Madrid, 26 ago (EFE).- El Santiago Bernabéu aparcó durante unos minutos sus colores para rendirse a los de la selección española. Marc Cucurella y Mikel Oyarzabal recibieron antes del encuentro que disputan el Real Madrid y la Real Sociedad el homenaje de todo el público que acudió al estadio por la conquista del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá.
Uno vestido de blanco y el otro de negro, rivales apenas unos minutos después, los dos volvieron a reunirse bajo la camiseta invisible de la selección. El fútbol, antes de la pelea sobre el césped, les concedió una pequeña tregua.
Cucurella salió primero al césped. Sonrió, alzó la mano y miró hacia una grada que ya sentía como suya. Después, recogió la copa del mundo y andó entre un pasillo compuesto por los jugadores de ambos equipos, que aplaudieron al lateral blanco. Al final, apareció Oyarzabal, que se abrazó con Cucurella. Esta vez no hubo silbidos para el adversario. El Bernabéu reconoció en el capitán de la Real Sociedad a uno de aquellos futbolistas que habían devuelto a España a la cima del mundo.










