Como dictaba la lógica, no hubo milagro en Old Trafford. El Athletic Club de Bilbao soñó durante unos minutos con la remontada gracias a un golazo de Mikel Jauregizar, pero fue arrollado en la recta final de partido. La ida y ese doloroso 0-3 en San Mamés fue demasiado para un Athletic que se queda sin la oportunidad histórica de jugar la final de la Europa League en su estadio.
En cualquier otra situación, pensar en remontar un 0-3 al United en Old Trafford sería tratado de locura, del pensamiento que solo un necio podría tener, pero a este United, el peor en la historia de la Premier League y definido como su entrenador como el peor equipo inglés en poder levantar un título europeo -afirmación corroborada por los datos-, le puede ocurrir cualquier cosa.
Por eso cuando Mikel Jauregizar puso el cuero en la escuadra a la media hora, en una jugada propiciada por una concatenación de errores de Harry Maguire, no fueron pocos en la grada de Old Trafford los que pensaron «Madre mía, la que se viene».
Ese gol había sido un oasis en el intento de remontada de los bilbaínos, que más allá de un par de disparos sin peligro de Berenguer, estaban bien contenidos por los ingleses, contentos con el 0-0 y con los espacios que se generaban en campo contrario.
Era un partido idóneo para que Garnacho o Hojlund aprovecharan alguna contra para matar esto y despejar cualquier atisbo de remontada de la cabeza del Athletic, pero, claro, esto es el United, y el golazo de Jauregizar hizo que las piernas temblaran y que los ingleses se marcharan cabizbajos al descanso. «¿Y si nos remontan, qué?».
Quién saldría entero de un desastre como ese. Si en el Vaticano se estaba eligiendo nuevo Papa, aquí en Mánchester habría que cambiar hasta al apuntador.
Pero a este Athletic, sin los hermanos Williams ni su máximo goleador, Oihan Sancet, en ataque, le costaba horrores crear. Por eso cada que se acercaban a tres cuartos de cancha, la ocasión acababa en un disparo alejado. Y uno te puede entrar, pero que vayan dentro tres en un espacio de noventa minutos ya es mucho más complicado.










