Barcelona, 23 oct (EFE).- Cuando Rodrigo 'Rodri' Hernández (Madrid, 1996) decidió que su etapa en el Manchester City había acabado después de siete años en la 'Premier' y que quería volver a España, el Real Madrid y el Barcelona se lanzaron a por él; los blancos lo tuvieron muy cerca, pero fue el Barça quien apostó firmemente por él y este aceptó.
El partido de este domingo podría ser la base para una ucronía literaria con Rodri como protagonista, de una realidad alternativa, de lo que podía haber sido y no fue, de cómo hubiera jugado el Real Madrid bajo su batuta, algo que no ocurrirá este domingo, porque el jugador tuvo claro desde el primer momento su elección.
El destino natural de Rodri, criado bajo el ala de Pep Guardiola en el City durante siete temporadas (13 títulos en total), era el Barça. Con la marcha de Guardiola del equipo 'sky blue' y el cambio de ciclo, el madrileño lo tuvo claro.
"Fue una decisión futbolística sobre dónde creía que podía desarrollarme mejor", aseguró el jugador en una de sus primeras entrevistas como azulgrana.
Todo tenía que ver con cómo se relaciona con el juego, pero también con su papel como prescriptor para la nueva generación de futbolistas del Barça que, según Rodri, "va a dar mucho que hablar".
Así que dejó de lado el corazón y la cartera. "Cero cuestiones sentimentales, cero cuestiones económicas, solo fútbol", recalcó Rodri, quien ha dejado claro el "ejemplar comportamiento" en todo el proceso del club madridista.
Habló con gente del Real Madrid, según reconoció, que le transmitieron su entusiasmo y ganas de que recalara en el Bernabéu, pero a la hora de la verdad la elección fue más fácil, pues todo tenía que ver con el estilo futbolístico del Barça y su encaje en el mismo.
Y no se ha equivocado. Su fichaje por el Barça ha sido un 'win-win' de manual. Rodri equilibra el equipo en la posición que tenía más coja y los azulgrana disfrutan de un jugador que ha sido 'Balón de Oro', MVP en el Mundial y en la Eurocopa, un regalo inesperado del mercado.
Con Rodri, que recuerda al gran Sergio Busquets, Pedri mejora, el balance defensivo mejora, su ascendiente mejora a todos los que le rodean y los jóvenes lo ven como un modelo a seguir.
Rodri, el tipo que no tiene redes sociales, había admirado al Barça desde pequeño y en su etapa de crecimiento siempre tuvo a aquel equipo de Guardiola en su cabeza.
"El Barça representa unos valores en los que creo mucho y sobre todo un estilo de juego que encaja mucho con mi manera de jugar", explicó en una entrevista en 'La Vanguardia'
En el fondo, Rodri se decidió después de una conversación con Deco, el director deportivo, y con Hansi Flick, el entrenador. Asegura que le transmitieron tal ilusión en el proyecto y le hicieron ver que era la pieza que hacía falta, que todo lo demás fue rodado.
"Me gustó la naturalidad con la que lo hicieron saber. Me gustó mucho, fue una sensación muy familiar, de club familiar y eso me atrajo mucho", dijo en unas declaraciones a 'Mundo Deportivo'.
Este domingo, el 16 volverá a guiar al Barça, será en su primer gran clásico en el Spotify Camp Nou. Todos los ojos estarán puestos en él, aunque el destino le podría haber llevado a vestir la camiseta del Real Madrid para ocupar la misma posición, en un giro de la historia que no pasará de simple ucronía.
Francisco Ávila










