El reencuentro con el triunfo del Bayer Leverkusen de Xabi Alonso tras dos empates consecutivos, derrotando en el BayArena al Augsburgo en un duelo sentenciado en el primer acto, retrasó al menos una jornada más el alirón del Bayern Múnich en la ‘Bundesliga’.

Las opciones de título del Leverkusen se esfumaron en sus dos últimas jornadas. Dos empates le alejaron 8 puntos del liderato y con la segunda plaza asegurada, convirtieron su final de liga en una cuestión de respeto al escudo. Y es lo que hicieron sus jugadores, ante su afición, para volver a vencer.

Un partido que convirtió el Leverkusen en sencillo gracias a su acierto rematador en el primer acto, permitiéndose dar un paso atrás y rebajar el ritmo en el segundo, cuando al Augsburgo le faltó la puntería que decidió el duelo.
Ya le pasó factura desde los primeros minutos cuando Essende, su mejor jugador de la tarde, le robaba la cartera a Tapsoba, dormido en el inicio de jugada pegado a una banda, y en carrera definía mal el delantero del Augsburgo.
El toque de atención provocó el despertar del Leverkusen con las subidas peligrosas de Alejandro Grimaldo en la izquierda, las carreras de Tella por el otro costado y las acciones de calidad de Wirtz, que a los once minutos probaba por primera vez al portero Dahmen con un disparo centrado.
Apenas dos minutos después llegaba el tanto que desequilibraba el partido en una rápida transición que cogió desguarnecida a la zaga visitante. El movimiento de Tella, atrayendo a dos de los tres defensas que cerraban, el pase al centro y el zurdazo potente, arriba, de Schick desde la frontal.
Pese a ser un encuentro sin un dominador de balón claro, la superioridad del Leverkusen se confirmó en lo que restaba de primera parte. Vio como se anulaba desde el VAR su segundo tanto, en un centro medido de Grimaldo a la cabeza de Tella en el segundo palo, y sus llegadas encontraron el premio en el tiempo añadido cuando intercambiaron los papeles los dos protagonistas.










