El fútbol siempre ofrece guiones cargados de emoción, y la jornada de la Serie A no fue la excepción.
El delantero argentino Giovanni Simeone se convirtió en el protagonista absoluto al marcar el único gol del partido (1-0) que le dio la victoria al Torino sobre el Nápoles.
Paradójicamente, el club donde alcanzó la gloria y ganó dos Scudetti.
Simeone, apodado el ‘Cholito’, cumplió la temida «ley del ex» con una mezcla de alegría y tristeza que casi lo lleva a las lágrimas tras anotar.
Lejos de celebrar con euforia, el atacante mostró un profundo respeto por la afición partenopea que lo vio explotar en la élite.
El gol decisivo llegó a la media hora de juego.
Tras un rechace involuntario en el área, Simeone exhibió su sangre fría: amagó con maestría al defensor Di Lorenzo y luego al exportero del ‘Toro’, Vanja Milinkovic-Savic.
Hecho eso, para definir con precisión a puerta vacía. Una obra de arte que cimentó la inesperada victoria del Torino.
El triunfo turinés tiene implicaciones directas en la cima de la tabla.
El Nápoles, vigente campeón y dirigido por Antonio Conte, podría perder el liderato de la Serie A si la Roma logra un resultado positivo ante el Inter.
Curiosamente, el técnico del Torino, Marco Baroni, volvió a ser la «criptonita» del conjunto napolitano.
Es un patrón que se repite tras haberlo eliminado de la Copa Italia la temporada pasada.
Las ausencias por lesión de jugadores clave como Scott McTominay y Rasmus Hojlund mermaron al Nápoles.
El actual campeón de la Serie A, aunque dominó, se mostró predecible y poco clínico, cayendo ante la emoción y el oportunismo de su excanterano.
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