Cristian ‘el Cuti’ Romero caminaba el pasado jueves cabizbajo por los pasillos del Tottenham Hotspur Stadium. El argentino miraba al móvil, con la cabeza cubierta con un gorro y con cara de preocupación por lo que estaba ocurriendo en el terreno de juego. Su equipo, al tiempo de descanso, perdía 1-3 contra el Crystal Palace y su compañero en la zaga, Micky Van de Ven, había sido expulsado.
En cualquier otra circunstancia, el ‘Cuti’ estaría arengando a los suyos en el vestuario, pero no podía estar ahí como consecuencia de su segunda expulsión de la temporada. Al ser la segunda roja que recibía y, en este caso, por una agresión, ha tenido que cumplir cuatro partidos de sanción. No juega desde el 7 de febrero, es decir, desde hace más de un mes, y tendrá que ser titular este martes contra el Atlético de Madrid porque, pese a todo lo que está pasando, sigue siendo el mejor central del equipo y un indiscutible en el césped.
Pero está pasando su momento más complicado. La temporada pasada se incrementaron los rumores de que podía marcharse del Tottenham y recalar en un proyecto que parece adaptarse a él como anillo al dedo. La conquista de la Europa League calmó los ánimos y el Cuti renovó hasta 2029. Sin embargo, este curso nada está funcionando. El equipo está a un punto del descenso, eliminado de las copas domésticas y solo la Champions ha sido un remando de paz para los ‘Spurs’.
Además, la figura de Romero en este club ha caído en desgracia. No han gustado nada sus constantes críticas a la directiva. El año pasado culpó a los dueños de no invertir en la plantilla y esta temporada ha vuelto a arremeter contra ellos por la falta de planificación y lo corto que se ha quedado el grupo. «Solo tenemos once jugadores disponibles, increíble, pero es verdad y una desgracia», escribió al cierre del mercado de fichajes el argentino en una publicación en redes sociales que más tarde tuvo que rectificar.










