Vinícius Júnior firmó su actuación más completa con la selección de Brasil en el Mundial 2026: provocó el primer gol, asistió en el segundo y marcó el tercero en la victoria 3-0 ante Haití en Filadelfia. El delantero del Real Madrid mostró la versión desequilibrante que lo hizo brillar en Europa y cambió el ritmo del Grupo C con una noche de autoridad, fútbol y definición.

Desembarcó en el Lincoln Financial Field serio y concentrado, y se marchó por la puerta grande con una actuación completa en la segunda jornada del Grupo C del Mundial 2026. Fue una exhibición ante 68.324 espectadores que anhelaban al mejor Vini, aquel que rozó el Balón de Oro hace dos años.

Ya en el discreto debut frente a Marruecos fue el único que se salvó de la quema. Marcó el gol del empate con un latigazo en el flanco izquierdo del área y hoy volvió a sacar petróleo en la misma región.
Desde el minuto 1 se ofreció, bajando incluso hasta la línea del centro del campo para desahogar el juego de los de Carlo Ancelotti. Los haitianos quisieron atarle en corto. En el minuto 3 recibió la primera tarascada. No se acongojó el delantero de São Gonçalo.
La primera señal de que iba a tener una gran noche se la mandó a Carlens Arcus, que viene de marcarse una temporada notable con el Angers francés y al que dejó sentado en una de sus arrancadas.
Disparó alto a la salida de un córner y luego calcó su jugada del golazo frente a Marruecos. Recortó, esta vez a Jean-Kévin Duverne, y disparó. No salió con tanta potencia como en el MetLife Stadium, pero Placide rechazó de forma defectuosa y Matheus Cunha lo cazó casi sin querer tras chocar con un rival. Primer baile.
Era solo el inicio. Más suelto y, tan solo trece minutos después, agarró el balón en la línea divisoria, se metió por dentro, en territorio del 10, y metió un pase al espacio para Cunha. Doblete del delantero del Manchester United y segundo baile.










