del encuentro, con un 2-0 producido por los tantos del uruguayo Rodrigo Aguirre y el mexicano Oziel Herrera.
Cincinnati, luego de eso, compitió con cierta creencia en el primer tiempo, pues aún ganaba la serie, pero su ausencia de alternativas tácticas fue un camino a la frustración constante.
Aunque el entrenador Noonan varió, con dos cambios en el medio tiempo, el equipo no pudo enfocarse y recibió otros dos tantos, nada más reiniciar.
Otra vez Herrera y Aguirre, en los minutos 46 y 49, pusieron el 4-0 que certificaba la remontada definitiva de Tigres, aunque al 62 el brasileño Evander «revivió» la llave, asistiendo a Denkey para el 4-1 parcial.
Aún así, Tigres mantuvo el tono agresivo y protagónico. Cincinnati aguantó como pudo, un resultado que pese a todo lo ponía en cuartos de final…
Pero al minuto 98, el argentino Gorriarán puso el 5-1 definitivo, gestando la felicidad en el estadio de la UANL y el paso de Tigres a la siguiente fase.
Para Cincinnati, la segunda goleada que recibe en cinco días: 11 goles en contra en un par de juegos. Y de paso, el fracaso de quedar fuera de la Concachampions, otra vez, sin avanzar de la ronda de octavos.
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