Kylian Mbappé estuvo las dos semanas del parón internacional en Madrid. Por segunda ocasión consecutiva, fuera de una convocatoria de Francia. Recuperar su mejor estado de forma, ese que no ha alcanzado aún como madridista, era su gran objetivo, empezando por mejorar de cara a puerta, como hizo en Leganés, dando la razón a su técnico.
“Mbappé ha mejorado su condición y ojalá contra el Leganés pueda mostrar todas sus calidades, que son muchas. La mala racha la han pasado todos los grandes delanteros. Pero a Mbappé le veo motivado y feliz de entrenarse, estar con los compañeros… la racha va a acabar antes o después y estoy convencido de que mañana terminará la racha de no marcar goles. Tiene una calidad descomunal y antes o después la va a mostrar”, dijo Ancelotti en la rueda de prensa previa a visitar Butarque.
Dicho y hecho. Tras volver a caer en fuera de juego -ocho veces en el pasado clásico ante el Barcelona en una de sus peores noches- en el minuto 10 y ver cómo le anulaban un gol, Mbappé se redimió.
36 días sin marcar gol, con parón internacional incluido. Lapso de tiempo con cuatro partidos en los que disparó en 25 ocasiones, diez a puerta. Sin anotar.
16 días y un cambio de opinión de Ancelotti

Las dudas de Mbappé en su inicio como madridista se acrecentaron en las dos derrotas del Real Madrid, ante el Barcelona (0-4) y el Milan (1-3), en dos noches en las que el galo estaba llamado a ser ese jugador diferencial que fichó el conjunto blanco tras siete intentos.
Sin embargo, no fue así y su nivel estaba lejos de aquel que era dominante en Europa. Intrascendente, desapercibido y fallón; así estaban siendo los inicios. A pesar de haber marcado 8 goles -3 de penalti- en 18 partidos -hasta el de Leganés-, a Kylian se le pedía más.
En el análisis de su mal momento, apareció del debate sobre su posición en el terreno de juego. Desde que llegó al Real Madrid, Mbappé ha ejercido de ‘9’, alejado de una banda izquierda que siempre ha sido su favorita y que estaba ocupada por Vinícius Junior.











