Estados Unidos. Francia venció 3-1 a Senegal en su debut del Grupo I del Mundial 2026, con un doblete de Kylian Mbappé, un gol de Bradley Barcola y una reacción tardía de Ibrahim Mbaye que no alcanzó para cambiar la historia en el MetLife Stadium.

Mbappé adelantó a los galos con un buen disparo cruzado por bajo tras un pase de Olise para anotar su decimotercer gol en un Mundial. Barcola puso el segundo y, tras un final alocado en el que Ibrahim Mbaye marcó el 2-1, el punta del Real Madrid anotó de nuevo para empatar a Gerd Müller con 14 goles mundialistas, quedándose solo por detrás de Miroslav Klose (16 goles) y Ronaldo Nazário (15).

El técnico francés, Didier Deschamps, no se guardó nada al sacar de inicio al tridente formado por Olise, Démbéle y Doué, que acompañaron a Mbappé. Sin espacios, el delantero tiró desmarques durante todo el partido en busca de buenos pases que nunca llegaban.
Los cuatro delanteros franceses no intimidaron a los senegaleses: Ismaila Sarr estuvo punto de plantarse solo ante Maignan en el minuto 7 hasta que Upamecano salió al corte.
El equipo galo se hacía con la posesión y Rabiot trataba de conectar con Mbappé mientras el resto del equipo trabajaba para abortar cualquier posible transición senegalesa. Tchouaméni se incrustaba entre los centrales para ayudar a la salida de balón y que los laterales se incorporaran al ataque, pero las ideas francesas se perdían ante la muralla de los senegaleses.
En el 23, el portero Mendy estuvo a punto de perderla tras sacar en largo, pero Mbappé y Dembélé no se entendieron. La acción levantó de nuevo al público en un partido en el que no se veían ocasiones claras ni disparos a puerta.
Ni un tiro hasta que, en el 24, una contra dirigida por Nico Jackson se estrelló contra el palo. El delantero del Bayern tuvo la primera ocasión clara del partido ante la pasividad francesa tras un pase de Diouf desde la izquierda. Jackson, ante Upamecano, se sacó un disparo con la izquierda que dio al palo y rebotó en Maignan.
Ni disparos, ni regates ni pases claros por parte de una Francia espesa, conservadora antes del descanso. En el 39, una internada por la banda derecha acabó con un disparo desde la frontal de Mané demasiado centrado y que atrapó Maignan sin problemas, tras lo cual, lo que Francia esperaba: un contragolpe, dirigido por Olise, para buscar el uno contra uno y pasársela a Démbéle, que la tuvo cerca.
Al filo del descanso apretaban los franceses pero naufragaban en cada jugada. El que realmente la tuvo fue Sarr, pero el jugador del Crystal Palace, solo ante el portero tras un buen pase de Mané desde la izquierda, mandaba el balón demasiado alto.
Tras el descanso, Francia pisó el acelerador: Doué lanzó un zurdazo tras un pase de Upamecano que servía de aviso. Poco después, Olise probaba suerte dentro del área, sin éxito. Senegal tenía las suyas a la contra topaba con la pareja imperial que forman Upamecano y Saliba.










