Erráticos, alejados de su mejor nivel y con una propuesta irregular, Bélgica ha cansado a sus aficionados, que desde hace una década, desde la irrupción de la ‘Generación Dorada’, sueñan con un título que se hace esperar y que ha terminado con su paciencia: exigen excelencia, no victorias a los puntos, y ya silban a sus jugadores, sorprendidos y decepcionados por la actitud de sus hinchas.
Nadie esperaba entre los hombres de Domenico Tedesco que, después de firmar la clasificación para los octavos de final, su público despidiera a todos sus hombres con una sonora pitada. El empate sin goles frente a Ucrania, en otro duelo mediocre de Bélgica, sacó de quicio a una hinchada cansada de las expectativas que genera su selección y que luego se quedan en nada. La imagen, para algunos, fue desconcertante.
Una vez finalizado el encuentro, un grupo de jugadores de Bélgica se acercó a la grada donde estaban sus aficionados para saludar y fueron respondidos con abucheos y silbidos; Kevin De Bruyne reaccionó con una orden contundente dirigida a todos sus compañeros: todos al vestuario. Cumplieron encantados e indignados por la actitud de una hinchada que no entendieron ni compartieron.
Uno a uno, fueron desfilando ante la prensa para narrar su incredulidad ante esa reacción. El primero, su entrenador, Domenico Tedesco: «Estoy sorprendido. Lo único que importaba era la clasificación. Perdimos el primer partido, por lo que las condiciones no fueron fáciles. Después de nuestra victoria contra Rumanía (2-0) todos estaban contentos. Mis jugadores no entienden que ahora nos piten. Ucrania fue un rival difícil e hicimos todo lo que pudimos para marcar», dijo.
De Bruyne, Tedesco, Carrasco y Vertonghen, contra la reacción de su afición
De Bruyne, quien dio la orden para negar el saludo a sus aficionados, también se mostró contrariado por la actitud de éstos: «Y si salimos a por todas y perdemos… ¿Entonces qué pasa?», se preguntó. Para el capitán de Bélgica, sin duda el mejor de su equipo y de los pocos que ha completado una excepcional fase de grupos, despejó cualquier duda sobre el compromiso de un grupo que quiere ganar y dar una alegría a su país. Después, pidió ayuda a su hinchada. «Todavía necesitamos a nuestros aficionados», añadió.










