Serie previa con motivo del inicio de la temporada 2026 de la MLS
Los clubes de la MLS disputarán una competición más aparte de la liga
La Leagues Cup necesita algo más que partidos entre la MLS y la Liga MX para consolidarse como una competición de peso. El torneo reúne en 2026 a 36 clubes, pero su estructura vuelve a abrir el debate sobre la seriedad deportiva del certamen.
La propuesta que gana fuerza desde una perspectiva competitiva es sencilla: que los cruces entre clubes de Estados Unidos y México tengan partidos de local y visitante. Así, cada equipo defendería su estadio y también tendría que responder fuera de casa, en una dinámica más cercana a las grandes competiciones internacionales.
Un formato que castiga demasiado
El modelo vigente mantiene 36 participantes, con los 18 clubes de la Liga MX y 18 de la Major League Soccer. Cada equipo disputa tres partidos contra rivales de la otra liga y los cuatro mejores de cada clasificación avanzan directamente a los cuartos de final.
Eso significa que el torneo reduce de 36 equipos a solamente ocho en una primera etapa de apenas tres encuentros por club. Además, los cuartos, las semifinales y la final se disputan a partido único. Por eso, una mala noche puede tener un peso desproporcionado frente al trabajo de toda una temporada.
Antonio Mohamed, argentino, entrenador del Toluca, cuestionó precisamente esa lógica en 2025. El técnico señaló que un equipo podía ganar sus tres partidos y quedar eliminado, porque los puntos se computaban en una clasificación de liga que incluía resultados de otros clubes a los que no enfrentaba directamente.
La crítica no fue aislada. Domènec Torrent, español, entonces entrenador de Monterrey, calificó el sistema como una competición «muy rara» y advirtió que una derrota podía dejar prácticamente eliminado a un equipo. También consideró que algunos clubes podían llegar a la tercera jornada sin objetivos deportivos.
La localía también entra debate
El otro gran asunto es la distribución de las sedes. En las primeras ediciones, la mayoría de los partidos se concentró en territorio estadounidense y canadiense. En 2026, el torneo amplió su presencia territorial y contempla partidos en México, un cambio que permite pensar en una evolución del modelo.
La localía es importante porque modifica el contexto competitivo. Un club mexicano debería poder recibir a un rival de la MLS en su estadio, mientras un equipo estadounidense tendría el mismo derecho cuando le corresponda jugar como local.
El propio debate entre entrenadores ha mostrado que los viajes, las condiciones de las canchas y la concentración en sedes estadounidenses afectan la percepción del torneo. Torrent, por ejemplo, habló de los problemas que genera disputar encuentros en estadios ajenos y de las diferencias que encuentra un equipo durante una concentración tan corta.
Además, existe un precedente regional. La Copa de Campeones de la Concacaf utiliza series de ida y vuelta en sus primeras cuatro rondas y reserva el partido único para la final. Ese sistema ofrece una referencia de cómo puede equilibrarse la ventaja de la localía sin renunciar a un calendario internacional exigente.
Una Leagues Cup de ida y vuelta
Una alternativa sería mantener los 36 participantes, pero transformar la primera fase en una competencia más amplia. Los clubes podrían dividirse en nueve grupos de cuatro, con dos equipos de cada liga en cada grupo, y disputar seis jornadas de ida y vuelta.
Los dos mejores de cada grupo avanzarían a una ronda de 18 equipos. Allí, los mejores seis clasificados podrían recibir una ventaja deportiva o avanzar directamente, mientras los otros 12 disputarían seis series de eliminación. Otra opción más sencilla sería reducir la primera fase a 32 clubes mediante una clasificación previa y utilizar ocho grupos de cuatro.
Para evitar una carga excesiva, los octavos y cuartos podrían disputarse a ida y vuelta. Las semifinales también tendrían dos partidos, mientras que la final se mantendría a un solo encuentro en una sede previamente seleccionada.
El ganador tendría que superar entonces diferentes escenarios: jugar en Estados Unidos, jugar en México y resolver una serie con presión real. Eso permitiría que la Leagues Cup midiera algo más que la capacidad de sobrevivir a tres partidos consecutivos.
Premios y prestigio deportivo
El dinero también forma parte de la discusión. En 2025, el campeón Seattle Sounders recibió dos millones de dólares, mientras el subcampeón obtuvo un millón y el tercer lugar 500.000 dólares, según cifras publicadas después del torneo. Además, los equipos recibieron incentivos por partidos disputados y victorias.
La cifra no es menor para un torneo de corta duración, pero tampoco parece suficiente para convertirlo por sí sola en una prioridad comparable con las principales competiciones continentales. El principal premio deportivo son los boletos para la Copa de Campeones de la Concacaf, ya que los tres mejores equipos obtienen una plaza.
La Leagues Cup, por tanto, tiene argumentos para crecer. Cuenta con dos grandes mercados, rivalidad histórica, figuras internacionales y una clasificación continental como incentivo. Sin embargo, necesita que su estructura acompañe esa dimensión.
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