Un duelo de gala para lanzar la temporada 2025/2026 en Europa, la final de la Supercopa continental entre el flamante campeón de la Liga de Campeones, el PSG, que llega con la herida abierta de la derrota en el Mundial de Clubes, y Tottenham, ganador de la Liga Europa, en busca de sumar un nuevo título tras su irregular año pasado.
La ciudad italiana de Udine será el escenario del primer partido oficial de ambos equipos. En el caso del PSG, incluso del primer encuentro desde que perdiese ante los ‘blues’ el único título que dejó escapar la pasada campaña, pues sus jugadoress se reincorporaron a los entrenamientos hace solo una semana, sin pretemporada.
Los de Luis Enrique afrontan el nuevo curso con muchas expectativas, una presión suplementaria y también la esperanza de mantener la dinámica gloriosa que les llevó a conquistar liga, copa y Liga de Campeones, con el único borrón del Mundial de Clubes.
Otro tropezón consecutivo en la Supercopa de Europa podría atenuar las ambiciones de una afición desencadenada y empezar con mal pie el año. La falta de pretemporada ha dejado pocas pistas de cómo será la nueva añada del PSG.
Las únicas señales llegan de los despachos, de donde se desprende que la versión 25/26 del proyecto de Luis Enrique no contará con el italiano Gianluigi Donnarumma bajo los palos. En el primer partido oficial, ni siquiera en la lista, una señal de que el club quiere que deje todo el espacio al joven Lucas Chevalier, de 23 años y por el que han pagado 55 millones al Lille, el más caro de la historia del club, un signo de que lleva puesto el marchamo de titular.
En la defensa no habrá tiempo para que el ucraniano Ilya Zabarni, cuyo fichaje fue cerrado este martes, esté con sus compañeros en Udine, pero la inversión de 66 millones muestra que el club también quiere azuzar la competencia en la defensa.
No se esperan muchas más incorporaciones en un equipo que viene rodado, que tenía en la juventud uno de sus puntos fuertes, lo que le augura años de vida por delante.
Para el duelo contra el Tottenham, todo apunta a que Luis Enrique se apoyará en la estructura que el año pasado le llevó a sentarse en el trono europeo y que puede disfrutar de la recompensa del trabajo que les ha dado la opción de disputar la Supercopa.
La única duda será Ousmane Dembélé, que ha arrastrado algunos problemas físicos en la semana de entrenamiento, mientras que Joao Neves tampoco está entre los convocados.
Todos los aficionados del Tottenham hubieran firmado con sangre estar en este partido, una Supercopa de Europa que es un premio extra por haber roto en mayo una maldición de 17 años sin ganar un título, al vencer en Bilbao al Manchester United en la final de la Liga Europa.










