San Sebastián, 9 ago (EFE).- La Real Sociedad sigue sin reforzarse en el mercado durante este verano, ha tenido la salida de Brais Méndez y confía en Mikel Oyarzabal y en un Pellegrino Matarazzo asentado desde la pretemporada y que cambió la cara del equipo en menos de seis meses en el banquillo la campaña anterior.
Los donostiarras no tienen prisa para incorporar jugadores, se prevén uno o dos fichajes, y vuelven a jugar en la línea de riesgo que el pasado año les llevó a tener que cambiar en diciembre de entrenador, porque es el único equipo de Primera División que mantiene plantilla y técnico sin incorporaciones.
La llegada en diciembre de Matarazzo lo cambió todo y convirtió a un equipo que coqueteaba con el descenso en el campeón de una Copa del Rey que apareja una nueva aventura en la Liga Europa, además de la Supercopa, después de haberse quedado fuera de competición continental la campaña 2025-26.
En la plantilla de la Real Sociedad brilla su capitán, Mikel Oyarzabal, uno de los jugadores que más se ha revalorizado con sus goles en la España campeona del mundo y que vuelve a ser su faro ofensivo junto al japonés Take Kubo, el sueco Orri Oskarsson, máximo goleador de la pretemporada, y un Ander Barrenetxea cada vez más maduro.










