Los medios paraguayos que se dedican a los asuntos del corazón dicen que se llama Francis.
Gustavo Alfaro, el seleccionador de la Albirroja, se encargó de darle visibilidad, aunque conservando cierto misterio, al afirmar: «tengo un yerno que es francés, pero habla más guaraní que yo».
La revelación no pasó del todo desapercibida porque fue durante la conferencia de prensa que sucedió a la resonante victoria en Boston que el 29 de junio mandó a Alemania a casa y puso a los pupilos del entrenador argentino en los octavos de final del Mundial.
En ese momento, los emparejamientos para definir los cruces desde la fase de dieciseisavos a los octavos de final sugerían que con la plaza de Paraguay asegurada, su próximo escollo saldría del enfrentamiento entre Francia y Suecia al día siguiente.
En un tono ya más distendido, Alfaro reveló que su mujer, Daniela, así como sus hijas, Agustina y Josefina, y su yerno francés lo habían acompañado desde las gradas del Foxborough.










